{"id":31396,"date":"2013-05-24T15:02:23","date_gmt":"2013-05-24T19:32:23","guid":{"rendered":"http:\/\/piel-l.org\/blog\/?p=31396"},"modified":"2013-05-24T18:20:40","modified_gmt":"2013-05-24T22:50:40","slug":"recuerdo-de-margaret-thatcher","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/piel-l.org\/blog\/31396","title":{"rendered":"Recuerdo de Margaret Thatcher"},"content":{"rendered":"<p><em>(Par\u00e9ntesis al habitual tema de salud)<\/em><\/p>\n<p>Los medios de comunicaci\u00f3n est\u00e1n justamente abarrotados de informaci\u00f3n, con motivo del fallecimiento de Margaret Thatcher, esa gran mujer, \u00abla dama de hierro\u00bb, que fue la primera mujer Primer Ministro (valga la redundancia) de Gran Breta\u00f1a por once a\u00f1os consecutivos.<\/p>\n<p><!--more--><\/p>\n<p>Cuando mi esposa Martha y yo llegamos a Londres en septiembre de 1987 para representar a Venezuela en la Corte de St. James (si hay una funci\u00f3n que es desempe\u00f1ada \u00f3ptimamente en pareja es sin duda la diplomacia), ya la Sra. Thatcher se hab\u00eda ganado la fama y la gloria de haber sacado a su pa\u00eds de un previo estado de marcada postraci\u00f3n pol\u00edtica, social y econ\u00f3mica y estaba en la plenitud de su notable trayectoria pol\u00edtica.<\/p>\n<p>Ambos ten\u00edamos admiraci\u00f3n por un personaje que en pocos a\u00f1os hab\u00eda podido revertir lo que parec\u00eda ser el destino obligado en declinaci\u00f3n de lo que fuera hasta la primera mitad del siglo XX el poderoso Imperio Brit\u00e1nico, y al familiarizarnos con el protocolo muy formal de nuestras funciones, pudimos observar que siendo el Reino Unido una monarqu\u00eda constitucional en la cual el jefe del Estado es la reina Isabel II a la cual los embajadores de turno presentan sus cartas credenciales, no exist\u00eda motivo alguno para ser presentados y as\u00ed tener oportunidad de conocer personalmente a la Primer Ministro Sra. Thatcher.<\/p>\n<p>Por circunstancias indescifrables a los pocos meses de nuestra permanencia en Londres fuimos invitados a un banquete en el palacio de Buckingham que la reina ofrec\u00eda al presidente de Turqu\u00eda, en visita de estado al Reino Unido, y nos toc\u00f3 en suerte ser de los muy pocos embajadores requeridos. All\u00ed despu\u00e9s de la cena, mientras los concurrentes ten\u00edamos oportunidad de conversar a voluntad con otros asistentes al evento, se me acerc\u00f3 un alto funcionario del \u00abForeign Office\u00bb (quien probablemente hab\u00eda sido informado de nuestro insistente deseo de ser presentados a la Primer Ministro) y me pregunt\u00f3 si dese\u00e1bamos conversar con ella, algo que por supuesto a lo que aspir\u00e1bamos vivamente. Como sucede entonces en estos casos, y en forma casi imperceptible fuimos conducidos hasta la Sra. Thatcher y debidamente presentados. Sobriamente elegante, se la notaba muy segura de si misma, pero sonreida y acogedora, nos dio oportunidad de conversar con ella, a solas, por varios minutos. Hay que recordar que esta era la \u00e9poca en que hab\u00eda muchas dudas y las m\u00e1s diversas conjeturas acerca de lo que iba a pasar en el mundo con el hasta entonces insondable e inconmovible imperio sovi\u00e9tico gobernado por Michael Gorbachov, como su nuevo primer ministro. Conscientes de que se trataba de un encuentro breve, Martha no perdi\u00f3 tiempo en preguntarle a la Sra. Thatcher qu\u00e9 opinaba de Gorbachov, y recuerdo con toda nitidez la forma clara, convincente, contundente e instant\u00e1nea como dio respuesta a nuestra pregunta, asegur\u00e1ndonos que Gorbachov era un estadista genuino, deseoso de sacar a su pa\u00eds del atolladero econ\u00f3mico en que se encontraba y que era imprescindible que los l\u00edderes pol\u00edticos de las potencias occidentales le diesen el apoyo y la credibilidad que necesitaba para adelantar su proyecto de cambio.<\/p>\n<p>Tanto Martha como yo quedamos profundamente impactados por la seguridad de sus convicciones al respecto, que en esos momentos no eran todav\u00eda bien conocidas en el mundo pol\u00edtico internacional, pero que pudimos posteriormente observar en su desarrollo y consolidaci\u00f3n con la ca\u00edda del muro de Berl\u00edn y todas sus ulteriores consecuencias.<\/p>\n<p>Una vez m\u00e1s pudimos comprobar, a nuestra entera satisfacci\u00f3n, que una de las condiciones esenciales para llegar a ser un verdadero estadista, es tener buen y acertado criterio para juzgar, tratar y confiar en colaboradores y colegas, especialmente cuando se escala a posiciones tan encumbradas como las de presidir el gobierno de un pa\u00eds, incluso de una potencia internacional como Gran Breta\u00f1a. Algo que pudimos constatar con la posterior evoluci\u00f3n de los acontecimientos y el significativo rol de la Sra. Thatcher en el derrumbe del comunismo, como amenaza a la paz, la libertad y la democracia a nivel internacional.<\/p>\n<p><strong>Francisco Kerdel-Vegas<\/strong><br \/><strong>www.bitacoramedica.com<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>(Par\u00e9ntesis al habitual tema de salud) Los medios de comunicaci\u00f3n est\u00e1n justamente abarrotados de informaci\u00f3n, con motivo del fallecimiento de Margaret Thatcher, esa gran mujer, \u00abla dama de hierro\u00bb, que fue la primera mujer Primer Ministro (valga la redundancia) de Gran Breta\u00f1a por once a\u00f1os consecutivos.<\/p>\n","protected":false},"author":10,"featured_media":31398,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[11,22],"tags":[],"class_list":["post-31396","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","","category-secciones-de-colaboradores","category-de-bitacoramedica"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/piel-l.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/31396","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/piel-l.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/piel-l.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/piel-l.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/users\/10"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/piel-l.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=31396"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/piel-l.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/31396\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/piel-l.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/media\/31398"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/piel-l.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=31396"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/piel-l.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=31396"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/piel-l.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=31396"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}