{"id":38234,"date":"2014-12-12T09:33:15","date_gmt":"2014-12-12T14:03:15","guid":{"rendered":"http:\/\/piel-l.org\/blog\/?p=38234"},"modified":"2014-12-14T01:16:58","modified_gmt":"2014-12-14T05:46:58","slug":"buzon-del-medico-doctor-sabe-usted-escucharme","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/piel-l.org\/blog\/38234","title":{"rendered":"Buz\u00f3n del m\u00e9dico: Doctor: \u00bfsabe usted escucharme?"},"content":{"rendered":"<p>\u201cEl 22% del tiempo que empleamos en la comunicaci\u00f3n es para leer y escribir, el 23% para hablar y s\u00f3lo el 5% para escuchar[1]. Si esto ocurre as\u00ed en la consulta cl\u00ednica, m\u00e9dico y paciente tienen un serio problema de comunicaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Cuando acuden a la consulta del m\u00e9dico, el paciente piensa en un promedio de cuatro preguntas, pero solo acaba formulando una o dos de ellas porque, cuando comienza a hablar, en seguida el m\u00e9dico le interrumpe. Y la primera interrupci\u00f3n tiene lugar, por t\u00e9rmino medio, \u00a1A los dieciocho segundos![2].<\/p>\n<p>Puede parecer una exageraci\u00f3n pero es precisamente el mismo tiempo que han comprobado otros autores[3]. A\u00fan m\u00e1s, Beckman y Frankel constataron que en algunos casos la primera interrupci\u00f3n del m\u00e9dico aparec\u00eda a los cinco segundos y, en mayor\u00eda de los casos, inmediatamente despu\u00e9s de que el interlocutor expusiera el primer s\u00edntoma; s\u00f3lo el 20% de los pacientes pudo completar el relato de sus quejas.<\/p>\n<p>Otros estudios han medido el tiempo medio que los m\u00e9dicos de Atenci\u00f3n Primaria y los internistas dedican a sus enfermos: 13 y 18 minutos respectivamente, durante los cuales no se abordaron los problemas emocionales de los pacientes en el 97% de los casos analizados[4].<\/p>\n<p>Otras veces, la falta de comunicaci\u00f3n de la que se quejan los pacientes se debe no tanto a que el profesional no le permita expresarse sino a que no es capaz de demostrar que sabe escuchar ya que con frecuencia parece estar pendiente, sobre todo, de elaborar su propio mensaje.<\/p>\n<p>Es decir, muchas veces el profesional de la salud habla al paciente pero no con el paciente. Cuando esto sucede, se pierde la esencia de la comunicaci\u00f3n, o sea, el hecho de poner en com\u00fan, de compartir con el otro.<\/p>\n<p>Elsevier acaba de publicar La comunicaci\u00f3n con el paciente. Habilidades emocionales para los profesionales de la salud, en el que se enumeran los cinco principios fundamentales para desarrollar la escucha activa en el \u00e1mbito cl\u00ednico.<\/p>\n<p>1. Predisp\u00f3ngase psicol\u00f3gicamente a escuchar con atenci\u00f3n: para escuchar hay que querer ser receptivo, lo que requiere de esfuerzo f\u00edsico y mental.<br \/>\n2. Observe a su interlocutor con toda atenci\u00f3n: qu\u00e9 nos dice, qu\u00e9 nos quiere decir, qu\u00e9 quiere significar. Conc\u00e9ntrese en los sentimientos, intereses, percepciones y deseos del paciente.<br \/>\n3. Resuma internamente los puntos m\u00e1s importantes del mensaje que est\u00e1 recibiendo.<br \/>\n4. Dele a entender al paciente que le est\u00e1 escuchando, ya sea por medio de palabras, a trav\u00e9s del paralenguaje o mediante la comunicaci\u00f3n no verbal.<br \/>\n5. Verbalice una s\u00edntesis: \u201ccreo que quieres decirme que\u2026\u201d, \u201cpor lo que dices\u2026\u201d<\/p>\n[1] Goleman, D.: La pr\u00e1ctica de la inteligencia emocional, Kair\u00f3s, Barcelona, 1999, p. 198. Los datos se refieren a una investigaci\u00f3n realizada por el Departamento de Trabajo de Estados Unidos.<br \/>\n[2] Beckman, H.B. y Frankel, R.M. \u201cThe effect of physician behavior on the collection of data\u201d, en Annals of Internal Medicine, 1984, 101, pp. 692-696.<br \/>\n[3] Simpson, M., Buckman R. Steward, M., Mauire, P. Lipkin, M. Novack, D. y otros: \u201cComunicaci\u00f3n m\u00e9dico-paciente: el informe de consenso de Toronto\u201d, en British Medical Journal, 1993, 8, pp. 40-45.<br \/>\n[4] Noren, J., Frazier, T., Altmann, I., de Lozier, J.: \u201cAmbulatory medical care: a comparison of internist and family general practitioners\u201d, en New England Journal Medicine, 1980, 302, pp. 11-16.<\/p>\n<p>Si los datos anteriores pueden suscitar significativas reflexiones entre los m\u00e9dicos, el siguiente tiene como destinatarios a los gestores de la sanidad: De la Sierra considera que interrogar y examinar a un paciente nuevo requiere, en las mejores condiciones de cooperaci\u00f3n por parte del enfermo y de entrenamiento por parte del m\u00e9dico, un m\u00ednimo de treinta minutos, sin los cuales el m\u00e9todo cl\u00ednico no puede ser adecuadamente aplicado (Sierra T. de la: El m\u00e9todo cient\u00edfico aplicado a la cl\u00ednica, Universidad Aut\u00f3noma Metropolitana, M\u00e9xico, 1982, pp. 39-40.<\/p>\n<p>Nota: Tomado Conectar Elsevier<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u201cEl 22% del tiempo que empleamos en la comunicaci\u00f3n es para leer y escribir, el 23% para hablar y s\u00f3lo el 5% para escuchar[1]. 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