{"id":35571,"date":"2014-04-25T13:15:57","date_gmt":"2014-04-25T17:45:57","guid":{"rendered":"http:\/\/piel-l.org\/blog\/?p=35571"},"modified":"2014-04-26T22:47:04","modified_gmt":"2014-04-27T03:17:04","slug":"paris-ciudad-de-los-medicos-en-el-siglo-xix","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/piel-l.org\/blog\/35571","title":{"rendered":"Par\u00eds: ciudad de los m\u00e9dicos en el siglo XIX"},"content":{"rendered":"<p><em>Par\u00eds fue a lo largo del siglo XIX y bien entrado el siglo XX, vale decir hasta el inicio de la II Guerra Mundial en 1939, el im\u00e1n qua atrajo, no solo a intelectuales, escritores, poetas, pintores, escultores y m\u00fasicos, sino a j\u00f3venes profesionales de todas las disciplinas, y entre ellas en forma destacada a los m\u00e9dicos de todas las nacionalidades<\/em><\/p>\n<p><!--more--><\/p>\n<p>\u00a0Tal vez porque tengo muy presente la memoria de las an\u00e9cdotas de mi abuelo materno Luis Vegas Sanabria, quien al graduarse de m\u00e9dico en la Universidad Central de Venezuela -si mal no recuerdo en 1884- se traslad\u00f3 a Par\u00eds a \u201cperfeccionar\u201d sus estudios de medicina. \u00a0Para ese entonces \u00a0\u201cespecializarse\u201d no hubiese tenido mucho sentido, excepto en la ya antigua divisi\u00f3n entre m\u00e9dicos y cirujanos, y eran pocas las especialidades bien establecidas que en un pa\u00eds con la exigua poblaci\u00f3n que ten\u00eda para ese entonces Venezuela.<\/p>\n<p>Posiblemente le hubiese sido dif\u00edcil a un especialista ganarse la vida si limitaba su ejercicio profesional a una rama determinada de la medicina, as\u00ed tuviese una inclinaci\u00f3n intelectual para alguna de ellas. \u00a0Es la \u00e9poca en que comenzaron a florecer \u2013all\u00ed y en otras capitales europeas-, desde el punto de vista cl\u00ednico y cient\u00edfico.<\/p>\n<p>Lo cierto del caso es que Par\u00eds fue a lo largo del siglo XIX y bien entrado el siglo XX, vale decir hasta el inicio de la II Guerra Mundial en 1939, el im\u00e1n qua atrajo,\u00a0 no solo a intelectuales, escritores, poetas, pintores, escultores y m\u00fasicos, sino a j\u00f3venes profesionales de todas las disciplinas, y entre ellas en forma destacada a los m\u00e9dicos de todas las nacionalidades.\u00a0 De hecho, la \u201cciudad luz\u201d fue la \u201cMeca\u201d, \u00a0o sea la capital del intelecto universal, por ese largo per\u00edodo de su historia.<\/p>\n<p>De all\u00ed que cuando mi hija Ana Luisa me obsequiara hace unas semanas el interesante y hermoso libro del escritor estadunidense, David McCullough, titulado \u201c<em>The Greater Journey.\u00a0 American in Paris<\/em>\u201d\u00a0 (Simon &amp; Schuster, New York 2011), me entregara a leerlo con avidez y curiosidad combinadas, especialmente al comprobar que el autor dedicaba 33 p\u00e1ginas del libro al asunto \u00a0de los estudios de medicina de los \u00a0norteamericanos en Par\u00eds en el siglo XIX, en un cap\u00edtulo nombrado \u201c<em>The Medicals<\/em>\u201d (p\u00e1ginas 103-136).<\/p>\n<p>Aunque buena parte de la narrativa se refiere a notables m\u00e9dicos norteamericanos que hicieron sus estudios m\u00e9dicos de pre y postgrado en\u00a0 los hospitales de Par\u00eds en la d\u00e9cada de los a\u00f1os 30 del siglo XIX, mucho de lo que all\u00ed se refiere permanece sensiblemente igual durante ese siglo y comienzos del siguiente.<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/www.bitacoramedica.com\/wp-content\/uploads\/2013\/07\/images-1170.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft\" style=\"margin: 5px;\" title=\"images (1)170\" alt=\"\" src=\"http:\/\/www.bitacoramedica.com\/wp-content\/uploads\/2013\/07\/images-1170-100x100.jpg\" width=\"170\" height=\"170\" \/><br \/><\/a>El\u00a0<strong>Par\u00eds M\u00e9dico<\/strong>\u00a0era \u201c<em>el Par\u00eds de numerosos hospitales e ilustres m\u00e9dicos, de t\u00e9cnicos m\u00e9dicos, enfermeros, internos y pacientes por millares; una Escuela de Medicina c\u00e9lebre, la \u2018\u00c9cole de M\u00e9decine\u2019, y varios miles de estudiantes de cada parte de Francia y del resto del mundo<\/em>\u201d.<\/p>\n<p>Resulta muy interesante la descripci\u00f3n de los hospitales de Par\u00eds,\u00a0 comenzando por el m\u00e1s antiguo de la ciudad (fundado en 1602), el muy famoso H\u00f4tel Dieu, frente a la catedral de Notre-Dame en la \u00cele-de-la-Cit\u00e9, con sus cinco pisos y sus 1.400 camas, prest\u00e1ndole servicio a m\u00e1s de 15.000 pacientes al a\u00f1o, y de forma gratuita al igual que los dem\u00e1s hospitales de la ciudad de Par\u00eds.<\/p>\n<p>Menciona adem\u00e1s \u00a0con ciertos detalles al \u201cH\u00f4pital de la Piti\u00e9\u201d, el \u00a0\u201cH\u00f4pital de la Charit\u00e9\u201d, el \u201cH\u00f4pital des Enfants Malades\u201d,\u00a0 el \u201cH\u00f4pital de la Salp\u00eatri\u00e8re\u201d,\u00a0 el \u201cH\u00f4pital Bic\u00eatre\u201d,\u00a0 y el \u201cH\u00f4pital Saint-Louis\u201d.\u00a0 Este \u00faltimo construido por Enrique IV para combatir la plaga, o sea la peste bub\u00f3nica, mantiene hasta el presente su arquitectura original y tiene una especial connotaci\u00f3n para los dermat\u00f3logos venezolanos pues all\u00ed se formaron como especialistas varias generaciones de ellos incluyendo al Dr. Mart\u00edn Vegas.<\/p>\n<p>El H\u00f4tel Dieu, La Piti\u00e9 y La Charit\u00e9 dentro de cortas distancias caminables, formaban junto a la tambi\u00e9n pr\u00f3xima \u00c9cole de M\u00e9decine, el \u201ccoraz\u00f3n m\u00e9dico\u201d de Par\u00eds.<\/p>\n<p>Se refiere igualmente a los m\u00e1s ilustres profesores de la \u00e9poca, tales como Auguste-Fran\u00e7ois Chomel, Guillaume Dupuytren, Alfred-Armand-Louise-Marie Velpeau, Philippe Ricord, Gabriel Andral y\u00a0 Pierre-Charles-Alexandre Louis (\u00e9ste \u00faltimo ejerci\u00f3 una importante influencia entre los estudiantes norteamericanos).<\/p>\n<p>Es bueno recordar que es en ese mismo Par\u00eds m\u00e9dico donde se formaron, o terminaron de formarse, los profesionales venezolanos que le dieran a nuestra medicina el renombre y prestigio que conserva hasta el presente.<\/p>\n<p>All\u00ed coincidieron a fines del siglo XIX Jos\u00e9 Gregorio Hern\u00e1ndez, Luis Razetti, Alfredo Machado, Santos Dominici, Pablo Acosta Ortiz y Bernardo Herrera Vegas, para nombrar tan solo a los m\u00e1s connotados que all\u00e1 concibieron la creaci\u00f3n de la Academia Nacional de Medicina de Venezuela.<\/p>\n<p>Secci\u00f3n aparte merece el rol de esa influencia m\u00e9dica francesa en el siglo XX en la medicina de Venezuela.\u00a0 Baste afirmar aqu\u00ed que con pocas excepciones los profesores en la Facultad de Medicina que tuvimos los miembros de mi generaci\u00f3n (Promoci\u00f3n Pastor Oropeza de 1951) tuvieron el beneficio e influencia de esa gran escuela m\u00e9dica, gradu\u00e1ndose y\/o especializ\u00e1ndose en La Sorbona, la famosa Universidad de Par\u00eds\u00a0 -junto con la de Bolo\u00f1a-, las m\u00e1s antiguas y reputadas del mundo.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Par\u00eds fue a lo largo del siglo XIX y bien entrado el siglo XX, vale decir hasta el inicio de la II Guerra Mundial en 1939, el im\u00e1n qua atrajo, no solo a intelectuales, escritores, poetas, pintores, escultores y m\u00fasicos, sino a j\u00f3venes profesionales de todas las disciplinas, y entre ellas en forma destacada a &hellip;<\/p>\n","protected":false},"author":10,"featured_media":35572,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[11,22],"tags":[],"class_list":["post-35571","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","","category-secciones-de-colaboradores","category-de-bitacoramedica"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/piel-l.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/35571","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/piel-l.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/piel-l.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/piel-l.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/users\/10"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/piel-l.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=35571"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/piel-l.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/35571\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/piel-l.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/media\/35572"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/piel-l.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=35571"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/piel-l.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=35571"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/piel-l.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=35571"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}