{"id":1684,"date":"2007-12-15T06:59:10","date_gmt":"2007-12-15T10:59:10","guid":{"rendered":"http:\/\/piel-l.org\/blog\/?p=1684"},"modified":"2007-12-15T06:59:10","modified_gmt":"2007-12-15T10:59:10","slug":"de-como-panchito-mandefua-fue-a-cenar-con-el-nino-jesus","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/piel-l.org\/blog\/1684","title":{"rendered":"DE C\u00d3MO PANCHITO MANDEFU\u00c1 FUE A CENAR CON EL NI\u00d1O JESUS"},"content":{"rendered":"<blockquote>\n<p>Queridos dermat\u00f3logos de latinoam\u00e9rica, la navidad es la llamada a la<br \/>\nalegr\u00eda, el conciliar lo que so\u00f1amos con lo que podemos, con toda la esperanza<br \/>\nque vino a traernos el Ni\u00f1o Dios. Pido para latinoam\u00e9rica y para el mundo, PAZ.<br \/>\nQue dios nos conceda la capacidad de seguir derramando tantos talentos que<br \/>\ndeposit\u00f3 en nosotros, para nuestro bien y el del pr\u00f3jimo. Tengo un viejito en el<br \/>\ncielo que siempre&amp;nbsp;me dec\u00eda que Dios no nos hizo \u00e1ngeles sino humanos, y que<br \/>\ns\u00f3lo portabamos una sola ala, y para pode volar era necesario agarrar de la mano<br \/>\nal de al lado y poder lograrlo. Entusiasmo y todo lo mejor para el nuevo a\u00f1o.<br \/>\nLos amo.<br \/>\nRaquel M Ramos M\n<\/p>\n<\/blockquote>\n<p>A continuaci\u00f3n:&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Cuento. Jos\u00e9 Rafael<br \/>\nPocaterra.<br \/>\nPanchito<br \/>\ncen\u00f3 con el Ni\u00f1o<\/strong><\/p>\n<p><!--more-->\n<\/p>\n<p>Por<br \/>\nasociaci\u00f3n de ideas y por esos deliciosos anacronismos de los Nacimientos, un<br \/>\ncarrito \u00faltimo modelo estacionado junto al espejo roto que forma un lago, hace<br \/>\nrecordar las ilusiones destrozadas con la vida de Panchito Mandefu\u00e1, aquel<br \/>\nmuchachito &#39;de la calle&#39; que cre\u00f3 la preocupaci\u00f3n social de Jos\u00e9 Rafael<br \/>\nPocaterra en un cuento antol\u00f3gico de los a\u00f1os veinte. Fue el 24 de diciembre de<br \/>\n1918 cuando en el vespertino Pitorreos que dirig\u00edan &#39;Job Pim&#39; y &#39;Leo&#39;, el gran<br \/>\nprosista valenciano public\u00f3 De c\u00f3mo Panchito Mandefu\u00e1 cen\u00f3 con el Ni\u00f1o Jes\u00fas..,<\/p>\n<p>pintura cabal de una \u00e9poca, una ciudad y un ni\u00f1o billetero que afrontaba la vida<br \/>\ncomo un hombre y exhaustivamente la disfrutaba en las funciones de<br \/>\n&#39;cinemat\u00f3grafo&#39; del Gran Circo Metropolitano, &#39;chillando como un condenado<br \/>\ncuando la banda apresaba a Gamesson o advirti\u00e9ndole a un descuidado personaje<br \/>\nque por detr\u00e1s le estaba apuntando un apache con una pistola, o que el leal<br \/>\nperro del comandante Patouche ten\u00eda un documento escondido en el collar&#39;. En<br \/>\ncambio a Panchito, tan absorto iba, no lo advirti\u00f3 nadie _&iexcl;ni \u00e9l mismo!_ del<br \/>\naccidente que le quitar\u00eda la vida en un d\u00eda de Nochebuena.<\/p>\n<p>Nuestros cuentos construyen<br \/>\nsubjetividades desde el momento en que plantean la b\u00fasqueda de identidades<br \/>\ncolectivas (la noci\u00f3n de pueblo venezolano por ejemplo en los cuentos de<br \/>\nUrbaneja o Pocaterra) o individuales universales (Uslar, Balza, Garmendia&#8230;<br \/>\nAraujo). En ambos casos se establece t\u00e1citamente un &lsquo;<strong>pacto ficcional&#39;<\/strong> con<br \/>\nel autor, lo que Coleridge llamaba &lsquo;<strong>la suspensi\u00f3n de la incredulidad&#39;<\/strong>.<br \/>\n&quot;<em>El lector tiene que saber que lo que se cuenta es una historia imaginaria,<br \/>\nsin por ello pensar que el autor est\u00e1 diciendo una mentira<\/em>.&quot; (Eco<br \/>\n1997:85).<\/p>\n<p>La fiesta y celebraci\u00f3n de<br \/>\nla Noche<br \/>\nBuena (<strong>discurso primario<\/strong>) sirve al escritor venezolano<br \/>\nde &lsquo;<em>materia prima&#39;<\/em> para armar el nudo de la trama, invitando a saltar al<br \/>\nlector a trav\u00e9s del tiempo, y a abandonar el presente narrativo para adentrarse<br \/>\nen otro segmento de pasado.<\/p>\n<p>&quot;A ti que esta<br \/>\nnoche iras a sentarte a la mesa de los tuyos, rodeado de tus hijos, sanos y<br \/>\ngordos, al lado de tu mujer que se siente feliz de tenerte en casa para la cena<br \/>\nde Navidad; a ti que tendr\u00e1s a las doce de esta noche un puesto en el banquete<br \/>\nfamiliar, y un pedazo de pastel y una hallaca y una copa de vino&#8230; A ti que<br \/>\neres relativamente feliz durante la velada&#8230; Te dedico este cuento<br \/>\nde Navidad&#8230; De Panchito Mandefu\u00e1 a quien el Ni\u00f1o Jes\u00fas invit\u00f3 a Cenar&#8230;&quot;<br \/>\n(Pocaterra 1972: 9).<\/p>\n<p>La cena de noche buena, que es un<br \/>\nanticipo de la fiesta de Navidad del hijo de dios (seg\u00fan la religi\u00f3n cristiana)<br \/>\nes una forma conocida de sociabilidad moderna, una forma de sociabilidad que<br \/>\ntiene en casi todos los niveles sociales una &lsquo;<strong>sociedad de pensamiento<br \/>\ncom\u00fan&#39;<\/strong>. Aunque se trata de una reuni\u00f3n informal (en el sentido de estatutos<br \/>\ny miembros definidos) es un germen de la sociedad, en \u00e9l se re\u00fanen las mismas<br \/>\npersonas comunes (familiares y amigos), con una fecha com\u00fan y con unos h\u00e1bitos<br \/>\nm\u00e1s o menos comunes. En torno a esta celebraci\u00f3n se re\u00fanen personas afines, por<br \/>\nla amistad, la cultura y estatus social.<\/p>\n<p>La polisemia del termino <strong>&lsquo;cena de<br \/>\nnoche buena o Navidad&#39;<\/strong> es pues considerable y nos remite a realidades muy<br \/>\ndiferentes que hay que precisar en cada caso, pues a pesar de sus elementos<br \/>\ncomunes, la pr\u00e1ctica como actividad social y su relaci\u00f3n con el resto de la<br \/>\nsociedad son diferentes.<\/p>\n<p>Lo que diferencia uno de otro discurso no<br \/>\nes solamente su soporte (voz), ni su nivel de elaboraci\u00f3n est\u00e9tica; si no el<br \/>\nhecho de que haya una instituci\u00f3n, delimitada por una organizaci\u00f3n, una<br \/>\njerarqu\u00eda social, un espacio y un tiempo, que separa el verdadero sentido de la<br \/>\ncelebraci\u00f3n navide\u00f1a de los acontecimientos sociales. Aparecen de esta manera<br \/>\nindividuos desgajados de las preocupaciones de su patria y de la utilidad<br \/>\ncom\u00fan:<\/p>\n<p>&quot;A las once<br \/>\nsali\u00f3 del circo. Iba pensando en el men\u00fa: hallacas de a medio, un guarapo, caf\u00e9<br \/>\ncon leche, tostadas de chicharr\u00f3n y dos pavos rellenos de postre&#8230; Cruzaba<br \/>\nhacia San Pablo, un cornetazo brusco, un soplo poderoso y de Panchito Mandefu\u00e1<br \/>\napenas qued\u00f3, contra la acera de la calzada, entre los rieles del el\u00e9ctrico, un<br \/>\nharapo sangriento&#8230; Se arremolin\u00f3 la gente, los gendarmes abri\u00e9ndose paso&#8230;<br \/>\n\u00bf;qu\u00e9 es? \u00bf;qu\u00e9 sucede?&#8230; &iexcl;Nada hombre! Que un auto mat\u00f3 a un muchacho de la<br \/>\ncalle&#8230; un granuja de esos&#8230; inform\u00f3, indignado el due\u00f1o del auto que guiaba<br \/>\nun &quot;Trueno&quot;&#8230;&quot; (Pocaterra 1972: 16).<\/p>\n<p>Una f\u00e1bula es un mundo posible: no hay<br \/>\nduda de que el sujeto de la enunciaci\u00f3n est\u00e1 hablando de &lsquo;<strong>hoy<\/strong>&#39; de un<br \/>\nindividuo que es el mismo de &lsquo;<strong>ayer<\/strong>&#39;, y que est\u00e1 hablando de dos estados<br \/>\ndel mismo mundo. No representa un estado de cosas, sino una secuencia de estados<br \/>\nde cosas. La celebraci\u00f3n en el cuento venezolano plasma una organizaci\u00f3n social<br \/>\nque lleva consigo, aunque s\u00f3lo sea impl\u00edcitamente, un modelo de sociedad que<br \/>\npuede situarse en el presente o en el futuro y que puede ser una nostalgia como<br \/>\nun proyecto, o ambos a la vez.<\/p>\n<p>Los Ni\u00f1os de la Calle<\/p>\n<p>Jos\u00e9 Rafael Pocaterra, el de Memorias de<br \/>\nun venezolano de la decadencia, Vidas oscuras, Tierra del sol amada, La casa de<br \/>\nlos Abila&#8230; bautiz\u00f3 con el nombre de Panchito Mandefu\u00e1 al ni\u00f1o de la calle,<br \/>\n&#39;granuja billetero, nacido de cualquiera con cualquiera en plena alcabala,<br \/>\nchiquillo astroso&#39;.<\/p>\n<p>Pocaterra hoy hubiera llamado a ese mismo<br \/>\nni\u00f1o Panchito Pega Pega. Ese no tiene padre, no tiene madre, e igual que<br \/>\nPanchito, el original, inventa su propio apellido porque no sabe por qu\u00e9 vino al<br \/>\nmundo, ni a qu\u00e9 vino.<\/p>\n<p>El ni\u00f1o de la calle, igual que ayer, va<br \/>\ncalle arriba y calle abajo buscando el pan, robando, huyendo de la polic\u00eda y<br \/>\nsaliendo en la oscuridad como las ratas.<\/p>\n<p>Panchito Mandefu\u00e1 vend\u00eda billetes, ganaba<br \/>\npara ir al cine y comer frutas. En la noche de Navidad, cerca del Teatro<br \/>\nMunicipal hab\u00eda vendido cinco n\u00fameros enteros y seis d\u00e9cimos. Hab\u00eda ganado<br \/>\nochenta y seis centavos, la sola tarde despu\u00e9s de haber corrido y<br \/>\n&#39;chuchado&#39;.<\/p>\n<p>Panchito Mandefu\u00e1, sin pap\u00e1 ni mam\u00e1,<br \/>\ntrabajaba, se divert\u00eda y viv\u00eda, pero el Panchito Pega Pega de hoy no trabaja, no<br \/>\nse divierte, no va al cine, no tiene novia&#8230; Panchito conoce a Margarita,<br \/>\nmuchachita de la calle como \u00e9l y la convierte en su protegida, el Panchito Pega<br \/>\nPega de hoy desconoce estos sentimientos porque vive hundido en el mundo de la<br \/>\ndroga, cargado de odios y rencores, con el cuerpo lleno de cicatrices, con un<br \/>\npunz\u00f3n en el bolsillo y un paquete de billetes sucios apretados en la mano<br \/>\nizquierda, mostr\u00e1ndolos a los transe\u00fantes, como un reto para que le den<br \/>\nalgo.<\/p>\n<p>Panchito Mandefu\u00e1 se sentaba comiendo<br \/>\nman\u00ed en el viejo Metropolitano a ver las pel\u00edculas de detectives. Panchito Pega<br \/>\nPega fabrica sus propias pel\u00edculas.<\/p>\n<p>Se acerca a los autom\u00f3viles, ataca a los<br \/>\ntranse\u00fantes, raya los veh\u00edculos cuando no le dan plata y luego, se queda en la<br \/>\ncalle tirado sobre la acera, o en la &#39;isla&#39; de la avenida c\u00e9ntrica durmiendo o<br \/>\nhaci\u00e9ndose el dormido. El medio cuerpo desnudo, el pantal\u00f3n roto y sucio, los<br \/>\nojos vidriosos.<\/p>\n<p>Panchito Mandefu\u00e1 viv\u00eda feliz dentro de<br \/>\nsu pobreza. Iba al circo y al cine y se enamor\u00f3 de Margarita, cuando a ella se<br \/>\nle cay\u00f3 la bandeja de dulces y empez\u00f3 a llorar porque la familia que &#39;la<br \/>\nrecogi\u00f3&#39; la iba a castigar.<\/p>\n<p>Panchito le compr\u00f3 a Margarita toda una<br \/>\nbandeja de dulces, para que no le pegaran en la casa. Y como todo un caballero llev\u00f3<br \/>\n\u00e9l mismo la bandeja.<br \/>\nCuando llegaron al zagu\u00e1n ella le pregunt\u00f3:<\/p>\n<p>_\u00bf;C\u00f3mo te pago yo? Panchito, se puso<br \/>\ncolorado y seg\u00fan Pocaterra le dijo:<\/p>\n<p>Si me das un beso.<\/p>\n<p>_&iexcl;No, no, es malo!<\/p>\n<p>_\u00bf;Por qu\u00e9?<\/p>\n<p>_Gua, porque s\u00ed&#8230; As\u00ed lo cuenta Jos\u00e9<br \/>\nRafael y as\u00ed fue. Le dieron el beso. March\u00f3 contento. Pensaba en su cena:<br \/>\nhallaca de a medio, un guarapo, caf\u00e9 con leche, tostada de chicharr\u00f3n&#8230; Pero<br \/>\ncuando dentro de su mundo de sue\u00f1os cruzaba hacia San Pablo, all\u00ed donde est\u00e1 el<br \/>\nTeatro Municipal, lo mat\u00f3 un carro.<\/p>\n<p>Y el gran Jos\u00e9 Rafael Pocaterra termina<br \/>\nla historia con estas palabras: &#39;Y as\u00ed fue a cenar en el Cielo, invitado por el<br \/>\nNi\u00f1o Jes\u00fas esa Nochebuena, Panchito Mandefu\u00e1&#8230;&#39;<\/p>\n<p>Pocaterra hoy tendr\u00eda que contar distinta<br \/>\nla vida de Panchito Pega Pega. No trabaja, roba, que es diferente. Si conoce a<br \/>\nMargarita, no la ayuda, termina de quitarle los dulces y la incorpora a su<br \/>\ngrupo, para que como \u00e9l se dedique al atraco y con otras ni\u00f1as callejeras a la<br \/>\nprostituci\u00f3n.<\/p>\n<p>Breve Rese\u00f1a de Jose Rafael<br \/>\nPocaterra:<\/p>\n<p>Valencia,<br \/>\nEdo.Carabobo, Venezuela 18\/12\/1889 &#8211; Montreal, Canad\u00e1<br \/>\n18\/04\/1955.<\/p>\n<p>Para Pocaterra, la<br \/>\nescuela es el punto de partida para la formaci\u00f3n de una nueva generaci\u00f3n de<br \/>\nhombres que pueda servir de puente entre la barbarie y la civilizaci\u00f3n.<br \/>\nPocaterra entiende que la educaci\u00f3n debe ser una prioridad para<br \/>\ntodo pueblo que quiera alcanzar el progreso integral. No s\u00f3lo como la base que<br \/>\nsostiene los pasos de una sociedad, sino tambi\u00e9n, como la recuperaci\u00f3n posible<br \/>\nde la formaci\u00f3n republicana.<\/p>\n<p>Si hacemos<br \/>\nhincapi\u00e9 en su vida debemos concluir que fue creyente de la educaci\u00f3n<br \/>\nautodidacta. El autodidactismo parece ser el puente que comunica a Pocaterra con<br \/>\ncualquier planteamiento sobre las carencias del sistema educativo. De hecho en<br \/>\ndiferentes oportunidades hace burla de aquellos que recibiendo una educaci\u00f3n<br \/>\nformal, los pocos que pod\u00edan acceder a ella, no cumpl\u00edan con la sagrada misi\u00f3n<br \/>\nde llevar esa formaci\u00f3n a otros m\u00e1s necesitados; y que por el contrario se<br \/>\ntransformaban en mujiquitas del gobierno de turno:<\/p>\n<p>&quot;As\u00ed que su<br \/>\neducaci\u00f3n fue esa mezcla de vagabunder\u00eda y sentimentalismo, base de la educaci\u00f3n<br \/>\nvenezolana, terreno magn\u00edfico para los productos que hoy colman el comercio, las<br \/>\nuniversidades y las oficinas; especie de epicenos capaces de todo lo malo y lo<br \/>\nbueno, juventud sin fisonom\u00eda, con ambiciones ineducadas, que se emborracha a<br \/>\nlos doce a\u00f1os y padece de s\u00edfilis a los catorce, casi siempre servil, ahogada de<br \/>\ncompromisos por una magnificencia cursi, primer paso a los futuros expoliadores<br \/>\nde la pol\u00edtica si la suerte los lleva a lomos, o a los policastros de aldea que<br \/>\npululan en los tribunales, de muy mala conducta, pero con muy buen coraz\u00f3n&quot;<br \/>\n(Pol\u00edtica feminista. Pag 41).<\/p>\n<p>Para Pocaterra era<br \/>\nm\u00e1s valioso en el orden del crecimiento de una rep\u00fablica aquellos que se<br \/>\npreparan para la vida, y no aquellos que luchan desde las academias para luego<br \/>\nterminar calentando el sill\u00f3n de la injusticia a la que cierran los ojos para<br \/>\nmantener est\u00f3magos y carteras llenas. Toda reforma educativa deb\u00eda partir,<br \/>\nentonces, de la utilidad de los conocimientos adquiridos, y de la masificaci\u00f3n<br \/>\nde la instrucci\u00f3n a todas las clases sociales.<\/p>\n<p>Esta relaci\u00f3n<br \/>\nmetaf\u00f3rica entre la mujer m\u00e1rtir y la patria se repite una y otra vez en la obra<br \/>\nde Pocaterra. Poco se conoce que detr\u00e1s de su apariencia adusta y de su pluma<br \/>\n\u00e1cida y demoledora, se esconde un hombre con un particular culto al amor<br \/>\nfamiliar, especialmente a la<br \/>\nmujer. En un largo poema llamado Valencia, la de Venezuela,<br \/>\nPocaterra culmina sus l\u00edneas de la siguiente manera: &quot;Madre eres t\u00fa: pariste a<br \/>\nVenezuela&quot; (Valencia, la de Venezuela. Pag. 38).<\/p>\n<p>Entre los motivos<br \/>\nde mujer m\u00e1rtir en la obra de Pocaterra destaca el de la muchacha seducida por<br \/>\nel conquistador de turno que luego la abandona, ante lo cual ella adquiere<br \/>\ndignidad y fortaleza. Los personajes femeninos ante la adversidad son los \u00fanicos<br \/>\nque sostienen los valores importantes de la sociedad, en contraposici\u00f3n de los<br \/>\npersonajes masculinos, \u00e1vidos de riquezas f\u00e1ciles y sin ning\u00fan sentido de la<br \/>\ntradici\u00f3n nacional.<\/p>\n<p>\nA pesar de la<br \/>\ndureza de la pluma de Pocaterra, \u00e9ste brinda unos conceptos generosos sobre<br \/>\nla mujer. En<br \/>\nellas el escritor reconoce su sensibilidad ante la injusticia humana. Es la<br \/>\nmujer la que se transforma en elemento disociador en el g\u00e9nero humano. De hecho,<br \/>\nsu pluma abre paso en el coraz\u00f3n de la mujer simple y sencilla del pueblo, la<br \/>\nque hace hero\u00edna de sus textos en detrimento de la mujer de clase alta que acusa<br \/>\nde est\u00fapida, atrasada, laxa, mustia, sin color alguno de<br \/>\nsensibilidad:<\/p>\n<p>\n&quot;La enfermedad<br \/>\nno nace en el hogar, como alguien dijo; no-es una injusticia que se comete<br \/>\ncontra la mujer venezolana, que hoy por hoy, vale mucho m\u00e1s que el hombre, en<br \/>\npreparaci\u00f3n para la lucha de la vida, las de la clase media; en resignaci\u00f3n y<br \/>\nfirmeza dom\u00e9stica, la del pueblo&quot; (Memorias. T II. Pag 25)<\/p>\n<p>Se trata una vez<br \/>\nm\u00e1s de la oposici\u00f3n antes se\u00f1alada entre Sociedad y Pueblo, ahora representada<br \/>\npor la mujer.<br \/>\nLa mujer de clase alta es muchas veces c\u00f3mplice de los males<br \/>\nque sacuden la salud de la Rep\u00fablica. Una complicidad<br \/>\nfundada en la corrupci\u00f3n del amor a trav\u00e9s de la infidelidad en un matrimonio<br \/>\ncompuesto por un marido machista y por una mujer imb\u00e9cil que es subyugada por su<br \/>\nfragilidad intelectual.<\/p>\n<p>&quot;No se debe<br \/>\nobservar esas boquitas pintadas de la ciudad, mu\u00f1ecas con un mal mecanismo<br \/>\nsexual que se ignoran como mujeres y casi nunca llegan a la maternidad sino por<br \/>\nel medio de la concepci\u00f3n y de la expulsi\u00f3n: no pueden dar una educaci\u00f3n moral<br \/>\ncuando no poseen ninguna y viven, si ricas, in\u00fatiles, l\u00e1nguidas, devorando<br \/>\nnoveluchas francesas o yendo al cine americano&quot; (Memorias. T II. Pag<br \/>\n25)<\/p>\n<p>La mujer pobre, la<br \/>\nde la lucha diaria, la que hace de la cotidianidad un duro batallar por la<br \/>\ndignidad de su familia, en ella siembra Pocaterra la semilla del hilo dorado de<br \/>\nlas tradiciones y la formaci\u00f3n de los hogares:<\/p>\n<p>\n&quot;Y es la mujer<br \/>\na quien puede confiarse y en quien debe confiarse esta tarea: es la ense\u00f1anza de<br \/>\nlas viejas virtudes, caseras, criollas, hoy convertidas, por arte de<br \/>\nbirlibirloque, en un arribismo desaforado&quot; (Memorias T. II Pag<br \/>\n25)<\/p>\n<p>\nPocaterra<br \/>\ndefiende esta mujer por encima del hombre, ya que como asegura, la mujer<br \/>\nresponder\u00e1 con nuevos hombres \u00fatiles al pa\u00eds, y no mamarrachos serviles al poder<br \/>\nde turno:<\/p>\n<p>&quot;La mujer de mi<br \/>\npa\u00eds, hoy, significa mucho m\u00e1s que su compa\u00f1ero; y s\u00f3lo en ella a\u00fan resta la<br \/>\nesperanza de una generaci\u00f3n futura, no esta del &quot;fox-trot&quot; y de la torer\u00eda del<br \/>\ngeneral Vicentico, partida de muchachejos desconceptuados, adulones y vacuos,<br \/>\nsino otra que suma resueltamente el cometido de una renovaci\u00f3n nacional y se<br \/>\nresuelva a demoler los \u00eddolos de ayer, los de hoy y los que quieran erguirse<br \/>\nma\u00f1ana&quot; (Memorias T. II. Pag 25)<\/p>\n<p>Como muchos<br \/>\nautores de la \u00e9poca, Jos\u00e9 Rafael Pocaterra asumi\u00f3 una cr\u00edtica visi\u00f3n hist\u00f3rica<br \/>\nen su obra. Muchas de sus novelas enmarcan problemas espec\u00edficos de la realidad<br \/>\ndel per\u00edodo gomecista, a la que describe con pluma aguda y punzante. Pero<br \/>\nPocaterra construye desde esta realidad venezolana, que lo angustia y lo<br \/>\nsubyuga, otra realidad. Es la construcci\u00f3n de otra historia, aquella que revela<br \/>\nlas incertidumbres del poeta, del creador. Por ello va tras las huellas de<br \/>\nla otra<br \/>\nVenezuela escondida en su escritura. Una Venezuela con<br \/>\nposibilidades. Una Venezuela ficcionada. Esta historia ficcionada es el fermento<br \/>\nde lo que trascender\u00e1 como literatura realista, ya que expresa la realidad desde<br \/>\nsu verosimilitud. Probablemente, Pocaterra construye otra Venezuela, que m\u00e1s<br \/>\nall\u00e1 de ser una mejor, es por lo menos la posible, la que germinar\u00e1 en sus<br \/>\nlectores.<\/p>\n<p>Su tarea como<br \/>\nobservador agudo que describe y presenta la radiograf\u00eda de una pa\u00eds disgregado e<br \/>\ninerte, busca ante todo la reacci\u00f3n desde la sociedad misma, haciendo<br \/>\noposiciones claras entre dos clases definidas una como garante de la tradici\u00f3n y<br \/>\nel logro honesto y la otra como la arribista y aduladora del caudillo de turno.<br \/>\nFirme creyente de la uni\u00f3n entre la visi\u00f3n y la acci\u00f3n, dedic\u00f3 su vida a<br \/>\nconformar una obra que persigue despertar, dentro del seno mismo de la \u00e9lite<br \/>\ncapitalina, una in\u00e9dita conciencia social a partir de la novedad, la honestidad<br \/>\ny la irreverencia, como lo prueba este pasaje sobre su labor period\u00edstica<br \/>\njuvenil:<\/p>\n<p>&quot;Ca\u00edn se vend\u00eda en<br \/>\nCaracas; gozaba de mucha popularidad y fue la excepci\u00f3n de una \u00e9poca y es uno de<br \/>\nlos mayores orgullos de mi vida: era algo puro, nuevo, fuerte, sincero frente a<br \/>\nla ola politiquera y acomodaticia en que flotaban los &quot;intelectuales&quot; de<br \/>\nentonces&#8230;&quot; (Memorias T.I. Pag.34)<\/p>\n<p>Y es precisamente<br \/>\nla juventud, la sangre nueva, la que est\u00e1 llamada a tomar las riendas de un pa\u00eds<br \/>\ncansado de cometer los mismos errores. Para Pocaterra existe la necesidad de<br \/>\nconvocar una nueva generaci\u00f3n de venezolanos que no se queden cruzados de brazos<br \/>\nante la entronizaci\u00f3n de un Estado conformista y autocomplaciente. Para ello<br \/>\ncita una y otra vez la gesta de una juventud que tan s\u00f3lo buscando, descubre, y<br \/>\npersistiendo, escribe quiz\u00e1 la primera p\u00e1gina de una historia diferente.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Queridos dermat\u00f3logos de latinoam\u00e9rica, la navidad es la llamada a la alegr\u00eda, el conciliar lo que so\u00f1amos con lo que podemos, con toda la esperanza que vino a traernos el Ni\u00f1o Dios. Pido para latinoam\u00e9rica y para el mundo, PAZ. Que dios nos conceda la capacidad de seguir derramando tantos talentos que deposit\u00f3 en nosotros, &hellip;<\/p>\n","protected":false},"author":22,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[9],"tags":[],"class_list":["post-1684","post","type-post","status-publish","format-standard","","category-dermatologia-y-arte"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/piel-l.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1684","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/piel-l.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/piel-l.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/piel-l.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/users\/22"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/piel-l.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=1684"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/piel-l.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1684\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/piel-l.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=1684"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/piel-l.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=1684"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/piel-l.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=1684"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}