{"id":36367,"date":"2014-06-20T22:01:09","date_gmt":"2014-06-21T02:31:09","guid":{"rendered":"http:\/\/piel-l.org\/blog\/?p=36367"},"modified":"2014-06-20T22:19:56","modified_gmt":"2014-06-21T02:49:56","slug":"mente-cuerpo-y-enfermedad","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/piel-l.org\/blog\/36367","title":{"rendered":"Mente, cuerpo y enfermedad"},"content":{"rendered":"<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft wp-image-36369\" src=\"http:\/\/piel-l.org\/blog\/wp-content\/uploads\/\/2014\/06\/mente_sana_cuerpo_sano.jpg\" alt=\"mente_sana_cuerpo_sano\" width=\"202\" height=\"327\" srcset=\"https:\/\/piel-l.org\/blog\/wp-content\/uploads\/2014\/06\/mente_sana_cuerpo_sano.jpg 550w, https:\/\/piel-l.org\/blog\/wp-content\/uploads\/2014\/06\/mente_sana_cuerpo_sano-296x480.jpg 296w\" sizes=\"auto, (max-width: 202px) 100vw, 202px\" \/>Se puede dar por un hecho que todo episodio en el organismo humano tiene su correlato en la psique, e igualmente se puede sostener que toda perturbaci\u00f3n ocurrida en la psique tarde o temprano repercutir\u00e1 en el cuerpo o soma. Se trata de un simple y llano parafraseo de aquella m\u00e1xima de la antig\u00fcedad griega, hasta ahora, lamentablemente no asumida como un Credo por muchas generaciones: Mens sana in corpore sano.<\/p>\n<p>La abundante literatura cient\u00edfica que ha venido tratando este tema, la cl\u00ednica que diariamente realizamos y, la observaci\u00f3n en nuestro propio cuerpo, nos lleva de la mano a compartir ese principio inscrito en los inicios de la racionalidad en el campo de la medicina.; no olvidemos el predominio del pensamiento m\u00e1gico y religioso en la medicina previo a la presencia de Hip\u00f3crates.<\/p>\n<p>Las estad\u00edsticas m\u00e9dicas, como siempre, nos ayudan a conducir los an\u00e1lisis en el amplio y complejo tema de la salud. Por ejemplo, y en relaci\u00f3n con el t\u00f3pico que pretendemos abordar, resulta realmente inquietante saber que las sicopatolog\u00edas se ubican, en pa\u00edses como EE, UU., alrededor de un 25% a 30% de la poblaci\u00f3n. \u00bfQu\u00e9 factores promueven estas cifras?<\/p>\n<p>En Venezuela se estima que las enfermedades mentales rondan un 20% en la poblaci\u00f3n femenina y un 12% aproximadamente entre los hombres. Sea cual fueren los n\u00fameros, las patolog\u00edas mentales representan un alerta en la salud de cualquier sociedad y particularmente entre nosotros los profesionales de la medicina, independientemente de la especialidad que ejerzamos.<\/p>\n<p>Tal y como lo apuntamos desde un comienzo, aquellos individuos aquejados de trastornos mentales suelen padecer de otras afecciones, generalmente, causadas por la misma alteraci\u00f3n ps\u00edquica. En este caso la piel constituye uno de los escenarios m\u00e1s recurrentes donde se reflejan los nuevos s\u00edntomas que anunciaran otros desequilibrios. Pero tambi\u00e9n a la inversa, entre un 20% y 30% de los pacientes con padecimientos de piel son propensos a generar alteraciones s\u00edquicas que en ocasiones pudieran comprometer, seriamente, su conducta personal y social.<\/p>\n<p>Fen\u00f3menos como estos nos exhortan a renovar la visi\u00f3n de las etiolog\u00edas y a revisar nuestras competencias innatas o adquiridas que ponemos en pr\u00e1ctica tanto en la prognosis como en la diagnosis de los casos que diariamente atendemos. Asimismo, cabe preguntarse con qu\u00e9 visi\u00f3n cient\u00edfica de la medicina, la enfermedad y la sanaci\u00f3n estamos ejerciendo; \u00bfcu\u00e1l deber\u00eda ser la relaci\u00f3n con el paciente?<\/p>\n<p>Como en otros campos de la ciencia, la medicina ha tenido como fundamento de su cientificidad el paradigma cartesiano-newtoniano, es decir, la explicaci\u00f3n de las cosas fundament\u00e1ndose en la ley de causa y efecto, en otras palabras, bas\u00e1ndose en lo determin\u00edstico. Esta concepci\u00f3n se desprende de una conciencia mecanicista del universo que lleg\u00f3 a observar &#8212;en la \u00e9poca de Descartes&#8212; al cuerpo humano como una especie de m\u00e1quina. (Yatrof\u00edsica).<\/p>\n<p>Con la aparici\u00f3n del paradigma cu\u00e1ntico no se habla de causas y efectos &#8212;a la hora de explicar un sinn\u00famero de fen\u00f3menos de la realidad&#8212; sino de relaciones o de sistemas de redes de relaciones. Esto no quiere decir que el paradigma cartesiano-newtoniano haya perdido toda vigencia, no, a\u00fan sigue siendo el punto de partida para explicar una diversidad de fen\u00f3menos pero no todos de forma irrefutable y cabal.<\/p>\n<p>Particularmente creo que existen ciertas patolog\u00edas cuyo origen no puede ser explicado desde el esquema causa-efecto. Por ejemplo, es sabido que durante la primera fase de ocupaci\u00f3n del territorio tibetano por parte de los chinos, uno de cada seis ciudadanos tibetanos era asesinado. Asimismo, se supo que una cantidad importante de monjes budistas desarrollaron cuadros diab\u00e9ticos cuyas causas fueron atribuibles a la ira contenida. En este caso la enfermedad fue producida por el mismo paciente y tuvo su origen en episodios emocionales causados por la misma felon\u00eda socio-ideol\u00f3gica del pa\u00eds invasor.<\/p>\n<p>Gracias a la neurobiolog\u00eda, por ejemplo, se ha logrado demostrar que un gran n\u00famero de patolog\u00edas han dependido de la percepci\u00f3n o estados de conciencia del individuo. Lo que tambi\u00e9n demuestra que no somos una m\u00e1quina, que cualquier episodio que comprometa nuestro organismo podr\u00e1 impactar otros \u00f3rganos o funciones e inevitablemente nuestra mente.<\/p>\n<p>El concepto moderno de la salud humana parte del equilibrio biopsicosocial. Se trata, por una parte, de la confluencia de tres factores con los que inevitablemente el hombre construye vida y existencia y, por la otra, del car\u00e1cter integral y hol\u00edstico del hombre. En otras palabras si mi dimensi\u00f3n biol\u00f3gica est\u00e1 bien, tambi\u00e9n deber\u00eda estarlo mi relaci\u00f3n con el ambiente social y por supuesto mi consciencia y mente como sugieren las disciplinas integrales, cu\u00e1ntica y hol\u00edsticas.<br \/>\nNuestros pacientes no cargan \u00fanicamente un problema biol\u00f3gico, nuestra condici\u00f3n humana es un todo que envuelve lo ps\u00edquico, el soma y lo social. Dentro de lo ps\u00edquico coexisten experiencias simb\u00f3licas profundamente esenciales para el bienestar \u00edntimo del individuo y la sociedad; experiencias que tienen a su vez un peso importante en la dimensi\u00f3n biol\u00f3gica por su car\u00e1cter desneurotizante como lo es, por ejemplo, la realizaci\u00f3n del sentimiento religioso del hombre y su l\u00f3gico correlato espiritual. Por tanto, no podemos pretender autorrealizarnos como m\u00e9dicos atendiendo \u00fanicamente la esfera som\u00e1tica y biol\u00f3gica porque haremos del paciente un objeto, en raz\u00f3n del sujeto humano que es.<\/p>\n<p>En todo caso, si nos adentramos en el aspecto vivencial que experimenta el paciente con su patolog\u00eda y de alguna forma &#8212;contrariando los enfoque tradicionales&#8212; nos involucramos emocionalmente con \u00e9l, sea cual fuere nuestra especialidad, ampliaremos nuestro campo terape\u00fatico pudiendo ser m\u00e1s efectivo en el diagn\u00f3stico, tratamiento y sanaci\u00f3n de muchas patolog\u00edas, incluyendo especialmente las psicosom\u00e1ticas tan particularmente recurrentes en nuestra especialidad.<\/p>\n<p>La piel, como ya lo hemos referido, es un escenario donde a veces se refleja un conjunto de afecciones detonadas por la particular manera como el paciente asume su quebranto. De igual modo, algunas afecciones de la piel que pudieran afectar la imagen de la persona podr\u00edan llegar a derrumbarla sicol\u00f3gicamente. No olvidemos &#8212;por la misma evidencia&#8212; que la piel est\u00e1 expuesta permanentemente ante nuestros ojos y sus evidencias anormales podr\u00edan dar lugar a nuevas patolog\u00edas que tendr\u00e1n como epicentro originario la mente del enfermo.<\/p>\n<p>El vit\u00edligo, psoriasis, acn\u00e9, alopecia, ros\u00e1cea, rinofima, artritis reumatoide deformante, lupus eritematoso, ictiosis, son algunos de los ejemplos frecuentes en nuestra consulta diaria de dermatosis que frecuentemente repercuten el estado emocional, muchas veces con consecuencias imprevisibles, al menos que intervenga el especialista , por otro lado los cuadros primariamente psiqui\u00e1tricos como las depresiones, ansiedad, esquizofrenia, psicosis maniaca, s\u00edndrome bipolar, s\u00edndrome obsesivo compulsivo , suelen acompa\u00f1arse frecuentemente de patolog\u00eda org\u00e1nica en la piel como la facticia, escoriaciones, ulceras, tricotilomanias, onicofagia, etc. en donde el m\u00e9dico dermat\u00f3logos debe tener conocimiento farmacol\u00f3gico y psicol\u00f3gico para abordar y acompa\u00f1ar , por lo menos en una etapa inicial, a estos pacientes.<\/p>\n<p>Las escuelas de medicina y los posgrados de dermatolog\u00eda deben incorporar en su pensum de estudio la psicodermatosis y proporcionarle al residente las herramientas farmacol\u00f3gicas, cl\u00ednicas y psicol\u00f3gicas para el manejo de estos pacientes.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span style=\"font-size: x-large;\"><em>La piel constituye uno de los escenarios m\u00e1s recurrentes donde se reflejan los nuevos s\u00edntomas que anunciaran otros desequilibrios<\/em><\/span><\/p>\n<div style=\"width: 48%; float: left;\" class=\"first column\">No somos una m\u00e1quina, que cualquier episodio que comprometa nuestro organismo podr\u00e1 impactar otros \u00f3rganos o funciones e inevitablemente nuestra mente<\/div>\n<div style=\"width: 48%; float: left;\" class=\"first column\">Las escuelas de medicina y los posgrados de dermatolog\u00eda deben incorporar en su pensum de estudio la psicodermatosis<\/div>\n","protected":false},"author":65,"featured_media":36494,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[15,574],"tags":[],"class_list":["post-36367","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","","category-editorial","category-seccion-inicial"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/piel-l.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/36367","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/piel-l.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/piel-l.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/piel-l.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/users\/65"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/piel-l.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=36367"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/piel-l.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/36367\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/piel-l.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/media\/36494"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/piel-l.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=36367"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/piel-l.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=36367"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/piel-l.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=36367"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}