{"id":39182,"date":"2015-03-13T08:01:14","date_gmt":"2015-03-13T12:31:14","guid":{"rendered":"http:\/\/piel-l.org\/blog\/?p=39182"},"modified":"2015-03-16T11:26:55","modified_gmt":"2015-03-16T15:56:55","slug":"oliver-sacks-ante-su-muerte-inminente","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/piel-l.org\/blog\/39182","title":{"rendered":"Oliver Sacks ante su muerte inminente"},"content":{"rendered":"<p><em>En esta edici\u00f3n presentamos\u00a0 un escrito realizado por Oliver Sacks sobre la eminencia de su fallecimiento<br \/>\nEste articulo se publica en el blog de literatura y poes\u00eda manejado por el Profesor Alejandro Oliveros<br \/>\nhttp:\/\/www.revistamontero.com\/<\/em><\/p>\n<blockquote><p><em>Autor de numerosos libros, como Migra\u00f1a, La isla de los ciegos al color, Despertares o El hombre que confund\u00eda a su mujer con un sombrero, el neur\u00f3logo Oliver Sacks (Londres, 1933) sorprendi\u00f3 a sus muchos lectores el 19 de febrero pasado cuando public\u00f3 en la secci\u00f3n de opini\u00f3n de The New York Times el ensayo que sigue, en el que inform\u00f3 que sufre de un c\u00e1ncer terminal. Se trata de un breve y poderoso manifiesto de agradecimiento por la existencia y de valent\u00eda frente a la muerte que resuena con su serenidad cl\u00e1sica, y que esplende con la luz que solo produce la verdadera inteligencia.<\/em><br \/>\n<em> Rafael Os\u00edo Cabrices<\/em><\/p><\/blockquote>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-medium wp-image-39183\" src=\"http:\/\/piel-l.org\/blog\/wp-content\/uploads\/\/2015\/03\/arte-368-390x314.jpg\" alt=\"arte-368\" width=\"390\" height=\"314\" srcset=\"https:\/\/piel-l.org\/blog\/wp-content\/uploads\/2015\/03\/arte-368-390x314.jpg 390w, https:\/\/piel-l.org\/blog\/wp-content\/uploads\/2015\/03\/arte-368.jpg 900w\" sizes=\"auto, (max-width: 390px) 100vw, 390px\" \/><\/p>\n<p>Hace un mes, yo me sent\u00eda saludable. Me parec\u00eda incluso que ten\u00eda una salud robusta. Con 81 a\u00f1os, todav\u00eda puedo nadar una milla al d\u00eda. Pero la suerte se me acab\u00f3: hace unas pocas semanas me enter\u00e9 de que tengo met\u00e1stasis m\u00faltiple en el h\u00edgado. Nueve a\u00f1os atr\u00e1s me encontraron un raro tumor en un ojo, un melanoma ocular. La radiaci\u00f3n y el l\u00e1ser que me aplicaron para remover el tumor me dejaron ciego de ese ojo, pero aparte de eso, solo en casos muy infrecuentes ese tumor puede hacer met\u00e1stasis. Yo estoy en ese desafortunado dos por ciento.<br \/>\nMe siento agradecido por esos nueve a\u00f1os que se me concedieron de buena salud y productividad desde el diagn\u00f3stico original, pero ahora estoy cara a cara con la muerte. El c\u00e1ncer ocupa un tercio de mi h\u00edgado, y aunque podemos lograr que avance m\u00e1s lentamente, a este tipo de c\u00e1ncer en particular no podremos detenerlo.<\/p>\n<p>Depende de m\u00ed ahora el elegir c\u00f3mo vivir los meses que me quedan. Debo vivirlos del modo m\u00e1s rico, profundo y productivo que pueda. En esto me brindan coraje las palabras de uno de mis fil\u00f3sofos favoritos, David Hume, quien cuando supo a los 65 a\u00f1os que estaba mortalmente enfermo escribi\u00f3 una corta autobiograf\u00eda, en un solo d\u00eda, en abril de 1776. La titul\u00f3 \u201cMy Own Life.\u201d<br \/>\n\u201cPadec\u00ed un r\u00e1pido deterioro,\u201d escribi\u00f3. \u201cNo he sentido hasta ahora mucho dolor, y, lo que resulta m\u00e1s raro, no obstante mi quebranto, nunca ha deca\u00eddo mi \u00e1nimo (&#8230;) Soy due\u00f1o de la misma pasi\u00f3n de siempre hacia el estudio y del mismo regocijo hacia la compa\u00f1\u00eda de mis amistades\u201d.<\/p>\n<p>Yo he sido lo suficientemente afortunado como para haber pasado de los 80, y los 15 a\u00f1os con que super\u00e9 la cuenta de Hume han sido tan ricos en trabajo como en amor. En ese per\u00edodo, he publicado cinco libros y complet\u00e9 una autobiograf\u00eda (bastante m\u00e1s larga que las pocas p\u00e1ginas de la de Hume) que saldr\u00e1 esta primavera; tengo varios otros libros a punto de estar listos.<\/p>\n<p>Hume escribi\u00f3 tambi\u00e9n de s\u00ed mismo que \u201csoy, o fui (&#8230;), un hombre de car\u00e1cter d\u00f3cil, con fuerza de mando, de humor abierto y risue\u00f1o, con capacidad para los afectos y de pasiones muy moderadas\u201d.<br \/>\nAqu\u00ed es donde divergimos \u00e9l y yo. Si bien he disfrutado de amores y amistades y no tengo verdaderas enemistades, no podr\u00eda decir (como tampoco pueden decirlo quienes me conocen) que soy un hombre de car\u00e1cter d\u00f3cil. Al contrario, mi disposici\u00f3n es vehemente, mis entusiasmos violentos, y hay extrema inmoderaci\u00f3n en todas mis pasiones.<\/p>\n<p>Sin embargo, una l\u00ednea del ensayo de Hume me golpea con la fuerza de su verdad: \u201cEs dif\u00edcil sentir m\u00e1s desafecto del que ahora tengo por la vida\u201d. Durante los \u00faltimos d\u00edas, he podido ver mi vida como desde una gran altura, como si fuera un paisaje, y con un cada vez m\u00e1s profundo sentido de la conexi\u00f3n que hay entre todas sus partes. Eso no significa que considere que mi vida ya haya terminado.<br \/>\nEs m\u00e1s bien al rev\u00e9s. Me siento intensamente vivo. Y quiero y espero que en el tiempo que me queda pueda profundizar mis amistades, despedirme de quienes amo, escribir m\u00e1s, viajar si cuento con las fuerzas, alcanzar nuevos niveles de comprensi\u00f3n y conocimiento.<br \/>\nEso demandar\u00e1 audacia, claridad y franqueza; el tratar de cerrar mis cuentas con el mundo. Pero habr\u00e1 tiempo, tambi\u00e9n, para algo de diversi\u00f3n (y para algo de tonter\u00eda, de paso).<br \/>\nPercibo una s\u00fabita claridad de foco y de perspectiva. No hay tiempo para nada que no sea esencial. Debo concentrarme en m\u00ed mismo, en mi trabajo y en mis amigos. Ya no ver\u00e9 \u201cNewsHour\u201d cada noche. Ni prestar\u00e9 m\u00e1s atenci\u00f3n a la pol\u00edtica o a las discusiones sobre el calentamiento global.<br \/>\nEsto no es indiferencia, sino desapego; todav\u00eda me preocupan intensamente el Medio Oriente, el calentamiento global o la creciente desigualdad, pero nada eso es ya mi problema, son cosas que pertenecen al futuro. Me regocija el conocer j\u00f3venes talentosos, incluyendo a quien hizo la biopsia y el diagn\u00f3stico de mi met\u00e1stasis. Creo que el futuro est\u00e1 en buenas manos.<br \/>\nMe he vuelto cada vez m\u00e1s consciente, durante m\u00e1s o menos los \u00faltimos diez a\u00f1os, de que mis contempor\u00e1neos han ido muri\u00e9ndose. Mi generaci\u00f3n anda de salida, y he sentido cada una de esas muertes como una abrubci\u00f3n, como si me hubieran arrancado una parte de m\u00ed mismo. No quedar\u00e1 nadie que sea como nosotros cuando nos hayamos ido, pero es que de cualquier manera no hay nadie que sea igual que otro. Cuando alguien muere, no puede ser reemplazado. Los que parten dejan agujeros que no pueden volver a llenarse, ya que ese es el destino -el destino neutral de la gen\u00e9tica- de cada ser humano: ser un individuo \u00fanico, hallar su propio camino, vivir su propia vida, morir su propia muerte.<br \/>\nNo puedo pretender que no tengo miedo. Pero el sentimiento que en m\u00ed predomina es la gratitud. He amado y he sido amado; mucho me ha sido dado y algo he devuelto a cambio; he le\u00eddo y he viajado y he pensado y he escrito. He tenido un intercambio especial con el mundo; el que tienen los lectores y los escritores.<br \/>\nSobre todas las cosas, he sido un ser sensible, un animal que piensa, en este hermoso planeta, y eso ha sido en s\u00ed mismo un enorme privilegio y una aventura.<br \/>\n&#8230;<br \/>\nVersi\u00f3n en espa\u00f1ol de Rafael Os\u00edo Cabrices<br \/>\nTraducci\u00f3n de las citas de David Hume de Danubio Torres Fierro<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En esta edici\u00f3n presentamos  un escrito realizado por Oliver Sacks sobre la eminencia de su fallecimiento<br \/>\nEste articulo se ppublica en el blog de literatura y poes\u00eda manejado por el Profesor Alejandro Oliveros<br \/>\nhttp:\/\/www.revistamontero.com\/<\/p>\n","protected":false},"author":20,"featured_media":39183,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[9],"tags":[],"class_list":["post-39182","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","","category-dermatologia-y-arte"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/piel-l.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/39182","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/piel-l.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/piel-l.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/piel-l.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/users\/20"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/piel-l.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=39182"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/piel-l.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/39182\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/piel-l.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/media\/39183"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/piel-l.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=39182"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/piel-l.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=39182"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/piel-l.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=39182"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}