{"id":30688,"date":"2013-04-05T18:03:30","date_gmt":"2013-04-05T22:33:30","guid":{"rendered":"http:\/\/piel-l.org\/blog\/?p=30688"},"modified":"2013-04-05T18:03:30","modified_gmt":"2013-04-05T22:33:30","slug":"cual-es-la-eficacia-y-seguridad-de-los-distintos-tratamientos-por-via-oral-para-las-micosis-superficiales-de-los-pies","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/piel-l.org\/blog\/30688","title":{"rendered":"\u00bfCu\u00e1l es la eficacia y seguridad de los distintos tratamientos por v\u00eda oral para las micosis superficiales de los pies?"},"content":{"rendered":"<p><em>Oral treatments for fungal infections of the skin of the foot.<\/em><br \/>Bell-Syer SE, Khan SM, Torgerson DJ.\u00a0Cochrane Database Syst Rev. 2012; 10: CD003584.<\/p>\n<p><!--more-->\u00a0<\/p>\n<p>Alrededor del 15% de la Poblaci\u00f3n mundial padece micosis del pie (tinea pedis o pie de atleta). Hay muchas presentaciones cl\u00ednicas de la tinea pedis, y m\u00e1s com\u00fanmente se observa entre los dedos (interdigital) y en las plantas, talones, y los laterales del pie (plantar). La tinea pedis plantar se conoce como pie de mocas\u00edn. Una vez adquirida, la infecci\u00f3n puede diseminarse a otros sitios tales como las u\u00f1as, que pueden ser una fuente de reinfecci\u00f3n. La terapia oral se utiliza generalmente para las afecciones cr\u00f3nicas o cuando el Tratamiento t\u00f3pico ha fracasado. El objetivo de este estudio fue evaluar los efectos de los tratamientos orales para las infecciones f\u00fangicas de la piel del pie (tinea pedis).<\/p>\n<p>Se seleccionaron los ensayos controlados aleatorios de los tratamientos orales en los participantes que ten\u00edan una tinea pedis cl\u00ednicamente diagnosticada, confirmada por microscop\u00eda y crecimiento de dermatofitos (hongos) en los cultivos.\u00a0<\/p>\n<p>&#8212; Se incluyeron 15 ensayos con 1438 participantes. Los 2 ensayos (71 participantes) que compararon la terbinafina y griseofulvina mostraron un Riesgo relativo combinado (RR) de 2,26 (95% Intervalo de confianza (IC) 1,49 a 3,44) a favor de la capacidad de terbinafina para curar la infecci\u00f3n.<\/p>\n<p>&#8212; No se detectaron diferencias significativas entre la terbinafina y el itraconazol, el fluconazol y el itraconazol, fluconazol y el ketoconazol, o entre griseofulvina y el ketoconazol, aunque los ensayos fueron generalmente peque\u00f1os.<\/p>\n<p>&#8212; Dos ensayos mostraron que la terbinafina y el itraconazol son eficaces en comparaci\u00f3n con Placebo: terbinafina (31 participantes, RR 24,54, IC 95%: 1,57 a 384,32); itraconazol (72 participantes, RR 6,67, IC 95%: 2,17 a 20,48).<\/p>\n<p>&#8212; Psara todas las drogas se reportaron efectos adversos, los efectos gastrointestinales fueron los m\u00e1s comunes.<\/p>\n<p>&#8212; Diez de los ensayos se publicaron hace m\u00e1s de 15 a\u00f1os.<\/p>\n<p>&#8212; S\u00f3lo un ensayo tuvo un bajo Riesgo de Sesgo general. La mayor\u00eda de los ensayos restantes fueron juzgados como \u00abincierto\u00bb Riesgo de Sesgo debido a la falta de indicaciones claras en cuanto a m\u00e9todos para generar la secuencia de asignaci\u00f3n al azar y Ocultamiento de la asignaci\u00f3n.<\/p>\n<p>&#8212; M\u00e1s ensayos lograron el cegamiento de los participantes y el personal, que el cegamiento de los evaluadores de las medidas de evoluci\u00f3n, que tuvieron entonces problemas con su reporte.<\/p>\n<p>La evidencia sugiere que la terbinafina es m\u00e1s efectiva que la griseofulvina; y que la terbinafina y el itraconazol son m\u00e1s efectivos que ning\u00fan Tratamiento. Con el fin de obtener datos m\u00e1s fiables, una evaluaci\u00f3n rigurosa de los distintos tratamientos farmacol\u00f3gicos debe llevarse a cabo con muestras de mayor tama\u00f1o para asegurarse de que son lo suficientemente grandes para mostrar alguna diferencia real cuando se est\u00e1n comparando dos tratamientos. Tambi\u00e9n es importante continuar con el Seguimiento y recogida de datos, preferiblemente durante seis meses despu\u00e9s del final del per\u00edodo de Intervenci\u00f3n, para establecer si la infecci\u00f3n recurre o no.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Oral treatments for fungal infections of the skin of the foot.Bell-Syer SE, Khan SM, Torgerson DJ.\u00a0Cochrane Database Syst Rev. 2012; 10: CD003584.<\/p>\n","protected":false},"author":16,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[48,1],"tags":[],"class_list":["post-30688","post","type-post","status-publish","format-standard","","category-comunicaciones-importantes","category-generales"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/piel-l.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/30688","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/piel-l.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/piel-l.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/piel-l.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/users\/16"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/piel-l.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=30688"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/piel-l.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/30688\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/piel-l.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=30688"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/piel-l.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=30688"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/piel-l.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=30688"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}