{"id":2020,"date":"2008-02-16T08:03:45","date_gmt":"2008-02-16T12:03:45","guid":{"rendered":"http:\/\/piel-l.org\/blog\/?p=2020"},"modified":"2008-02-16T08:08:01","modified_gmt":"2008-02-16T12:08:01","slug":"comunicaciones-quien-fue-virginia-apgar","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/piel-l.org\/blog\/2020","title":{"rendered":"\u00bfQui\u00e9n fue Virginia Apgar?"},"content":{"rendered":"<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"http:\/\/piel-l.org\/blog\/wp-content\/uploads\/2007\/12\/186\/virginiaapgar.miniatura.jpg\" alt=\"virginiaapgar.jpg\" width=\"94\" height=\"128\" align=\"left\" \/>Lo que me ha motivado a recordar la figura de la doctora Apgar es un ensayo del escritor m\u00e9dico Atul Gawande, titulado &quot;The Score&quot; (en espa\u00f1ol, la Puntuaci\u00f3n) que apareci\u00f3 en la revista &quot;The New Yorker, donde nos narra en forma apasionante uno de los logros de la gran m\u00e9dico norteamericana, que inmortaliz\u00f3 y globaliz\u00f3 su nombre: La Puntuaci\u00f3n Apgar.<\/p>\n<p>El escrito del Dr. Gawande es presentado como sigue:<\/p>\n<p><!--more--> <\/p>\n<p>&quot;A pesar de los avances en atenci\u00f3n m\u00e9dica, las tasas de mortalidad para madres e infantes durante el parto eran conmocionantemente altas a comienzos del siglo XX &#8211; hasta que Virginia Apgar apareci\u00f3 con su prueba revolucionaria. Desde entonces, la tasa de mortalidad se derrumb\u00f3. Atul Gawande observa estos desarrollos a la luz de c\u00f3mo se atienden los partos hoy en d\u00eda.&quot;<\/p>\n<p>Virginia Apgar (1909-1974) estudi\u00f3 medicina en el &quot;College of Physicians and Surgeons&quot; de la Universidad de Columbia en Nueva York, gradu\u00e1ndose en el cuarto puesto de su promoci\u00f3n en 1933. Se entren\u00f3 all\u00ed mismo en cirug\u00eda (la primera mujer aceptada en ese programa), y m\u00e1s tarde el jefe de ese departamento, le aconsej\u00f3 dedicar sus esfuerzos a la anestesiolog\u00eda -una especialidad que no fue reconocida como tal hasta la d\u00e9cada de 1940- ya que presum\u00eda que a una mujer le ser\u00eda imposible atraer pacientes ejerciendo como cirujano.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de formarse en anestesiolog\u00eda en los pocos programas entonces existentes, regres\u00f3 como anestesi\u00f3loga a Columbia en 1938. Ya en 1946 adquiri\u00f3 el rango de especialidad reconocida y en 1949 la Dra. Apgar fue designada la primera mujer profesor titular de la Facultad de Medicina de la Universidad de Columbia.<\/p>\n<p>Su gran logro, en 1952, fue el dise\u00f1o e introducci\u00f3n de la &quot;Puntuaci\u00f3n Apgar&quot;. El primer m\u00e9todo estandarizado para evaluar la transici\u00f3n a la vida fuera de la matriz, del reci\u00e9n nacido. Se estima que anualmente hay alrededor de 130 millones de nacimientos en todo el mundo, de ellos m\u00e1s de 4 millones en los Estados Unidos. Desafortunadamente un cierto porcentaje de ellos tendr\u00e1 problemas. Es la tarea de los m\u00e9dicos tratar de reducir ese porcentaje. A\u00fan para los a\u00f1os 30 del siglo XX se pod\u00eda afirmar que el nacimiento de un hijo era el acontecimiento m\u00e1s peligroso en la vida de una mujer: uno, entre 150 embarazos, terminaba en la muerte de la madre. Ya para los a\u00f1os 50 (reglas m\u00e1s estrictas, advenimiento de los antibi\u00f3ticos), el riesgo hab\u00eda disminuido en un 90%, a 1 en cada 2000 embarazos. Pero la situaci\u00f3n no era la misma para el reci\u00e9n nacido, uno de cada 30 mor\u00edan al nacer, y no estaba nada claro qu\u00e9 pod\u00eda hacerse para cambiar tan dram\u00e1tica situaci\u00f3n.<\/p>\n<p>All\u00ed es donde aparece Virginia Apgar en Nueva York con una idea &#8230; &quot;una idea rid\u00edculamente simple, que transform\u00f3 la obstetricia y la naturaleza del parto.&quot; La &quot;Puntuaci\u00f3n Apgar&quot;, como se la conoce universalmente, permiti\u00f3 a las enfermeras estimar la condici\u00f3n en que se encontraba el reci\u00e9n nacido inmediatamente despu\u00e9s del parto, en una escala de cero a diez. El infante reci\u00e9n nacido obtiene dos puntos si presenta color rosado a lo largo y ancho de toda la piel de su superficie corp\u00f3rea; dos m\u00e1s si llora; dos si respira tomando vigorosamente bocanadas de aire; dos m\u00e1s si mueve todos los cuatro miembros; y los \u00faltimos dos puntos, si el coraz\u00f3n late m\u00e1s de 100 veces por minuto. Si consigue los 10 puntos, significa que el ni\u00f1o naci\u00f3 en perfectas condiciones. Cuatro puntos o menos, significa un beb\u00e9 azul, con serios problemas.<\/p>\n<p>Esta &quot;puntuaci\u00f3n&quot; fue publicada en 1953, y transform\u00f3 el ejercicio de la obstetricia, cambiando un concepto cl\u00ednico muchas veces intangible -la condici\u00f3n f\u00edsica del reci\u00e9n nacido- en un n\u00famero que quedaba asentado y pod\u00eda compararse. Pronto se comprendi\u00f3 que reci\u00e9n nacidos con una mala puntuaci\u00f3n Apgar pod\u00edan ser resucitados (con ox\u00edgeno y calor), con mejor\u00eda inmediata de esa puntuaci\u00f3n. Se encontr\u00f3, por ejemplo, que la anestesia raqu\u00eddea y la epidural produc\u00edan mejor puntuaci\u00f3n en los beb\u00e9s que la anestesia general. Otras mejoras, evaluadas seg\u00fan esos criterios, no se hicieron esperar.<\/p>\n<p>Hoy en d\u00eda en los Estados Unidos, un ni\u00f1o en un embarazo a t\u00e9rmino (9 meses) tiene la posibilidad de morir, uno en 500 partos, y la madre, una en 10.000. Queda bien demostrada la gratitud que la humanidad debe a esta gran m\u00e9dico estadounidense contempor\u00e1nea, la doctora Virgina Apgar.<\/p>\n<p><strong>Francisco Kerdel-Vegas<br \/> Caracas, Venezuela Enero &#8211; 2008<br \/> www.bitacoramedica.com<\/strong> <\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Lo que me ha motivado a recordar la figura de la doctora Apgar es un ensayo del escritor m\u00e9dico Atul Gawande, titulado &quot;The Score&quot; (en espa\u00f1ol, la Puntuaci\u00f3n) que apareci\u00f3 en la revista &quot;The New Yorker, donde nos narra en forma apasionante uno de los logros de la gran m\u00e9dico norteamericana, que inmortaliz\u00f3 y globaliz\u00f3 &hellip;<\/p>\n","protected":false},"author":16,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[48],"tags":[],"class_list":["post-2020","post","type-post","status-publish","format-standard","","category-comunicaciones-importantes"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/piel-l.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2020","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/piel-l.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/piel-l.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/piel-l.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/users\/16"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/piel-l.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=2020"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/piel-l.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2020\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/piel-l.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=2020"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/piel-l.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=2020"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/piel-l.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=2020"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}