{"id":10792,"date":"2009-10-16T19:29:39","date_gmt":"2009-10-16T23:29:39","guid":{"rendered":"http:\/\/piel-l.org\/blog\/?p=10792"},"modified":"2009-10-16T19:29:39","modified_gmt":"2009-10-16T23:29:39","slug":"el-poder-de-la-curiosidad","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/piel-l.org\/blog\/10792","title":{"rendered":"El poder de la curiosidad"},"content":{"rendered":"<p style=\"padding-left: 30px;\"><em><strong>El\u00a0  Dr Etcheverry ha sido decano de la Facultadde Medicina de la UBA, vale la pena  leer <\/strong><br \/>\n <strong> este  art\u00edculo sobre el Premio Nobel.<\/strong><br \/>\n <\/em> <strong><em> \u00bfPorqu\u00e9 ser\u00e1 que tres cient\u00edficos , dos no nacidos en USA, logran sus objetivos  cient\u00edficos en USA ?\u00bf porqu\u00e9 ser\u00e1 que nuestro premio Nobel C\u00e9sar Milstein lo  logr\u00f3 en Inglaterra ? <\/em> <\/strong><\/p>\n<ul id=\"navegador\" type=\"disc\">\n<li>LANACION.com\/<strong>Jaim  Etcheverry<\/strong> <br \/>\n El Premio Nobel, los telomeros y la prolongaci\u00f3n de la vida <\/li>\n<\/ul>\n<p><!--more--><\/p>\n<p><strong>Guillermo Jaim Etcheverry <br \/>\n Para LA NACION<\/strong><\/p>\n<p>Cada descubrimiento  cient\u00edfico se genera de manera singular. \u00abSin embargo, resulta a menudo  posible anticiparlo por algunos factores clave. Muchos de ellos fueron  importantes en el descubrimiento de la telomerasa: el di\u00e1logo entre cient\u00edficos  de campos muy diversos, prestar atenci\u00f3n a hallazgos inesperados y el coraje de  asumir el riesgo que supone realizar experimentos que, a primera vista, parecen  irracionales.\u00bb Con ese p\u00e1rrafo comienza un art\u00edculo reciente escrito por  los tres cient\u00edficos que acaban de recibir el Premio Nobel en Fisiolog\u00eda o  Medicina 2009, Elizabeth H. Blackburn, Carol W. Greider y Jack W. Szostak. El  t\u00edtulo del art\u00edculo resume admirablemente la idea: \u00abTel\u00f3meros y  telomerasa: el sendero que conduce desde el ma\u00edz, la Tetrahymena y la levadura  hasta el c\u00e1ncer y el envejecimiento humanos\u00bb.<\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 son los tel\u00f3meros?  Resulta innecesario recordar que la informaci\u00f3n gen\u00e9tica de las c\u00e9lulas se  encuentra contenida en la mol\u00e9cula del \u00e1cido desoxirribonucleico, el popular  ADN. Tampoco es preciso insistir sobre el hecho de que en las c\u00e9lulas esas  mol\u00e9culas se organizan en cromosomas separados (46 en la especie humana). Es  conocido tambi\u00e9n que esas c\u00e9lulas se dividen, lo que supone que, previamente,  se genera una copia exacta del ADN que contienen para que cada c\u00e9lula hija  cuente con una copia exacta de las instrucciones gen\u00e9ticas que codifica esa  mol\u00e9cula. Ese proceso, sencillo de enunciar, est\u00e1 erizado de complejidades  desde el punto de vista molecular.<\/p>\n<p>Una de ellas reside en la protecci\u00f3n de los  extremos de cada cromosoma, susceptibles de ser degradados, que representan un  obst\u00e1culo para el mecanismo de copiado. Ya en la d\u00e9cada de 1930, esos extremos  se denominaron \u00abtel\u00f3meros\u00bb, \u00abporci\u00f3n terminal\u00bb en griego,  una suerte de equivalente de los extremos de los cordones de zapatos. Hermann  Muller, trabajando con la mosca de la fruta, y Barbara McClintock, con el ma\u00edz,  advirtieron que los cromosomas que se romp\u00edan artificialmente tend\u00edan a unirse  unos con otros, mientras que eso no suced\u00eda entre los normales. Sus extremos  deb\u00edan ser, pues, de naturaleza particular, aunque desconocida.<\/p>\n<p>Cuando se devel\u00f3 la  estructura del ADN, en la d\u00e9cada de 1950, y se comenz\u00f3 a comprender el  mecanismo de su copiado, resurgi\u00f3 el problema de los extremos de los  cromosomas, los tel\u00f3meros. En 1975, Elizabeth Blackburn -una de las distinguidas,  nacida en Australia en 1948 y, en la actualidad, profesora del Departamento de  Bioqu\u00edmica y Biof\u00edsica de la Universidad de California en San Francisco- se  dedic\u00f3 a estudiar en la Universidad de Yale la estructura de los extremos  terminales de los cromosomas de un movedizo protozoo acu\u00e1tico, la <em>Tetrahymena  thermophila <\/em>, que posee much\u00edsimos peque\u00f1os cromosomas y, en consecuencia,  muchos tel\u00f3meros. Comprob\u00f3 que esas zonas se caracterizaban por una estructura  repetida y constante, lo que la llev\u00f3 a suponer que esos fragmentos terminales  eran agregados de alguna manera a la mol\u00e9cula de ADN para mantener la  integridad y estabilidad de los cromosomas.<\/p>\n<p>En 1980, durante una  conferencia, los resultados de Blackburn acerca de la estructura de los tel\u00f3meros  atrajeron la atenci\u00f3n de Jack Szostak -otro de los galardonados, nacido en  Londres en 1952, profesor de Gen\u00e9tica en el Massachusetts General Hospital de  la Universidad de Harvard, en Boston-, quien trabajaba en levaduras. Cuando a  esos organismos se agregaban peque\u00f1as mol\u00e9culas de ADN, eran r\u00e1pidamente  destruidas. Conversando entre ambos, se les ocurri\u00f3 la posibilidad de que,  adicionando los fragmentos de tel\u00f3meros de <em>Tetrahymena <\/em>al ADN que se  agregaba a la levadura, \u00e9ste podr\u00eda ser protegido. El experimento result\u00f3, y se  demostr\u00f3 as\u00ed que los tel\u00f3meros eran capaces de proteger el ADN en organismos  muy diferentes.<\/p>\n<p>Todo esto hizo pensar, en  1983, en la existencia de un proceso complejo responsable de generar y mantener  los tel\u00f3meros, posiblemente una enzima que sintetizara esos extremos. Era una  idea, una intuici\u00f3n acerca de c\u00f3mo funciona la naturaleza. En 1984 se incorpora  al laboratorio de Blackburn una estudiante, Carol Greider -la tercera premiada,  nacida en San Diego, California, en 1962, profesora de Biolog\u00eda Molecular y  Gen\u00e9tica en la Johns Hopkins University, Baltimore-, quien se dedic\u00f3 a  investigar esa posibilidad. En 1984 logr\u00f3 demostrar que, efectivamente, exist\u00eda  una enzima que participaba en la generaci\u00f3n de esas secuencias repetitivas que  caracterizaban al tel\u00f3mero, enzima que se denomin\u00f3 telomerasa. Su compleja  estructura qu\u00edmica fue descifrada, abriendo as\u00ed un camino inesperado para la  comprensi\u00f3n del funcionamiento celular en la salud y en muchas enfermedades.<\/p>\n<p>Con cada divisi\u00f3n celular,  los tel\u00f3meros se van acortando y la reducci\u00f3n de la actividad de la telomerasa  vuelve m\u00e1s fr\u00e1giles los cromosomas, con lo que aumenta el peligro de que las  c\u00e9lulas enfermen o mueran. En las c\u00e9lulas madre y en las c\u00e9lulas cancerosas, la  telomerasa es muy activa, lo que asegura su proliferaci\u00f3n, pues los tel\u00f3meros  prolongan la vida de las c\u00e9lulas. Esto ha dado origen a numerosos intentos de  modificar la actividad de esa enzima con objeto de alargar la vida de las  c\u00e9lulas que la contienen en escasa cantidad. Pero si bien la carencia es  da\u00f1ina, lo es tambi\u00e9n el exceso, pues puede causar la proliferaci\u00f3n celular  indefinida y el c\u00e1ncer. Las esperanzas puestas en la estimulaci\u00f3n de la  telomerasa para la prolongaci\u00f3n de la vida son prematuras, ya que el  envejecimiento es un proceso que obedece a m\u00faltiples causas, pero ofrecen, sin  duda, un interesante punto de partida. Es m\u00e1s: estudios recientes en el  laboratorio de Blackburn tienden a relacionar la actividad de la telomerasa con  el estr\u00e9s, estableciendo la posibilidad de una vinculaci\u00f3n inesperada y  apasionante.<\/p>\n<p>No es posible analizar las  innumerables implicancias pr\u00e1cticas de estos hallazgos fundamentales. Pero la  Asamblea Nobel del Instituto Karolinska se\u00f1al\u00f3: \u00abLos descubrimientos de  Blackburn, Greider y Szostak han ampliado nuestra comprensi\u00f3n del  funcionamiento celular, arrojando luz sobre los mecanismos de las enfermedades  y estimulando el desarrollo de nuevos tratamientos potenciales\u00bb.<\/p>\n<p>Los tres cient\u00edficos  galardonados trabajan en los EE.UU., aunque dos de ellos no son nativos de ese  pa\u00eds, lo que confirma el hecho de que el apoyo a la ciencia por parte de la  sociedad estadounidense atrae al mejor talento de todo el mundo. Por primera  vez en una misma oportunidad -la cent\u00e9sima vez en que se otorga el Premio Nobel  en Fisiolog\u00eda o Medicina- recay\u00f3 en dos mujeres que tienen una activa presencia  en la sociedad estadounidense. Blackburn fue nominada entre las cien personas  m\u00e1s influyentes en 2007 por la revista <em>Time <\/em>. En ese a\u00f1o recibi\u00f3 el  Premio L\u00b4Oreal-Unesco \u00abLa mujer y la ciencia\u00bb por Am\u00e9rica del Norte  cuando, por Am\u00e9rica latina, lo conquist\u00f3 nuestra destacada Ana Bel\u00e9n Elgoyhen.<\/p>\n<p>En sus primeras  declaraciones, Carol Greider se\u00f1al\u00f3 que sus investigaciones intentaban entender  c\u00f3mo funcionan las c\u00e9lulas y que su objetivo no era buscar aplicaciones a la  medicina. Subray\u00f3 que es importante \u00abel apoyo a la ciencia impulsada por  la curiosidad\u00bb. En el mismo sentido, en un art\u00edculo, las dos cient\u00edficas  galardonadas se\u00f1alan: \u00abA menudo, en la naturaleza las cosas no son lo que  parecen. Una roca en el fondo del mar puede ser un pez venenoso; una hermosa  flor en un jard\u00edn, un insecto carn\u00edvoro en espera de su presa? A comienzos de  los 80, a ning\u00fan cient\u00edfico se le hubiera ocurrido desarrollar tratamientos  para el c\u00e1ncer estudiando la conducta de los cromosomas de la <em>Tetrahymena <\/em>.  La investigaci\u00f3n sobre la telomerasa nos recuerda que, al estudiar la  naturaleza, nunca se puede predecir cu\u00e1ndo se descubrir\u00e1n procesos  fundamentales. Nunca se sabr\u00e1 cu\u00e1ndo la roca que uno encuentra terminar\u00e1 por  ser una gema preciosa\u00bb.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El\u00a0 Dr Etcheverry ha sido decano de la Facultadde Medicina de la UBA, vale la pena leer este art\u00edculo sobre el Premio Nobel. \u00bfPorqu\u00e9 ser\u00e1 que tres cient\u00edficos , dos no nacidos en USA, logran sus objetivos cient\u00edficos en USA ?\u00bf porqu\u00e9 ser\u00e1 que nuestro premio Nobel C\u00e9sar Milstein lo logr\u00f3 en Inglaterra ? LANACION.com\/Jaim &hellip;<\/p>\n","protected":false},"author":16,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[48],"tags":[],"class_list":["post-10792","post","type-post","status-publish","format-standard","","category-comunicaciones-importantes"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/piel-l.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/10792","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/piel-l.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/piel-l.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/piel-l.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/users\/16"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/piel-l.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=10792"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/piel-l.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/10792\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/piel-l.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=10792"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/piel-l.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=10792"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/piel-l.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=10792"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}