{"id":33534,"date":"2013-11-08T05:58:02","date_gmt":"2013-11-08T10:28:02","guid":{"rendered":"http:\/\/piel-l.org\/blog\/?p=33534"},"modified":"2013-11-09T14:16:36","modified_gmt":"2013-11-09T18:46:36","slug":"dorando-la-pildora-o-como-dar-malas-noticias","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/piel-l.org\/blog\/33534","title":{"rendered":"Dorando la p\u00edldora, o como dar malas noticias"},"content":{"rendered":"<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone size-full wp-image-33536\" alt=\"pensador-2\" src=\"http:\/\/piel-l.org\/blog\/wp-content\/uploads\/\/2013\/11\/pensador-2.jpg\" width=\"300\" height=\"401\" \/><\/p>\n<p><span style=\"font-size: x-small; color: #999999;\"><em>El Pensador. Auguste Rodin: Museo Rodin (Paris) 1902, Bronce, M\u00e1rmol<\/em><\/span><\/p>\n<p>\u00bfCu\u00e1ntas veces nos hemos enfrentado ante la disyuntiva de revelar la \u201cverdad cruda\u201d de una mala noticia\u00a0 a un paciente, o \u201cdorar la p\u00edldora\u201d o mentirle?<\/p>\n<p>Creo que ning\u00fan m\u00e9dico por avezado que sea puede enfrentarse a un paciente ansioso sin sentir l\u00e1stima? Impotencia? O cualquier sentimiento an\u00e1logo. No es f\u00e1cil decirle al paciente que su mal no tiene remedio o que sus expectativas de curaci\u00f3n son muy limitadas, m\u00e1ximo si se trata de un ni\u00f1o o adolescente en la flor de la juventud cuando se tiene el mundo por delante y nadie espera un dif\u00edcil o fatal desenlace.<\/p>\n<p>Podr\u00edamos aconsejar decir la cruda verdad pero \u00bfes conveniente?.. \u00a0ah\u00ed est\u00e1 el dilema. Si no decimos con claridad lo que sucede con el desarrollo de la enfermedad podr\u00edamos crear expectativas improbables aunque no imposibles, si edulcoramos el diagn\u00f3stico y prognosis el paciente podr\u00eda descuidar el tratamiento provocando un futuro indeseado y un abandono de proporciones incalculables.<\/p>\n<p>Particularmente creo que debemos decir la verdad pero con atenuantes, no de manera inexorable porque ser\u00eda negar el fallo final de la naturaleza que es la verdaderamente definitiva. Dejemos ante lo terrible una luz de esperanza que le de paso a la f\u00e9 sin traicionar la verdad.<\/p>\n<p>El paciente que se sienta enfrente de nosotros en la intimidad del consultorio espera una soluci\u00f3n, aunque no la haya, espera que le se\u00f1alemos un camino, aunque sea de espinos, mucho m\u00e1s si se trata de un hijo o un ni\u00f1o. En su mente no cabe la derrota porque est\u00e1 dispuesto a luchar con las u\u00f1as por una oportunidad.\u00a0 Debemos ser cautelosos, de nada sirve mentir pero tampoco sirve ser rudos solo para sentirnos en posesi\u00f3n de la verdad a costillas del ser humano indefenso que tenemos adelante. Adem\u00e1s, Google todo lo sabe, ya le proporcion\u00f3 toda una explicaci\u00f3n de su problema, tratamiento, consecuencias, etc. Pero a\u00fan as\u00ed no est\u00e1 preparado para aceptar algo tan intangible como es la web.<\/p>\n<p>Depende de la relaci\u00f3n m\u00e9dico-paciente, depende del conocimiento que tenemos del car\u00e1cter de cada persona. Tenemos la obligaci\u00f3n de medir exactamente el impacto de nuestras palabras que no va a ser el mismo de un individuo a otro pero siempre con la honestidad como basti\u00f3n para crear el adecuado clima de confianza que nos permita llevarlo de la mano ante las contingencias que su dolencia presente.<\/p>\n<p>No debemos olvidar a la familia y al entorno. El paciente puede ser parte de un ambiente familiar capaz de suministrarle un apoyo tan grande que minimice su pesar o, todo lo contrario, puede representar una barrera importante en la recuperaci\u00f3n o mitigaci\u00f3n de las consecuencias que el padecimiento infiere. Frecuentemente conocemos las condiciones en que se mueve el paciente y no podemos hacer o\u00eddos sordos a sus preocupaciones aunque no podamos resolverlas. El aspecto psicol\u00f3gico puede, en ocasiones, por no decir siempre, tener una incidencia porcentual no despreciable.<\/p>\n<p>Y qu\u00e9 podemos decir del paciente con un padecimiento tal que la muerte es preferible?, es en algunas circunstancias preferible? Puede ser as\u00ed \u00bf o es solo un deseo moment\u00e1neo que puede aflorar contra la condici\u00f3n humana de sobrevivencia?<\/p>\n<p>Es duro, pero tenemos la obligaci\u00f3n de pensar en individuos que ante una enfermedad especialmente cruenta optan por el suicidio y por eso nuestra conversaci\u00f3n personal, sincera, amigable y confiable puede asegurarle que est\u00e1 en buenas manos, que no lo vamos a abandonar y que la lucha es a cuatro manos. Seguro que ese punto de apoyo va a servir de manera incalculable.<\/p>\n<p>En ocasiones, ante la desesperaci\u00f3n del enfermo debemos apelar a su sentido de la responsabilidad, a sus obligaciones morales, familiares, sociales e inclusive religiosas para evitar la desmoralizaci\u00f3n y el abandono. Y, qui\u00e9n puede negarlo? La voluntad de vivir puede brindarle tal vez el tiempo necesario para resolver problemas vitales que \u00e9l, por sobre todas las cosas, incluso sobre su propia existencia, quiere dejar resueltos. No podemos negarle eso.<\/p>\n<p>\u00a0Nosotros tambi\u00e9n somos humanos, de repente estamos cansados y tenemos nuestros propios problemas pero somos m\u00e9dicos, as\u00ed lo decidimos y no podemos eludir las obligaciones que eso implica. Es bueno recordarlo y record\u00e1rselo cada d\u00eda a los j\u00f3venes profesionales cualquiera que sea su especialidad.<\/p>\n<p><b>Algunas recomendaciones tomadas del articulo de 1999 aparecido en <\/b><b><i>Arch Pediatr Adolesc Med. Sobre como<\/i><\/b><b> manejar una entrevista de malas noticias:<\/b><\/p>\n<ul>\n<li>Trate que en la entrevista se encuentre el paciente y su grupo familiar m\u00e1s cercano<\/li>\n<li>Utilice\u00a0 el nombre del paciente y de la familia, sea amable, nunca de mal humor o grosero. Permita al paciente y a los familiares\u00a0 hablar y hacer preguntas. \u00a0Escuche y permita expresar sentimientos.<\/li>\n<li>Anime al paciente y a la familia a hacer preguntas, respondi\u00e9ndoles de manera clara, nunca evada preguntas. Permita a la familia y al paciente contar su historia, escuche atentamente, no interrumpa. \u00a0Muestre inter\u00e9s en la familia como personas, no act\u00fae aburrido o aislado<\/li>\n<li>Hable de la necesidad de\u00a0 apoyo de la familia<\/li>\n<li>Subraye que se est\u00e1 haciendo todo lo posible para tratar al paciente<\/li>\n<li>Trate de que eliminen de sus mentes la culpabilidad<\/li>\n<li>Exprese su simpat\u00eda y compasi\u00f3n<\/li>\n<li>No use\u00a0 palabras m\u00e9dicas \/ explique con claridad. Use\u00a0 lenguaje corporal apropiado<\/li>\n<li>Deje un poco de espacio para la esperanza en la discusi\u00f3n\u00a0 \u00a0\u00a0<\/li>\n<\/ul>\n<p><b>En fin convi\u00e9rtase en el apoyo emocional para el paciente y su familia<\/b><\/p>\n<ol>\n<li><b>1.\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 <\/b>DELVENTO, A.; BAVELAS, J.; HEALING, S.; MACLEAN, G.; KIRK, P. .An experimental investigation of the dilemma of delivering bad news. Patient Education and Counseling.\u00a0 2009; 77: 443\u2013449<\/li>\n<li><b>2.\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 <\/b>\u00a0VAIDYA, V.U.; GREENBERG, L.W.; PATEL, K.M.; STRAUSS, L.H.; POLLACK, M.M.Teaching physicians how to break bad news &#8211; A 1-day workshop using standardized parents <i>Arch Pediatr Adolesc Med. 1999;153:419-422<\/i><\/li>\n<\/ol>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span style=\"font-size: x-large;\"><em>\u00bfCu\u00e1ntas veces nos hemos enfrentado ante la disyuntiva de revelar la \u201cverdad cruda\u201d de una mala noticia  a un paciente, o \u201cdorar la p\u00edldora\u201d o mentirle?<\/em><\/span><\/p>\n<div style=\"width: 48%; float: left;\" class=\"first column\">Creo que ning\u00fan m\u00e9dico por avezado que sea puede enfrentarse a un paciente ansioso sin sentir l\u00e1stima? Impotencia? O cualquier sentimiento an\u00e1logo<\/div>\n<div style=\"width: 48%; float: left;\" class=\"first column\">Particularmente creo que debemos decir la verdad pero con atenuantes, no de manera inexorable porque ser\u00eda negar el fallo final de la naturaleza que es la verdaderamente definitiva<\/div>\n","protected":false},"author":20,"featured_media":33535,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[15,574],"tags":[],"class_list":["post-33534","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","","category-editorial","category-seccion-inicial"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/piel-l.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/33534","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/piel-l.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/piel-l.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/piel-l.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/users\/20"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/piel-l.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=33534"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/piel-l.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/33534\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/piel-l.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/media\/33535"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/piel-l.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=33534"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/piel-l.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=33534"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/piel-l.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=33534"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}