{"id":33897,"date":"2013-12-20T11:33:57","date_gmt":"2013-12-20T16:03:57","guid":{"rendered":"http:\/\/piel-l.org\/blog\/?p=33897"},"modified":"2013-12-21T08:38:46","modified_gmt":"2013-12-21T13:08:46","slug":"semblanza-del-dr-jacinto-convit","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/piel-l.org\/blog\/33897","title":{"rendered":"Semblanza Del Dr. Jacinto Convit"},"content":{"rendered":"<p><em><strong>Franciso Kerdel-Vegas<\/strong><\/em><\/p>\n<p>La revista,\u00a0 \u00ab<i>Todo lo que usted debe saber Sobre<\/i>\u00ab, del Grupo Editorial Macpecri y su Redactora\/Coordinadora, Maribel Espinoza, me han invitado a escribir sobre mi distinguido y admirado colega, amigo y maestro, Dr. Jacinto Convit, lo que me brinda una oportunidad para unirme a la celebraci\u00f3n de sus 100 a\u00f1os y rendirle el homenaje que se merece.<\/p>\n<p><!--more--><\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft size-full wp-image-33898\" style=\"margin: 10px;\" alt=\"JACINTO-CONVIT\" src=\"http:\/\/piel-l.org\/blog\/wp-content\/uploads\/\/2013\/12\/JACINTO-CONVIT.png\" width=\"201\" height=\"196\" srcset=\"https:\/\/piel-l.org\/blog\/wp-content\/uploads\/2013\/12\/JACINTO-CONVIT.png 201w, https:\/\/piel-l.org\/blog\/wp-content\/uploads\/2013\/12\/JACINTO-CONVIT-25x25.png 25w\" sizes=\"auto, (max-width: 201px) 100vw, 201px\" \/>Cumplir cien a\u00f1os es de por s\u00ed una proeza y si son dedicados con persistencia y disciplina, como en el caso del Dr. Convit, a la mejor salud y bienestar de los seres humanos, quien as\u00ed se comporta se convierte en un verdadero benefactor de la humanidad.\u00a0 Ya es hora que el gran p\u00fablico as\u00ed lo reconozca y se aperciba de que un gran pa\u00eds lo construyen hombres y mujeres con esa vocaci\u00f3n indeclinable.<\/p>\n<p>Cuando regres\u00e9 de hacer mis estudios de postgrado en dermatolog\u00eda\u00a0 en los Estados Unidos (un a\u00f1o en Boston en el Massachusetts General Hospital\/Universidad de Harvard y dos a\u00f1os en Nueva York en el Skin &amp; Cancer Unit\/New York University) en septiembre de 1954, por mi definida inclinaci\u00f3n por la docencia y la investigaci\u00f3n, de inmediato intent\u00e9 ingresar a la C\u00e1tedra de Cl\u00ednica Dermatol\u00f3gica y Sifilogr\u00e1fica de la Facultad de Medicina de la Universidad Central de Venezuela que funcionaba en el Hospital Vargas de Caracas.<\/p>\n<p>El\u00a0 Profesor Titular y Jefe de la C\u00e1tedra, Dr. Carlos Julio Alarc\u00f3n, formado como dermat\u00f3logo en el famoso Hospital San Luis de Par\u00eds, hab\u00eda sido anteriormente el \u00absegundo de abordo\u00bb cuando mi t\u00edo materno, Dr. Mart\u00edn Vegas se desempe\u00f1aba como Jefe de esa C\u00e1tedra (y Decano de la Facultad de Medicina) y sin duda por ese motivo me trat\u00f3 muy amablemente y me abri\u00f3 una rendija de la puerta, al manifestarme que aunque no hab\u00eda cargos vacantes ni en la C\u00e1tedra, ni en el Servicio de Dermatolog\u00eda del Hospital Vargas, pod\u00eda asistir regularmente y trabajar all\u00ed, si as\u00ed lo deseaba, como una especie de Asistente\u00a0 <i>\u00abad honorem\u00bb.\u00a0 <\/i>No lo dud\u00e9 ni un momento, me incorpor\u00e9 de inmediato al trabajo asistencial y docente del Servicio y a desarrollar mi propia l\u00ednea de investigaci\u00f3n cl\u00ednica centrada en la dermatolog\u00eda tropical y v\u00ed premiada mi dedicaci\u00f3n y persistencia muchos meses m\u00e1s tarde en que fu\u00ed nombrado Instructor de la C\u00e1tedra.<\/p>\n<p>En ese entonces el Servicio de Dermatolog\u00eda dispon\u00eda de una Sala de Hombres y otra de Mujeres (con 40 camas cada una), Consulta Externa y dos peque\u00f1os laboratorios, de Micolog\u00eda (a cargo del Dr. Dante Borelli) y de dermatopatolog\u00eda (a cargo del Dr. Jacinto Convit).<\/p>\n<p>Todos los compa\u00f1eros del Hospital Vargas eran dermat\u00f3logos bien formados y la jerarqu\u00eda en la C\u00e1tedra y Servicio se determinaba exclusivamente por la antig\u00fcedad, criterio objetivo pero insuficiente a todas luces, ya que carece de incentivos, para determinar el rendimiento, dedicaci\u00f3n y productividad del personal.\u00a0 En pocos meses me d\u00ed perfecta cuenta de que la persona del grupo m\u00e1s comprometida con el avance de la especialidad y por tanto con la investigaci\u00f3n era el doctor Jacinto Convit. Tal vez circunstancias especiales de vivencias compartidas, ambos fuimos alumnos en primaria del Instituto San Pablo de los hermanos Mart\u00ednez Centeno, en secundaria del Liceo Andr\u00e9s Bello y estudiamos medicina en la Universidad Central de Venezuela, inici\u00e1ndonos en la dermatolog\u00eda con las ense\u00f1anzas del Dr. Mart\u00een Vegas. Por ello cuando lleg\u00f3 el momento de mudar la C\u00e1tedra al nuevo, moderno y bien equipado Hospital de la Ciudad Universitaria, situado en el propio campus de la Universidad Central de Venezuela, y surgi\u00f3 la posibilidad de que una nueva escuela de medicina paralela se estableciese en el\u00a0 Hospital Vargas, no dud\u00e9 ni por un momento de formar cuerpo con el doctor Convit y quedarme con \u00e9l en el vestusto nosocomio, compartiendo un ambicioso plan de transformaci\u00f3n de la ense\u00f1anza e investigaci\u00f3n en la especialidad dermatol\u00f3gica, que era para nosotros -en ese entonces- una especie de sue\u00f1o\u00a0 casi irrealizable pero obsesionante.<\/p>\n<p>Alg\u00fan tiempo despu\u00e9s, al producirse la mudanza del viejo Hospital de Ni\u00f1os J. M. de los R\u00edos (al lado del Hospital Vargas), a su nueva sede en San Bernardino, nuestro Departamento de Dermatolog\u00eda del Hospital Vargas obtuvo nuevos espacios en el viejo edificio para disponer de un amplio sal\u00f3n de clases, y locales para la consulta externa y para los laboratorios de investigaci\u00f3n. En ese sal\u00f3n empezamos a realizar seminarios de uno y dos d\u00edas de duraci\u00f3n, invitando a reconocidos personajes de la dermatolog\u00eda internacional.\u00a0 Todo ello financiado con modestas sumas de matr\u00edculas recabadas entre los dermat\u00f3logos asistentes y contribuciones del sector privado a trav\u00e9s de una instituci\u00f3n creada para tal efecto.<\/p>\n<p>Movilizamos, con \u00e9xito, nuestros antiguos profesores y amigos en los Estados Unidos, que nos ayudaron a dise\u00f1ar los laboratorios de investigaci\u00f3n y la adquisici\u00f3n de los equipos.\u00a0 Todo ello fue posible gracias a una donaci\u00f3n inicial y sin precedentes en Venezuela, de cien mil d\u00f3lares que obtuvimos de los institutos Nacionales de Salud de los Estados Unidos para investigaci\u00f3n de diversas enfermedades de la piel, consideradas como \u00abtropicales\u00bb por su prevalencia en nuestra zona geogr\u00e1fica, tales como la lepra, leishmaniasis, oncocercosis, buba, carate, rinoscleroma, y varias enfermedades por hongos.<\/p>\n<p>En poco tiempo la percepci\u00f3n en nuestro medio acad\u00e9mico de que la dermatolog\u00eda era una especialidad de la medicina con numeros\u00edsimas enfermedades cr\u00f3nicas, dif\u00edciles de tratar (con una muy compleja nomenclatura), pero de baja mortalidad, cuya jerarqu\u00eda era bastante secundaria, fue efumin\u00e1ndose, dando lugar a otra, diametralmente opuesta, de respeto y hasta admiraci\u00f3n, con una vocaci\u00f3n por la investigaci\u00f3n y con logros sustanciales en la eterna lucha por el control y cura de las enfermedades de la piel.<\/p>\n<p>El espaldarazo final a este mantenido esfuerzo lo obtuvimos cuando el organismo regulador de la formaci\u00f3n de especialistas en Estados Unidos, el \u00abAmerican Board of Dermatology\u00bb, reconoci\u00f3 al Hospital Vargas de Caracas (junto al St. John&#8217;s\u00a0 Hospital de Londres) como las dos \u00fanicas instituciones extranjeras calificadas para entrenar por un a\u00f1o (de los tres a\u00f1os requeridos) como Residentes a los aspirantes a tomar los ex\u00e1menes del\u00a0 \u00abBoard\u00bb.\u00a0 Ello permiti\u00f3 que de inmediato pudi\u00e9semos entrenar Residentes norteamericanos en el Vargas, y di\u00f3 lugar a una consiguiente reciprocidad que permiti\u00f3 enviar j\u00f3venes dermat\u00f3logos venezolanos a los m\u00e1s prestigiosos hospitales de los Estados Unidos, muy especialmente se cultivaron eas relaciones con la Universidad de Stanford en California y la Universidad de Miami en Florida.<\/p>\n<p>Durante casi un cuarto de siglo que trabaj\u00e9 a diario con el Dr. Jacinto Convit, puedo dar fe de su devoci\u00f3n por la medicina, su bondad y despredimiento.\u00a0 Sus h\u00e1bitos y costumbres morigerados, casi espartanos, me recordaban siempre los de su maestro Mart\u00edn Vegas. Su elevada posici\u00f3n en la jeraqu\u00eda sanitaria del pa\u00eds, como Jefe de la Divisi\u00f3n de Lepra (m\u00e1s tarde denominada Dermatolog\u00eda Sanitaria) del entonces Ministerio de Sanidad y Asistencia Social, permiti\u00f3 darle una unidad muy s\u00f3lida y coherente al esfuerzo de consolidar y hacer avanzar la dermatolog\u00eda a nivel nacional.\u00a0\u00a0 Consecuencia de esa s\u00f3lida labor fue la creaci\u00f3n del Instituto de Dermatolog\u00eda (hoy Instituto de Biomedicina) construido en terrenos adyacentes al Hospital Vargas.<\/p>\n<p>El Dr. Convit es un hombre introvertido, no vacilar\u00eda en calificarlo de un tanto t\u00edmido, que dedic\u00f3 toda su vida, con singular coherencia, al estudio y combate de la lepra y otras enfermedades contagiosas de la piel en nuestro medio (y por lo tanto consideradas como \u00abtropicales\u00bb).\u00a0 Ejerci\u00f3 la medicina privada por muy corto tiempo, dedic\u00e1ndose por completo a su trabajo hospitalario, docente y de investigaci\u00f3n,\u00a0 con muy modesta retribuci\u00f3n pecuniaria.\u00a0 De manera lenta pero progresiva se ha ganado, en buena lid, no solo la gratitud de sus pacientes y el respeto de sus colegas, sino la admiraci\u00f3n y el afecto de sus compatriotas, que se extiende con el paso del tiempo en el \u00e1mbito internacional, convirti\u00e9ndose as\u00ed en un verdadero \u00edcono de la medicina.\u00a0\u00a0\u00a0<\/p>\n<p>Son cien a\u00f1os de una vida \u00fatil que deja un ejemplo digno, cargado de ense\u00f1anzas, a las futuras generaciones de venezolanos.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Franciso Kerdel-Vegas La revista,\u00a0 \u00abTodo lo que usted debe saber Sobre\u00ab, del Grupo Editorial Macpecri y su Redactora\/Coordinadora, Maribel Espinoza, me han invitado a escribir sobre mi distinguido y admirado colega, amigo y maestro, Dr. Jacinto Convit, lo que me brinda una oportunidad para unirme a la celebraci\u00f3n de sus 100 a\u00f1os y rendirle el &hellip;<\/p>\n","protected":false},"author":10,"featured_media":33898,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[11,22],"tags":[],"class_list":["post-33897","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","","category-secciones-de-colaboradores","category-de-bitacoramedica"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/piel-l.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/33897","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/piel-l.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/piel-l.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/piel-l.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/users\/10"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/piel-l.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=33897"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/piel-l.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/33897\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/piel-l.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/media\/33898"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/piel-l.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=33897"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/piel-l.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=33897"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/piel-l.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=33897"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}