{"id":24490,"date":"2012-01-13T14:00:45","date_gmt":"2012-01-13T18:30:45","guid":{"rendered":"http:\/\/www2.piel-l.org\/?p=24490"},"modified":"2012-01-15T19:34:53","modified_gmt":"2012-01-16T00:04:53","slug":"la-semejanza-de-la-imagen-con-el-objeto-representado","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/piel-l.org\/blog\/24490","title":{"rendered":"La semejanza de la imagen con el objeto representado"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"http:\/\/www.piel-l.org\/blog\/wp-content\/uploads\/\/2012\/01\/Autorretrato_espejo_esferico.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-medium wp-image-24491 alignleft\" style=\"margin: 10px;\" title=\"Autorretrato_espejo_esferico\" src=\"http:\/\/www.piel-l.org\/blog\/wp-content\/uploads\/\/2012\/01\/Autorretrato_espejo_esferico-353x480.jpg\" alt=\"\" width=\"353\" height=\"480\" srcset=\"https:\/\/piel-l.org\/blog\/wp-content\/uploads\/2012\/01\/Autorretrato_espejo_esferico-353x480.jpg 353w, https:\/\/piel-l.org\/blog\/wp-content\/uploads\/2012\/01\/Autorretrato_espejo_esferico.jpg 456w\" sizes=\"auto, (max-width: 353px) 100vw, 353px\" \/><\/a><\/p>\n<p>D\u00eda a d\u00eda \u00a0nos relacionamos, directa o indirectamente, con aspectos e instrumentos de la cultura que, a\u00fan sin ser de nuestro inter\u00e9s inmediato, se tornan muchas veces imprescindibles en el desarrollo y ejercicio de nuestros quehaceres y hasta incluso del mero existir.<\/p>\n<p>A veces caemos en cuenta que, dirigir, aunque sea de un modo breve, la atenci\u00f3n hacia esas cotidianas y silenciosas presencias, nos podr\u00eda conducir a una insospechada riqueza de nociones que nunca estar\u00e1n dem\u00e1s en el interminable proceso de formaci\u00f3n, en este caso, del m\u00e9dico dermat\u00f3logo.<br \/>Concretamente me refiero a ese universal soporte de la realidad o tambi\u00e9n de lo imaginario como lo es la imagen, sustento vital de nuestra especialidad.<br \/>Basta con pensar en la pintura rupestre para darnos cuenta, por un lado de la data de este modo de representar \u00abalgo\u00bb; y por otra parte de la riqueza informativa que puede transportar o proyectar una imagen<\/p>\n<p><!--more--><\/p>\n<p>Por ejemplo, podemos preguntarnos si acaso\u00a0 ha sido de poco valor documental lo que\u00a0 las pinturas (im\u00e1genes) rupestres le han venido transmitiendo al hombre moderno acerca de los primeros pasos del<em>\u00a0Homa sapiens<\/em>. No ha sido acaso a trav\u00e9s de estas representaciones y de otros datos de la arqueolog\u00eda, extra\u00eddos mayoritariamente de las huellas (im\u00e1genes) arqueol\u00f3gicas, que se ha logrado reconstruir aspectos claves de la existencia de nuestros primeros antepasados.<\/p>\n<p>Pues bien, tenemos que admitir que el valor de representaci\u00f3n de la imagen ha sido de tal jerarqu\u00eda que, algunas de las m\u00e1s importantes disciplinas cient\u00edficas de la contemporaneidad como lo son la Semiolog\u00eda y la Lingu\u00edstica, hasta donde muy modestamente he podido averiguar, la han venido asumiendo como un fundamental tema de reflexi\u00f3n por su important\u00edsima presencia en fen\u00f3menos tan fundamentales para la vida en sociedad como lo es la comunicaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Ahora bi\u00e9n, a trav\u00e9s de las pinturas rupestres la Arqueolog\u00eda ha podido reconstruir aspectos muy importantes de la cultura del hombre primitivo y ello da pie para preguntarse, por ejemplo, qu\u00e9 tipo de im\u00e1genes, de acuerdo con los criterios semiol\u00f3gicos y lingu\u00edsticos son aquellas.<\/p>\n<p>Esta interrogante conduce a revisar los tipos de im\u00e1genes y con ellos sus aspectos distintivos. Como bi\u00e9n es sabido, estas pinturas representan, fundamentalmente, escenas de cacer\u00eda de animales y con ello connotan un conjunto de datos que dan cuenta del nivel de desarrollo de esos sujetos; asimismo, estas im\u00e1genes, dan claves de la originaria e instintiva actitud humana de sobreponerse al animal y hasta de algunos aspectos de su conciencia m\u00e1gica en la medida en que tambi\u00e9n se ha llegado a inferir que para aquellos primeros hombres consumir la carne del animal era asimismo dotarse de los poderes de ella.<\/p>\n<p>Por supuesto,\u00a0 estas lecturas se derivan de la interpretaci\u00f3n de sus elementos expresivos, es decir de su car\u00e1cter figurativo cuando se aplican sobre ellos unos c\u00f3digos de reconocimiento que no son m\u00e1s que instrumentos indagatorios que extraer\u00e1n la verdad evidente y subyacente de la imagen.\u00a0<\/p>\n<p>De modo que la condici\u00f3n figurativa, iconizada, hablando semiol\u00f3gicamente, y de lo que la Lingu\u00edstica designa como lo \u00abmotivado\u00bb es lo que va a configurar el grado de analog\u00eda de la imagen con lo que ella pretende representar.\u00a0<\/p>\n<p>Son justamente estas condiciones, el punto de arranque de la Semiolog\u00eda y la Lingu\u00edstica para iniciar una interesant\u00edsima investigaci\u00f3n sobre los tipos de im\u00e1genes; es decir, se admite universalmente que la analog\u00eda o la semejanza del signo (imagen) con lo que representa le da estatus de imagen, pero al mismo tiempo, y gracias\u00a0 a la investigaci\u00f3n se evidencia que existe una gama de signos (imag\u00e9nes) que sin estar dotados de figurativismo tienen\u00a0\u00a0 funci\u00f3n comunicadora; y por otra parte se concluye que la imagen no es un fen\u00f3meno meramente visual sino que en su interior pueden desenvolverse otros c\u00f3digos que no pertenecen exclusivamente a lo visual.\u00a0\u00a0<\/p>\n<p>De igual modo, tambi\u00e9n se establece que algunos signos (imagenes) pueden llegar a contener un figurativismo \u00abarbitrario\u00bb no \u00abmotivado\u00bb; es decir no anal\u00f3gico ni dotado de semejanza con la significaci\u00f3n que pretende proyectar y sin embargo tener valor de im\u00e1genes en la medida en que m\u00e1s que una figura, lo que representan es un modo l\u00f3gico de organizaci\u00f3n de dicha figura.\u00a0<br \/>\u00a0<br \/>De modo que la condici\u00f3n figurativa e iconozada,\u00a0 e incluso el car\u00e1cter anal\u00f3gico o de semejanza con el objeto representado, no son los \u00fanicos elementos que conforman una imagen;\u00a0 incluso, otros signos con valor de imagen podr\u00edan estar desprovistos de estos elementos.\u00a0\u00a0<\/p>\n<p>El m\u00e9dico dermat\u00f3logo es un captador de im\u00e1genes, es un enamorado, literalmente hablando, de la figura, contorno, formas, colores, textura y fondo; desde sus primeros pasos en esta disciplina, el biso\u00f1o \u00a0dermat\u00f3logo anda con su c\u00e1mara a la captura de la expresi\u00f3n de un cutis sano o enfermo que traduce el dolor de la enfermedad. Y, el no tan joven o con experiencia revisa cotidianamente en su base de datos figurativos la \u201cimagen\u201d que la compara con el caso del d\u00eda en b\u00fasqueda de la nueva dolencia.<\/p>\n<p>Loa grandes avances tecnol\u00f3gicos le ofrecen al m\u00e9dico, cada d\u00eda, aparatos de complejo funcionamiento proporcionando nitidez y fidelidad, como un recurso vital en la interpretaci\u00f3n de los acontecimientos que ocurren macrosc\u00f3picamente y microsc\u00f3picamente en este torbellinos de signos y s\u00edntomas que acompa\u00f1an a la piel enferma, la delicada e inteligente interpretaci\u00f3n de las im\u00e1genes, permiten\u00a0 a los m\u00e9dicos dermat\u00f3logos acercarnos m\u00e1s al verdadero diagnostico cuando examinamos detenidamente las mismas.<\/p>\n<p><strong>Los Editores<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span style=\"font-size: x-large;\"><em>Un nuevo a\u00f1o y nuevos retos, pero con  la creatividad y trabajo de todos,  haremos una piel m\u00e1s fuerte y suave,  abrig\u00e1ndonos m\u00e1s y mejor.<\/em><\/spam><\/p>\n<div style=\"width: 48%; float: left;\" class=\"first column\">D\u00eda a d\u00eda  nos relacionamos, directa o indirectamente, con aspectos e instrumentos de la cultura que, a\u00fan sin ser de nuestro inter\u00e9s inmediato, se tornan muchas veces imprescindibles en el desarrollo y ejercicio de nuestros quehaceres y hasta incluso del mero existir.<\/div>\n<div style=\"width: 48%; float: left;\" class=\"first column\">A veces caemos en cuenta que, dirigir, aunque sea de un modo breve, la atenci\u00f3n hacia esas cotidianas y silenciosas presencias, nos podr\u00eda conducir a una insospechada riqueza de nociones que nunca estar\u00e1n dem\u00e1s en el interminable proceso de formaci\u00f3n, en este caso, del m\u00e9dico dermat\u00f3logo.<\/div>\n","protected":false},"author":16,"featured_media":24491,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[15],"tags":[],"class_list":["post-24490","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","","category-editorial"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/piel-l.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/24490","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/piel-l.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/piel-l.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/piel-l.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/users\/16"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/piel-l.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=24490"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/piel-l.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/24490\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/piel-l.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/media\/24491"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/piel-l.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=24490"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/piel-l.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=24490"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/piel-l.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=24490"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}