{"id":39258,"date":"2015-04-10T09:55:14","date_gmt":"2015-04-10T14:25:14","guid":{"rendered":"http:\/\/piel-l.org\/blog\/?p=39258"},"modified":"2015-04-11T19:12:38","modified_gmt":"2015-04-11T23:42:38","slug":"el-signo-ominoso","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/piel-l.org\/blog\/39258","title":{"rendered":"El Signo Ominoso"},"content":{"rendered":"<p>La medicina cl\u00ednica est\u00e1 llena de signos, generalmente epon\u00edmicos, que permiten sospechar diagn\u00f3sticos importantes, efectuar exploraciones necesarias y sobre todo establecer pron\u00f3sticos con y sin tratamiento.<\/p>\n<p>As\u00ed tenemos los signos de Kernig y Brudzinski en las meningitis, el signo de Babinski en los problemas piramidales y los signos \u00abdel autob\u00fas\u00bb (alopecia de la cola de las cejas) e Higoumenaki (engrosamiento de la articulaci\u00f3n esterno clavicular) en la s\u00edfilis.<\/p>\n<p>La historia de los pa\u00edses o sociedades es la historia cl\u00ednica respectiva de esos cuerpos colectivos y hay en ella signos que demandan tratamiento apropiado o, en su ausencia, exponen un pron\u00f3stico desfavorable.<\/p>\n<p>Hace varios a\u00f1os, despu\u00e9s del Viernes Negro pero antes de la Era Negra, estaba yo en San Francisco, California. Fu\u00ed a una librer\u00eda que conoc\u00eda de mucho antes, a buscar material de lectura. Efectuada la selecci\u00f3n me par\u00e9 en la peque\u00f1a cola para pagar en la caja. Aprovech\u00e9 la espera para ver los objetos que se suelen exhibir cerca de las cajas registradoras. V\u00ed unos marcadores de libros. Lo interesante era que se trataban de billetes de banco, de diferentes pa\u00edses, plastificados para que sirvieran como marcadores. Me llam\u00f3 poderosamente la atenci\u00f3n que entre billetes de Zimbabwe y de otros pa\u00edses africanos, figuraban billetes de Bs 20 venezolanos. No eran los actuales; eran \u00ablos verdecitos\u00bb \u00bb las lechugas\u00bb como los llam\u00e1bamos entonces. Ese era un signo ominoso que me estremeci\u00f3.<\/p>\n<p>Desde entonces se agregaron muchos ceros a los costos en bol\u00edvares y luego, como si los gestos tuvieran valor real,s e quitaron tres ceros de un golpe, se imprimieron nuevos billetes de nuestra tambi\u00e9n epon\u00edmica moneda y se los bautiz\u00f3 como \u00abfuertes\u00bb. No ser\u00eda extra\u00f1o que los nuevos billetes cuya fortaleza s\u00f3lo existe en su nombre, est\u00e9n nuevamente ahora, plastificados tambi\u00e9n cerca de alguna caja registradora en San Francisco o en Berl\u00edn o en Zurich.<\/p>\n<p>No hay nada m\u00e1s terrible para una sociedad o un pa\u00eds que la devaluaci\u00f3n efectiva de la moneda y la inflaci\u00f3n concomitante. El signo del \u00abplastobillete\u00bb est\u00e1 seguramente entre los m\u00e1s ominosos.<\/p>\n<p>En Alemania, despu\u00e9s de la Primera Guerra Mundial, pero antes de la \u00abRevoluci\u00f3n\u00bb Nazi hubo una macroinflaci\u00f3n. Se imprimieron billetes de miles y millones de marcos. la gente iba al mercado con los billetes en carretillas. Evidentemente esto quem\u00f3 los ahorros, destruy\u00f3 las pensiones,arruin\u00f3 a todos los que viv\u00edan de un sueldo fijo o de una renta. Favoreci\u00f3 a los vagabundos y a los especuladores, barri\u00f3 con las deudas en moneda nacional e hizo imposible los \u00b4presupuestos anuales. El resultado fu\u00e9 la dictadura nazi , la cual restaur\u00f3 al menos por unos a\u00f1os,la solidez de la moneda . Tengo en mi poder una moneda de cinco marcos alemanes con la sv\u00e1stica. La moneda es .de plata s\u00f3lida&#8230;<\/p>\n<p>Zimbabwe era Rhodesia bajo el Imperio Ingl\u00e9s. No deseo defender el sistema pol\u00edtico colonial ni la discriminaci\u00f3n contra la poblaci\u00f3n negra, pero Rhodesia era pr\u00f3spera, exportaba alimentos y la gente pod\u00eda ahorrar. Luego, bajo un r\u00e9gimen dictatorial y personalista, que expropi\u00f3 a diestra y siniestra la moneda se devalu\u00f3, los billetes se plastificaron. Las cifras en ellos no significaban nada, la decadencia y el horror fueron parte de la existencia diaria. S\u00f3lo con la circulaci\u00f3n del d\u00f3lar norteamericano se pudo hacer que la gente produjera algo para vender.<\/p>\n<p>Las crisis venezolanas han sido crisis en \u00abc\u00e1mara lenta\u00bb. El petr\u00f3leo ha permitido, hasta ahora, que el erario no se agotase del todo y que los subsidios, los obsequios populistas y las importaciones masivas evitasen el desplome s\u00fabito de la sociedad. El venezolano es adem\u00e1s h\u00e1bil para sobrevivir a circunstancias desfavorables y ello ha hecho que la ca\u00edda fuese como en paraca\u00eddas ..lenta,&#8230;. pero no por ello menos real. Lamentablemente el signo del billete plastificado es implacable y ominoso. Sin terapia apropiada y urgente vendr\u00e1 el colapso, la par\u00e1lisis general progresiva del terciarismo sifil\u00edtico. Con terapia apropiada y urgente se ver\u00eda.<\/p>\n<p>Los cl\u00ednicos avezados saben buscar signos y act\u00faan de acuerdo a ellos&#8230; Los otros &#8230;&#8230;.crean nuevos billetes para que a su vez se plastifiquen tambi\u00e9n.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La medicina cl\u00ednica est\u00e1 llena de signos, generalmente epon\u00edmicos, que permiten sospechar diagn\u00f3sticos importantes, efectuar exploraciones necesarias y sobre todo establecer pron\u00f3sticos con y sin tratamiento.<\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":39259,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[17],"tags":[],"class_list":["post-39258","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","","category-midrash"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/piel-l.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/39258","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/piel-l.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/piel-l.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/piel-l.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/piel-l.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=39258"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/piel-l.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/39258\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/piel-l.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/media\/39259"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/piel-l.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=39258"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/piel-l.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=39258"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/piel-l.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=39258"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}