{"id":23397,"date":"2011-10-14T12:13:31","date_gmt":"2011-10-14T16:43:31","guid":{"rendered":"http:\/\/piel-l.org\/blog\/?p=23397"},"modified":"2011-10-15T12:13:47","modified_gmt":"2011-10-15T16:43:47","slug":"profesor-amado-saul-dermatologo-y-humanista","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/piel-l.org\/blog\/23397","title":{"rendered":"Profesor Amado Sa\u00fal: Dermat\u00f3logo y Humanista"},"content":{"rendered":"<p>Que tan dulce y que tan amarga la realidad de Chabelita ! Con acuisosa y meticulosa descripci\u00f3n el profesor Sa\u00fal nos adentra, en ese entonces terror\u00edfico, mundo de lo desconocido, la Lepra. Nos emociona la valent\u00eda de su peque\u00f1a protagonista, Chabelita, una enferma de lepra y c\u00f3mo Sandoval, el joven m\u00e9dico aprende de su paciente.<\/p>\n<p>El profesor Sa\u00fal, maestro de maestros, nos lleva de la mano en una prosa sencilla, sin rimbombancias ni giros, clara, amena, no tiene por qu\u00e9 usar los artilugios del lenguaje para hacer que el pulso se nos acelere y nos identifiquemos con su protagonista, Sandoval, un joven que quiere ser dermat\u00f3logo.\u00a0<\/p>\n<p><!--more--><\/p>\n<p>En raras ocaiones el escritor, en particular cuando se es m\u00e9dico, logra este equilibrio de medicina, en este caso, dermato-leprolog\u00eda, y relato. Siempre se cae en lo meramente cient\u00edfico, la exposici\u00f3n de datos y se deja a un lado la parte emotiva y la belleza del lenguaje. Este no es el caso.<\/p>\n<p>El escritor nos lleva de la mano por los largos e inmensos pasillos del Hospital General de M\u00e9xico, nos hace sentarnos en un borde de la cama y nos ense\u00f1a las lesiones que ostenta la pobre Chabelita, nos adentra en las interioridades e inquietantes del n\u00f3vel galeno, sus dudas, sus ansias, sus deseos de una mejor\u00eda para su peque\u00f1a paciente.\u00a0<\/p>\n<p>Es en fin, una hermosa combinaci\u00f3n del saber cient\u00edfico con la literatura.<\/p>\n<p>Es quiz\u00e1s, la mejor manera de conmemorar los 80 a\u00f1os de nuestro querido profesor Amado Sa\u00fal.<\/p>\n<p>Dra. Martha Mini\u00f1o<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<hr \/>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>ANTOLOGIA DE LA PIEL: PROSA Y POESIA<\/strong><\/p>\n<p><strong>Editores compiladores:<\/strong><\/p>\n<ul>\n<li><strong>JAIME PIQUERO MART\u00cdN<\/strong><\/li>\n<li><strong>ANTONIO GUZM\u00c1N FAWCETT<\/strong><\/li>\n<li><strong>ANTONIO ROND\u00d3N LUGO<\/strong><\/li>\n<\/ul>\n<p><strong>Organismo editor: Colegio Iberolatinoamericano de Dermatolog\u00eda<\/strong><\/p>\n<p>Amado Sa\u00fal<\/p>\n<p><strong>\u00bfDONDE ESTA CHABELITA?<\/strong><\/p>\n<p>\u00a1Qu\u00e9 buena pel\u00edcula se estar\u00eda perdiendo en esa asoleada tarde dominguera el Dr. Sandoval que a paso moderado atravesaba un umbral del viejo hospital rumbo al pabell\u00f3n donde trabajaba toda la semana! Hab\u00eda decidido \u00e9l mismo hacer un peque\u00f1o sacrificio para visitar y charlar un rato con Chabelita, esa enfermita de lepra que tanto trabajo le hab\u00eda costado mejorar y que ahora gracias a Dios y a \u00e9l estaba por fin fuera de esas terribles reacciones que tanto la agotaban.<\/p>\n<p>Atravesaba lentamente los largos jardines que separaban la entrada del hospital del Servicio de Dermatolog\u00eda donde estaba internada la enfermita hac\u00eda m\u00e1s de dos meses, bordeados de pabellones casi todos iguales, cruzados de vez en cuando por enfermeras y m\u00e9dicos internos que hac\u00edan guardias y acud\u00edan a los diversos servicios en donde eran requeridos sus buenos oficios.<\/p>\n<p>A esa hora, qu\u00e9 bello parec\u00eda el hospital. A\u00fan con su aparente anarqu\u00eda arquitect\u00f3nica, con sus edificios antiguos, con las eternas obras de renovaci\u00f3n que parec\u00edan nunca terminar y que pretend\u00edan cambiar por lo menos la anatom\u00eda del principal hospital de M\u00e9xico.<\/p>\n<p>Casi volv\u00eda a vivir ese momento en que lleg\u00f3 al pabell\u00f3n Chabelita, parec\u00eda una ni\u00f1a en brazos de sus familiares, p\u00e1lida, delgada, con casi todo el cuerpo cubierto de unas manchas rojizas y dolorosas. Recordaba con \u00e9l mismo, junto con otros j\u00f3venes m\u00e9dicos que tambi\u00e9n se iniciaban en la dermatolog\u00eda, hab\u00eda acudido a ver ese \u201ccaso raro\u201d que nadie hab\u00eda visto anteriormente y c\u00f3mo se hac\u00edan indebidamente comentarios al pie de la cama de la enferma, debido a la inexperiencia propia de los j\u00f3venes. Mientras tanto la paciente, con los ojos cerrados y el dolor prendido en su rostro, dejaba que la examinar\u00e1n una y otra vez sin pronunciar una queja.<\/p>\n<p>\u201cEritema polimorfo\u201d, dijo uno; \u201clupus eritematoso\u201d, solt\u00f3 el otro; \u201ceritema nudoso\u201d, apunt\u00f3 el tercero. Todos opinaban y por fin cuando le lleg\u00f3 el turno\u2026 \u00bfy t\u00fa Sandoval, qu\u00e9 piensas? &#8211; \u00a1Qu\u00e9 presunci\u00f3n! \u00a1Qu\u00e9 se puede pensar cuando apenas se empieza a adentrarse en ese inmenso universo que es la Dermatolog\u00eda!<\/p>\n<p>Dos meses apenas de haber llegado y ya ten\u00eda que pensar en algo. Si, por lo menos para no quedarse atr\u00e1s de sus compa\u00f1eros. No recordaba haber visto antes un caso igual, pero no era cosa de manifestar su ignorancia ante tal \u201cdoctor\u201d grupo de neodermat\u00f3logos, a\u00fan no aprend\u00eda a decir \u201cno s\u00e9\u201d y ante todos aquellos que parec\u00edan saber tanto algo hab\u00eda que decir. Miraba una y otra vez a la muchacha como tratando de penetrar m\u00e1s all\u00e1 de su piel, descubrir el secreto de su enfermedad.<\/p>\n<p>De s\u00fabito, una idea vino a su mente, s\u00ed claro, esa cara adelgazada; pero redonda, sin cejas esa piel brillante y lisa y esas manchas rojas; pero no son verdaderamente manchas y ese estado febril. S\u00ed el se acordaba haber visto algo semejante en alg\u00fan libro.<\/p>\n<p>Y lo solt\u00f3 sin m\u00e1s:\u2026\u201dYo creo que es un caso de lepra\u201d, dijo, tratando de imitar el tono doctoral con el que sus compa\u00f1eros hab\u00edan hablado anteriormente.<\/p>\n<p>Un ba\u00f1o de agua fr\u00eda, no hubiera producido tal efecto. Todos se levantaron a una de la cama de la paciente y retiraron disimuladamente sus manos de las mantas que cubr\u00edan el cuerpo de la enferma. Entonces ella abri\u00f3 sus ojos de un verde intenso y mir\u00f3 profundamente al Dr. Sandoval, como diciendo, si, usted tiene raz\u00f3n, trat\u00f3 de decir algo, pero sus labios no se abrieron.<\/p>\n<p>Uno de los j\u00f3venes m\u00e9dicos se alejaron de la cama, dejando solo a Sandoval que no atinaba a quitar sus ojos de la enferma como hipnotizado por esa mirada. Al fin autom\u00e1ticamente sigui\u00f3 a sus compa\u00f1eros.<\/p>\n<p>\u2026\u00a1Qu\u00e9 imprudencia, Dr. Sandoval!, dijo el m\u00e9dico que parec\u00eda saber m\u00e1s. Esa palabra jam\u00e1s se pronuncia ante un enfermo. No ha le\u00eddo nada usted sobre esta enfermedad\u2026<\/p>\n<p>\u2026Me pareci\u00f3 que\u2026<\/p>\n<p>Adem\u00e1s, doctor, la lepra no es as\u00ed, estudie un poco, dijo con aire de suficiencia. Si el jefe se entera\u2026<\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 hab\u00eda dicho? \u00bfPor qu\u00e9 ten\u00eda que enterarse el jefe y qu\u00e9 pasar\u00eda si lo supiera. Tembl\u00f3 instintivamente. Pero si no era para tanto.<\/p>\n<p>Recordaba cuando unos meses antes se present\u00f3 ante el temido Jefe para solicitarle lo incluyera entre los m\u00e9dicos que se estaban especializando en dermatolog\u00eda.<\/p>\n<p>\u2026Ya lo pens\u00f3 usted bien, doctor, porque no quiero visitantes de entrada por salida en mi Servicio. Aqu\u00ed se viene a trabajar.<\/p>\n<p>&#8211; Pues claro, s\u00ed a eso vengo, hab\u00eda contestado. Si era un gran profesor y sab\u00eda desde ahora que se iban a llevar de maravilla. A \u00e9l tambi\u00e9n le gustaba trabajar, siempre hab\u00eda cumplido las tareas que le hab\u00edan encargado hasta con exceso de responsabilidad. Quiz\u00e1 ese era uno de sus defectos, ser demasiado responsable, patol\u00f3gicamente responsable. Y ahora que suceder\u00eda si el Jefe sabe lo que pas\u00f3 con la nueva enferma.<\/p>\n<p>La contestaci\u00f3n a esa interrogante vino unos d\u00edas despu\u00e9s, cuando le dijeron que el Jefe deseaba verle.<\/p>\n<p>&#8230;Pues bien, Dr. Sandoval, he decidido que ya es tiempo de que se encargue usted de un paciente encamado, para que lo estudie desde todos los puntos de vista y lo trate convenientemente y puesto que ha mostrado mucho inter\u00e9s en la enfermita de la cama 2, creo que ser\u00e1 muy \u00fatil para usted y tambi\u00e9n para la enferma, que se ocupe usted de ella. Ya sabe a quien me refiero, a Chabelita, la joven con lepra que vino hace unos d\u00edas con reacci\u00f3n leprosa. Creo que usted hizo el diagn\u00f3stico \u00a1no,\u2026<\/p>\n<p>\u2026Me imagino que ya ha estudiado algo sobre esta enfermedad tan injustamente temida. Ya sabr\u00e1 que es muy poco contagiosa, que es curable y que los enfermos pueden y deben ser atendidos en cualquier hospital y no en lugares especiales, tal como lo est\u00e1 siendo nuestra paciente\u2026<\/p>\n<p>\u2026Yo, pues s\u00ed, creo que\u2026 no atinaba el Dr. Sandoval, a decir una frase completa.<\/p>\n<p>\u2026Bueno, estudie m\u00e1s y vea qu\u00e9 puede hacer por Chabelita. Recuerde que la lepra no es s\u00f3lo una enfermedad de la piel, sino de todo el organismo y que es un problema social por lo que debe ocuparse no s\u00f3lo de los aspectos puramente m\u00e9dicos, sino de la persona misma, primero como ser humano y luego como enfermo. Ah y recuerde cuidado con los corticoesteroides, todo lo complican. Ya me informara posteriormente.<\/p>\n<p>El Dr. Sandoval sali\u00f3 sin despedirse, en su mente bull\u00edan mil ideas: lepra, lepra, repet\u00eda una y otra vez. Pero qu\u00e9 sab\u00eda el de lepra, nada; s\u00f3lo lo que hab\u00eda aprendido desde peque\u00f1o. No recordaba haber aprendido mucho de esa enfermedad en la Facultad, apenas reconocer algunas de las lesiones, demostrar el agente causal y que desde 1941 era curable mediante las sulfotas; pero segu\u00eda pensando en una enfermedad terrible, muy contagiosa, sin\u00f3nimo de lo peor que la humanidad sufriera. Recordaba que estando en el grupo de microbiolog\u00eda el ayudante hab\u00eda llevado al grupo al sanatorio para \u201cleprosos\u201d fuera de la ciudad para hacer los frotis y estudiar el bacilo. Se les hab\u00eda dicho que se abstuvieran de dar la mano a los enfermos y de hablar muy cerca de ellos. Para tomar los frotis se les puso guantes y tapabocas y cuando se les pidi\u00f3 una cr\u00f3nica de esa vista, a \u00e9l le dio por lo literario, manifestando su simpat\u00eda por esos \u201cpobres\u201d enfermos, separados de por vida de la sociedad y afectados por esa \u201cterrible\u201d enfermedad. Eso era lo que sab\u00eda un poco de orgullo por haber hecho el diagn\u00f3stico a pesar de las burlas de sus compa\u00f1eros, no dejaba de preocuparse por la tarea de atender \u00e9l precisamente a esta paciente.<\/p>\n<p>Porqu\u00e9 a \u00e9l le encargaba esa paciente. No debe ser lepra, pens\u00f3; s\u00ed, eso es, le han de haber dicho al Jefe lo que \u00e9l dijo frente a la cama de la enferma y ahora el profesor le jugaba una mala pasada haci\u00e9ndolo que estudiara ese caso a fin de que aprendiera que as\u00ed no es la lepra. Pero no, no puede ser, el maestro es una persona seria, no afecto a bromas, no, no es de ese tipo.<\/p>\n<p>Porqu\u00e9 no le dieron esa paciente a Enr\u00edquez o a M\u00e1rquez o al sabiondo de Mercado, porqu\u00e9 a \u00e9l. Ciertamente que era el \u00faltimo en haber llegado y quiz\u00e1s por eso le tocaba la paciente m\u00e1s contagiosa del Servicio y por lo tanto el deber\u00eda sufrir la peligrosidad del contagio.<\/p>\n<p>Pero \u00e9l hab\u00eda le\u00eddo que los m\u00e9dicos y otras personas que trabajan con enfermos de lepra no adquieren la enfermedad, que es necesario adem\u00e1s de recibir bacilos cierto grado de predisposici\u00f3n. El hab\u00eda tocado la cama de la enferma y su piel y para empeorar m\u00e1s la situaci\u00f3n, se hab\u00eda picado con la aguja de sutura cuando le hizo la biopsia.<\/p>\n<p>No, no aceptar\u00eda tal caso, se marchar\u00eda del Servicio. Cuanta confusi\u00f3n, no entend\u00eda ya nada. Y si ya estoy contagiado y hasta 20 a\u00f1os despu\u00e9s, como dicen los libros, me aparecer\u00e1n las primeras manifestaciones; pero si dicen que hay ni\u00f1os peque\u00f1os con lepra. \u00bfQui\u00e9n tiene la raz\u00f3n?<\/p>\n<p>No, no se fue Sandoval, reflexion\u00f3, paso largas noches estudiando todo lo que encontr\u00f3 sobre la lepra, lo que cr\u00edan los antiguos, lo discutido en congresos y reuniones en todo el mundo, los conceptos actuales y se maravill\u00f3 del cambio tan extraordinario y en tan poco tiempo de las ideas sobre una enfermedad milenaria que carga a\u00fan tanto prejuicio.<\/p>\n<p>Los d\u00edas que siguieron fueron de dudas y estudio, de indexaciones y desconfianzas, luchaba contra su natural instinto de conservaci\u00f3n que le imped\u00eda a alejarse de la paciente y su acendrado sentido de responsabilidad que le dec\u00eda que primero estaba la paciente y el compromiso contra\u00eddo con el Jefe del Servicio. Muchas veces se descubri\u00f3 as\u00ed mismo retirando la mano de la piel de la enfermita o neg\u00e1ndose a estrecharle la mano. Ve\u00eda a sus compa\u00f1eros que se burlaban de \u00e9l, eso cre\u00eda por lo menos; las enfermeras parec\u00edan que cuchicheaban cuando lo ve\u00edan acercarse a la cama de Chabelita. Se sent\u00eda de pronto muy enfermo, se ve\u00eda ya manchas blanquecinas y sent\u00eda zonas de su piel adormecidas. \u00a1Oh cuanta angustia de lo desconocido!<\/p>\n<p>Y esa criatura que est\u00e1 en sus manos, que le espera d\u00eda con d\u00eda en su cama, presa de fiebre y de la consunci\u00f3n que la acaba. Que espere, que espere, primero estoy yo\u2026Pero volv\u00eda una y otra vez, platicaba cada vez m\u00e1s tiempo con Chabelita, ayudaba a inyectarla, a aplicarle sus transfusiones. Le insist\u00eda que comiera, aunque fuera un poco y no pocas veces, \u00e9l mi8smo le dio la comida en la boca y qu\u00e9 maravilla, cuando estaba con ella, se olvidaba de todo, la tocaba, se manchaba de su sangre, se sentaba cerca de ella y sent\u00eda su fatigosa respiraci\u00f3n encima de su cara, parec\u00eda no recordar sus angustias y sus dudas. Cuando estaba solo, nuevamente ven\u00edan a su mente los negros pensamientos, las escenas de las pel\u00edculas que hab\u00edan visto, lo que hab\u00eda le\u00eddo en algunas novelas y se promet\u00eda al d\u00eda siguiente dejar el Servicio, ahora s\u00ed, cambiar de especialidad. El quer\u00eda ser dermat\u00f3logo, \u00bfPor qu\u00e9 ten\u00eda que atender a una paciente con lepra? Eso no era dermatolog\u00eda o \u00bfs\u00ed lo era?<\/p>\n<p>Pasaron las semanas y los meses, la tranquilidad regres\u00f3 poco a poco al dr. Sandoval. Chabelita fue mejorando tambi\u00e9n paso a paso, la fiebre desapareci\u00f3, subi\u00f3 de peso, las molestias nudosidades que cubr\u00edan su piel dejaron lugar a zonas en descarnaci\u00f3n y luego nada, la piel lisa, sin vello; pero sin molestias. Dej\u00f3 la cama, ya pod\u00eda ir al comedor y salir a los jardines. Algunas tardes la encontr\u00f3 tejiendo bajo uno de los pinos.<\/p>\n<p>\u2026\u201cLe estoy haciendo una bufanda para el fr\u00edo Dr. Sandoval\u201d\u2026<\/p>\n<p>Le llev\u00f3 algunos libros y platic\u00f3 muchas horas con ella. Ahora sab\u00eda mucho de ella y mucho de la lepra, podr\u00edan hasta dar clases. Cuantas mentiras se hab\u00edan escrito de esta enfermedad, cuantas falsedades y fantas\u00edas desde los libros sagrados hasta los m\u00e1s humildes pasquines que le\u00edan los chamacos, las pel\u00edculas, las novelas. Todo falso, manteniendo un prejuicio de siglos m\u00e1s dif\u00edcil de curar que la misma lepra. El mismo hab\u00eda vivido ese prejuicio y no pod\u00eda decir que hab\u00eda sido f\u00e1cil desprenderse de \u00e9l.<\/p>\n<p>Aprendi\u00f3 que no todos los enfermos son transmisores y que para adquirir la lepra es algo de la m\u00e1s dif\u00edcil, pues se requiere convivir con un paciente infectante por mucho tiempo y poseer predisposici\u00f3n y que casi toda la poblaci\u00f3n tiene resistencia. Si, en esta vida hay predisposici\u00f3n para todo; para lo bueno, para lo malo, hasta para hacerse rico o para escoger una carrera, que raro tiene que tambi\u00e9n la haya para las enfermedades. Ya sab\u00eda que las sulfonas curaban la enfermedad, pero se necesitaba mucho tiempo y que hab\u00eda que educar a los enfermos para que cuidaran sus manos y sus pies. Supo de las complicaciones, de la molesta reacci\u00f3n leprosa que tanto perjudicaba al paciente, agotaba sus escasos recursos biol\u00f3gicos y desesperaba al enfermo y al m\u00e9dico, sab\u00eda que los corticoesteroides eran m\u00e1s perjudiciales que ben\u00e9ficiosos en estos casos y que se trabajaba sobre nuevos medicamentos. Cuanto hab\u00eda aprendido en tan poco tiempo.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n supo de su enferma. Ya hab\u00eda estado varias veces internada ah\u00ed mismo por un cuadro semejante. Ten\u00eda varios a\u00f1os de estar enferma. Ella sab\u00eda cual era su enfermedad. Su padre hab\u00eda muerto de lo mismo, pero los m\u00e9dicos nunca supieron el diagn\u00f3stico y se fue consumiendo lentamente y despu\u00e9s tuvo complicaciones en los ri\u00f1ones y muri\u00f3. Su madre se hab\u00eda vuelto a casar poco tiempo despu\u00e9s con un hombre desobligado, el t\u00edpico \u201cmacho\u201d mexicano, siempre borracho que la maltrataba a su madre, a ella y a sus dos hermanos menores. La madre ya estaba otra vez \u201cesperando\u201d, ya hab\u00eda pedido dos embarazos por los golpes del esposo. Chabelita trabajaba, sosten\u00eda la casa, primero como sirvienta, pero la patrona al observar que se quemaba sin sentir le \u201caconsejo\u201d que debiera atenderse ya que esa enfermedad podr\u00eda ser peligrosa para sus ni\u00f1os. Despu\u00e9s entr\u00f3 a trabajar en un taller a pegar etiquetas a unos paquetes de mercanc\u00eda, trabajo mon\u00f3tono por el que repagaban unos $ 150 pesos a la semana y con eso iban pasando: el milagro mexicano, pues el padrastro nunca daba un centavo y por el contrario le sacaba a la madre el dinero para sus borracheras.<\/p>\n<p>Pronto tuvo la primera reacci\u00f3n, fue leve y sigui\u00f3 trabajando; pero la segunda fue m\u00e1s fuerte, se puso muy mala y ya no pudo ir a trabajar, no ten\u00eda filiaci\u00f3n, al Seguro Social y perdi\u00f3 el trabajo. Vio a algunos m\u00e9dicos y fue a Centro de Salud; pero no supieron lo que era, ella si lo sab\u00eda, era la misma enfermedad de su padre. Acudi\u00f3 a un Centro Dermatol\u00f3gico, por all\u00e1, por la colonia de los Doctores y ah\u00ed se supo pues le dieron la misma medicina que tomaba su padre y le dijeron que se iba a curar, despacio, pero seguro; que podr\u00eda m\u00e1s tarde hacer su vida normal igual que cualquier muchacha de su edad, que se podr\u00eda casar y tener hijos. Ella lo crey\u00f3, pero no pensaba en eso con tantos problemas como ten\u00eda en su casa.<\/p>\n<p>Pasaba algunos mese muy bien, hasta contenta, olvidaba o trataba de hacerlo, los golpes y malos tratos del padrastro, los rega\u00f1os injustificados de la madre, la pobreza extrema en que viv\u00edan. Despu\u00e9s, otra vez en cama, se desesperaba por no poder ir a trabajar, la madre le reprochaba, le dec\u00eda que era una floja, que no quer\u00eda ayudarles, pero \u00bfQu\u00e9 culpa ten\u00eda ella? o \u00bfsi la ten\u00eda?<\/p>\n<p>La \u00faltima vez tuvo que ir de nuevo al hospital, la fiebre subi\u00f3 a m\u00e1s de 40\u00ba C, no com\u00eda, casi estaba inconsciente, ni siquiera recuerda cuando la sacaron cargada de la casucha donde viv\u00eda m\u00e1s all\u00e1 del pueblo a\u00e9reo, en taxi la llevaron al hospital y luego en camilla hasta el pabell\u00f3n que ya conoc\u00eda<\/p>\n<p>Ahora estaba nuevamente bien, sin molestias, quer\u00eda ya regresar a su casa, a trabajar para ayudar a su madre y sus dos hermanitos que ve\u00eda hambrientos y casi desnudos.<\/p>\n<p>-\u201cQu\u00e9date unos d\u00edas m\u00e1s Chabelita, le dec\u00edan todos, para que te repongas por completo\u2026\u201d<\/p>\n<p>-\u201cNo, tengo que volver. Si, ya s\u00e9 que es una pesadilla esa casa, ver a ese hombre siempre borracho, a mi madre que le aguanta, no s\u00e9 porqu\u00e9. Pero, que quiere usted Dr. Sandoval, es mi madre, son mis hermanos es mi casa: pobre, triste; pero es ah\u00ed donde he vivido siempre y los quiero. Quiz\u00e1 si me ofreciera vivir en otra casa, limpia, con luz y agua corriente, con muchas comodidades, quiz\u00e1 no estar\u00eda a gusto. \u00bfNo entiende usted, verdad doctor?&#8230;<\/p>\n<p>Pero ahora, s\u00ed parec\u00eda haber salido de la reacci\u00f3n, gracias a sus cuidados, era su primer caso y se sent\u00eda ufano y contento de haber ayudado a una persona a salir adelante.<\/p>\n<p>Hasta hab\u00eda hablado de la madre y explicado el problema de Chabelita, pero era evidente que la se\u00f1ora, tradicional mujer mexicana, cre\u00eda cumplir con su deber como esposa y como madre, embaraz\u00e1ndose cada a\u00f1o y derramando algunas lagrimitas por los problemas de sus hijos, no entend\u00eda de que se trataba y que deseaba era que su hija saliera cuanto antes del hospital para que regresara al trabajo, pues ella no soportaba ya la carga.<\/p>\n<p>Esa tarde dominical, estaba Sandoval muy contento, hab\u00eda decidido mejor platicar un rato con Chabelita que estar viendo alguna mala pel\u00edcula en un cine atiborrado de gente y con un calor endiablado. No pod\u00eda evitar sentirse orgulloso, feliz de haber resulto, por lo menos parcialmente, su primer caso.<\/p>\n<p>As\u00ed lleg\u00f3 hasta el pabell\u00f3n de Dermatolog\u00eda, le pareci\u00f3 triste, casi vac\u00edo. Entr\u00f3. Se dirigi\u00f3 a la sala de mujeres y busc\u00f3 con la mirada la gr\u00e1cil figura de Chabelita en su cama, ah\u00ed estar\u00eda quiz\u00e1s esper\u00e1ndole como otras tantas veces, tejiendo o leyendo el libro que \u00e9l le hab\u00eda regalado y le preguntar\u00eda \u00bfqu\u00e9 me trajo hoy Doctor? Quiz\u00e1s le dir\u00eda cuanto le agradec\u00eda lo que hab\u00eda hecho por ella, sus palabras de aliento, su comprensi\u00f3n que le hab\u00edan hecho m\u00e1s bien que las transfusiones.<\/p>\n<p>La cama estaba vac\u00eda.<\/p>\n<p>\u00bfD\u00f3nde est\u00e1 Chabelita? Quiz\u00e1 se hab\u00eda levantado, estar\u00eda en la terraza gozando de esa bella tarde de mayo. La busco, no estaba por ning\u00fan lado.<\/p>\n<p>&#8211; Enfermera, enfermera, \u00bfd\u00f3nde est\u00e1 Chabelita?&#8230;<\/p>\n<p>&#8211; Dr. Sandoval, \u00bfqu\u00e9 hace usted aqu\u00ed? Lo he estado buscando, le he telefoneado toda la ma\u00f1ana a su casa\u2026<\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 pasa? D\u00edgame\u2026<\/p>\n<p>&#8211; Chabelita doctor, Chabelita se nos muri\u00f3 en la madrugada.<\/p>\n<p>\u00a1Qu\u00e9 dice usted! \u00bfC\u00f3mo es posible? Si ayer estaba muy bien, estaba por darse de alta esta semana, la dej\u00e9 contenta \u00bfQu\u00e9 pas\u00f3? D\u00edgame, \u00bfqu\u00e9 pas\u00f3?&#8230; Casi gritaba el Dr. Sandoval.<\/p>\n<p>-C\u00e1lmese doctor, por favor. Ayer vino su madre por la tarde, ven\u00eda golpeada, le dijo que necesitaba que ya se fuera porque no ten\u00eda dinero para comer. Por la noche, la o\u00ed llorar; pero no me acerqu\u00e9. A mis a\u00f1os, doctor, yo s\u00e9 bien, que es mejor en ocasiones dejar a una persona llorar a solas.<\/p>\n<p>A media noche, me acerqu\u00e9 y la vi que dorm\u00eda tranquilamente, le aseguro que as\u00ed era; pero ya no despert\u00f3. Doctor est\u00e1 usted muy joven y tendr\u00e1 en el futuro muchos casos como \u00e9ste. Yo he visto en mis 40 a\u00f1os de ser enfermera tantos iguales. S\u00e9 lo que siente, v\u00e1yase mejor, camine un poco, se le pasar\u00e1\u2026<\/p>\n<p>Sin sentir casi, sin pensar nada, como aut\u00f3mata, sali\u00f3 el Dr. Sandoval del pabell\u00f3n.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Vaya triunfo, cuando todo parec\u00eda tan bien. \u00bfEn d\u00f3nde estuvo el error? \u00bfQu\u00e9 es lo que fall\u00f3? \u00bfEn qu\u00e9 se descuid\u00f3? \u00bfQu\u00e9 dir\u00edan ahora el Jefe y sus compa\u00f1eros?<\/p>\n<p>&#8211; Que me importa lo que digan y lo que hagan. Acaso fue mejor as\u00ed, ella ya no quer\u00eda regresar a su casa, seguir con el mismo calvario, con esa pesadilla que era su vida y el cielo la oy\u00f3, estaba ahora liberada, no sufrir\u00eda ya m\u00e1s.<\/p>\n<p>Pero \u00e9l, tambi\u00e9n se hab\u00eda beneficiado, hab\u00eda aprendido mucho con Chabelita. Ahora estaba seguro de lo que quer\u00eda, ahora ya no ten\u00eda temor de enfrentarse a sus enfermos, no ten\u00eda m\u00e1s miedo a la lepra ni a ninguna enfermedad y aprend\u00eda que no bastaba todas las medicinas del mundo, ni todos los cuidados que se brinde a un paciente, que hace falta algo m\u00e1s que el m\u00e9dico puede brindar si se interesa en su enfermo, algo que es la mejor terap\u00e9utica: comprensi\u00f3n y simpat\u00eda.<\/p>\n<p>Camin\u00f3 de salida, pero que triste le pareci\u00f3 el hospital cuando las sombras de la tarde lo envolv\u00edan\u2026<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Que tan dulce y que tan amarga la realidad de Chabelita ! Con acuisosa y meticulosa descripci\u00f3n el profesor Sa\u00fal nos adentra, en ese entonces terror\u00edfico, mundo de lo desconocido, la Lepra. 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