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Y TODO CAMBIÓ…

Pareciera que los desafíos que esta pandemia le genera al mundo, fuese proporcional al nivel de desarrollo que hasta ahora ha alcanzado la civilización. Entendemos que el coronavirus -COVID-19- mirando a los ojos del mundo civilizado le estuviera diciendo: “y todo cambió…” Por ejemplo, la evolución y el nivel de infectividad del virus se constituyen en un reto de tú a tú a la evolución que han alcanzado las especialidades más sofisticadas de la medicina en el campo de la virología, la inmunología, de la farmacología, microbiología y biología molecular, entre otras.

Ahora bien, ese enorme y muchas veces inimaginable desarrollo científico y tecnológico de algunos países, aunado al avance de las ciencias sociales y su expresión, por ejemplo, en las organizaciones globales como la ONU, la UE., la OEA, los organismos multilaterales, etc., y que ayudan a configurar el orden político, económico e institucional de buena parte del planeta, disponen de una variedad de respuestas y opciones frente a la pandemia, pero caracterizadas todas ellas por la improvisación, la incertidumbre y el debilitamiento de ellas mismas como instituciones capaces de liderar políticas mundiales acorde con las dimensiones de esta pandemia.

Asimismo, los países más ricos y poderosos del planeta que podrían haber diseñado y liderado en consenso esas políticas contra la pandemia abandonaron esos roles, y, en razón de haber visto –desde un primer momento– esta pandemia como una oportunidad para fomentar la solidaridad internacional, se han seguido replegando sobre sí mismos como es el caso del Reino Unido que con el Brexit fisuró a la Comunidad Europea, y con la pandemia hizo gala, al comienzo, de una estrategia nada común con las de Francia y Alemania, por citar a las naciones de igual peso e influencia en el viejo continente.

Con EE.UU. ocurrió lo mismo; al inicio de la pandemia prevaleció esa política nacionalista, sin embargo, en la medida en que ha venido creciendo el número de contagios en su territorio y en otros países, han iniciado un programa de colaboraciones que les ha hecho tener presencia solidaria en el plano internacional. Pero hasta ahora el liderazgo global tan propicio para enfrentar un problema como el que representa una pandemia no se ha dado por parte de ningún país que por sus condiciones económicas y de desarrollo estaría llamado a asumirlo.

Podríamos estar hablando de que la pandemia ya ocasionó, al menos en Occidente, un drástico cambio en el papel que deberían cumplir esas organizaciones globales; y, por otra parte, vemos como se ha opacado el papel de los países que, por su nivel de desarrollo y poderío económico y tecnológico, deberían cumplir un liderazgo, expandiendo sus esfuerzos y apoyos a los más vulnerables. En este sentido podríamos decir que estamos ante un cambio que en nada nos favorece, tomando en cuenta las reiteradas amenazas que con anticipación se vienen anunciando —las llamadas distopías— como así fue anunciado, años atrás, la agresión sobre el planeta por parte de un virus.

En cuanto a lo económico, no es difícil darse cuenta del enorme endeudamiento público que algunos países contraen con el ente rector de sus políticas monetarias al adoptar la llamada “renta universal” como es el caso de EE.UU. ¿Qué consecuencias acarreará esta política en las finanzas públicas de esos países?, ¿qué cambios en las políticas de asistencia se podrá esperar de organismos como el FMI, el Banco Mundial, El Banco Interamericano de Desarrollo? y otras corporaciones globales financieras.

Las diferentes cifras que expresan el comportamiento de la economía mundial destacan, como es lógico, la caída del consumo, la reducción de la oferta de bienes y servicios, el cierre de empresas productoras, la pérdida de puestos de trabajo y un largo etcétera que está impactado también los modos laborales.
Hemos visto en muchos hospitales, particularmente asiáticos, el empleo de la inteligencia artificial a través de, particularmente, la robótica. Universidades y colegios están utilizando plataformas digitales en sustitución de la academia presencial; parte de la asistencia médica también se está haciendo por la vía digital (la telemedicina); muchas corporaciones mantienen a sus directivos, gerentes y planificadores, trabajando desde sus hogares; en otras palabras el trabajo mediante el recurso digital no está requiriendo de un tiempo previo para irse implantando: ya es una realidad creciente; sus consecuencias estarán por verse: ¿mayor desempleo?, ¿variará la calidad de los bienes y servicios?, ¿se incrementarán los beneficios en las corporaciones y con ello su poder tecnocrático en el plano sociopolítico?, ¿terminará el trabajo digital por desplazar el presencial? Y entonces, ¿qué pasará con la masa de desempleados?, ¿con sus familias y en general con una sociedad cuya fuerza laboral quedará como el telégrafo?

En cada una de esas áreas de la actividad social: lo académico, la salud, la producción de bienes y servicios, el empleo y otras más, se están dando, justamente en este mismo momento, cambios que podrían ser transitorios pero por tiempo indefinido; cambios masivos o parciales en algunos procesos, o sencillamente un incremento de cambios en un mayor número de áreas de la vida social, pero para quedarse.

Probablemente el acontecimiento más impactante del siglo xx y lo que va de éste como lo fue la Segunda Guerra Mundial, no generó modificaciones tan profundas en los modos de desenvolverse de la sociedad como actualmente está ocurriendo como consecuencia de esta pandemia.

Tenemos claro que las guerras son acontecimientos generados por la voluntad del hombre. Sabemos también que el alcance de las guerras se circunscribe a determinados territorios, aun cuando sus efectos económicos y sociales trasciendan el nicho de la disputa; en definitiva, todo está bajo el control, paradójicamente, irracional o racional del hombre; de modo que se pueden planificar estrategias para protegerse efectivamente de la violencia y preservar la vida… Pero, en el caso de una agresión de las características de esta pandemia, lo impredecible muchas veces se impone como regla: todo ser humano se convierte en un blanco indiscriminado, y el carácter exponencial del contagio, aunado a la carencia de ciudadanía y a la deficiencia de la mayoría de los sistemas nacionales de salud promueven mucha incertidumbre en la masa social, afectando directamente los consensos sicosociales y con ello el derrumbe de muchos acuerdos vitales para la vida social e individual.

Por ejemplo, las cuarentenas no sólo impactan la natural socialización del hombre, sino también logran desencadenar temores muy legítimos por la incertidumbre del cómo cubrir las necesidades indispensables del vivir sin disponer de ingresos económicos. En este caso los países más impactados son los del tercer mundo, cuyas economías no aportan los adecuados ingresos fiscales para que el Estado preste un adecuado apoyo económico al ciudadano más pobre. Ahora bien, las consecuencias de estos desequilibrios en sociedades pobres donde los niveles de educación son precarios, pueden conducir al incremento de delitos y a la imposición del “…sálvense quien pueda”. ¡Qué valores sociales se pueden derivar de allí! ¿Qué consecuencias acarreará la crisis estructural venezolana abonada por los efectos de sobrevivencia que el COVID le agrega?

En lo que respecta a la salud física del ciudadano, no es aventurado sostener que muchos de los que padecieron el COVID-19- con sintomatología comprometedora podrían hacer por tiempos indefinidos shock postraumáticos, aun cuando se haya logrado la vacuna y las diferentes terapéuticos. Estos mismos sujetos podrían cambiar sus hábitos de convivencia: modificarán el saludo cercano, sospecharán que el otro sea portador del coronavirus por presentar cualquier síntoma asociado a un cuadro gripal; se podría incrementar la automedicación; los niveles de angustia podrían hacerse crónicos; asimismo el insomnio y en cierto modo se podrían generar, por encima de la tasa prevista, conductas paranoicas. En este caso, habría que emprender campañas de reeducación en salud pública; el médico, cualquiera sea su especialidad, tendrá que manejar nuevas estrategias sicológicas para el diagnóstico y el tratamiento.

En fin, si los afectados por los episodios de la Segunda Guerra Mundial presentaron durante mucho tiempo trastornos de conducta; los sobrevivientes del COVID-19, y todos aquellos sujetos que se saben proclive a la vulnerabilidad del coronavirus, podrían ser víctimas de patologías afines, con la diferencia de que éstos integran casi la población mundial, mientras que los afectados por los acontecimientos de la Segunda Guerra Mundial se circunscriben a las naciones que participaron.
Detengámonos por un momento para echar una breve mirada de las condiciones con las que Venezuela se enfrenta a esta pandemia.

Con el desmoronamiento del PIB en más del 60%, cómo podemos afrontar las demandas económicas que exigiría un posible contagio masivo de COVID-19 en una sociedad que padece una década de desnutrición?; ¿con qué recursos financieros podríamos mejorar el sistema nacional de salud?; ¿será posible mantener activo lo poco que queda del aparato productivo a través de internet?; ¿hasta qué punto podríamos darle continuidad a la ya precaria educación académica apoyado en el recurso digital? Con la masiva migración de profesionales de la salud, ¿con qué recursos humanos verdaderamente contamos? ¿Podríamos adquirir tecnologías avanzadas para darles apoyo a los contados equipos de profesionales de la salud? ¿Estamos en una urgencia? ¿o ya en una emergencia sin una aspirina?

Rolando Hernández Pérez

 

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Acerca de Rolando Hernández Pérez

Maestro de la Dermatología Ibero-Latinoamericana. Ex-Jefe Servicio de Dermatología del Hospital General "Dr. Luis Razetti", Barinas - Venezuela. Profesor de Medicina , Universidad de los Andes. Director Médico del GCCNSP - Barinas - Venezuela. Fundador y Co-editor de Pél-L Latinoameriicana (1998). Ex-Presidente de la Sociedad Venezolana de Dermatología

11 comentarios

  1. Excelente editorial Dr. Rolando. Gracias.

  2. Muy buena editorial apreciado Rolando. Sin desperdicio.

  3. Wilmar Briceño R

    Editorial propia de un economista de la salud sin ser economista.
    El estudio de la salud desde el punto de vista económico, debería ser una materia obligada en los currícula de todos los estudios universitarios del nivel que sean. Un pueblo sin salud es un país pobre no solo en lo económico sino en su desarrollo. El editorial presentado por el Dr Rolando Hernández Pérez, analiza muy certeramente la relación salud-economia-desarrollo de nuestra querida Venezuela en tiempos de COVID-19. Le recomiendo al Dr Hernández su publicación en Twiter / Instagram que tienen mayor alcance social.
    Lo felicito.
    Dr. Wilmar Briceño R.

  4. Mauricio Goihman Yahr

    Leí con cuidado la muy oportuna editorial del Dr Hernández.Lo fundamental es que han habido cosas nuevas o al menos más importantes ahora que nunca.
    1.-La inclusión abierta de la política en el manejo de una pandemia 2.-Lo fundamental de los medios de comunicación en la percepción de los problemas 3.-El seguimiento de la gran mayoría de los países de pautas o modos de conducta establecidos en países desarrollados y ricos. 4.-La excepción de la actitud brasileña(Bolsonaro) la cual ha sido muy criticada ,pero no analizada 5.-Con todos los bemoles aparentemente sólo Trump y Bolsonaro(y quizá Macron y Boris Johnson) han valorado acertadamente los efectos socioeconómicos de esta epidemia. Como Angulo y Tapia considero excelente la editorial de Rolando

    • Gracias Rolando por deleitarnos con tu editorial. No soy muy conocedor de la parte económica pero la pandemia ha revolucionado la economía, la Salud y una vez más coloca a la luz pública la Competencia entre países de mayor recurso . Es muy difícil unirse por el bien de la humanidad? Es más importante mi liderazgo? Felicitaciones!!

  5. Querido Rolando, una descripción de los efectos de la Pandemia tan acertada no había leído antes, y la comparto del todo!! Ninguno de los que vivimos en este planeta, estábamos preparados para una Pandemia, y hemos visto errores garrafales como en primer término, el aviso oportuno por parte de China de la aparición del virus-o creación-, luego la OMS espera callada 1 semana para avisarle al mundo, y luego, países del primer mundo como por ejemplo España, a pesar que Italia estaba 1 semana antes avisando, no hubo la voluntad de organizarse y reaccionar. Porque el error ha sido que la pandemia ha sido tratado como un problema político y no un problema sanitario.
    Considero de fundamental importancia la responsabilidad ciudadana para evitar el contagio, un mandatario con un equipo de salud que sea el portavoz de la ciencia y eduque a sus ciudadanos para seguir pautas, una buena infraestructura hospitalaria para enfrentar los casos clínicos y unos gobernantes capaces de tener el arte de abrir y cerrar espacios para que sus ciudadanos tengan una suerte de librarse de una depresión -incluyo a la poblacion de adolescentes donde es muy grave- combinando para que su economía no sufra los embates de la Pandemia y seguir en pié. La Sra Merkel creo que es una de las que mejor ha demostrado al mundo su capacidad de liderazgo y organización, así como ayuda tambien la conciencia ciudadana de los alemanes por su educación tan lineal en pensamiento y acción. Sin embargo, los embates de la segunda ola estamos por verlos.
    De nuestra Venezuela, si antes estabamos muy mal, estaremos mucho peor… sin embargo, los que desde afuera estamos comprometidos con nuestro país estamos dando todo nuestro esfuerzo y energia para que las cosas cambien para bien y reconstruir nuestro bello pais.
    Otra cosa muy importante, gravisimo que la vacuna rusa no tenga estudios previos , y la pretendan probar en nuestros ciudadanos .
    Te felicito Rolando!

  6. Excelente descripción Ronaldo, prever las consecuencias hacia el futuro, es muy necesario. Pero en nuestro mundo de las moléculas probablemente esto se va solucionar bien, felicitaciones antonio clemente h

  7. Mary Guzman de Fleury

    Excelente editorial!! Vale la pena divulgarlo a mayor escala ! Aplausos!!

  8. Rolando Hernandez Perez

    Muchas gracias por los 7 comentarios y 267 visitas, hasta ahora; seguro estoy que el mejor testimonio para la historia, es lo que se escribe, es una constancia indeleble de nuestro paso por esta época, con la apreciación y relato que queda para la posteridad. Las palabras se las lleva el viento, lo escrito, escrito queda y así se hace la historia de los pueblos.
    Agradezco a los amables comentaristas sus palabras y sugerencias.

    Rolando Hernández Pérez

  9. Julio Peña Siegler

    Definitivamente este editorial debe ser difundido a mayor escala , es digno prologo de un libro sobre el hecho más transcendental del presente siglo ,la manera como el covid 19 vino a modificar al mundo entero afectando directamente la economía, medicina, política internacional No tiene precedentes nos estamos preparados para lo que esta ocurriendo . Gracias Dr ROLANDO HERNÁNDEZ por nutrirnos con su perspectiva de la situación.

  10. Excelente editorial. Describe perfectamente los alcances y errores cometidos por las políticas públicas de la países y las grandes organizaciones. Esta pandemia es un antes y un después en nuestras vidas. Felicitaciones Rolando

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