{"id":28756,"date":"2012-10-19T22:23:28","date_gmt":"2012-10-20T02:53:28","guid":{"rendered":"http:\/\/piel-l.org\/blog\/?p=28756"},"modified":"2012-10-19T22:23:28","modified_gmt":"2012-10-20T02:53:28","slug":"dermatologia-y-arte-ed-320","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/piel-l.org\/blog\/28756","title":{"rendered":"Dermatolog\u00eda y Arte Ed.320"},"content":{"rendered":"<p><strong>Cuento.<\/strong><br \/><strong>Popule Meus. Francisco Suniaga.<\/strong><\/p>\n<p>Fue despu\u00e9s cuando supe que la cuaresma no ten\u00eda nada que ver con el clima. Que esos d\u00edas de vientos \u00e1ridos que nosotros llen\u00e1bamos de cometas no era un est\u00edo sobrevenido al verano eterno de Margarita. Que esa primavera seca y transparente que perfumaba de amarillo los robles del bulevar y de la plaza Bol\u00edvar no era una primavera. Que la cuaresma, el marco de juegos infantiles, no era una estaci\u00f3n sino una festividad religiosa lo supe despu\u00e9s, cuando ya no era un ni\u00f1o y cuando La Asunci\u00f3n ya no era mi ciudad. Pero todo ese tiempo de dulce ignorancia se qued\u00f3 en mi memoria como la \u00e9poca m\u00e1gica que, a\u00f1o tras a\u00f1o, casi por casualidad, comenzaba con los primeros alisios y terminaba en semana santa, el viernes, con la procesi\u00f3n del sepulcro.<\/p>\n<p><!--more--><\/p>\n<p>Al d\u00eda siguiente, el S\u00e1bado de Gloria, se iban los primos y los amigos que hab\u00edan venido de vacaciones, volv\u00edan las clases y La Asunci\u00f3n se difuminaba en su rutina de silencio.<\/p>\n<p>As\u00ed, el Viernes Santo tuvo siempre un sabor a despedida que se iba haciendo m\u00e1s amargo a medida que transcurr\u00edan esas seis horas abrasantes -entre las nueve de la ma\u00f1ana y las tres en punto de la tarde- que se toma la procesi\u00f3n para recorrer las escasas cuadras que separan al antiguo monasterio de San Francisco de la iglesia catedral. Espacio y tiempo suficientes para que la vieja ciudad capital, cual la deidad romana, muestre las dos caras opuestas de su alma b\u00edfida. Una grave, cat\u00f3lica, castellana, gruesa como las paredes de la iglesia, triste; la cara del funeral interminable. La otra alegre, pagana, la de la irreverencia Caribe; la cara que cubre el sentimiento de culpa que nos vino del otro lado del oc\u00e9ano. Ambas, seg\u00fan vaya la sombra de los \u00e1rboles y de los aleros, serpentean, indisolubles, el bulevar en ins\u00f3lita y contradictoria procesi\u00f3n.<\/p>\n<p>La procesi\u00f3n alcanza su climax a las 12 del mediod\u00eda, en el cruce de la calle Rodulfo, cuando la banda de Nueva Esparta interpreta el Popule Meus, de Jos\u00e9 Angel Lamas. Los cargadores de la procesi\u00f3n acoplan entonces el paso al ritmo funerario de la composici\u00f3n sacra y, salvo sus notas tristes, nada m\u00e1s se escucha.<\/p>\n<p>Cuando la banda termina la pieza, hay un silencio que se prolonga por unos largos segundos; la feligres\u00eda contiene el aliento y solo lo exhala cuando un tambor redoblante marca de nuevo la cadencia del sepulcro. A partir de ese momento, la procesi\u00f3n comienza una irreversible bajada an\u00edmica, aunque en t\u00e9rminos topogr\u00e1ficos vaya haciendo justo lo contrario, al comenzar a subir la peque\u00f1a cuesta que lleva a la catedral.<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft size-full wp-image-28757\" style=\"margin: 10px;\" title=\"arte-320-1\" src=\"http:\/\/piel-l.org\/blog\/wp-content\/uploads\/\/2012\/10\/arte-320-1.jpg\" alt=\"\" width=\"110\" height=\"159\" \/>As\u00ed ocurr\u00eda antes y as\u00ed ocurre siempre.No recuerdo la primera vez que escuch\u00e9 el Popule Meus. En fin de cuentas, mi casa \u2013mi vieja casa de adobe, bahareque y techo de tejas, donde nac\u00ed y fui ni\u00f1o, que en los a\u00f1os setenta fue demolida y sustituida por una de esas construcciones horribles que no son casa ni nada\u2013 estaba casi enfrente de donde la banda se despliega para tocar, por lo que la pieza sacra formaba parte del inseparable conjunto de elementos que conformaban el universo preexistente. Lo que s\u00ed recuerdo fue la primera vez que mi padre, mitad sastre, mitad m\u00fasico, me habl\u00f3 de la pieza sacra.<\/p>\n<p>Era una de esas tardes serenas en la sastrer\u00eda, entre las tres y las cuatro, cuando La Asunci\u00f3n honraba su fama de silenciosa y todav\u00eda no hab\u00edan llegado los amigos habituales para comentar los sucesos escuchados en las noticias de la radio \u2013en esa \u00e9poca en La Asunci\u00f3n ocurr\u00edan muy pocas cosas dignas de comentarios\u2013 y tomar caf\u00e9.Me cont\u00f3 que Jos\u00e9 Angel Lamas era de La Guaira, que era muy pobre y que, como casi todos los m\u00fasicos, guardaba con el aguardiente una estrecha camarader\u00eda.<\/p>\n<p>Que la partitura, que alguna vez hab\u00eda empe\u00f1ado a cambio de una botella, estuvo extraviada por a\u00f1os y que s\u00f3lo se dio a conocer despu\u00e9s de su muerte. Me dijo tambi\u00e9n que el Popule Meus era una de las muy contadas piezas sacras que tocaban los viernes santos, en Roma, en la mism\u00edsima catedral de San Pedro, donde la escuchaba gente de todo el mundo, y que como venezolano deb\u00eda siempre sentirme orgulloso de eso.<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-28758 alignright\" title=\"arte-320-2\" src=\"http:\/\/piel-l.org\/blog\/wp-content\/uploads\/\/2012\/10\/arte-320-2.jpg\" alt=\"\" width=\"225\" height=\"180\" \/><\/p>\n<p>La historia no habr\u00eda podido olvidarla ni que hubiera querido, entre otras cosas, porque pap\u00e1 se encargaba de refresc\u00e1rmela, cont\u00e1ndomela exacta, inveterada, todos los viernes santos antes del mediod\u00eda, cuando ya la banda de La Asunci\u00f3n se preparaba para tocarlo. Costumbre que mantuvo hasta cuando ya yo era un adulto, casado y con hijos.Ahora no recuerdo la ocasi\u00f3n, debi\u00f3 ser a finales de los a\u00f1os noventa, cuando mi padre viv\u00eda y Aldemaro Romero tambi\u00e9n, en uno de esos programas de la televisi\u00f3n en la ma\u00f1ana, entrevistaban al prestigioso m\u00fasico.<\/p>\n<p>Haciendo gala de su cultura de viajero, con el desparpajo que lo caracterizaba y el peso de su autoridad de m\u00fasico reconocido allende los mares, Aldemaro solt\u00f3 un juicio lapidario: \u201cLos venezolanos tenemos suficientes m\u00e9ritos dentro de la m\u00fasica como para estar haci\u00e9ndonos eco de mitos sin sustentaci\u00f3n alguna. Por ejemplo, eso de que el Popule Meus forme parte del repertorio sacro del viernes santo en Roma es absolutamente falso. Eso es algo que muchos venezolanos han cre\u00eddo por largo tiempo, pero no es verdad. Nunca fue as\u00ed. As\u00ed que no deber\u00eda repetirse\u201d. Mi primer pensamiento fue desear que mi padre no estuviese tambi\u00e9n viendo la televisi\u00f3n en ese momento, despu\u00e9s, Caracas se encarg\u00f3 de que me olvidara de ese programa.Hasta el viernes santo siguiente en La Asunci\u00f3n, justo antes del mediod\u00eda, cuando la historia de Jos\u00e9 Angel Lamas y el Popule Meus en la catedral de San Pedro en Roma, por primera vez en muchos a\u00f1os, fall\u00f3 a la cita en el bulevar.<\/p>\n<p>La sustituy\u00f3 un amargo comentario sobre la forma brutal, seg\u00fan mi padre, en que su admirado Aldemaro Romero hab\u00eda hecho aquel comentario. Trat\u00e9 de confortarlo resaltando las ventajas de conocer la verdad, que si esa era, hab\u00eda que aceptarla. Pero mi padre se mostr\u00f3 irreductible. \u201c\u00bfCu\u00e1l verdad? A Aldemaro no le costaba nada callar. En Venezuela donde hay tantas cosas para sentirse mal no tiene sentido destruir una historia que nos hace sentir bien. Por eso aunque Aldemaro diga lo contrario, para m\u00ed la verdad sigue siendo que al Popule Meus lo tocan en Roma el viernes santo, en fin de cuentas ha sido demasiada la gente que se muri\u00f3 crey\u00e9ndolo y ya nada podr\u00e1 cambiar eso\u201d. Todav\u00eda hoy, cuando me preparo por en\u00e9sima vez en mi vida para ir al bulevar de La Asunci\u00f3n a la procesi\u00f3n del sepulcro, puedo evocar el Popule Meus de aquel d\u00eda; fue el m\u00e1s triste de todos, la despedida de un mito.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Colaboraci\u00f3n de la Dra. Raquel M Ramos M.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Cuento.Popule Meus. Francisco Suniaga. Fue despu\u00e9s cuando supe que la cuaresma no ten\u00eda nada que ver con el clima. Que esos d\u00edas de vientos \u00e1ridos que nosotros llen\u00e1bamos de cometas no era un est\u00edo sobrevenido al verano eterno de Margarita. 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