{"id":2918,"date":"2008-05-30T23:49:29","date_gmt":"2008-05-31T03:49:29","guid":{"rendered":"http:\/\/piel-l.org\/blog\/?p=2918"},"modified":"2008-05-30T23:49:29","modified_gmt":"2008-05-31T03:49:29","slug":"se-quedan-solos-nuestros-hospitales","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/piel-l.org\/blog\/2918","title":{"rendered":"\u00a1Se quedan solos nuestros hospitales!"},"content":{"rendered":"<p><img decoding=\"async\" src=\"http:\/\/piel-l.org\/blog\/wp-content\/uploads\/2008\/03\/199\/medicoscadenas.jpg\" alt=\"medicoscadenas.jpg\" \/> <\/p>\n<p> <\/p>\n<p>Es alarmante    la estampida de m\u00e9dicos venezolanos al exterior, principalmente a Espa\u00f1a,    Estados Unidos y Colombia, y entre ellos, de m\u00e9dicos dermat\u00f3logos, cuya    formaci\u00f3n es larga y costosa. En nuestro pa\u00eds hay cinco centros docentes de    formaci\u00f3n de dermat\u00f3logos: Instituto de Biomedicina, Hospital Universitario de    Caracas,&nbsp;Hospital Militar &quot;Carlos Arvelo&quot;, Hospital Central de Valencia y    el Hospital Antonio Mar\u00eda Pineda de la ciudad de Barquisimeto, donde se forman un promedio de 12 especialistas&nbsp; por a\u00f1o, de \u00e9stos dos o tres son extranjeros,    quienes&nbsp;generalmente regresan a su pa\u00eds de origen; es decir,&nbsp; quedan&nbsp; 10 m\u00e9dicos dermat\u00f3logos nuevos por a\u00f1o    aproximadamente, en un pa\u00eds de 26.000.000 de habitantes y con una proyecci\u00f3n    de 31 millones de habitantes para el a\u00f1o 2015, seg\u00fan datos del Observatorio de    la Econom\u00eda Venezolana.<\/p>\n<p><!--more--> <\/p>\n<p>Por otra    parte, no es menos inquietante la falta de inter\u00e9s de los m\u00e9dicos dermat\u00f3logos    por el trabajo en los hospitales p\u00fablicos. El    desinter\u00e9s por entrar a estos centros de continua formaci\u00f3n es cada vez    mayor,&nbsp; por m\u00faltiples causas,&nbsp; entre las que se escuchan, son los bajos salarios que    nuestros m\u00e9dicos devengan en los hospitales venezolanos, as\u00ed como la    indiferencia por el trabajo social asistencial y de investigaci\u00f3n que    generalmente se desarrolla en estos centros p\u00fablicos.<\/p>\n<p>Este \u00faltimo    punto, preocupante y decepcionante, tiene su origen en&nbsp;la falta de una    formaci\u00f3n continua en materia&nbsp; \u00e9tica durante    la formaci\u00f3n de pre y&nbsp; post-grado, que&nbsp;    proporcione&nbsp; al estudiante y al m\u00e9dico las    herramientas morales para enfrentar las tentaciones de la vida profesional.    Estos dos aparentes motivos est\u00e1n literalmente acabando    con&nbsp;nuestro relevo, nuestra academia,&nbsp;    base fundamental de la    medicina.<\/p>\n<p>En el devenir    de nuestras vidas dejamos en el camino nuestras ilusiones de redenci\u00f3n como    una bruma distante te\u00f1ida de nostalgia. Algunos pocos&nbsp; se mantienen    ciertos a&nbsp; sus principios, sin bastard\u00edas, y se incorporan a las    comunidades&nbsp;tratando de servirlas con inter\u00e9s y dedicaci\u00f3n. Pero la    mayor\u00eda sigue la senda de los &quot;los triunfadores&quot;, porque triunfar en el    concepto actual, no es ser querido por su pueblo, no es hacer una obra grande,    sino conseguir riqueza, con gran frecuencia explotando a nuestros    semejantes.&nbsp;Al graduarnos de m\u00e9dicos dermat\u00f3logos    se abren tres senderos: el camino del especialista famoso, en cl\u00ednicas    lujosas, donde se va a cobrar con creces lo aprendido en el hospital; lleno de    dinero y clientela, sin tiempo para cualquier otra actividad, tecn\u00f3logos puros    alejados de la cultura general; el m\u00e9dico dermat\u00f3logo que adquiere destreza,    conocimiento cient\u00edfico, tan importante como aquel, pero que se dedica al    trabajo hospitalario, a la ense\u00f1anza de nuevas generaciones, a la publicaci\u00f3n    regularmente de sus experiencias, con tiempo suficiente para cultivar el    humanismo, en el sentido amplio de la palabra,    adem\u00e1s de una clientela privada&nbsp; que atiende con dignidad; y el    dermat\u00f3logo que se deja vencer por el medio donde act\u00faa y se queda rezagado en    sus conocimientos, aislado en su mundo, de sus&nbsp; colegas y de su    asociaci\u00f3n gremial,&nbsp;en la oscuridad de un consultorio privado, como un    viejo piache de tiempos idos, envejeciendo hasta morir.<\/p>\n<p>Desde esta    tribuna donde trasmitimos inquietudes&nbsp;y preocupaciones, donde analizamos    la realidad y el entorno, con el inter\u00e9s de    proyectarnos en ella y ser cada vez mejores profesionales, identificados con    esa realidad, exhortamos a las nuevas generaciones    de m\u00e9dicos dermat\u00f3logos a incorporarse a los centros hospitalarios del pa\u00eds, a    retribuir todo los conocimientos y experiencias recibidas, que si bien    pudieramos no lograr entrar como personal fijo, podemos colaborar por horas    o&nbsp; d\u00edas a fin de retribuir un poco lo recibido,&nbsp;    cumpliendo una labor social que tanto necesita y merece nuestro pa\u00eds,    continuar form\u00e1ndonos y, sobre todo, no abandonar&nbsp;la formaci\u00f3n de las    nuevas generaciones de dermat\u00f3logos, ya que&nbsp; si esto    sigue sucediendo las autoridades competentes podr\u00edan sustituirnos&nbsp; por    los menos id\u00f3neos&nbsp; corriendo el riesgo de perder la directriz    acad\u00e9mica y asistencial en los centros b\u00e1sicos de formaci\u00f3n    universitaria.<\/p>\n<p>Nunca es tarde    cuando se tiene claro nuestro compromiso y deber como    ciudadano.<\/p>\n<p>Los Editores.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Es alarmante la estampida de m\u00e9dicos venezolanos al exterior, principalmente a Espa\u00f1a, Estados Unidos y Colombia, y entre ellos, de m\u00e9dicos dermat\u00f3logos, cuya formaci\u00f3n es larga y costosa. 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