{"id":2824,"date":"2008-05-16T23:46:53","date_gmt":"2008-05-17T03:46:53","guid":{"rendered":"http:\/\/piel-l.org\/blog\/?p=2824"},"modified":"2008-05-16T23:54:25","modified_gmt":"2008-05-17T03:54:25","slug":"dermatologia-y-arte-197","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/piel-l.org\/blog\/2824","title":{"rendered":"Dermatologia y Arte 197"},"content":{"rendered":"<ul>\n<li>DERMATOLOGIA Y LETRAS. POESIA: FEDERICO GARCIA LORCA.<\/li>\n<li>\n<p>ENSAYO. &nbsp;MIGUEL DE  UNAMUNO. EL SENTIMIENTO TRAGICO DE  LA VIDA. Tomado  De El Hombre de Carne y Hueso.<\/p>\n<\/li>\n<li>\n<p>DERMATOLOGIA Y  TEATRO. &nbsp;Anexar &quot;La vida es un sue\u00f1o&quot;.&nbsp;&nbsp;Pedro Calder\u00f3n de la  Barca.&nbsp;Escritor del Barroco Espa\u00f1ol.<\/p>\n<\/li>\n<\/ul>\n<p><!--more--><\/p>\n<p><strong>DERMATOLOGIA Y LETRAS. POESIA: FEDERICO GARCIA LORCA<\/strong> <\/p>\n<p><strong>Alma Ausente<\/strong><\/p>\n<p> No te conoce el toro ni la  higuera,&nbsp;<br \/> ni caballos ni hormigas de tu casa.&nbsp;<br \/> No te conoce el  ni\u00f1o ni la tarde&nbsp;<br \/> porque te has muerto para siempre.<\/p>\n<p> No te conoce  el lomo de la piedra,&nbsp;<br \/> ni el rasgo negro donde te destrozas.&nbsp;<br \/> No  te conoce tu recuerdo mudo&nbsp;<br \/> porque te has muerto para siempre.<\/p>\n<p> El  oto\u00f1o vendr\u00e1 con caracolas,&nbsp;<br \/> uva de niebla y montes  agrupados,&nbsp;<br \/> pero nadie querr\u00e1 mirar tus ojos&nbsp;<br \/> porque te has  muerto para siempre.<\/p>\n<p> Porque, te has muerto para siempre&nbsp;<br \/> como  todos los muertos de la Tierra,&nbsp;<br \/> como todos los muertos que se  olvidan&nbsp;<br \/> en un mont\u00f3n de perros apagados.<\/p>\n<p> No te conoce nadie. No.  Pero yo te canto.&nbsp;<br \/> Yo canto para luego tu perfil y tu  gracia.&nbsp;<br \/> La madurez insigne de tu conocimiento.&nbsp;<br \/> Tu apetencia de  muerte y el gusto de su boca.&nbsp;<br \/> La tristeza que tuvo tu valiente  alegr\u00eda.<\/p>\n<p> Tardar\u00e1 mucho tiempo en nacer, si es que nace,&nbsp;<br \/> un  andaluz tan claro, tan rico de aventura.&nbsp;<br \/> Yo canto su elegancia con  palabras que gimen&nbsp;<br \/> y recuerdo una brisa triste por los  olivos.<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"http:\/\/piel-l.org\/blog\/wp-content\/uploads\/2008\/03\/197\/federico.gif\" alt=\"federico.gif\" width=\"120\" height=\"129\" align=\"left\" \/> <em>Federico Garc\u00eda Lorca (Fuente Vaqueros, provincia de Granada, 5 de junio de 1898 &ndash; entre V\u00edznar y Alfacar, ib\u00eddem, 18 de agosto de 1936) fue un poeta, dramaturgo y prosista espa\u00f1ol, tambi\u00e9n conocido por su destreza en muchas otras artes. Adscrito a la llamada Generaci\u00f3n del 27, es el poeta de mayor influencia y popularidad de la literatura espa\u00f1ola del siglo XX. Como dramaturgo, se le considera una de las cimas del teatro espa\u00f1ol del siglo XX, junto con Valle-Incl\u00e1n y Buero Vallejo. Muri\u00f3 ejecutado tras el levantamiento militar de la Guerra Civil Espa\u00f1ola, por su afinidad al Frente Popular y por ser abiertamente homosexual[1] .<\/p>\n<p> La Espa\u00f1a de Garc\u00eda Lorca es la heredera de la Generaci\u00f3n del 98, con una rica vida intelectual donde los nombres de Francisco Giner de los R\u00edos, Benito P\u00e9rez Gald\u00f3s, Miguel de Unamuno y, poco despu\u00e9s, Salvador de Madariaga y Jos\u00e9 Ortega y Gasset imprim\u00edan el sello distintivo de una rebeli\u00f3n contra la realidad de Espa\u00f1a.<\/p>\n<p> Influyeron, adem\u00e1s, en la sensibilidad del poeta en formaci\u00f3n Lope de Vega, Juan Ram\u00f3n Jim\u00e9nez, Antonio Machado, Manuel Machado, Ram\u00f3n del Valle-Incl\u00e1n, Azor\u00edn e, incluso, el Cancionero popular.<br \/> &nbsp;<\/p>\n<p> Al estallar la Guerra Civil Espa\u00f1ola, Colombia y M\u00e9xico, cuyos embajadores previeron que el poeta pudiera ser v\u00edctima de un atentado debido a su puesto de funcionario de la Rep\u00fablica, le ofrecieron el exilio, pero Lorca rechaz\u00f3 las ofertas y se dirigi\u00f3 a su casa en Granada para pasar el verano.<\/p>\n<p> En esos momentos pol\u00edticos alguien le pregunt\u00f3 sobre su preferencia pol\u00edtica y \u00e9l manifest\u00f3 que se sent\u00eda a su vez cat\u00f3lico, comunista, anarquista, libertario, tradicionalista y mon\u00e1rquico. De hecho nunca se afili\u00f3 a ninguna de las facciones pol\u00edticas y jam\u00e1s discrimin\u00f3 o se distanci\u00f3 de ninguno de sus amigos, por ninguna cuesti\u00f3n pol\u00edtica. Se sent\u00eda, como \u00e9l lo dijo en una entrevista al Sol de Madrid poco antes de su asesinato, \u00edntegramente espa\u00f1ol.<\/p>\n<p> Yo soy espa\u00f1ol integral y me ser\u00eda imposible vivir fuera de mis l\u00edmites geogr\u00e1ficos; pero odio al que es espa\u00f1ol por ser espa\u00f1ol nada m\u00e1s, yo soy hermano de todos y execro al hombre que se sacrifica por una idea nacionalista, abstracta, por el s\u00f3lo hecho de que ama a su patria con una venda en los ojos. El chino bueno est\u00e1 m\u00e1s cerca de m\u00ed que el espa\u00f1ol malo. Canto a Espa\u00f1a y la siento hasta la m\u00e9dula, pero antes que esto soy hombre del mundo y hermano de todos. Desde luego no creo en la frontera pol\u00edtica.<\/p>\n<p> Tras una denuncia an\u00f3nima, el 16 de agosto de 1936 fue detenido en la casa de uno de sus amigos. Nos referimos al tambi\u00e9n poeta Luis Rosales, quien obtuvo la promesa de &laquo;las autoridades&raquo; nacionalistas de que ser\u00eda puesto en libertad &laquo;si no exist\u00eda denuncia en su contra&raquo;. La orden de ejecuci\u00f3n fue dada por el gobernador civil de Granada, Jos\u00e9 Vald\u00e9s Guzm\u00e1n, quien hab\u00eda ordenado al ex diputado de la CEDA, Ram\u00f3n Ruiz Alonso, la detenci\u00f3n del poeta. Vald\u00e9s contaba con el visto bueno del general Queipo de Llano, a quien se consult\u00f3 sobre qu\u00e9 hacer con Garc\u00eda Lorca.<\/p>\n<p> Las \u00faltimas investigaciones, como la de Manuel Titos Mart\u00ednez, determinan que fue fusilado la madrugada del 18 de agosto de 1936, seguramente por cuestiones territoriales, ya que algunos caciques, muy conservadores, ten\u00edan rencor al padre de Lorca porque era un cacique progresista. En una entrevista al diario El Sol hab\u00eda declarado que &laquo;en Granada se agita la peor burgues\u00eda de Espa\u00f1a&raquo;, y eso fue su sentencia de muerte. Federico Garc\u00eda Lorca fue asesinado en el camino que va de V\u00edznar a Alfacar, y su cuerpo permanece enterrado en una fosa com\u00fan an\u00f3nima en alg\u00fan lugar de esos parajes con los cad\u00e1veres de dos banderilleros y un maestro nacional, ejecutados con \u00e9l.<\/em><\/p>\n<hr width=\"100%\" size=\"1\" noshade=\"noshade\" \/>\n<p><strong>ENSAYO.<\/strong><\/p>\n<p><strong>MIGUEL DE  UNAMUNO.<\/strong><\/p>\n<p><strong>EL SENTIMIENTO TRAGICO DE  LA VIDA. Tomado  De El Hombre de Carne y Hueso.<\/strong><\/p>\n<p> &quot;Homo sum; nihil humani a me alienum puto, dijo el c\u00f3mico latino. Y yo  dir\u00eda m\u00e1s bien: Nullum hominem a me alienum puto; soy hombre, a ning\u00fan otro  hombre estimo extra\u00f1o. Porque el adjetivo humanus me es tan sospechoso como su  sustantivo abstracto humanitas, la humanidad. Ni lo humano ni la  humanidad, ni el adjetivo simple, ni el adjetivo sustantivado, sino el  sustantivo correcto: el hombre. El hombre de carne y hueso, el que nace, sufre y  muere -sobre todo muere-, el que come y bebe y juega y duerme y piensa y quiere;  el hombre que se ve y a quien se oye, el hermano, el verdadero hermano. Porque  hay otra cosa, que llaman tambi\u00e9n hombre, y es el sujeto de no pocas  divagaciones m\u00e1s o menos cient\u00edficas. Y es el b\u00edpedo implume de la leyenda, el  zoon politik\u00f3n de Arist\u00f3teles, el contratante social de Rousseau, el homo  oeconomicus de los manchesterianos, el homo sapiens de Linneo, o, si se quiere,  el mam\u00edfero vertical. Un hombre que no es de aqu\u00ed o de all\u00ed, ni de esta \u00e9poca o  de la otra; que no tiene ni sexo ni patria, una idea, en fin. Es decir, un no  hombre. El nuestro es el otro, el de carne y hueso; yo, t\u00fa, lector m\u00edo; aquel  otro de m\u00e1s all\u00e1, cuantos pisamos sobre la tierra. Y este hombre concreto, de  carne y hueso, es el sujeto y supremo objeto a la vez de toda filosof\u00eda,  qui\u00e9ranlo o no ciertos sedicentes fil\u00f3sofos&quot;.<\/p>\n<p>&quot;El hombre, dicen, es un animal racional. No s\u00e9 por qu\u00e9 no se haya dicho  que es un animal afectivo o sentimental. Y acaso lo que de los dem\u00e1s animales le  diferencia sea m\u00e1s el sentimiento que no la raz\u00f3n. M\u00e1s veces he visto razonar  a un gato que no re\u00edr o llorar. Acaso llore o r\u00eda por dentro, pero por dentro  acaso tambi\u00e9n el cangrejo resuelva ecuaciones de segundo  grado&quot;.<\/p>\n<p>&quot;La memoria es la base de la personalidad individual, as\u00ed como la  tradici\u00f3n lo es de la personalidad colectiva de un pueblo. Se vive en el  recuerdo y por el recuerdo, y nuestra vida espiritual no es, en el fondo, sino  el esfuerzo de nuestro recuerdo por perseverar, por hacerse esperanza, el  esfuerzo de nuestro pasado por hacerse porvenir. Todo esto es de una  perogruller\u00eda chillante, bien lo s\u00e9; pero es que, rodando por el mundo, se  encuentra uno con hombres que parece no se sienten a s\u00ed  mismos&quot;.<\/p>\n<p>&quot;Todo individuo que en un pueblo conspira a romper la unidad y la  continuidad espirituales de ese pueblo, tiende a destruirlo y a destruirse como  parte de ese pueblo. \u00bf;Que tal otro pueblo es mejor? Perfectamente, aunque no  entendamos bien qu\u00e9 es eso de mejor o peor. \u00bf;Que es m\u00e1s rico? Concedido. \u00bf;Que es  m\u00e1s culto? Concedido tambi\u00e9n. \u00bf;Que vive m\u00e1s feliz? Esto ya&#8230;; pero, en fin,  &iexcl;pase! \u00bf;Que vence, eso que llaman vencer, mientras nosotros somos vencidos?  Enhorabuena. Todo esto est\u00e1 bien, pero es otro. Y basta. Porque para m\u00ed, el  hacerme otro, rompiendo la unidad y la continuidad de mi vida, es dejar de ser  el que soy, es decir, es sencillamente dejar de  ser&quot;<\/p>\n<p>\u00bf;Se hizo el hombre para la ciencia, o se hizo la ciencia para el hombre?  &quot;&iexcl;Ea!&quot; -exclamar\u00e1 de nuevo el mismo lector-, volvemos a aquello del Catecismo:  &quot;Pregunta: \u00bf;Para qui\u00e9n hizo Dios el mundo? Respuesta: Para el hombre&quot;. Pues  bien, s\u00ed, as\u00ed debe responder el hombre que sea hombre. La hormiga, si se diese  cuenta de esto, y fuera persona consciente de s\u00ed misma, contestar\u00eda que para la  hormiga, y contestar\u00eda bien. El mundo se hace para la conciencia, para cada  conciencia. &quot;Un alma humana vale por todo el universo&quot;, ha dicho no s\u00e9 qui\u00e9n,  pero ha dicho egregiamente. Un alma humana, \u00bf;eh? No una vida. La vida \u00e9sta no, y  sucede que, a medida que se crea menos en el alma, es decir, en su inmortalidad  consciente, personal y concreta, se exagerar\u00e1 m\u00e1s el valor de la pobre vida  pasajera. De aqu\u00ed arrancan todas las afeminadas sensibler\u00edas contra  la guerra.  S\u00ed, uno no debe querer morir, pero de la otra muerte. &quot;El que  quiera salvar su vida, la perder\u00e1&quot;, dice el Evangelio; pero no dice el que  quiera salvar su alma, el alma inmortal. O que creemos y queremos que lo sea. Y  todos los definidores del objetivismo no se fijan, o, mejor dicho, no quieren  fijarse en que al afirmar un hombre su yo, su conciencia personal, afirma al  hombre, al hombre concreto y real, afirma el verdadero humanismo -que no es el  de las cosas del hombre, sino el del hombre-, y al afirmar al hombre, afirma  la conciencia.  Porque la \u00fanica conciencia de que tenemos conciencia es la del  hombre. El mundo es para la conciencia. O, mejor dicho,  este para, esta noci\u00f3n de finalidad, y mejor que noci\u00f3n sentimiento, este  sentimiento teleol\u00f3gico no nace sino donde hay conciencia. Conciencia y  finalidad son la misma cosa en el fondo. Si el sol tuviese conciencia, pensar\u00eda  vivir para alumbrar a los mundos, sin duda; pero pensar\u00eda tambi\u00e9n, y sobre todo,  que los mundos existen para que \u00e9l los alumbre y se goce en alumbrarlos y as\u00ed  viva. Y pensar\u00eda bien. Y toda esa tr\u00e1gica batalla del hombre por salvarse, ese  inmortal anhelo de inmortalidad que le hizo al hombre Kant dar aquel salto  inmortal de que os dec\u00eda, todo eso no es m\u00e1s que una batalla por la conciencia. Si la  conciencia no es, como ha dicho alg\u00fan pensador inhumano, nada m\u00e1s que un  rel\u00e1mpago entre dos eternidades de tinieblas, entonces no hay nada m\u00e1s execrable  que la existencia.  Alguien podr\u00e1 ver un fondo de contradicci\u00f3n en cuanto voy  diciendo, anhelando unas veces la vida inacabable, y diciendo otras que esta  vida no tiene el valor que se le da. \u00bf;Contradicci\u00f3n? &iexcl;Ya lo creo! &iexcl;La de mi  coraz\u00f3n, que dice s\u00ed, y mi cabeza, que dice no! Contradicci\u00f3n, naturalmente.  \u00bf;Qui\u00e9n no recuerda aquellas palabras del Evangelio: &quot;&iexcl;Se\u00f1or, creo; ayuda a mi  incredulidad!&quot;? &iexcl;Contradicci\u00f3n!, &iexcl;naturalmente! Como que s\u00f3lo vivimos de  contradicciones, y por ellas; como que la vida es tragedia, y la tragedia es  perpetua lucha, sin victoria ni esperanza de ella; es contradicci\u00f3n. Se trata,  como veis, de un valor afectivo, contra los valores afectivos no valen razones.  Porque las razones no son nada m\u00e1s que razones, es decir, ni siquiera son  verdades. Hay definidores de esos pedantes por naturaleza y por gracia, que me  hacen el efecto de aquel se\u00f1or que va a consolar a un padre que acaba de perder  un hijo muerto de repente en la flor de sus a\u00f1os, y le dice: &quot;&iexcl;Paciencia, amigo,  que todos tenemos que morirnos!&quot; \u00bf;Os chocar\u00eda que este padre se irritase contra  semejante impertinencia? Porque es una impertinencia. Hasta un axioma puede  llegar a ser en ciertos casos una impertinencia. Cu\u00e1ntas veces no cabe decir  aquello de: Para pensar cual t\u00fa, s\u00f3lo es preciso no tener nada m\u00e1s que  inteligencia. Hay personas, en efecto, que parecen no pensar m\u00e1s que con el  cerebro, o con cualquier otro \u00f3rgano que sea el espec\u00edfico para pensar; mientras  otros piensan con todo el cuerpo y toda el alma, con la sangre, con el tu\u00e9tano  de los huesos, con el coraz\u00f3n, con los pulmones, con el vientre, con  la vida. Y las  gentes que no piensan m\u00e1s que con el cerebro, dan en definidores; se hacen  profesionales del pensamiento. \u00bf;Y sab\u00e9is lo que es profesional? \u00bf;Sab\u00e9is lo que  es un producto de la diferenciaci\u00f3n del trabajo? Aqu\u00ed ten\u00e9is un profesional de  boxeo. Ha aprendido a dar pu\u00f1etazos con tal econom\u00eda, que reconcentra sus  fuerzas en el pu\u00f1etazo, y apenas pone en juego sino los m\u00fasculos precisos para  obtener el fin inmediato y concretado de su acci\u00f3n: derribar al adversario. Un  voleo dado por un no profesional podr\u00e1 no tener tanta eficacia objetiva  inmediata; pero vitaliza mucho m\u00e1s al que lo da, haci\u00e9ndole poner en juego casi  todo su cuerpo. El uno es un pu\u00f1etazo de boxeador; el otro, de hombre. Y sabido  es que los h\u00e9rcules de circo, que los atletas de feria, no suelen ser sanos.  Derriban a los adversarios, levantan enormes pesas, pero se mueren de tisis o de  dispepsia. Si un fil\u00f3sofo no es un hombre, es todo menos un fil\u00f3sofo; es, sobre  todo, un pedante, es decir, un remedo de hombre. El cultivo de una ciencia  cualquiera, de la qu\u00edmica, de la f\u00edsica, de la geometr\u00eda, de la filolog\u00eda, puede  ser, y aun esto muy restringidamente y dentro de muy estrechos l\u00edmites, obra de  especializaci\u00f3n diferenciada; pero la filosof\u00eda, como la poes\u00eda, o es obra de  integraci\u00f3n, de combinaci\u00f3n, o no es sino filosofer\u00eda, erudici\u00f3n  seudofilos\u00f3fica. Todo conocimiento tiene una finalidad. Lo de saber para saber  no es, d\u00edgase lo que se quiera, sino una t\u00e9trica petici\u00f3n de principio. Se  aprende algo, o para un fin pr\u00e1ctico inmediato, o para completar nuestros dem\u00e1s  conocimientos. Hasta la doctrina que nos aparezca m\u00e1s te\u00f3rica, es decir, de  menor aplicaci\u00f3n inmediata a las necesidades no intelectuales de la vida,  responde a una necesidad -que tambi\u00e9n lo es- intelectual, a una raz\u00f3n de  econom\u00eda en el pensar, a un principio de unidad y continuidad de la conciencia. Pero  as\u00ed como un conocimiento cient\u00edfico tiene su finalidad en los dem\u00e1s  conocimientos, la filosof\u00eda que uno haya de abrazar tiene otra finalidad  extr\u00ednseca, y se refiere a nuestro destino todo, a nuestra actitud frente a la  vida y al universo. Y el m\u00e1s tr\u00e1gico problema de la filosof\u00eda es el de conciliar  las necesidades intelectuales con las necesidades afectivas y con las volitivas.  Como que ah\u00ed fracasa toda la filosof\u00eda que pretende deshacer la eterna y tr\u00e1gica  contradicci\u00f3n, base de nuestra existencia. Pero \u00bf;afrontan todos esa  contradicci\u00f3n? Poco puede esperarse, verbigracia, de un gobernante que alguna  vez, aun cuando sea por modo oscuro, no se ha preocupado del principio primero y  del fin \u00faltimo de las cosas todas, y sobre todo de los hombres, de su primer por  qu\u00e9 y de su \u00faltimo para qu\u00e9. Y esta suprema preocupaci\u00f3n no puede ser puramente  racional, tiene que ser afectiva. No basta pensar, hay que sentir nuestro  destino. Y el que, pretendiendo dirigir a sus semejantes, dice y proclama que le  tienen sin cuidado las cosas de tejas arriba, no merece dirigirlos. Sin que esto  quiera decir, &iexcl;claro est\u00e1!, que haya de ped\u00edrsele soluci\u00f3n alguna determinada.  &iexcl;Soluci\u00f3n! \u00bf;La hay acaso? Por lo que a m\u00ed hace, jam\u00e1s me entregar\u00e9 de buen  grado, y otorg\u00e1ndole mi confianza, a conductor alguno de pueblos que no est\u00e9  penetrado de que, al conducir un pueblo, conduce hombres, hombres de carne y  hueso, hombres que nacen, sufren y, aunque no quieran morir, mueren; hombres que  son fines en s\u00ed mismos, no s\u00f3lo medios; que han de ser los que son y no otros;  hombres, en fin, que buscan eso que llamamos la felicidad. Es inhumano, por  ejemplo, sacrificar una generaci\u00f3n de hombres a la generaci\u00f3n que la sigue  cuando no se tiene sentimiento del destino de los sacrificados. No de su  memoria, no de sus nombres, sino de ellos mismos. Todo eso de que uno vive en  sus hijos, o en sus obras o en el universo, son vagas elucubraciones con que  s\u00f3lo se satisfacen los que padecen de estupidez afectiva, que pueden ser, por lo  dem\u00e1s, personas de una cierta eminencia cerebral. Porque puede uno tener un gran  talento, lo que llamamos un gran talento, y ser un est\u00fapido del sentimiento y  hasta un imb\u00e9cil moral. Se han dado casos. Estos est\u00fapidos afectivos con talento  suelen decir que no sirve querer zahondar en lo inconocible ni dar coces contra  el aguij\u00f3n. Es como si se le dijera a uno a quien le han tenido que amputar una  pierna que de nada le sirve pensar en ello. Y a todos nos falta algo; s\u00f3lo que  unos lo sienten y otros no. O hacen como que no lo sienten, y entonces son unos  hip\u00f3critas. Un pedante que vio a Sol\u00f3n llorar la muerte de un hijo, le dijo:  &quot;\u00bf;Para qu\u00e9 lloras as\u00ed, si eso de nada sirve?&quot; Y el sabio le respondi\u00f3: &quot;Por eso  precisamente, porque no sirve&quot;. Claro est\u00e1 que el llorar sirve de algo, aunque  no sea m\u00e1s que de desahogo; pero bien se ve el profundo sentido de la respuesta  de Sol\u00f3n al impertinente. Y estoy convencido de que resolver\u00edamos muchas cosas  si, saliendo todos a la calle, y poniendo a luz nuestras penas, que acaso  resultasen una sola pena com\u00fan, nos pusi\u00e9ramos en com\u00fan a llorarlas y a dar  gritos al cielo y a llamar a Dios. Aunque no nos oyese, que s\u00ed nos oir\u00eda. Lo m\u00e1s  santo de un templo es que es el lugar a que se va a llorar en com\u00fan. Un  Miserere, cantado en com\u00fan por una muchedumbre azotada del Destino, vale tanto  como una filosof\u00eda. No basta curar la peste, hay que saber llorarla. &iexcl;S\u00ed, hay  que saber llorar! Y acaso \u00e9sta es la sabidur\u00eda suprema. \u00bf;Para qu\u00e9? Pregunt\u00e1dselo  a Sol\u00f3n. Hay algo que, a falta de otro nombre, llamaremos el sentimiento tr\u00e1gico  de la vida, que lleva tras s\u00ed toda una concepci\u00f3n de la vida misma y del  universo, toda una filosof\u00eda m\u00e1s o menos formulada, m\u00e1s o menos consciente. Y  ese sentimiento pueden tenerlo, y lo tienen, no s\u00f3lo hombres individuales, sino  pueblos enteros. Y ese sentimiento, m\u00e1s que brotar de ideas, las determina, aun  cuando luego, claro est\u00e1, estas ideas reaccionen sobre \u00e9l corrobor\u00e1ndolo. Unas  veces puede provenir de una enfermedad adventicia, de una dispepsia,  verbigracia; pero otras veces es constitucional. Y no sirve hablar, como  veremos, de hombres sanos e insanos. Aparte de no haber una noci\u00f3n normativa de  la salud, nadie ha probado que el hombre tenga que ser naturalmente alegre. Es  m\u00e1s: el hombre, por ser hombre, por tener conciencia, es ya, respecto al burro o  a un cangrejo, un animal enfermo. La conciencia es una enfermedad. Ha habido  entre los hombres de carne y hueso ejemplares t\u00edpicos de esos que tienen el  sentimiento tr\u00e1gico de la  vida. Ahora recuerdo a Marco Aurelio, San Agust\u00edn, Pascal,  Rousseau, Ren\u00e9, Obermann, Thomson, Leopardi, Vigny, Lenau, Kleist, Amiel,  Quental, Kierkegaard, hombres cargados de sabidur\u00eda m\u00e1s bien que de ciencia.  Habr\u00e1 quien crea que uno cualquiera de estos hombres adopt\u00f3 su actitud -como si  actitudes as\u00ed cupiese adoptar, como quien adopta una postura-, para llamar la  atenci\u00f3n o tal vez para congraciarse con los poderosos, con sus jefes acaso,  porque no hay nada m\u00e1s menguado que el hombre cuando se pone a suponer  intenciones ajenas; pero honni soit qui mal y pense. Y esto por no estampar  ahora y aqu\u00ed otro proverbio, \u00e9ste espa\u00f1ol, mucho m\u00e1s en\u00e9rgico, pero que acaso  raye en groser\u00eda. Y hay, creo, tambi\u00e9n pueblos que tienen el sentimiento tr\u00e1gico  de la vida.  Es lo que hemos de ver ahora, empezando por eso de la salud y  la enfermedad&quot;.<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"http:\/\/piel-l.org\/blog\/wp-content\/uploads\/2008\/03\/197\/unamuno.gif\" alt=\"unamuno.gif\" width=\"130\" height=\"164\" align=\"left\" \/><em>Miguel de Unamuno y  Jugo naci\u00f3 en Bilbao en 1864, hijo de un comerciante indiano. Despu\u00e9s de cursar  el bachillerato en su ciudad natal, se traslad\u00f3 a Madrid en 1880 para estudiar  en la Facultad de Filosof\u00eda y Letras, donde obtuvo el doctorado con una tesis  sobre el pueblo vasco. De regreso a Bilbao, se dedica a dar clases particulares,  hasta que, en 1891, obtiene la c\u00e1tedra de Griego en Salamanca, ciudad en la que  vivir\u00e1 el resto de su vida, salvo los per\u00edodos de exilio y deportaci\u00f3n que tuvo  que sufrir por sus ideas pol\u00edticas. Ese mismo a\u00f1o contrae matrimonio con  Concepci\u00f3n Liz\u00e1rraga. En un principio, Unamuno se muestra partidario de las  ideas positivistas, pero despu\u00e9s se inclina hacia el socialismo, y se afilia al  Partido Socialista el a\u00f1o 1894. Hacia 1897 experimenta una honda crisis personal  que agudiza sus preocupaciones de car\u00e1cter religioso, como queda reflejado en su  Diario \u00edntimo. El a\u00f1o 1900 es nombrado Rector de la Universidad de Salamanca,  cargo del que es despose\u00eddo en 1914, por declararse partidario de los aliados.  Seis a\u00f1os m\u00e1s tarde, Unamuno es procesado por escribir un art\u00edculo injurioso  contra el rey Alfonso XIII. Deportado a la isla de Fuerteventura en 1924,  posteriormente se exilia en Hendaya y luego en Par\u00eds. En 1931 regresa a  Salamanca y vuelve a ser nombrado Rector de la Universidad, pero nuevamente es  despose\u00eddo del mismo, esta vez por el Gobierno de la Rep\u00fablica, por haberse  adherido al levantamiento del General Franco. Muy poco despu\u00e9s tendr\u00eda un grave  enfrentamiento con el General Mill\u00e1n Astray. Ese mismo a\u00f1o muere en Salamanca,  el d\u00eda 31 de diciembre. Unamuno fue un hombre de una personalidad original y  desbordante, muy pol\u00e9mica y, a veces, contradictoria, tanto en su pensamiento  como en su actividad pol\u00edtica. No es un pensador sistem\u00e1tico: sus ideas est\u00e1n  esparcidas en ensayos, poemas, novelas y dramas. Entre los ensayos merecen  destacarse los siguientes: &shy; Vida de Don Quijote y Sancho (1905). &shy; Del  sentimiento tr\u00e1gico de la vida en los hombres y en los pueblos (1913). &shy; La  agon\u00eda del Cristianismo (1926-1931). Adem\u00e1s, escribi\u00f3 novelas interesantes, como  Niebla (1914), Abel S\u00e1nchez (1917) o San Manuel Bueno, M\u00e1rtir (1933), y poemas  de gran calidad y hondo sentimiento, como El Cristo de Vel\u00e1zquez (1920). <\/em> &nbsp;<\/p>\n<hr width=\"100%\" size=\"1\" noshade=\"noshade\" \/>\n<p><strong>DERMATOLOGIA Y  TEATRO.<\/strong><\/p>\n<p>Anexar &quot;La vida es un sue\u00f1o&quot;<br \/> Pedro Calder\u00f3n de la  Barca.<br \/> Escritor del Barroco Espa\u00f1ol.<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/jh-tk.net\/piel-l.org\/2008\/05\/lavida.pps\" target=\"_blank\">Clic aqui para descargar presentaci\u00f3n en Power Point<\/a> &nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>DERMATOLOGIA Y LETRAS. POESIA: FEDERICO GARCIA LORCA. ENSAYO. &nbsp;MIGUEL DE UNAMUNO. EL SENTIMIENTO TRAGICO DE LA VIDA. Tomado De El Hombre de Carne y Hueso. 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