{"id":1868,"date":"2008-01-19T08:39:01","date_gmt":"2008-01-19T12:39:01","guid":{"rendered":"http:\/\/piel-l.org\/blog\/?p=1868"},"modified":"2008-01-19T08:39:01","modified_gmt":"2008-01-19T12:39:01","slug":"prosa-diario-intimo-alejandro-oliveros-escritor-venezolano","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/piel-l.org\/blog\/1868","title":{"rendered":"PROSA: DIARIO INTIMO. Alejandro Oliveros (Escritor venezolano)"},"content":{"rendered":"<p>&quot;Estos tiempos de carencias son  los mejores para leer a los cl\u00e1sicos. S\u00e9neca fue un hombre que conoci\u00f3 bien la  violencia y el despotismo. Al final, fue una de sus mejores v\u00edctimas. Al  referirse a la &quot;actualidad&quot; del fil\u00f3sofo la espa\u00f1ola Mar\u00eda  Zambrano encontraba dos notas caracter\u00edsticas: su permanencia  en la popularidad y lo que llam\u00f3, con la ambig&uuml;edad que la hizo famosa, &quot;una  cierta capacidad de renacimiento entre los cultos&quot;. Como quiera que sea,  la de S\u00e9neca  es una lectura que nunca est\u00e1 dem\u00e1s. Y la raz\u00f3n es que , con todos su progresos,  la ciencia no ha podido mantener a raya la influencia de la inconstante diosa  fortuna entre hombres y sociedades. De all\u00ed la consistente afirmaci\u00f3n de Arag\u00f3n:  &quot;El azar es la \u00fanica divinidad que permanece  insobornable&quot;.<\/p>\n<p><!--more--><br \/> <a href=\"http:\/\/piel-l.org\/blog\/wp-content\/uploads\/2007\/12\/184\/alejandro1.jpg\" title=\"alejandro1.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"http:\/\/piel-l.org\/blog\/wp-content\/uploads\/2007\/12\/184\/alejandro1.miniatura.jpg\" alt=\"alejandro1.jpg\" width=\"128\" height=\"84\" align=\"left\" \/><\/a>Algo que nunca he entendido y que  tampoco me he empe\u00f1ado en entender, es el &quot; espa\u00f1olismo&quot; de S\u00e9neca. Que naci\u00f3 en  una peque\u00f1a ciudad de la  Espa\u00f1a Romana, en C\u00f3rdoba, a la que abandon\u00f3 para nunca  regresar. No obstante, una inteligencia de las m\u00e1s alertas de su tiempo, Angel  Gavinet, no escond\u00eda su entusiasmo cuando hablaba del fil\u00f3sofo: &quot;S\u00e9neca no es un  espa\u00f1ol hijo de Espa\u00f1a por azar; es espa\u00f1ol por esencia&quot;.<\/p>\n<p>&quot;Ernst J&uuml;nger en la guerra,  nuestra madre:<\/p>\n<p>En las discordias y en la guerra,  cuando el hombre desprecia todas las convenciones y todos los tratados, que no  son m\u00e1s que los harapos desgarrados de un mendigo, la animalidad trepa desde el  fondo del alma como un monstruo misterioso&#8230;. La voluptuosidad de la sangre flota  sobre la guerra como una vela roja sobre una sombr\u00eda  galer\u00eda&quot;.<\/p>\n<p>El  <strong>Diario  literario 1995 <\/strong>de <strong>Alejandro  Oliveros<\/strong> recoge la cronolog\u00eda de un a\u00f1o de vida del poeta en su  registro inmediato, pero es much\u00edsimos a\u00f1os al mismo tiempo porque expresa un  modo particular de observar y vivir el acontecimiento cotidiano siempre  engarzado a las referencias art\u00edsticas (ya sean literarias, musicales,  pl\u00e1sticas) que han venido constituyendo la personalidad y la mirada de este ser  humano que es <strong>Alejandro  Oliveros<\/strong> y al mismo tiempo, las referencias que han contribuido  a la formaci\u00f3n de un estilo de escritura.<\/p>\n<p>Cuando  el poeta habla de<strong> Las materias  flotantes<\/strong> de <strong>Francisco  Hung<\/strong>, de su percepci\u00f3n de la obra de este pintor o la  experiencia de la muerte del hijo descrita en sus <strong>Diarios<\/strong>  por <strong>J&uuml;nger<\/strong>,  aun cuando nos relata reiterativamente, paso a paso, los sinsabores de la  enfermedad de la madre, est\u00e1 explicitando de manera sistem\u00e1tica los rasgos de  una actitud, una filosof\u00eda de vida, ligando a ello una praxis simult\u00e1nea e  indivisible: una concepci\u00f3n de la escritura po\u00e9tica.<\/p>\n<p><strong>Alejandro  Oliveros<\/strong> lee  diarios mientras escribe el suyo, as\u00ed hace referencia a las p\u00e1ginas de ese  diario de <strong>Ernest  J&uuml;nger<\/strong> o a las de <strong>Thomas  Mann<\/strong> o a\u00fan a la novela de <strong>Simone de Beauvoir  &nbsp;Una muerte muy  dulce<\/strong> referida a la muerte de la madre de la escritora. El poeta  busca espejos, revisa reflexivo la escritura de otros quienes antes que \u00e9l  llevaron esta cuenta y cuento del cada d\u00eda. Descubre en esencia al otro yo que  hay en \u00e9l. El doble que somos, ese otro yo ineludible, &quot;dos formas bajo las  cuales la experiencia del doble aparece en la literatura. La primera es  producto de la imaginaci\u00f3n creadora. El autor inventa su doble. M\u00e1s ficci\u00f3n que  realidad. Es el caso, entre otros, de <strong>Borges<\/strong>,  cuya ceguera no le permit\u00eda ver nada, mucho menos a otro <strong>Borges<\/strong>.  La segunda forma es el resultado de la experiencia directa. El autor se ha visto  o ha cre\u00eddo verse, y a partir de ese encuentro compone la obra&quot; y agrega  <strong>Oliveros<\/strong>:  &quot;la experiencia directa del doble est\u00e1 signada por el horror&quot;.<\/p>\n<p>Antes&nbsp; ha confesado: &quot;La literatura es una  cr\u00f3nica de esa marcha hacia el otro yo. Mi conducta es el contrapunteo entre dos  hombres que me integran&quot;&nbsp;<\/p>\n<p>La  lectura del texto de Oliveros se hace amena y adquiere un particular inter\u00e9s en  este entretejido de referencias a cuadros de su propia contemporaneidad cuya  vigencia real nos circunda (una pizzer\u00eda italiana en Valencia a trav\u00e9s de la  cual el padre le mostr\u00f3 detalles de Italia, el cumplea\u00f1os de su hija Mar\u00eda  Constanza):<\/p>\n<p>&quot;8 de  marzo de 1995.\/ Ayer en mi oficina de B\u00e1rbula le dedico un poema al \u00e1rbol de  bucare. Este \u00e1rbol que en \u00e9poca de sequ\u00eda se despoja de todas sus hojas y se  cubre con flores de un profundo rojo anaranjado es uno de los grandes  espect\u00e1culos del tr\u00f3pico&quot;. .<\/p>\n<p>&quot;21  de marzo es equinoccio de primavera. La tierra h\u00fameda huele profunda y oscura.  Su olor me hace recordar a Bejuma y a sus alrededores sembrados de tabaco y ca\u00f1a  de az\u00facar&quot;. .<\/p>\n<p>Ello  en combinaci\u00f3n con el an\u00e1lisis nacido de la lectura inteligente y sensible de  gente como <strong>Conrad, Eliot,  Hemingway, Solanes, Mann<\/strong> o la misma <strong>Hanna  Arendt<\/strong>.<\/p>\n<p>La  confesi\u00f3n elocuente y sincera, despu\u00e9s de seis meses de haber iniciado estas  p\u00e1ginas a ra\u00edz del descubrimiento de la enfermedad de la madre, asoman un gesto  consciente en el deseo y la necesidad de aprehensi\u00f3n de la vida y el tiempo a  trav\u00e9s de la escritura de este diario. El escritor hace referencia a la  cotidianidad, a su trabajo como profesor de literatura, a sus lecturas, a su  escritura, a sus sensaciones, viajes, ideas, malestares y alegr\u00edas. El dolor  lleva acopio de la sensaci\u00f3n de realidad como tel\u00f3n de fondo en la circunstancia  de la madre.<\/p>\n<p>La  conciencia del desdoblamiento est\u00e1 demarcando una frontera a veces inteligible,  indefinible, entre el hombre y el poeta. Entre la escritura consciente de la  construcci\u00f3n de una entelequia, de un cuerpo significativo particular, y la  sensaci\u00f3n y el deseo de llevar registro del tiempo que se nos va.<\/p>\n<p>El  palincesto nace en la confrontaci\u00f3n con los diarios le\u00eddos de otros y comentados  en tono reflexivo aqu\u00ed, y tambi\u00e9n, de hecho, en la pasi\u00f3n manifiesta en estas  p\u00e1ginas no s\u00f3lo por la literatura sino tambi\u00e9n por la pintura y por la m\u00fasica a  lo cual dedica no pocas p\u00e1ginas.<\/p>\n<p>La  intencionalidad del texto y el pensarse a s\u00ed mismo est\u00e1 referido directamente en  la escritura:<\/p>\n<p>&quot;He  tratado de mantener un equilibrio entre lo profesional y lo puramente literario.  La idea es que est\u00e9 a medio camino entre el diario y el ensayo&quot;. ..<\/p>\n<p>En  fidelidad a la direcci\u00f3n que el poeta ha dado a esta recopilaci\u00f3n de su memoria  hago referencia al cuaderno verde lim\u00f3n en el cual el escritor ha dejado correr  su graf\u00eda, y finalmente al cierre solemne del volumen con el Salmo 119:  &quot;Bienaventurados los que guardan su testimonio\/ Y con todo coraz\u00f3n le buscan;\/  pues no hacen iniquidad\/ Los que andan en sus caminos.  Am\u00e9n&quot;..<\/p>\n<p>Laura  Antillano.<\/p>\n<hr width=\"100%\" size=\"1\" noshade=\"noshade\" \/>\n<p><strong>Rese\u00f1a Biogr\u00e1fica del autor: <\/strong><\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/piel-l.org\/blog\/wp-content\/uploads\/2007\/12\/184\/alejandro2.jpg\" title=\"alejandro2.jpg\"><img decoding=\"async\" src=\"http:\/\/piel-l.org\/blog\/wp-content\/uploads\/2007\/12\/184\/alejandro2.miniatura.jpg\" alt=\"alejandro2.jpg\" \/><\/a> <\/p>\n<p>Naci\u00f3  en Valencia, Estado Carabobo, en 1949. Cursa estudios de medicina hasta casi  terminar la carrera, siendo un estudiante ejemplar,&nbsp;y decide abandonar  la&nbsp;misma, para seguir su verdadera vocaci\u00f3n: la literatura. Poeta, cr\u00edtico  literario, traductor, ensayista y editor. Licenciado en Educaci\u00f3n y Mag\u00edster en  Literatura Occidental. Se desempe\u00f1a como docente en la Escuela de Letras de  La Universidad  Central de Venezuela. Es un de los valores literarios de la  Venezuela contempor\u00e1nea.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&quot;Estos tiempos de carencias son los mejores para leer a los cl\u00e1sicos. S\u00e9neca fue un hombre que conoci\u00f3 bien la violencia y el despotismo. Al final, fue una de sus mejores v\u00edctimas. 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