{"id":1348,"date":"2007-11-09T11:37:43","date_gmt":"2007-11-09T15:37:43","guid":{"rendered":"http:\/\/piel-l.org\/blog\/?p=1348"},"modified":"2007-11-09T11:57:44","modified_gmt":"2007-11-09T15:57:44","slug":"59a-la-investigacion-biomedica-deber-del-estado-vs-aporte-de-instituciones-filantropicas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/piel-l.org\/blog\/1348","title":{"rendered":"59a:  La investigaci\u00f3n biom\u00e9dica: Deber del Estado vs. aporte de instituciones filantr\u00f3picas"},"content":{"rendered":"<blockquote>\n<p><a href=\"http:\/\/bitacoramedica.com\/weblog\/\" target=\"_blank\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"http:\/\/piel-l.org\/blog\/wp-content\/uploads\/2007\/10\/178\/bitacoram.miniatura.jpg\" alt=\"bitacoram.jpg\" width=\"128\" height=\"108\" \/><\/a> <strong><br \/> FELICITACIONES AL DR. FRANCISCO KERDEL  VEGAS POR EL NUEVO FORMATO DE SU BLOG <\/strong><a href=\"http:\/\/bitacoramedica.com\/weblog\/\" target=\"_blank\"><strong><u>Bit\u00e1cora M\u00e9dica<\/u><\/strong><\/a><strong>. <\/strong><\/p>\n<p><strong>POCO A POCO SE HA VENIDO CONVIRTIENDO EN  LA VISITA M\u00c9DICA OBLIGADA<\/strong><\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/bitacoramedica.com\/weblog\/\" target=\"_blank\">http:\/\/bitacoramedica.com\/weblog\/<\/a><\/p>\n<p><strong>Los Editores<\/strong>&nbsp;<\/p>\n<\/blockquote>\n<p>Lo  que nos ense\u00f1a con toda claridad el mundo actual, es que cuando una sociedad  acepta como una de sus primeras prioridades los problemas de la salud, debe  buscar f\u00f3rmulas adecuadas y pr\u00e1cticas para permitir que el sector p\u00fablico y el  privado trabajen en forma cooperativa en su soluci\u00f3n.&nbsp; Ya hemos visto el  evidente \u00e9xito que han tenido los EE.UU., como naci\u00f3n, en encontrar en la  negociaci\u00f3n el m\u00e9todo adecuado para resolver conflictos, a\u00fan en el \u00e1rea  cient\u00edfica,  donde a primera vista la verdad es una y no admite discusiones.<\/p>\n<p><!--more--> <\/p>\n<p>La  deuda que tiene el desarrollo de la medicina cient\u00edfica norteamericana con la  filantrop\u00eda privada, y sus obvias consecuencias a nivel mundial,&nbsp; tiene una  inmensa importancia.<\/p>\n<p>Los  grandes &quot;barones&quot; de la industria estadounidense, muy concretamente John D.  Rockefeller y Andrew Carnegie, ten\u00edan en com\u00fan&nbsp; un sentido \u00e9tico  relacionado con las enormes fortunas que su trabajo, sagacidad y el explosivo  desarrollo econ\u00f3mico de su pa\u00eds les permiti\u00f3 acumular, y al final de sus vidas  sintieron la necesidad de revertir parte considerable de los fondos obtenidos en  obras de inter\u00e9s social perdurables.&nbsp; De all\u00ed nacieron las grandes  fundaciones que llevan sus nombres, y que sin la menor duda son las razones  v\u00e1lidas para hacerlos &quot;inmortales&quot; en el recuerdo de las sociedades beneficiadas  por sus acciones.&nbsp;&nbsp; Esas nuevas instituciones encontraron muy pronto  que el mayor beneficio que pod\u00edan hacer a la sociedad, se lo brindaban las  oportunidades existentes en apoyar el desarrollo del sector salud.&nbsp; Ese fue  tambi\u00e9n el origen de la Fundaci\u00f3n Welcome  (establecida por el farmac\u00e9utico Sir Henry Welcome en 1903, ciudadano brit\u00e1nico  de origen estadounidense), quien dado el origen de su fortuna (la naciente  industria farmac\u00e9utica),&nbsp; era l\u00f3gico que la ligara indisolublemente a la  medicina.<\/p>\n<p>La  m\u00e1s conmovedora e instructiva historia que he o\u00eddo al respecto se relaciona con  la manera como John D. Rockefeller se interes\u00f3 en adoptar el desarrollo de los  estudios e investigaciones m\u00e9dicas para sus proyectos filantr\u00f3picos.&nbsp; Seg\u00fan  esa versi\u00f3n, Rockefeller se asesor\u00f3 con un amigo religioso, quien acababa de  terminar de leer el libro de texto de medicina de Sir William Osler, tal vez uno  de los libros de medicina m\u00e1s populares e influyentes del \u00faltimo siglo, y qued\u00f3  -al igual que sus decenas de miles de lectores, entre estudiantes de medicina,  m\u00e9dicos y sorpresivamente, much\u00edsimos legos, dadas las cualidades literarias de  la obra-, en el casi total &quot;nihilismo terap\u00e9utico&quot; de un hombre de la talla  cient\u00edfica y moral de Osler.&nbsp; De all\u00ed se derivaba una conclusi\u00f3n muy obvia;  la medicina cient\u00edfica hab\u00eda evolucionado&nbsp; positivamente en la segunda  mitad del siglo XIX, pero ese desarrollo no guardaba relaci\u00f3n con la orfandad  terap\u00e9utica prevalente.&nbsp; En este sentido, el tratado de Osler, abri\u00f3 los  ojos de muchas personas referente a la necesidad (y al mismo tiempo,  oportunidad, por el desaf\u00edo existente) de fortalecer la educaci\u00f3n y la  investigaci\u00f3n m\u00e9dica.&nbsp; Es a todas luces evidente que esa inyecci\u00f3n de  fondos y ese inter\u00e9s de las nuevas fundaciones por apoyar la investigaci\u00f3n  m\u00e9dica, produjo y sigue produciendo las favorables consecuencias que todos  conocemos y que eventualmente llevaron a la era de los &quot;milagros m\u00e9dicos&quot; ya  mencionados en la \u00e9poca de la \u00faltima postguerra.&nbsp; Todo ello se tradujo  eventualmente en un aumento del inter\u00e9s p\u00fablico por todo lo relacionado con la  salud, y por lo tanto en su eventual adopci\u00f3n por los pol\u00edticos que se  convencieron en las bondades de apoyar las instituciones del sector, en  establecer aquellas que se necesitaban y encontrar los mecanismos m\u00e1s efectivos  para apoyar econ\u00f3micamente todo lo relacionado con el  \u00e1rea.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>FELICITACIONES AL DR. 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