{"id":40873,"date":"2015-09-25T11:55:18","date_gmt":"2015-09-25T16:25:18","guid":{"rendered":"http:\/\/piel-l.org\/blog\/?p=40873"},"modified":"2015-09-25T17:45:29","modified_gmt":"2015-09-25T22:15:29","slug":"la-ilusion-parasitaria-de-maria-cecilia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/piel-l.org\/blog\/40873","title":{"rendered":"La ilusi\u00f3n parasitaria de Mar\u00eda Cecilia"},"content":{"rendered":"<figure id=\"attachment_40874\" aria-describedby=\"caption-attachment-40874\" style=\"width: 348px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"http:\/\/piel-l.org\/blog\/wp-content\/uploads\/\/2015\/09\/el-hurgador.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\" wp-image-40874\" src=\"http:\/\/piel-l.org\/blog\/wp-content\/uploads\/\/2015\/09\/el-hurgador.jpg\" alt=\"El Hurgador, Mike Daivis. Oleo\" width=\"348\" height=\"417\" srcset=\"https:\/\/piel-l.org\/blog\/wp-content\/uploads\/2015\/09\/el-hurgador.jpg 800w, https:\/\/piel-l.org\/blog\/wp-content\/uploads\/2015\/09\/el-hurgador-390x468.jpg 390w\" sizes=\"auto, (max-width: 348px) 100vw, 348px\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-40874\" class=\"wp-caption-text\">El Hurgador, Mike Daivis. Oleo<\/figcaption><\/figure>\n<p>Con la ilusi\u00f3n parasitaria se nos presenta, nuevamente, lo que en anteriores art\u00edculos hemos venido refiriendo. Se trata de la necesaria formaci\u00f3n complementaria que demandan simult\u00e1neamente dos especialidades m\u00e9dicas: el dermat\u00f3logo en el conocimiento sicol\u00f3gico, siqui\u00e1trico y su respectiva farmacolog\u00eda; y a su vez, la debida formaci\u00f3n dermatol\u00f3gica por parte de siquiatras, sic\u00f3logos y otros profesionales de la conducta humana.<\/p>\n<p>Veamos entonces un caso cuyo objeto de estudio demanda la atenci\u00f3n de estas especialidades:<\/p>\n<p>Cuando Mar\u00eda Cecilia lleg\u00f3 a mi consultorio su piel estaba escoriada, los ojos algo desorbitados, notablemente inquieta y cargada de peque\u00f1as bolsitas y diminutas cajitas con algunas cosas en su interior; lenguaje repetitivo; refer\u00eda que alguna persona \u201cle ech\u00f3 una maldad\u201d.<\/p>\n<p>\u201cDoctor, yo fui una promotora social que trabaj\u00e9 toda mi vida con las comunidades m\u00e1s necesitadas, con los pobres, con mujeres presas, ni\u00f1os abandonados y drogadictos. Ahora no puedo, pues estoy muy enferma, me siento invadida por ara\u00f1itas y grillitos que me pican y me rompen la piel y no me dejan en paz\u2026\u201d<\/p>\n<p>Maria Cecilia es una mujer obesa, de 58 a\u00f1os de edad e hipertensa. \u00a0Se presenta sola al consultorio por la insoportable sensaci\u00f3n, que dice tener, de animalitos que caminan, reptan y muerden su piel. Entre sus pertenec\u00edas lleva unas bolsitas y cajitas peque\u00f1as con material inorg\u00e1nico y restos de materia org\u00e1nica despedazados, pelos, hilos, plumitas, etc. Refiere que su hijo mayor se ha divorciado de su primera esposa, quien es una buena mujer y ahora se cas\u00f3 con otra que a ella no le gusta, no le parece como esposa, por esta raz\u00f3n su hijo no le habla desde hace un a\u00f1o.<\/p>\n<p>Maria Cecilia presenta una <em>delusi\u00f3n parasitaria o ilusi\u00f3n parasitaria<\/em>, es decir, una psicodermatosis de evoluci\u00f3n cr\u00f3nica que se caracteriza, fundamentalmente, por una alteraci\u00f3n de la percepci\u00f3n y del pensamiento en donde existe la convicci\u00f3n inconmovible de tener prurito, ardor o molestias ocasionadas por la infestaci\u00f3n de par\u00e1sitos que caminan en su piel; ella est\u00e1 convencida de la presencia de estos par\u00e1sitos.<\/p>\n<p>Este desorden, aparentemente no muy frecuente, es observado en la pr\u00e1ctica dermatol\u00f3gica principalmente en mujeres entre los 50 y 60 a\u00f1os aunque puede verse a cualquier edad. Ahora bien, en nuestra experiencia est\u00e1 incluido entre las psicodermatosis m\u00e1s frecuentes conjuntamente con dermatotofobias, dermatitis artefacto y las tricotiloman\u00edas, estas tres \u00faltimas relacionada con los trastornos obsesivos compulsivos.<\/p>\n<p>Psicopatol\u00f3gicamente se trata de un trastorno delusivo de mecanismo alucinatorio t\u00e1ctil y visual, de ocurrencia delirante primaria o de una idea delusiva secundaria a intoxicaciones, demencia o depresi\u00f3n. Se presenta como una psicosis primaria &#8212;psicosis hipocondr\u00edaca monosintom\u00e1tica&#8212; o secundaria al uso de medicamentos o drogas il\u00edcitas.<\/p>\n<p>La psicosis hipocondr\u00edaca monosintom\u00e1tica es caracterizada por una recurrente y \u00fanica ideaci\u00f3n alucinatoria encriptada, en que las otras funciones psicol\u00f3gicas del paciente est\u00e1n intactas. Diversas condiciones org\u00e1nicas est\u00e1n asociada al aparecimiento de una dilusi\u00f3n o ilusi\u00f3n parasitaria, como aquellas derivadas del abuso de alcohol, de anfetaminas, coca\u00edna y metilfenidato; asimismo por trastornos neurol\u00f3gicos, como tumores del SRC, enfermedades cerebrovasculares, demencia enfermedad de Huntington, enfermedad de Parkinson; disturbios nutricionales, como la deficiencia de la vitamina B y pelagra; igualmente otras patolog\u00edas podr\u00edan ser causantes de una dilusi\u00f3n tales como, la neoplasia de mama, linfomas, leucemia linfoc\u00edtica cr\u00f3nica; enfermedades infecciosas como la s\u00edfilis, tuberculosis, SIDA; enfermedades endocrinas como la diabetes <em>mellitus,<\/em> e hipertiroidismo; enfermedad cardiovascular como arritmias card\u00edaca e insuficiencia card\u00edaca congestiva; medicamentos como la fenelzina, pargilina y corticosteroides; enfermedades hep\u00e1ticas, enfermedades renales, vit\u00edligo y policitemia vera.<\/p>\n<p>Por estas razones estos pacientes deben ser ampliamente estudiados, con ex\u00e1menes complementarios y estudios radiol\u00f3gicos, as\u00ed como histopatolog\u00eda con hematoxilina eosina e inmunohistoqu\u00edmica.<\/p>\n<p>Son pacientes de dif\u00edcil manejo; lo primero que hay que hacer en el tratamiento, es ganarse la confianza del paciente y aceptar todo lo que te cuenta y\/o muestra, nunca manifestar incredibilidad sobre su historia o de lo que lleva y muestra en la consulta, de lo contrario cuando decidamos solicitar ayuda al especialista en psiquiatr\u00eda no aceptar\u00e1 y se nos ahuyentar\u00e1 de nuestra consulta y posiblemente no volver\u00e1.<\/p>\n<p>Farmacol\u00f3gicamente no hemos tenido buena experiencia con el pimozida, solo o asociado a la hidroxicina; en la literatura mundial esta asociaci\u00f3n reporta buenos beneficios. Nuestra experiencia es fundamentalmente con antipsic\u00f3ticos de nueva generaci\u00f3n y por supuesto manejado conjuntamente con el m\u00e9dico psiquiatra.<\/p>\n<p><strong>Rolando Hern\u00e1ndez P\u00e9rez<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span style=\"font-size: x-large;\">Con la ilusi\u00f3n parasitaria se nos presenta, nuevamente, lo que en anteriores art\u00edculos hemos venido refiriendo<\/span><\/p>\n<div style=\"width: 48%; float: left;\" class=\"first column\">La necesaria formaci\u00f3n complementaria que demandan simult\u00e1neamente dos especialidades m\u00e9dicas<\/div>\n<div style=\"width: 48%; float: left;\" class=\"first column\">El dermat\u00f3logo en el conocimiento sicol\u00f3gico, siqui\u00e1trico y su respectiva farmacolog\u00eda<\/div>\n","protected":false},"author":65,"featured_media":40874,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[15],"tags":[],"class_list":["post-40873","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","","category-editorial"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/piel-l.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/40873","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/piel-l.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/piel-l.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/piel-l.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/users\/65"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/piel-l.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=40873"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/piel-l.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/40873\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/piel-l.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/media\/40874"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/piel-l.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=40873"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/piel-l.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=40873"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/piel-l.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=40873"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}