{"id":437,"date":"2007-05-25T15:01:45","date_gmt":"2007-05-25T19:01:45","guid":{"rendered":"http:\/\/piel-l.org\/blog\/?p=437"},"modified":"2007-06-07T18:23:36","modified_gmt":"2007-06-07T22:23:36","slug":"comentarios-al-libro-el-espejo-enterrado-de-carlos-fuentes","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/piel-l.org\/blog\/437","title":{"rendered":"Comentarios al libro El espejo enterrado de Carlos Fuentes"},"content":{"rendered":"<p><strong>Comentario enviado por Raquel&nbsp; RAMOS<\/strong><\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/piel-l.org\/blog\/wp-content\/uploads\/2007\/05\/carlosfuentes.jpg\" title=\"carlosfuentes.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"http:\/\/piel-l.org\/blog\/wp-content\/uploads\/2007\/05\/carlosfuentes.miniatura.jpg\" alt=\"carlosfuentes.jpg\" width=\"90\" height=\"128\" align=\"left\" \/><\/a><\/p>\n<p><strong>Autor<\/strong>: Carlos Fuentes<br \/> <strong>G\u00e9nero: <\/strong><strong>Novela<\/strong><br \/> <strong>Primera Edici\u00f3n<\/strong>: Junio 1998, Grupo Santillana Madrid, Espa\u00f1a. Decimocuarta reimpresi\u00f3n junio 2005 por Grupo Taurus.&nbsp;&nbsp;&nbsp;<br \/> <strong>Portada: <\/strong>Carlos Aguirre.<\/p>\n<p>Consta de dieciocho cap\u00edtulos, donde el autor se confiesa buscando una luz que lo gu\u00ede a trav\u00e9s de la noche dividida del alma cultural, pol\u00edtica y econ\u00f3mica del mundo de habla espa\u00f1ola. Es un libro dedicado a la b\u00fasqueda de la continuidad cultural que pueda informar y trascender la desuni\u00f3n econ\u00f3mica y la fragmentaci\u00f3n pol\u00edtica del mundo hisp\u00e1nico.<\/p>\n<p>&nbsp;<!--more--><\/p>\n<p><strong>Resumen <\/strong><\/p>\n<p>El 12 de Octubre de 1492, Crist\u00f3bal Col\u00f3n desembarc\u00f3 en una peque\u00f1a&nbsp; isla del hemisferio occidental. La haza\u00f1a del navegante fue un triunfo de la hip\u00f3tesis sobre los hechos: la evidencia indicaba que la tierra era plana; la hip\u00f3tesis, que era redonda. Col\u00f3n apost\u00f3 a la hip\u00f3tesis,: puesto que la tierra es redonda, se puede llegar al Oriente navegando hacia Occidente. Pero se equivoc\u00f3 en su geograf\u00eda. Crey\u00f3 que hab\u00eda llegado a Asia. Su deseo era alcanzar las fabulosas tierras de Cipango (Jap\u00f3n) y Catay (China), reduciendo la ruta europea alrededor de la costa de \u00c1frica, hasta el extremo sur del Cabo de Buena Esperanza. Pero el navegante encontr\u00f3 un espacio donde la inmensa riqueza asi\u00e1tica con que hab\u00eda so\u00f1ado estaba ausente Col\u00f3n tuvo que inventar el descubrimiento de grandes riquezas en bosques, perlas y oro, y enviar esta informaci\u00f3n a Espa\u00f1a. . De otra manera, su protectora la Reina, podr\u00eda haber pensado que su invenci\u00f3n y su fe en este marino genov\u00e9s de imaginaci\u00f3n febril hab\u00eda sido un error.<\/p>\n<p>Pero Col\u00f3n m\u00e1s que oro, le ofreci\u00f3 a Europa una visi\u00f3n de la Edad de Oro restaurada: \u00e9stas eran las tierras de Utop\u00eda, el tiempo feliz del hombre natural. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Col\u00f3n hab\u00eda descubierto el para\u00edso terrenal y el buen salvaje que lo habitaba. Pero pronto tuvo que retractarse. Desde entonces, el continente americano ha vivido entre el sue\u00f1o y la realidad, ha vivido el divorcio entre la buena sociedad que deseamos y la sociedad imperfecta en que realmente vivimos. Hemos persistido en la esperanza ut\u00f3pica porque fuimos fundados por la utop\u00eda, porque la memoria e la sociedad feliz est\u00e1 en el origen mismo de Am\u00e9rica, y tambi\u00e9n el final del camino, como meta y realizaci\u00f3n de nuestras esperanzas.<\/p>\n<p>Quinientos a\u00f1os despu\u00e9s de Col\u00f3n, se nos pidi\u00f3 celebrar el quinto centenario de su viaje, sin duda uno de los grandes acontecimientos de la historia humana; pero muchos de nosotros nos preguntamos: \u00bf;tenemos algo que celebrar?.<\/p>\n<p>Un vistazo a lo que ocurre a las rep\u00fablicas latinoamericanas al finalizar el siglo XX nos llevar\u00eda a responder negativamente. En Caracas o en la  Ciudad de M\u00e9xico, en Lima o en R\u00edo de Janeiro, el quinto centenario del &quot;descubrimiento&quot; nos sorprendi\u00f3 en un estado de profunda crisis: inflaci\u00f3n, desempleo, pobreza e ignorancia crecientes.. Un sentimiento de frustraci\u00f3n, de ilusiones perdidas y esperanzas quebrantadas. Fr\u00e1giles democracias, amenazadas por la explosi\u00f3n social. Pero esta crisis revel\u00f3 algo que permaneci\u00f3 en pie, algo de lo que no hab\u00edamos estado totalmente conscientes durante las d\u00e9cadas precedentes. Algo que en medio de todas nuestras desgracias permaneci\u00f3 en pi\u00e9: nuestra herencia cultural. Lo que hemos creado con la mayor alegr\u00eda ,la mayor gravedad y el riesgo mayor. La cultura que hemos sido capaces de crear durante los pasados quinientos a\u00f1os, como descendientes de indios, negros y europeos, en el Nuevo Mundo.<\/p>\n<p>La crisis que nos empobreci\u00f3 tambi\u00e9n puso en nuestras manos la riqueza de la cultura, y nos oblig\u00f3 a darnos cuenta de que no existe un solo latinoamericano, desde el R\u00edo Bravo hasta el Cabo de Hornos, que no sea heredero leg\u00edtimo de todos y cada uno de los aspectos de nuestra tradici\u00f3n cultural. Esa tradici\u00f3n que se extiende de las piedras de Chich\u00e9n Itz\u00e1 y Machu Pichu a las modernas influencias ind\u00edgenas en la pintura y la arquitectura. Del barroco de la era colonial a la literatura contempor\u00e1nea de Jorge Lu\u00eds Borges y Gabriel Garc\u00eda M\u00e1rquez.<\/p>\n<p>Pocas culturas del mundo poseen una riqueza y una continuidad comparables.<\/p>\n<p>En las tumbas de los sitios religiosos m\u00e1s antiguos se han encontrado espejos enterrados cuyo prop\u00f3sito, ostensiblemente, era guiar a los muertos en su viaje al inframundo. C\u00f3ncavos, opacos, pulidos, contiene la centella de luz nacida en medio de la oscuridad. Pero el espejo enterrado no es solo parte de la imaginaci\u00f3n ind\u00edgena americana. Existe un espejo: un espejo que mira de las Am\u00e9ricas al Mediterr\u00e1neo y viceversa. En la orilla mediterr\u00e1nea, el Caballero de los Espejos, le da batalla a Don Quijote. No muy lejos en el Museo del Prado en Madrid, el pintor Vel\u00e1squez se pinta pintando lo que realmente est\u00e1 pintando, como si hubiese creado un espejo. Pero en el fondo mismo de su tela, otro espejo refleja a los verdaderos testigos de la obra de arte: t\u00fa y yo.<\/p>\n<p>El espejo salva una identidad m\u00e1s preciosa que el oro que los europeos les dieron en canje a los ind\u00edgenas.<\/p>\n<p>\u00bf;Acaso no ten\u00edan raz\u00f3n?. \u00bf;No es el espejo tanto un reflejo de la realidad como un proyecto de la imaginaci\u00f3n?.<\/p>\n<p><img decoding=\"async\" src=\"http:\/\/piel-l.org\/blog\/wp-content\/images\/authors\/22.jpg\" alt=\"autor\" \/><br \/> <strong>Dra. Raquel Ramos<\/strong> <\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Comentario enviado por Raquel&nbsp; RAMOS Autor: Carlos Fuentes G\u00e9nero: Novela Primera Edici\u00f3n: Junio 1998, Grupo Santillana Madrid, Espa\u00f1a. Decimocuarta reimpresi\u00f3n junio 2005 por Grupo Taurus.&nbsp;&nbsp;&nbsp; Portada: Carlos Aguirre. 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