{"id":2863,"date":"2008-05-23T19:02:09","date_gmt":"2008-05-23T23:02:09","guid":{"rendered":"http:\/\/piel-l.org\/blog\/?p=2863"},"modified":"2008-05-25T10:23:22","modified_gmt":"2008-05-25T14:23:22","slug":"4-variaciones-y-una-fotografia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/piel-l.org\/blog\/2863","title":{"rendered":"4 Variaciones y una fotograf\u00eda"},"content":{"rendered":"<div align=\"center\"><img decoding=\"async\" src=\"http:\/\/piel-l.org\/blog\/wp-content\/uploads\/2008\/03\/198\/variaiones.jpg\" alt=\"variaiones.jpg\" \/><br \/> <strong> Por Martha Mini\u00f1o &nbsp;<\/strong><br \/> <strong>Para Mario Linares&nbsp; <\/strong><br \/> <strong>FOTOGRAFIA I &nbsp; <\/strong><\/div>\n<p align=\"justify\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Ana   se qued\u00f3 mirando el viejo pedazo de papel amarillo por los a\u00f1os, encerrado  en \u00e9l, una vieja fotograf\u00eda sin nombre ni fecha. Un individuo de unos  treinta a\u00f1os, calvo y con gafas miraba sonriente a la c\u00e1mara, detr\u00e1s  y para empeque\u00f1ecerle, un antiguo edificio renacentista florentino.<\/p>\n<p align=\"justify\"><!--more--> <\/p>\n<p align=\"justify\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;-Pero,  y qui\u00e9n ser\u00e1 este? Pens\u00f3 distra\u00edda mientras desechaba el cart\u00f3n  entre otras chucher\u00edas y trastos.<\/p>\n<p align=\"justify\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Andaba  rebuscando, limpiando gavetas, escritorios, cajones, limpieza general  y rescate de los viejos recuerdos al morir la t\u00eda Victoria. Las pilas  de cosas se iban amontonando, creciendo, un sinf\u00edn de recuerdos de  viaje, insignias y otros cachivaches, un pasado olvidado que ir\u00eda a  morir con los trastos de la basura.<\/p>\n<p align=\"justify\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;La  t\u00eda Victoria record\u00f3, una viajera constante, de punto en punto, ciudad  en ciudad, s\u00f3lo lo suficiente para conocerle y aspirar su aroma y cargar  con un mont\u00f3n de recuerdos en la maleta y la memoria. Sin ataduras  de un matrimonio (el cual dio por terminado antes de los cinco a\u00f1os  ante la sorpresa de sus estirados familiares, al encontrar al flamante  c\u00f3nyugue en dif\u00edcil situaci\u00f3n acrob\u00e1tica), por lo que dej\u00f3 el hogar,  mont\u00f3 apartamento, m\u00e1s peque\u00f1o que un closet y aunque al principio  pose\u00eda dos gatos, pronto tambi\u00e9n se deshizo de ellos, pues sus constantes  idas y venidas le imped\u00edan hacerse cargo de ellos, y se dedic\u00f3 a lo  que m\u00e1s le apasionaba, viajar, conocer lugares y sobre todo, gente  que coleccionaba, gente a la que conoc\u00eda en forma casual e inesperada,  rostros y acentos que atesoraba en la forma de min\u00fasculos recuerdos  y de los que ella s\u00f3lo conoc\u00eda su historia y muda para el resto del  mundo,&nbsp; se hab\u00eda llevado sus secretos a la tumba.<\/p>\n<p align=\"justify\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Numerosos  recuerdos fueron api\u00f1\u00e1ndose en la minuciosa inspecci\u00f3n de Ana, ceniceros,  servilletas con restos de poemas, l\u00e1pices y lapiceras, postales sin  escribir, figurillas de colores fr\u00e1giles y menudas, pero ning\u00fan nombre,  fecha, ninguna foto. &nbsp;<br \/> Extra\u00f1o, no ?<\/p>\n<p align=\"justify\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;La  T\u00eda Victoria conoc\u00eda m\u00e1s de medio mundo, Ana recordaba sus andanzas  y los largos meses de ausencia de su t\u00eda favorita que llegaba en un  revuelo de forma inesperada cargada de paquetes y regalos para todos,  tras meses sin saber de ella, ni una postal o llamada, aparec\u00eda con  extra\u00f1os cachivaches y alaborios que adornar\u00edan el atestado apartamento  y una enorme maleta llena de regalos, muy ins\u00f3litos por cierto, como  el extra\u00f1o instrumento de llamar cabras de Dahomey, un sacapuntas de  la torre Eiffel para la abuela Antonia, que adem\u00e1s de medio sorda era  casi ciega o los cuellos de colores chillones chinos de la provincia  de Quam para sus t\u00edas jamonas.<\/p>\n<p align=\"justify\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;A  ella siempre le tra\u00eda delicados recuerdos que atesoraba como ni\u00f1a  sorprendida ante las cosas que le eran desconocidas,&nbsp; mu\u00f1ecas japonesas  ataviadas de elegantes quimonos, peque\u00f1as porcelanas italianas y alemanas,  platitos conmemorativos, m\u00faltiples banderitas de pa\u00edses, ducados y  reinos de ensue\u00f1o y prendedores para el pelo de colores.<\/p>\n<p align=\"justify\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;La  T\u00eda Victoria conoc\u00eda infinidad de personas por todo el mundo, pero  nadie en la familia conoc\u00eda a ninguno de ellos, nunca recib\u00eda visitas,  no ten\u00eda fotograf\u00edas ni de la familia, s\u00f3lo la foto de sus dos entra\u00f1ables  y adorados desterrados felinos adornaba la sala. Nunca jam\u00e1s recibi\u00f3  una carta, Entonces, de d\u00f3nde y por qu\u00e9 esta foto ?<\/p>\n<p align=\"justify\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Ana  retorn\u00f3 al c\u00famulo de donde hab\u00eda colocado la foto y la volvi\u00f3 a  examinar. La sonrisa era c\u00e1lida, tan c\u00e1lida que borraba todo lo que  hab\u00eda a su alrededor, tan c\u00e1lida como ese d\u00eda, de un tono azul deste\u00f1ido,  sin nubes, radiante. Sin fecha ni nombre, s\u00f3lo esa sonrisa que era  el centro de la foto.<\/p>\n<p align=\"justify\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Entonces  record\u00f3 la mir\u00edada de hombres en la vida de su t\u00eda. Un verdadero  zool\u00f3gico, que ella gustaba de recordar en las tardes que se acompa\u00f1aba  de su sobrina favorita. No era exigente en lo f\u00edsico, si en el intelecto,  profesores, profesionales, artistas y artesanos, j\u00f3venes y ancianos,  mediana edad, hombres de todos los colores y formas hab\u00edan desfilado  por la vida de su t\u00eda, pero nunca hab\u00edan durado lo necesario para  una relaci\u00f3n, encuentros ef\u00edmeros como el soplar a una llama, acercamientos  y relaciones de pocos d\u00edas y que no siempre terminaban en sexo. Quienes  recordaran a la t\u00eda Victoria har\u00edan un oh! de admiraci\u00f3n o suspirar\u00edan  por su ausencia.<\/p>\n<p align=\"justify\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Al  abrir de nuevo el viejo papel se desliz\u00f3 una rosa seca y amarillenta,  viejo vestigio de p\u00e9talos blancos y perfumados que alguna vez la t\u00eda  Victoria sostuvo en sus manos. La situaci\u00f3n era m\u00e1s intrigante a\u00fan,  nunca hab\u00eda personalizado una relaci\u00f3n, nunca hab\u00eda el m\u00e1s m\u00ednimo  indicio de su vertiginoso pasado, los recuerdos eran para ser acumulados  en la biblioteca del alma, libros que no abr\u00edan sus secretos para nadie  y no obstante, este recuerdo tan \u00edntimo y personal hab\u00eda pasado oculto  a todos, rompiendo su an\u00f3nimo&nbsp; pasado, rompiendo con sus colores ocres  un presente de forma tan escandalosa que a Ana le pareci\u00f3 que le arrebataba  algo a la t\u00eda Victoria. &nbsp;<br \/> Ana envolvi\u00f3 la flor y la fotograf\u00eda en el papel y los separ\u00f3 de  los otros objetos, tal fuesen importantes, pens\u00f3.<\/p>\n<p align=\"justify\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Los  d\u00edas pasaron y ya se cumpl\u00eda el primer mes de la muerte de la t\u00eda  Victoria. En esa fecha ella y sus hermanas planeaban visitar el cementerio  tras la misa. Limpiar\u00edan las malezas de la tumba, recoger\u00edan las viejas  flores del entierro y pondr\u00edan nuevas.<\/p>\n<p align=\"justify\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;La  ma\u00f1ana era fr\u00eda y lluviosa y a pesar de ser pasadas las diez, el gris  del cielo invitaba a la tristeza, todos los recuerdos de una ni\u00f1ez  feliz junto a los pocos momentos que compart\u00eda con su viajera y tumultuosa  t\u00eda le hicieron arrasar los ojos en l\u00e1grimas y muy a pesar suyo, fue  a visitar la tumba de su t\u00eda favorita&nbsp; armada de rastrillos, cubos y&nbsp;  un paquete de flores frescas multicolores. Pero los cubos, rastrillos  y dem\u00e1s resultaron in\u00fatiles, pues la tumba luc\u00eda impecable, ni un  rastro de malezas ni flores viejas olvidadas, junto a la l\u00e1pida un  vel\u00f3n encendido y a su lado, varias rosas blancas frescas.<\/p>\n<p align=\"justify\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Todas  se miraban con interrogantes, el guardi\u00e1n tampoco sab\u00eda y el jardinero  al llegar tampoco, por lo que Ana, entre divertida y malhumorada lo  despach\u00f3 con un serm\u00f3n al bueno para nada que permit\u00eda aquel acto.<\/p>\n<p align=\"justify\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Los  meses se fueron sucediendo, mes tras mes Ana acud\u00eda curiosa al cementerio,  y all\u00ed, siempre el mismo d\u00eda, aparec\u00edan las mismas flores, rosas  blancas de incre\u00edble perfume. Ana nunca supo cu\u00e1les flores le gustaban  a su t\u00eda, pero ahora pod\u00eda adivinarlo.<\/p>\n<p align=\"justify\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Y  el misterio se convirti\u00f3 en costumbre. Las rosas blancas brindaban  serenidad y belleza a la vetusta tumba de la t\u00eda Victoria.<\/p>\n<p align=\"justify\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Pero  aconteci\u00f3 un d\u00eda que en la fecha convenida no aparecieron las flores.  Ana sospech\u00f3 que algo hab\u00eda pasado al desconocido admirador o admiradora  ? Pocos d\u00edas m\u00e1s luego aparecieron silentes y an\u00f3nimas como acostumbraban,  rompiendo el vedado secreto de un pasado olvidado y tal vez oculto de  la T\u00eda Victoria.<\/p>\n<p align=\"justify\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Ana  oli\u00f3 con delicia el intenso perfume de estas enormes rosas blancas,  casi perfectas y se sent\u00f3 a un lado de la tumba por un rato, mientras  la brisa acariciaba su rostro, adormeci\u00e9ndola. De pronto le vio, fue  tan s\u00f3lo un fugaz vislumbrar de una figura que pronto se empeque\u00f1eci\u00f3  como un punto en el horizonte. Y de aquel anciano s\u00f3lo recordaba su  c\u00e1lida sonrisa. Era el hombre de la foto.<\/p>\n<p align=\"justify\">&nbsp;<\/p>\n<p align=\"center\"><strong>FOTOGRAFIA II<\/strong><\/p>\n<p align=\"center\"><strong>&nbsp;<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Lucy sali\u00f3 corriendo disparada a su trabajo, no ve\u00eda nada a su lado, su empe\u00f1o era llegar a tiempo y en punto a la oficina donde cumplir\u00eda ese \u00faltimo d\u00eda laboral antes de iniciar sus quince temidos d\u00edas de vacaciones que significaban tal vez soledad y aburrimiento como acontec\u00eda todos los a\u00f1os y que este a\u00f1o era amenazado por una excursi\u00f3n armada por sus primas, imag\u00ednate, quince d\u00edas por toda Europa, Madrid y Barcelona, Par\u00eds, Roma, Florencia, Viena, Amsterdam, viaje rel\u00e1mpago maletas y mochilas al hombro para tomarse r\u00e1pidas fotos en lugares cuyos nombres no sab\u00eda pronunciar en disfraces de turistas, comer comida chatarra acompa\u00f1ada de una copa de vino o cerveza y salir a divertirse por la noche a clubes baratos, bailar con desconocidos, estrujarse y dejarse manosear en la pista, besuqueos y tal vez sexo fugaz y luego, al llegar el d\u00eda, medias muertas y resacadas y con tufo de cigarrillos y vino barato, salir disparadas en procesi\u00f3n como d\u00f3ciles hormiguitas idiotizadas, dejarse llevar por un gu\u00eda que monologaba distra\u00eddo en un autob\u00fas atestado de&nbsp; de otros tan resacados como ellas y que espantaban a las parejas de ancianitos jubilados. Todo ello por la m\u00f3dica suma de m\u00e1s de un a\u00f1o de sacrificios, desvelos, dos empleos, muchos ahorros, saltarse comidas,&nbsp; rutas y autobuses y muchos tramos a pies bajo la lluvia obviando el codiciado taxi y &nbsp;ahora pagaba ese sacrificio a rega\u00f1adientes, mientras separaba los pocos billetes que le sobraban para comprar la ropa en la barata, barata que no era m\u00e1s que un reguero de trapos usados de buena calidad y que ella se apresuraba a lavar concienzudamente, revisar para zurcir y hasta adaptar a su huesudo cuerpo.<\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Entre todo este traper\u00edo hab\u00eda escogido un pul\u00f3ver rojo con cuello tortuga que contrastaba con su lacio pelo negro, sus ojos resaltaban luminosos, medios ocultos por la ca\u00edda pollina y que se le antoj\u00f3 le daba&nbsp; vida a su tan habitual gris apariencia, que d\u00eda tras d\u00eda transcurr\u00eda en un diminuto cub\u00edculo llamado oficina, atestado de papeles y una m\u00e1quina de escribir y que recientemente hab\u00edan sustituido por un ordenador que apenas cab\u00eda en el min\u00fasculo escritorio. Era una secretar\u00eda m\u00e1s en un inmenso conglomerado ordenado y geom\u00e9trico, todo angulado de oficinas de aseguradoras, papel tras papel, formularios, reclamaciones, autorizaciones pasaban por sus \u00e1giles manos para ser enviados a un superior que nunca recordaba su apellido.<\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Sin luz ni ventanas, cuarenta y cinco minutos de almuerzo que no le rend\u00edan y que a veces saltaba, pues ten\u00eda que salir del cuadrado edificio de ladrillos cuyo \u00fanico comedor siempre estaba lleno, hacinado gente como un moderno campo de concentraci\u00f3n. Ahora, tras ese largo y aburrido d\u00eda de oficina, iba camino a casa apretando contra si la bolsa llena de ropa y conocedora de la existencia de un billete de avi\u00f3n guardado en alg\u00fan oscuro rinc\u00f3n de su apartamento, y ese tramo de viaje en autob\u00fas le pareci\u00f3 inmensamente largo y dejaba que su imaginaci\u00f3n volase libre y se ve\u00eda en una g\u00f3ndola en las azules aguas en el Sena en Par\u00eds, Pero, qu\u00e9 he dicho \u00bf \u00bf G\u00f3ndola \u00bf Uf! Que torpe, bruta, asquerosamente tonta, g\u00f3ndolas en Venecia y \u00e9sta no est\u00e1 incluida en la gira, suspir\u00f3. Qui\u00e9n ser\u00eda el ocurrente que eligi\u00f3 Florencia y no Venecia ? Con lo rom\u00e1ntico que pod\u00eda ser un paseo por esos canales, pero en fin, ya est\u00e1 pago, a ver que aventura podr\u00e9 tener estas vacaciones. Si, aventuras so\u00f1aba, su triste y aburrida existencia no le permit\u00edan m\u00e1s all\u00e1 de una l\u00e1nguida estancia en el campo donde las t\u00edas o un espor\u00e1dico viaje a las monta\u00f1as, pero mayormente, era quedarse quince d\u00edas en ese mugroso apartamento, mientras limpiaba, deshollinaba, se levantaba tarde y ve\u00eda televisi\u00f3n tratando de matar el tiempo con alguna novelita rosa. Ahora, pens\u00f3, con este sacrificio algo tiene que suceder y con este pensamiento entr\u00f3 a su apartamento y no toc\u00f3 m\u00e1s el tema.<\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Pues lleg\u00f3 el tan esperado momento, levantarse temprano, maletas, paquetes, nervios, pasaporte, chillidos, besos de despedida y compras de \u00faltimo minuto en el aeropuerto, sentarse r\u00edgida en su sill\u00f3n en el despegue y casi aplaudir, que no se lo permitieron las primas, al aterrizar en Barajas.<\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; La vor\u00e1gine empez\u00f3 en Madrid. A la semana y en su \u00faltimo d\u00eda en Roma, tras una resaca de Espa\u00f1a, chorizos, tapas, birras, recuerdillos, trasnoches y andar boquiabierta por la capital francesa, su ultimo d\u00eda en Roma apenas ten\u00eda conciencia de lo que hac\u00eda o miraba, era una sucesi\u00f3n de lugares, sitios, muesos, casas y gente, mucha gente, cuyos rostros le parec\u00edan todos iguales, cada vez se le antojaba m\u00e1s y m\u00e1s aburrido el viaje, le dol\u00edan los pies, las caderas, ten\u00eda toda la ropa liada y arrugada, apenas se acostaban de la parranda nocturna cuando les llamaban para zamparse un bollo con caf\u00e9 de desayuno en un autob\u00fas y salir disparados como mansos borregos en procesi\u00f3n f\u00fanebre. Todo eran jardines, monumentos, obeliscos, edificios de muchas columnas, comidas de diferentes sabores y gente que no hablaban castellano. Media son\u00e1mbula lleg\u00f3 al peque\u00f1o hotel que hab\u00edan reservado en Florencia, sus primas parloteaban entusiasmadas con los rostros de los galanes italianos, hasta el vendedor de helados era guapo !<\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Una fr\u00eda tarde se avecinaba, pens\u00f3, el cielo azul, brillante, se visti\u00f3 con el rojo pul\u00f3ver y recogi\u00f3 su pelo en un r\u00edgido mo\u00f1o, decidi\u00f3 salir sola y dejar a tras al d\u00f3cil grupo de turistas y hacer ella su propia gu\u00eda. Pronto lo lament\u00f3, se andaba perdida en esa inmensa ciudad de monumentos, las estrechas calles la invitaban a seguir caminando y perderse en ellas, hasta que lleg\u00f3 a la piazza del Duomo. Cansada y con los pies adoloridos busc\u00f3 un lugar donde sentarse, casi en vano, muchos museos, comercios y un peque\u00f1o lugar que ofrec\u00eda caf\u00e9, vac\u00edo de turistas y que le ped\u00eda agritos abrigarse a su resguardo. Todav\u00eda ensimismada y boquiabierta con toda la arquitectura a su alrededor, apenas se percat\u00f3 del hombre que le hab\u00eda saludado y que esperaba su respuesta con una sonrisa que dejaba ver sus blancos y sim\u00e9tricos dientes, en contraste con su limpia y reluciente calva y un arrastre al hablar que se le antojaba a uno de castizo.<\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Abri\u00f3 los ojos, la hora de la tan esperada aventura hab\u00eda llegado, un desconocido le sonre\u00eda a ella, la imagen misma de lo gris y la monoton\u00eda que empezaba a brillar en estos momentos gracias a esa sonrisa.. No tardaron mucho en hablar, el sonriente calvo result\u00f3 ser un canario que le hab\u00eda visto en el hotel y que tambi\u00e9n se encontraba por all\u00ed de paseo, parlanch\u00edn locuaz le habl\u00f3 con muchos detalles de la ciudad, parec\u00eda conocer cada uno de sus rincones y las historias en ella y la conmovi\u00f3 con las tristes historias de los ni\u00f1os abandonados en la logia del Bigallo y la llen\u00f3 de asombro con los s\u00f3rdidos detalles de los Medici y la quema del fraile Savonarola y los trabajos de Miguel Angel. Por primera vez, Lucy pudo experimentar que se encontraba en un pa\u00eds extranjero y no un revuelo de ensue\u00f1o con detalles que desabridos y descoloridos, camin\u00f3 junto a este jovial desconocido por piazza Della Signoria y se asombr\u00f3 con la estatua de Neptuno y el le\u00f3n de Donatello y suspirar frente a la torre del viejo palacio del Vecchio.<\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Caminaron agarrados de la mano mientras \u00e9l, siempre locuaz la iba inundando de detalles&nbsp; y an\u00e9cdotas curiosas, Lucy no sent\u00eda el cansancio y s\u00f3lo quer\u00eda seguir caminando de la mano con este an\u00f3nimo encuentro. Llegaron a uno de sus lugares favoritos, favoritos \u00bf? Si, no te dije \u00bf? Florencia es la ciudad que m\u00e1s admiro, he venido aqu\u00ed multitud de veces y nunca me canso de verla y pasear por ella.<\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Frente a ellos se extend\u00eda una iglesia renacentista de decoraci\u00f3n geom\u00e9trica y cargada del colorido del m\u00e1rmol que contrastaba con el urbanismo presente, \u00e1ngulos se superpon\u00edan a c\u00edrculos y arcos, ojivas y columnas.<\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Siempre sonriente su acompa\u00f1ante sac\u00f3 una peque\u00f1a c\u00e1mara y le pidi\u00f3 que posase frente a \u00e9l, Lucy no quer\u00eda, nunca le gustaba el aspecto que mostraba en las fotograf\u00edas, anda si, no, no luzco bien, claro que si, y diciendo esto le solt\u00f3 el atizado mo\u00f1o y dej\u00f3 que la brisa le sacudiese sus largos cabellos y riendo le tom\u00f3 no una, varias fotos, mientras ella protestaba muerta de la risa, la brisa era fr\u00eda y ya ten\u00eda la nariz casi tan roja como el su\u00e9ter que llevaba; el cosmopolita fot\u00f3grafo se acerc\u00f3 a ella y en un movimiento para arreglarle el pelo, le rob\u00f3 un suave beso en los labios que ella respondi\u00f3 con los ojos cerrados, fugaz y r\u00e1pido como una exhalaci\u00f3n y que la dej\u00f3 con una enorme sensaci\u00f3n en el pecho, como si hubiese abierto un cofre del cual salieron volando miles de avecillas que ten\u00eda dentro atrapadas y que quer\u00eda ahora lanzarse al viento y volver aspirar esa dulce sensaci\u00f3n sobre sus h\u00famedos labios.<\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; El, siempre sonriente se le quedaba mirando y prosegu\u00eda con las fotograf\u00edas, anim\u00e1ndole y&nbsp; dici\u00e9ndole cosas que a ella se le antojaron casi po\u00e9ticas y que nunca pens\u00f3 en escuchar de alg\u00fan hombre jam\u00e1s. Qu\u00e9 har\u00e1s con todas esas fotos ? Pues me las guardo y as\u00ed te recuerdo, quieres alguna ? No, quiero una&nbsp; tuya, tambi\u00e9n te quiero recordar. El le tendi\u00f3 la c\u00e1mara y pos\u00f3 sonriente frente a la iglesia. El instante qued\u00f3 plasmado en el aparato, y en su mente , que pronto adornar\u00eda con todos los artilugios que esa loca llamada imaginaci\u00f3n sab\u00eda decorar los recuerdos.<\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Caminaron agarrados de las manos de regreso al hotel, ya era de noche y hac\u00eda fr\u00edo, Lucy se sent\u00eda que caminaba en las nubes, ligera como la brisa y con ganas de seguir m\u00e1s tiempo con este encuentro. Entraron en su habitaci\u00f3n, donde el la desvisti\u00f3 lentamente y sin decir palabras, y mientras ella tr\u00e9mula y pudorosa le ve\u00eda hacer y sin abandonar su sonrisa, le hizo el amor dulcemente y recorri\u00f3 todos los rincones de su ser como hab\u00edan caminado por las calles y callejas, palacios y plazas, bebiendo&nbsp; y deleit\u00e1ndose en cada curva, sinuosidad, \u00e1ngulo, la simetr\u00eda de su cuerpo que parec\u00eda&nbsp; ajustarse a sus concavidades y convexidades en cada onda, espasmo, fluctuaci\u00f3n hasta que se fundieron en una sola l\u00ednea y parecieron estallar en mil colores hacia el infinito.<\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Una dulce sensaci\u00f3n invadi\u00f3 a Lucy y se durmi\u00f3 en el pecho de su amable desconocido, mientras el la besaba dulcemente en la frente.<\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Cuando despert\u00f3 se encontraba sola, sus primas le tocaban la puerta y le apuraban. Apenas tuvo tiempo para salir corriendo y encontrar el sobre que le hab\u00edan dejado en la recepci\u00f3n, no lo abri\u00f3 lo guard\u00f3 junto a los dem\u00e1s trastes en su bulto de mano. Todav\u00eda conservaba el sabor de humedad en su cuerpo y sus labios, sus ojos brillaban y mov\u00eda lentamente la cabeza para poder sentir el roce de su pelo contra sus hombros.<\/p>\n<p>Entr\u00f3 nuevamente en el ritmo vertiginoso, ahora m\u00e1s fren\u00e9tico, pues se acercaba el fin del viaje, molidas hasta los huesos llegaron a sus casas. Lucy sac\u00f3 toda su ropa de las maletas, orden\u00f3 todas las compras, los regalitos y artesan\u00edas seg\u00fan el pa\u00eds, sac\u00f3 el pasaporte, los billetes de avi\u00f3n usados, papeles, m\u00e1s papeles y un sobre con su nombre escrito a mano. Le abri\u00f3 con poca curiosidad, no recordaba qu\u00e9 pod\u00eda ser, all\u00ed estaba la fotograf\u00eda de su extra\u00f1o y fugaz amante.<\/p>\n<p align=\"center\"><strong>FOTOGRAFIA III<\/strong><\/p>\n<p align=\"center\"><strong>&nbsp;<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Ten\u00eda que matarlo, no le quedaba otra salida. Marcos sab\u00eda demasiado de \u00e9l. Hab\u00edan planeado todo juntos, y juntos lo hab\u00edan echado a perder. No ten\u00eda remedio, hab\u00eda que hacerlo, solamente ten\u00eda que encontrar la prueba que lo relacionada a todo, eso y su silencio. Y la prueba se encontraba en una c\u00e1mara, una fotograf\u00eda que dec\u00eda que hab\u00eda estado all\u00ed, esa evidencia lo relacionada directamente a todo y no pod\u00eda ser.<\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; No se imaginaba como pudo tener ese momento de estupidez, una debilidad del momento, pens\u00f3, pero claro, no se le ocurri\u00f3, Marcos, su mejor amigo desde la infancia. Ese momento ser\u00eda la evidencia de que hab\u00eda estado all\u00ed, la pieza acusatoria para que&nbsp; pudiesen echarle la soga al cuello y como torturadores medievales chinos, le estrangulasen con sus largos y afilados dedos, soltando y apretando hasta que no quedase un h\u00e1lito de si. Era cuesti\u00f3n de esperar el tumulto y la jaur\u00eda, los rapaces buitres \u00e1vidos de carro\u00f1a fresca que se abalanzar\u00edan sobre el hasta no dejar mas que rastrojos.<\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; No lo iba soportar, era demasiada la presi\u00f3n y el riesgo incalculable, antes explotar\u00eda y se quitar\u00eda \u00e9l la vida, y eso no pod\u00eda suceder, toda su existencia estaba planificada de antemano para que un momento de debilidad&nbsp; se echara a perder por una foto, una foto que s\u00f3lo significaba debilidad, estupidez ye ingenuidad por parte de Marcos, &nbsp;una foto que cerr\u00f3 con broche de oro sus frustrados planes y que ahora recordaba seis meses despu\u00e9s cuando todo estaba a punto de ser descubierto.<\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Marcos ten\u00eda que morir por el simple pecado de un retrato, su man\u00eda de querer captar el tiempo y querer compartirlo juntos, agarrar ese instante y hacerlo suyo hab\u00eda sellado su condena. No pod\u00eda arriesgarse, ten\u00eda que morir antes de que todo se descubriese.<\/p>\n<p>Pero antes ten\u00eda que buscar la c\u00e1mara, destruir la foto, las copias y luego destruir a Marcos, sacarlo de su vida y aparentar que nada hab\u00eda ocurrido, que fuera \u00e9l, Marcos que cargase con toda la culpa, ese momento de debilidad deb\u00eda de pasar de un salto a un hoyo negro del olvido, nunca sucedi\u00f3 y nunca suceder\u00eda.<\/p>\n<p>Entonces comenz\u00f3 a elucubrar su modus operandi, c\u00f3mo, cu\u00e1ndo, con qu\u00e9 excusa le interesar\u00eda y atraer\u00eda ? Con Marcos no habr\u00eda ning\u00fan problema, s\u00f3lo ten\u00eda que llamarle y&#8230;Era muy riesgoso y si alguien se enteraba ? C\u00f3mo obtendr\u00eda la fotograf\u00eda ?<\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Llam\u00f3, no le encontr\u00f3, rabi\u00f3 y tuvo p\u00e1nico, m\u00e1s que nunca deb\u00eda de aparecer, pues ten\u00eda que morir, d\u00f3nde estar\u00eda la maldita foto ? Qu\u00e9 habr\u00eda hecho con ella ? Conoc\u00eda a Marcos demasiado bien, distra\u00eddo, tal vez la hab\u00eda impreso y quien sabe d\u00f3nde la hab\u00eda dejado o en que album o gaveta mal puesta se encontraba.<\/p>\n<p>La ansiedad aument\u00f3 su p\u00e1nico, el sudor perl\u00f3 su frente, gruesos pliegues se formaron alrededor de sus ojos, los dedos de no dejaban de tamborilear el escritorio, tomaba una y otra vez la lapicera, miraba a los lados de soslayo. No pod\u00eda ser, el hecho estaba a punto de ser descubierto y todo por culpa de una maldita foto.<\/p>\n<p>Saldr\u00eda y enfrentar\u00eda&nbsp; Marcos, sus vidas se iban a arruinar, pero nunca juntos, el tendr\u00eda que afrontar toda su culpa. Sin pensarlo m\u00e1s tom\u00f3 su chaqueta y se dirigi\u00f3 a la puerta, all\u00ed lo encontr\u00f3 Carmen, su mujer, una mirada extra\u00f1ada, sorpresa y espanto, dudas, temor y desconcierto. Ten\u00eda la foto en la mano.<\/p>\n<p align=\"center\"><strong>FOTOGRAFIA IV<\/strong><\/p>\n<p align=\"center\"><strong>&nbsp;<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Durante generaciones mi familia hab\u00eda cultivado la costumbre de coleccionar los momentos y circunstancias de toda una vida. A\u00f1osas fotograf\u00edas se te\u00f1\u00edan lentamente del amarillo del tiempo, cada una de ellas cuidadosamente anotada con la fecha, lugar, situaci\u00f3n y sus protagonistas.<\/p>\n<p>Se pod\u00eda leer, &uml;abuelo Antonio Enrique, 1895, el d\u00eda de su boda,&uml;, un enjuto bigot\u00f3n, de cuerpo ralo y escu\u00e1lido tratando forzosamente de sostener el estirado esmoquin, mientras le daba el brazo a una regordeta novia, o bien, &uml;el primo C\u00e9sar Eduardo, vestido con uniforme de la armada, voluntario en 1914, primera guerra mundial&uml;, all\u00ed con cara de susto y ojos muy abiertos, sacando el pecho con fusil en mano, corr\u00eda el tiempo, los viajes del abuelo, como la del 1955, en la Feria Mundial, o m\u00e1s adelante, la fotograf\u00eda del a sencilla boda civil de mis padres, mi madre hermosa y radiante de felicidad, mi padre, todav\u00eda con una gran mata de pelo rubio y su enorme nariz jud\u00eda ense\u00f1a todos los dientes, mientras atr\u00e1s posan los abuelos, el juez, las hermanas de mi madre, obligadas damas de honor aunque fuesen cinco, y mi fallecida bisabuela vestida con su eterno luto o la de su hermano, mi t\u00edo Javier, cuando era un estudiante, con barba tupida y gorra del Che, 1973, que mi abuela escondi\u00f3 por muchos a\u00f1os o cada uno de nosotros, bebito reci\u00e9n saliendo de la cl\u00ednica y un padre fumando puros.<\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Toda situaci\u00f3n era un acontecimiento para tomar una fotograf\u00eda. Recuerdo muy bien a mis primas, las gemelas Mar\u00eda Gracia y Gracia Mar\u00eda con su colecci\u00f3n de c\u00e1maras que llevaban siempre en sus carteras. Ellas eran las mayores coleccionistas de momentos de toda la familia, a\u00fan una simple comida entre primos era motivo para una pose o una foto tomada al azar que pod\u00eda revelarnos en situaciones inc\u00f3modas como el pedazo de muslo de pollo entre los dientes, los lentes a medio talle de la prima Olga, los rulos de Francisca o los pantalones ca\u00eddos a lo Cantinflas de Jos\u00e9 Carlos.<\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; De hecho,&nbsp; a todos nosotros nos gustaba tomar fotograf\u00edas, aunque hab\u00edamos algunos en la familia que eran fot\u00f3grafos por naturaleza, otros eran modelos&nbsp; per se y siempre buscaban la manera de salir hasta en las postalitas de las p\u00e1ginas sociales de los diarios, nunca perd\u00edan una oportunidad y siempre quedaban bien, otros primos menos aventajados, no sab\u00edamos posar o tomar una foto, las t\u00edas y los primos siempre nos sal\u00edan velados y las fiestas de cumplea\u00f1os mostraban cuerpos de la cintura para abajo y nos salt\u00e1bamos el biscocho y si eran los quince a\u00f1os de alguna de las sobrinas j\u00f3venes, las fotos del baile sal\u00edan oscuras o movidas, y ni hablar de la hora de posar en alguna fotograf\u00eda, siempre \u00e9ramos un peque\u00f1o grupo que hu\u00edamos a la vista de la peque\u00f1a caja con luces de flash y que el posar m\u00e1s bien parec\u00edamos un desmadrado equipo de perdedores, unos con los ojos hacia arriba, otros con la boca abierta o mirando a cualquier punto, en fin un desastre por ambos lados, podr\u00eda decirse que este grupo de primos \u00e9ramos la ant\u00edtesis de nuestros fotogr\u00e1ficos parientes.<\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Sin embargo, \u00e9ramos buenos recolectores de datos y an\u00e9cdotas que agreg\u00e1bamos a las fotos y \u00e1lbumes, que cuidadosamente se coleccionaban en casa de la abuela Mariana. Ello constitu\u00eda la historia de la familia G\u00f3mez Medina, que a falta de abolengo, her\u00e1ldica y escudo, pose\u00eda una vasta, digamos inmensa colecci\u00f3n de fotograf\u00edas que de por si era un enorme museo de recuerdos.<\/p>\n<p>Toda la historia de la familia se encontraba all\u00ed en cartones de color o blanco y negro, descoloridos, deslucidos y que mostraban mucho brillo en las fotograf\u00edas recientes en papel satinado. Nacimientos y bautizos, los primeros dientes hasta las diabluras con la caja de dientes de la bisabuela Matilde y no faltaba alg\u00fan macabro con la \u00faltima pose del difunto t\u00edo Jacinto, cuyo entierro recogi\u00f3 el mayor n\u00famero de coronas de flores y que m\u00e1s que velorio parec\u00eda fiesta.<\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Los recuerdos se fueron sumando, las historias ya eran largos cap\u00edtulos de una novela que no parec\u00eda tener fin jam\u00e1s, los primos y m\u00e1s primos, segundos, terceros, cuartos y multiplique usted, se fueron reproduciendo, vinieron los reto\u00f1os, algunos por partida doble, mientras el ancianato envejec\u00eda sin ganas de partir a ninguna parte. Con familia tan grande el \u00fanico \u00e1rbol geneal\u00f3gico eran los gr\u00e1ficos y all\u00ed se iba a buscar menudencias de vez en cuando, enterarse de un chisme sabrosillo por cuenta de alguna de las t\u00edas, que con sus ocurrencias lo adornaban y desfiguraban como telenovela barata a su antojo.<\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; La her\u00e1ldica de los G\u00f3mez Medina se entreteji\u00f3 de recuerdos, memorias y rostros, sonrisas, dientes al aire o ce\u00f1udas frentes de seriedad, entre profesiones que variaron desde enterrador, no eso no, dec\u00eda la t\u00eda Margarita, era un agente de pompas f\u00fanebres; aviador, correcci\u00f3n, capit\u00e1n de vuelo y primero en cruzar el pa\u00eds en un avi\u00f3n biplano, hasta periodista, un intelectual al que le robaron su premio literario, pasando por m\u00e9dicos, abogados y pr\u00f3speros comerciantes y no dej\u00f3 de haber uno que otro cabeza rota de mala vida y preso, no hija no, anda de viaje por el extranjero, hasta el primo de modales extra\u00f1os y que algunos de la familia ve\u00edan con recelo, te juro que se saca las cejas, por Dios !<\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Hab\u00eda sus esc\u00e1ndalos,&nbsp; y los comentarios se hac\u00edan a baja voz fuera del alcance de los primos y otros t\u00edos, los divorcios ya eran aceptados y los amor\u00edos, que ahora eran novios aunque viviesen juntos, eran parte de la comidilla, hasta una prima en la televisi\u00f3n que apenas al mes andaba en autom\u00f3vil del a\u00f1o y ten\u00eda apartamento montado; hab\u00eda mucha tela que cortar por todos lados y nadie se salvaba de los tijeretazos que las t\u00edas solteronas y la t\u00eda Dora apuraban con sus comentarios.<\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; En cada fiesta navide\u00f1a o aniversario aparec\u00edan rostros nuevos que se sumaban a las fotograf\u00edas, productos de fugaces amor\u00edos o&nbsp; las famosas relaciones comerciales del t\u00edo Arcadio, que siempre andaba recogiendo amigos e invit\u00e1ndoles a comer gratis a expensas de la abuela, o relaciones cortas de las primas m\u00e1s j\u00f3venes o nuevos primos que desconoc\u00edamos y que s\u00f3lo dilu\u00edan el apellido y la herencia; otras caras nunca volv\u00edan a figurar en el album y aunque daban ganas de quemarles o cortar su rostro, su retrato permanec\u00eda all\u00ed en el libro de ese a\u00f1o, como testimonio de su corta presencia en el mundo de los G\u00f3mez Medina.<\/p>\n<p>Hubo quienes se retrataron con el presidente de turno,&nbsp; varios de ellos mostraban ufanos y orondos su persona junto a&nbsp; encorvadas figuras con gruesos espejuelos, gallardos militares o un aspirante a gal\u00e1n vestido de blanco cuya calva reluc\u00eda brillante ante el flash de la c\u00e1mara.<\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Hasta las mascotas ten\u00edan su lugar aqu\u00ed, desde el muy preciado Rocky de la t\u00eda Dolores, a cuya panza iban a parar todas las sobras de las fiestas y comilonas, hasta los adorados pomeranios de la t\u00edas Gertrudis y Carmina, las solteronas de la familia; el gato negro de Sebasti\u00e1n que rompi\u00f3 el \u00e1rbol de navidad en la \u00faltima fiesta y el blanco sin cola de Rub\u00ed; las cotorras y papagayas de la prima Claudia que viv\u00eda en Miami&nbsp; y la pecera llena de Goldfish del t\u00edo Enrique y una tortuguita llamada To\u00f1ita. Sin dejar de mencionar a&nbsp; los caballos del&nbsp; apuesto gal\u00e1n, abuelo Antonio, montado en su alaz\u00e1n, como h\u00e9roe de parque, erguido en sus dos patas y la enorme colecci\u00f3n de vacas que conoc\u00eda a todas por su nombre.<\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Este zool\u00f3gico humano era la familia G\u00f3mez Medina.<\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Y as\u00ed me top\u00e9 con la foto del primo Andr\u00e9s. Si, as\u00ed rezaba la inscripci\u00f3n, Andr\u00e9s Solano, primo segundo, el 20 de octubre del 1982, en la iglesia de la Se\u00f1ora, Florencia, Italia.<\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Bien, primo de qui\u00e9n ? Ninguno de los j\u00f3venes le conoc\u00eda, los del medio tampoco ten\u00edan mucha idea, por lo que hab\u00eda que preguntar&nbsp; a los m\u00e1s viejos por d\u00f3nde ven\u00eda la cosa. Ni la abuela ni el t\u00edo Enrique, que eran los m\u00e1s averiguados, ni su primo Gast\u00f3n supieron la cosa, cada cual ten\u00eda su teor\u00eda y la cosa se iba complicando m\u00e1s, el \u00e1rbol geneal\u00f3gico parec\u00eda una enredadera.<\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Los padres ? Hab\u00edan muerto. Hermanos ? Hijo \u00fanico, un t\u00edo cercano, Fulgencio Solano Medina, difunto tambi\u00e9n. Por cierto, alguien sabe d\u00f3nde vive ese dichoso primo ? Se acerca la fiesta de los G\u00f3mez y vamos a reunirnos todos. Nadie ten\u00eda idea.<\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Fotos van fotos vienen. El d\u00eda de la fiesta m\u00e1s de una c\u00e1mara en mano, sonr\u00edan ni\u00f1os, ahora una con la abuelita, hey, las t\u00edas, dejen de comer y si\u00e9ntense para la foto; las gemelas Mar\u00eda Gracia y Gracia Mar\u00eda compet\u00edan con la t\u00eda Elisa y Javier Antonio por las poses y por los fotografiados, modelos digitales de \u00faltima generaci\u00f3n, no le prestaban atenci\u00f3n al fot\u00f3grafo profesional alquilado para la ocasi\u00f3n que tambi\u00e9n sali\u00f3 en las im\u00e1genes de la fiesta pastelito en mano.<\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; El jolgorio aumentaba, los ni\u00f1os corr\u00edan, el cocido barboteaba en la enorme olla, mientras dos gigantescas mulatas batallaban con la paila de arroz. Ya lleg\u00f3 el dulce, pongan a fre\u00edr los pl\u00e1tanos, aqu\u00ed no hay ensalada. El olor a caldo de carne, v\u00edveres y garbanzos alborotaba el est\u00f3mago y los m\u00e1s panzones ten\u00edan retortijones que acallaban con los tragos y el man\u00ed, mientras suspiraban por el ansiado fest\u00edn.<\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Justo antes de servir la bacanal de comida lleg\u00f3 el famoso primo Andr\u00e9s que nadie conoc\u00eda, si ese, Andr\u00e9s Lozano, que el segundo apellido no lo sabemos. Solo y con un regalo en mano para la abuela. Peque\u00f1o, gordito y calvito, dijo la t\u00eda Dora, mientras arrugaba el ce\u00f1o en plan de chismosa. Pero qu\u00e9 cacho de primo tenemos, dijo el primo Ram\u00f3n,&nbsp; el siempre jovial anfitri\u00f3n, d\u00e1ndole un abrazo al casi tembloroso hombrecillo, que no dejaba de mirar a todos lados.<\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Venga, venga, si\u00e9ntese y p\u00f3ngase c\u00f3modo, br\u00edndele un trago, as\u00ed no, m\u00e1s fuerte que eso es de mujeres, as\u00ed est\u00e1 bien, est\u00e1 c\u00f3modo primo ? El primo Andr\u00e9s no dejaba de asentir con la cabeza, mientras colorado por la verg&uuml;enza se beb\u00eda su trago a sorbitos. La abuela recibi\u00f3 su regalo con mucha parsimonia y lo abri\u00f3, dando el benepl\u00e1cito el abuelo Antonio. Los dem\u00e1s se sentaron alrededor esperando la comida y no dejaban de mirarle, nadie ten\u00eda idea de d\u00f3nde ven\u00eda este don desconocido.<\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; A comer, a comer, no hubo tiempo para interrogatorios, el abuelo Antonio presid\u00eda la mesa y daba la bendici\u00f3n al frugal banquete mientras los m\u00e1s chicos se robaban los pastelitos y los guardaban furtivamente en los bolsillos.<\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Grandes platos humeantes de cocido, arroz, d\u00f3nde est\u00e1 el picante ? Ya partieron el aguacate ? Y guineo, no hay guineo?? Grit\u00f3 Lolita.&nbsp; La t\u00eda Dolores le sirvi\u00f3 un enorme plato al intruso y con una mirada imperativa le indic\u00f3 que s\u00f3lo los huesos no eran masticables, el resto hab\u00eda que atragant\u00e1rselo y no se olviden, de los huesos y sobras para Rocky, &nbsp;clam\u00f3 desde su mecedora.<\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; S\u00f3lo se escuchaba el comer, tintinear de los cubiertos y los vasos, las c\u00e1maras no captaron el momento de la comilona, s\u00f3lo se mov\u00edan manos y quijadas, no hab\u00eda tiempo para fotos.<\/p>\n<p>El primo Andr\u00e9s lentamente, cucharada tras cucharada, papa tras \u00f1ame, yaut\u00eda,&nbsp; auyama, chorizo, jam\u00f3n, pollo, chuletas y garbanzos, termin\u00f3 su plato, su frente estaba ba\u00f1ada en sudor y su barriga amenazaba al estrecho cintur\u00f3n. Tras beber completamente su vaso de agua y dar las gracias por el postre, que todos los a\u00f1os era el mismo, pud\u00edn de pan con frutas, se zamp\u00f3 su raci\u00f3n y, dando las gracias, se excus\u00f3 y sali\u00f3.<\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Paso el rato y nadie se percat\u00f3 de la ausencia del primo Andr\u00e9s, los segundos y terceros platos de t\u00edas y t\u00edos y el esperado postre sorb\u00edan los sesos de los presentes. Las gemelas&nbsp; terminaron sus raqu\u00edticas porciones y salieron con sus c\u00e1maras en manos, nuevamente las poses salieron a relucir, anda, espera que me acomode la servilleta, as\u00ed, no importa, con el frito en la boca, uy, mira, el t\u00edo Heriberto se sirve de la paila&nbsp; ! El otrora clic, se sustitu\u00eda con un silencioso chirrido que nadie escuchaba y el relampagueo del flash aturd\u00eda a la v\u00edctima del momento, hasta los chiquitines quer\u00edan posar cuchara en mano, baberos pringosos y sopa por todos lados.<\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Lleg\u00f3 la hora del caf\u00e9, afuera jugaban domin\u00f3 y los gritos de los compadres llegaban a la casa, m\u00e1s cerveza, yo quiero un cuba libre, no se permite capic\u00faa, no haga trampa amigo, qui\u00e9n tiene el doble seis, sale el doble seis, paso !Qui\u00e9n quiere caf\u00e9 ? Anunci\u00f3 una de las mulatas.<\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; C\u00e1mara en mano la t\u00eda Elisa not\u00f3 el asiento vac\u00edo. Donde est\u00e1 el primo Andr\u00e9s? Sali\u00f3 al ba\u00f1o ? Est\u00e1 all\u00e1 arriba ? Nadie hab\u00eda visto salir al dichoso primo. No estaba en la cocina, ni en la sala ni el bar, el patio tampoco. En la galer\u00eda del jard\u00edn estaban las primas chismeando de los \u00faltimos novios. A d\u00f3nde se fue, y cu\u00e1ndo se fue? Nadie se hab\u00eda dado cuenta.<\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Las gemelas gritaron, le tomaste fotos al primo Andr\u00e9s ? No, yo tampoco grit\u00f3 Javier Antonio, a mi no me miren dijo la t\u00eda Elisa. Nadie se hab\u00eda recordado de tomar una foto al anodino primo Andr\u00e9s, nadie le hab\u00eda visto salir. Las gemelas se miraron una a la otra con cara de desespero, su competencia se hab\u00eda echado a perder, si al menos le hubiesen tomado una foto, s\u00f3lo exist\u00eda esa vieja fotograf\u00eda del 1982. No hab\u00eda una evidencia de su visita por la reuni\u00f3n de los G\u00f3mez<\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; La abuela sali\u00f3 de la cocina, se despidi\u00f3 de mi y me dio las gracias, muy rica la comida dijo, espera poder volver el a\u00f1o que viene, anunci\u00f3, y luego volvi\u00f3 a su rinc\u00f3n a dirigir la enorme lavada de cacharros.<\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Si, Andr\u00e9s Solano viene el a\u00f1o pr\u00f3ximo, pero alguien tiene idea de qui\u00e9n rayos es el primo Andr\u00e9s y c\u00f3mo lleg\u00f3 a nuestro album ?<\/p>\n<p align=\"center\"><strong>&nbsp;<\/strong><\/p>\n<p align=\"center\"><strong>FOTOGRAFIA FINAL<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; El tiempo se congel\u00f3, las horas dejaron de pasar y los segundos se acumularon en el reloj, el segundero de arena dej\u00f3 de correr los granos y todo luci\u00f3 como una enorme fotograf\u00eda vista desde un espejo.<\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Recog\u00ed el tiempo y lo vert\u00ed como un embudo, el hoyo negro absorbi\u00f3 mi espacio y mi tiempo y reuni\u00f3 a mis personajes en un punto, un solo punto, punto donde converg\u00edan todos los tiempos, todas las im\u00e1genes y todos los deseos. Todas las ansias y todas las pasiones se conjugaron en uno y se fueron reduciendo a uno, uno que lentamente fue tomando forma y haciendo tangible, palpable, cre\u00edble.<\/p>\n<p>El hombre de las rosas blancas empez\u00f3 a caminar, hab\u00eda dejado las flores atr\u00e1s; el jovial y locuaz&nbsp; acompa\u00f1ante dej\u00f3 de hablar y mir\u00f3 al frente; todas las ganas de matar y asesinar del amante de Marcos desaparecieron y su rostro tenso se aclar\u00f3, el primo Andr\u00e9s dej\u00f3 de ser peque\u00f1o y tembloroso, ahora caminaba erguido mirando al frente.<\/p>\n<p>Todas las im\u00e1genes se conjugaron en una, se fusionaron y explotaron en una profusi\u00f3n de im\u00e1genes y color, luz que se desprendi\u00f3 en un torbellino silencioso y que luego se fue difuminando, todo vac\u00edo, todo silencioso, todo apagado, tranquilo y una sola imagen.<\/p>\n<p>Cuando despert\u00e9 la ten\u00eda en las manos, era la foto de Mario.<\/p>\n<p align=\"justify\">&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Martha Mini\u00f1o &nbsp; Para Mario Linares&nbsp; FOTOGRAFIA I &nbsp; &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Ana se qued\u00f3 mirando el viejo pedazo de papel amarillo por los a\u00f1os, encerrado en \u00e9l, una vieja fotograf\u00eda sin nombre ni fecha. 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