{"id":30377,"date":"2013-03-01T12:31:04","date_gmt":"2013-03-01T17:01:04","guid":{"rendered":"http:\/\/piel-l.org\/blog\/?p=30377"},"modified":"2013-03-02T12:55:47","modified_gmt":"2013-03-02T17:25:47","slug":"la-fuerza-de-las-palabras","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/piel-l.org\/blog\/30377","title":{"rendered":"La fuerza de las palabras"},"content":{"rendered":"<p>El m\u00e9dico, m\u00e1s que otro profesional, tiene en la palabra el \u00edmpetu y el poder\u00edo para lograr con ella el inicio de la sanaci\u00f3n o de la curaci\u00f3n; cuando el paciente acude al m\u00e9dico en busca de una soluci\u00f3n a su problema de salud, este puede con la voz aliviar o agravar su dolor.<\/p>\n<p><!--more--><\/p>\n<p>El m\u00e9dico sabe que a trav\u00e9s de la interpelaci\u00f3n puede escudri\u00f1ar en el consciente y\/o inconsciente del paciente, las causas de su tormento y esta herramienta es vital para lograr un resultado exitoso en esta relaci\u00f3n m\u00e9dico paciente. Dicen los textos cl\u00e1sicos de Semiolog\u00eda m\u00e9dica que a trav\u00e9s del interrogatorio podemos sospechar una buena parte de los or\u00edgenes de las enfermedades y es aqu\u00ed cuando la palabra adquiere su importancia y se convierte en un valor vital.<\/p>\n<p>La manera como se explica la causa de la enfermedad, como se manifiesta y como se puede tratar, el tono de la voz, las inflexiones o acentos en las oraciones que construimos para explicar, acompa\u00f1adas, muchas veces, de un lenguaje gestual apropiado, la mirada y hasta la firmeza y seguridad con que se dicen las palabras, pueden ser definitivas en esa funci\u00f3n terap\u00e9utica del m\u00e9dico.<\/p>\n<p>El Evangelio nos recuerda este valor de la palabra, cuando repetimos en la misa, antes de la Eucarist\u00eda: \u201cSe\u00f1or, yo no soy digno de que entres en mi casa, pero una palabra tuya bastar\u00e1 para sanarme\u201d.<\/p>\n<p>Ciertamente, como atributo exclusivo del hombre, la palabra es la forma ideal de manifestar lo que se cree, siente y espera. Podemos imprimirle ternura, suavidad y bonanza, pero tambi\u00e9n fuerza que sobrepase el tiempo y la distancia, proyect\u00e1ndola m\u00e1s all\u00e1 de nuestra propia naturaleza, posibilitando nuestro contacto con Dios mediante la oraci\u00f3n, para vencer nuestras interrogantes e inmensa vulnerabilidad, frente a unas leyes naturales a veces incomprensibles.<\/p>\n<p>Las palabras huelen y saben a sentimiento; como brisa de la ma\u00f1ana, perfume de flores o m\u00fasica sublime que llena el coraz\u00f3n, alimenta el alma fortaleci\u00e9ndola y enriqueciendo el esp\u00edritu, en presencia de la expresi\u00f3n: te amo. Asimismo, con olor de azufre y sonido terrible, quema en lo m\u00e1s profundo de nuestro ser cuando nos ofenden, enga\u00f1an o tratan con injusticia o estulticia.<\/p>\n<p>Con la palabra manifestamos temor, dolor, frustraci\u00f3n, impotencia y rabia; pero tambi\u00e9n amor, alegr\u00eda y esperanza, siempre en busca de una respuesta a nuestra natural inconformidad.<\/p>\n<p>Dados sus efectos, el uso apropiado de la oralidad es responsabilidad ineludible, porque con ella podemos generar amor o tristeza; paz o guerra; alegr\u00eda o dolor; abrir o sanar heridas; orar o\u2026 maldecir.<\/p>\n<p>Una palabra puede decidir el ganar o perder la libertad, el patrimonio o la permanencia en un lugar, afectando por igual individualidad o millones de personas.<\/p>\n<p>El m\u00e9dico en su consultorio puede curar una patolog\u00eda determinada usando un tratamiento simple y tal vez com\u00fan, o complejo, pero con su palabra puede llenar de esperanza y amor a un paciente quien al salir del consultorio dice \u201cDoctor me siento mejor despu\u00e9s de hablar con usted\u201d<\/p>\n<p>La palabra que usamos, lograr\u00e1 imprimirle esa magia esencial y vital para la recuperaci\u00f3n f\u00edsica, ps\u00edquica y social de nuestro enfermo. Nuestro gran enemigo, el tiempo, muchas veces sacrificamos la profundidad y fortaleza de las palabras, que suelen ser fundamentales en ese acto de recuperaci\u00f3n de la salud perdida por falta de tiempo; transform\u00e9monos en un escuchador y un sanador a trav\u00e9s de la palabra y muy seguramente tendremos grandes satisfacciones.<\/p>\n<p><strong>Rolando Hern\u00e1ndez P\u00e9rez<\/strong><br \/><strong>Co-Edior<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span style=\"font-size: x-large;\"><em>La palabra que usamos, lograr\u00e1 imprimirle esa magia esencial y vital para la recuperaci\u00f3n f\u00edsica, ps\u00edquica y social de nuestro enfermo<\/em><\/span><\/p>\n<div style=\"width: 48%; float: left;\" class=\"first column\">El m\u00e9dico, m\u00e1s que otro profesional, tiene en la palabra el \u00edmpetu y el poder\u00edo para lograr con ella el inicio de la sanaci\u00f3n o de la curaci\u00f3n<\/div>\n<div style=\"width: 48%; float: left;\" class=\"first column\">El m\u00e9dico sabe que a trav\u00e9s de la interpelaci\u00f3n puede escudri\u00f1ar en el consciente y\/o inconsciente del paciente, las causas de su tormento<\/div>\n","protected":false},"author":65,"featured_media":30378,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[15,574],"tags":[],"class_list":["post-30377","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","","category-editorial","category-seccion-inicial"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/piel-l.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/30377","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/piel-l.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/piel-l.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/piel-l.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/users\/65"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/piel-l.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=30377"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/piel-l.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/30377\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/piel-l.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/media\/30378"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/piel-l.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=30377"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/piel-l.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=30377"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/piel-l.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=30377"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}