{"id":37826,"date":"2014-10-31T07:37:11","date_gmt":"2014-10-31T12:07:11","guid":{"rendered":"http:\/\/piel-l.org\/blog\/?p=37826"},"modified":"2014-11-01T07:57:04","modified_gmt":"2014-11-01T12:27:04","slug":"la-responsabilidad-de-los-dermatologos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/piel-l.org\/blog\/37826","title":{"rendered":"La Responsabilidad de los Dermat\u00f3logos"},"content":{"rendered":"<p><em>Los invitamos a ver el nuevo formato de la revista Bitacora medica fundada por el DR. Francisco Kerdel Vegas en donde podr\u00e1n leer \u00a0<a href=\"http:\/\/goo.gl\/Lal6Im\" target=\"_blank\">\u201cUna entrevista a prop\u00f3sito del libro \u201cParadojas M\u00e9dicas\u201d<\/a>.\u00a0<\/em><\/p>\n<p><em><strong>El profesor Francisco Kerdel fue destacado como profesorio honorario de la 50 Reuni\u00f3n Anual de la Sociedad Venezolana de Dermatolog\u00eda Eurobuilding,<\/strong><\/em><br \/>\n<em><strong> El dia Jueves 23 de octubre de 2014, dicto la conferencia \u201c La responsabilidad de los dermnatologos\u201d. La reproducimos aqu\u00ed<\/strong><\/em><br \/>\n<em><strong> Editores Piel latinoamericana<\/strong><\/em><\/p>\n<p>A mis 86 a\u00f1os, en pleno invierno de mi periplo vital, me siento muy honrado con vuestra gentil invitaci\u00f3n a presidir este evento y a pronunciar estas palabras. Siempre he tenido un gran respeto, no exento de admiraci\u00f3n, por la experiencia de quienes habiendo vivido m\u00e1s tiempo, la han podido acumular y est\u00e1n dispuestos a compartirla con la llamada \u00abgeneraci\u00f3n de relevo\u00bb. Por eso cuando nuestra presidenta, Dra. Nahir Loyo, me escribi\u00f3 invit\u00e1ndome a esta reuni\u00f3n, no pod\u00eda negarme, pues intu\u00ed en ello el deseo colectivo de obtener algunos consejos de un colega con muchos a\u00f1os a cuestas.<\/p>\n<p>C\u00f3mo olvidar esas im\u00e1genes cuyo primer contacto me han impactado tanto como para imponer un compromiso por vida en mi conducta y objetivos.<\/p>\n<p>Viene de inmediato a mi mente mi primera visita, como estudiante del sexto a\u00f1o de medicina, al Leprocomio de Cabo Blanco, para examinar pacientes con lepra guiado de la mano por el maestro Jacinto Convit. Observar en vivo las pavorosas deformidades, amputaciones e incapacidades ocasionadas por una enfermedad en ese entones incurable que acarreaba estigmas de todo tipo desde tiempos inmemoriales. Recordando entonces como ahora el heroismo, altruismo y devoci\u00f3n de los m\u00e9dicos que los atend\u00edan y detalles pertinentes, como por ejemplo, los muchos a\u00f1os en que mi t\u00edo materno doctor Mart\u00edn Vegas iba diariamente a Maiquet\u00eda, manejando su autom\u00f3vil por la vieja carretera de La Guaira, para atender a esos pacientes, v\u00edctimas del m\u00e1s cruel y absoluto ostracismo social y de un futuro sin esperanzas.<\/p>\n<p>Los evidentes logros de la dermatolog\u00eda a partir de la segunda mitad del siglo XX, me toc\u00f3 vivirlos muy de cerca, desde el mismo momento en que me inici\u00e9 en el estudio de la especialidad el a\u00f1o 1951. Recuerdo muy bien el olor \u00e1cido penetrante e inconfundible en las salas de dermatolog\u00eda del Massachusetts General Hospital de Boston, repletas de enfermos con p\u00e9nfigo vulgar, con sus enormes ampollas y \u00e1reas denudadas de piel que emit\u00edan tan caracter\u00edstico hedor, ya que all\u00ed se ensayaba en aquellos d\u00edas, con evidente \u00e9xito, el tratamiento de esa enfermedad hasta ese momento incurable, con ACTH intravenoso, y esta noticia ya difundida atra\u00eda pacientes de los m\u00e1s rec\u00f3nditos lugares del pa\u00eds y del mundo, ya que era la \u00fanica esperanza frente a una enfermedad de muy temida mortalidad.<\/p>\n<p>C\u00f3mo olvidar los estragos que hac\u00eda la s\u00edfilis a nivel mundial y las enormes colas que hac\u00edan los pacientes en la consulta externa de lo que llamaban eufem\u00edsticamente en el famoso hospital, \u00abSouth Clinic\u00bb, para evitar la connotaci\u00f3n sexual de la enfermedad, y lo que signific\u00f3 la penicilina para controlar, a los actuales m\u00ednimos niveles, ese otro gran flagelo de la humanidad, tratamiento que igualmente har\u00eda casi desaparecer las otras dos treponematosis tropicales, la buba y el carate o pinta.<\/p>\n<p>C\u00f3mo olvidar el p\u00e1nico que causaba, con muy buenas razones, el diagn\u00f3stico de melanoma maligno y c\u00f3mo pocos a\u00f1os m\u00e1s tarde hemos visto disminuir gradualmente esa mortalidad casi absoluta a cifras cada vez menores, con el simple expediente del diagn\u00f3stico y tratamiento precoz en un p\u00fablico cada d\u00eda m\u00e1s educado al respecto.<\/p>\n<p>C\u00f3mo olvidar aquellas caras fam\u00e9licas de los habitantes de las m\u00edseras aldeas del norte de Zaire que sufr\u00edan universal y simult\u00e1neamente de paludismo y oncocercosis y en proporci\u00f3n importante de lepra.<\/p>\n<p>C\u00f3mo olvidar la cola de pacientes de kil\u00f3metros de longitud para acceder a la leproser\u00eda, financiada y manejada por los noruegos (en honor a su compatriota Amauer Hansen) en las afueras de Adis Abeba, con el solo fin de estar seguros de que la enfermedad de la piel de la cual sufr\u00edan no era lepra. Al fin y al cabo el hallazgo de la temida enfermedad era m\u00ednimo entre el gran volumen de los que consultaban y que tan pronto se confirmaba que no ten\u00edan lepra eran despachados sin ning\u00fan tratamiento para sus dolencias cut\u00e1neas y sin m\u00e1s tiempo que perder, y sin embargo constatar las sonrisas en sus rostros y su inmensa gratitud al saber que estaban libres del terrible flagelo y de sus horribles consecuencias.<\/p>\n<p>C\u00f3mo olvidar las p\u00fastulas de pacientes con viruela, los \u00faltimos con la temible enfermedad, felizmente erradicada, en aquella memorable e impactante visita a Etiop\u00eda.<\/p>\n<p>Todo ello y mucho m\u00e1s, que ser\u00eda imposible identificar en unos breves minutos, ha cambiado radicalmente en pocos a\u00f1os, enfermedades consideradas incurables se curan, otras se controlan y otras se previenen. Todo ello ha ocurrido durante el curso de mi periplo biol\u00f3gico y debe ser motivo de continuo regocijo y orgullo para nuestra comunidad dermatol\u00f3gica, que ha ido resolviendo estos graves problemas con determinaci\u00f3n y coherencia.<\/p>\n<p>Pero hay algo que quiero recordar ahora que refleja muy claramente la voluntad altruista, solidaria y coherente de la dermatolog\u00eda a nivel mundial; me estoy refiriendo al Centro de Dermatolog\u00eda en Moshi, Tanzania, que fue establecido por la Fundaci\u00f3n Internacional de Dermatolog\u00eda, y viene formando t\u00e9cnicos para los pa\u00edses del \u00c1frica oriental y central desde el a\u00f1o 1987, contribuyendo significativamente a resolver los problemas de enfermedades de la piel, sobre todo en los ni\u00f1os, en extensas \u00e1reas de esa regi\u00f3n geogr\u00e1fica tan necesitada de esos auxilios.<\/p>\n<p>Voy a aprovechar estos minutos que me ha asignado el programa para referirme a algunos aspectos de nuestra responsabilidad para que la especialidad que hemos escogido, la dermatolog\u00eda, siga teniendo la alta estima de que goza actualmente en nuestra sociedad y a nivel mundial.<\/p>\n<p>Apartando lo obvio que es la consagraci\u00f3n del m\u00e9dico tratante a su paciente y todo lo mucho y complejo que ello implica, pienso que la dermatolog\u00eda en nuestro medio ha cambiado profundamente en los 63 a\u00f1os que llevo como m\u00e9dico. Ten\u00eda la Dermatolog\u00eda, cuando yo era estudiante de medicina, la fama de ser una compleja y enrevesada especialidad de la medicina con un n\u00famero impresionante de diversas enfermedades (alguien que se ocup\u00f3 en contarlas afirm\u00f3 que eran 3000) con una enredada nomenclatura, mezcla un tanto desordenada de vocablos latinos y griegos, dif\u00edcil de memorizar, la mayor parte de ellas enfermedades cr\u00f3nicas de laborioso tratamiento y curaci\u00f3n, pero de baja mortalidad y casi carente de emergencias. Dadas estas caracter\u00edsticas, no faltaba alg\u00fan observador c\u00ednico que pensase, con un grano de raz\u00f3n, que era el nicho perfecto para el m\u00e9dico c\u00f3modo, que al tener a su cuidado enfermos cr\u00f3nicos incurables, pod\u00eda asegurarse una clientela vitalicia, sin emergencias nocturnas o de fines de semana.<\/p>\n<p>Tuvimos la inmensa suerte de que hombres notables como Mart\u00edn Vegas, Pablo Guerra, Jos\u00e9 S\u00e1nchez Covisa y Jacinto Convit -para nombrar tan solo a quienes dirigieron durante a\u00f1os un esfuerzo sostenido y altru\u00edsta-, con el apoyo de muchos otros colegas que formaron sus equipos de trabajo, trabajando duro durante a\u00f1os en nuestro medio para darle una base cient\u00edfica y por lo tanto comprobadamente efectiva a nuestra especialidad, y que lograron con mucho esfuerzo, talento y coherencia alcanzar el alto nivel que hoy en d\u00eda tiene en nuestro pa\u00eds la dermatolog\u00eda, con su m\u00e1ximo exponente institucional representado por el Instituto de Biomedicina.<\/p>\n<p>Ese importante legado de nuestros predecesores es una considerable herencia que tenemos la responsabilidad no solo de preservar sino de incrementar, pues se trata de una imagen perecedera que se adapta continuamente a la conducta, comportamiento y logros de los dirigentes de la especialidad, de la misma manera como percibimos que nuestra poblaci\u00f3n observa e imita el comportamiento de sus gobernantes.<\/p>\n<p>Para que ese liderazgo sea efectivo y pueda cumplir a cabalidad la ingente tarea ya mencionada la mejor estrategia a seguir es intentar escoger los mejores estudiantes de medicina para formarlos como dermat\u00f3logos y en ese nivel tenemos una ingerencia e influencia determinante. Pero hay un paso previo, tal vez hasta m\u00e1s importante, en el cual nuestra contribuci\u00f3n se diluye, y es la de atraer a los estudios m\u00e9dicos a los mejores estudiantes de bachillerato. Por lo que leo y me entero, parece ser que todav\u00eda la medicina es capaz de atraer a los mejores, pero es menester estar atentos a cualquier cambio e introducir las reformas necesarias cada vez que sea aconsejable para mantener esa situaci\u00f3n hasta ahora favorable, algo que no podemos tomar por seguro y garantizado, como he comentado en extenso en mi libro PARADOJAS M\u00c9DICAS, pr\u00f3ximo a distribuirse en las librer\u00edas del pa\u00eds.<\/p>\n<p>Mi mensaje es muy conciso: En la medida que sigamos captando los mejores hombres y mujeres -los m\u00e1s capaces e inteligentes, los mejores estudiantes de sus respectivas promociones- para la especialidad, la dermatolog\u00eda seguir\u00e1 desarroll\u00e1ndose en la forma positiva como lo ha hecho en estos \u00faltimas siete d\u00e9cadas que ya cumple nuestra Sociedad.<\/p>\n<p>Se dice que los viejos somos buenos narrando an\u00e9cdotas y quiero recordar dos de ellas para hacer \u00e9nfasis en el valor de la experiencia y en la importancia de construir sobre lo que ya conocemos. La primera se atribuye a uno de los m\u00e1s grandes cient\u00edficos de todos los tiempos, sir Isaac Newton, a quien en vida se le reconocieron talento y m\u00e9ritos inigualables, y ya hombre maduro, universalmente famoso, alguien le pregunt\u00f3 c\u00f3mo hab\u00eda logrado tales contribuciones y descubrimientos, a lo cual no vacil\u00f3 en responder: \u00abS\u00ed v\u00ed m\u00e1s lejos que otros, fue porque me encaram\u00e9 en los hombros de los gigantes que me precedieron\u00bb.<\/p>\n<p>La segunda an\u00e9cdota, local y poco conocida, se refiere al fundador de esta Sociedad, Dr. Mart\u00edn Vegas y tuvo lugar alrededor del a\u00f1o 1939, hacia el final de la guerra civil espa\u00f1ola y el inicio de la II Guerra Mundial. Un buen d\u00eda estando pasando su consulta privada en la Policl\u00ednica Caracas, en el viejo casco de la ciudad entre las esquinas de Vel\u00e1zquez y Santa Rosal\u00eda, una paciente que en ese momento examinaba le coment\u00f3 casualmente si estaba enterado de que el profesor espa\u00f1ol Jos\u00e9 S\u00e1nchez Covisa -quien era el Catedr\u00e1tico de Dermatolog\u00eda de la Universidad de Madrid, hasta su exilio por razones pol\u00edticas-, hab\u00eda llegado a Caracas y estaba alojado con su familia en una humilde pensi\u00f3n a pocas cuadras de distancia de donde se encontraban. Al enterarse de ello el Dr. Vegas llam\u00f3 a su enfermera le dijo que informara a los numerosos pacientes que esperaban por su turno, que deb\u00eda ausentarse de la consulta por unos minutos, ya que hab\u00eda surgido una emergencia que requer\u00eda su atenci\u00f3n inmediata. Cambi\u00f3 la bata por su saco, y se traslad\u00f3 a pi\u00e9 a la mencionada pensi\u00f3n donde le informaron que el Dr. S\u00e1nchez Covisa efectivamente se encontraba all\u00ed, y que rara vez sal\u00eda de su habitaci\u00f3n, tal era el estado de su depresi\u00f3n. Al salir a atender a su visitante, el Dr. Vegas lo abraz\u00f3 y le dijo, \u00aba partir de ma\u00f1ana usted ser\u00e1 mi Asistente en la Divisi\u00f3n de Venereolog\u00eda del Ministerio de Sanidad y Asistencia Social y mi socio en la consulta privada\u00bb, estableciendo as\u00ed una fruct\u00edfera relaci\u00f3n de trabajo y amistad que dur\u00f3 hasta el fin de la vida del gran dermat\u00f3logo espa\u00f1ol.<\/p>\n<p>Tenemos por lo tanto los dermat\u00f3logos venezolanos una hermosa y valiosa tradici\u00f3n de la cual podemos sentirnos leg\u00edtimamente orgullosos, sin olvidar que estas herencias no nos pertenecen indefinidamente si no sabemos defenderlas y enriquecerlas continuamente. Cuando tuve responsabilidades en el asunto siempre fue motivo de mi especial atenci\u00f3n y preocupaci\u00f3n despertar vivo inter\u00e9s por la dermatolog\u00eda entre los m\u00e1s destacados estudiantes de medicina de cada promoci\u00f3n y me siento realizado y feliz de observar que ustedes han escogido al Dr. Mauricio Goihman como conferencista principal de este evento, ya que lo considero no solo un gran dermat\u00f3logo sino tambi\u00e9n como uno de los m\u00e1s destacados disc\u00edpulos primero y luego maestro de la escuela dermatol\u00f3gica del Hospital Vargas de Caracas.<\/p>\n<p>No abrigo dudas de que la dermatolog\u00eda venezolana, dirigida como est\u00e1 por gente muy preparada, dedicada y entusiasta, est\u00e1 viviendo su mejor momento, a\u00fan en a\u00f1os muy dif\u00edciles para nuestra medicina, y es por ello que me siento optimista, porque me percato que ustedes, sobre cuyos hombros recae actualmente esa responsabilidad no se dejan amilanar por circunstancias temporalmente desfavorables y siguen luchando con el mismo fervor de quienes nos precedieron.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Los invitamos a ver el nuevo formato de la revista Bitacora medica fundada por el DR. Francisco Kerdel Vegas en donde podr\u00e1n leer \u00a0\u201cUna entrevista a prop\u00f3sito del libro \u201cParadojas M\u00e9dicas\u201d.\u00a0 El profesor Francisco Kerdel fue destacado como profesorio honorario de la 50 Reuni\u00f3n Anual de la Sociedad Venezolana de Dermatolog\u00eda Eurobuilding, El dia Jueves &hellip;<\/p>\n","protected":false},"author":10,"featured_media":37829,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[11,22],"tags":[],"class_list":["post-37826","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","","category-secciones-de-colaboradores","category-de-bitacoramedica"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/piel-l.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/37826","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/piel-l.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/piel-l.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/piel-l.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/users\/10"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/piel-l.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=37826"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/piel-l.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/37826\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/piel-l.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/media\/37829"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/piel-l.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=37826"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/piel-l.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=37826"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/piel-l.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=37826"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}