{"id":43801,"date":"2016-12-09T15:30:55","date_gmt":"2016-12-09T20:00:55","guid":{"rendered":"http:\/\/piel-l.org\/blog\/?p=43801"},"modified":"2016-12-09T17:24:57","modified_gmt":"2016-12-09T21:54:57","slug":"el-medico-ante-la-crisis-de-la-salud-en-venezuela","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/piel-l.org\/blog\/43801","title":{"rendered":"El m\u00e9dico ante la crisis de la salud en Venezuela"},"content":{"rendered":"<figure id=\"attachment_43804\" aria-describedby=\"caption-attachment-43804\" style=\"width: 714px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\" wp-image-43804\" src=\"http:\/\/piel-l.org\/blog\/wp-content\/uploads\/\/2016\/12\/la-peste-de-atenas.jpg\" alt=\"\" width=\"714\" height=\"491\" srcset=\"https:\/\/piel-l.org\/blog\/wp-content\/uploads\/2016\/12\/la-peste-de-atenas.jpg 800w, https:\/\/piel-l.org\/blog\/wp-content\/uploads\/2016\/12\/la-peste-de-atenas-390x268.jpg 390w, https:\/\/piel-l.org\/blog\/wp-content\/uploads\/2016\/12\/la-peste-de-atenas-768x528.jpg 768w, https:\/\/piel-l.org\/blog\/wp-content\/uploads\/2016\/12\/la-peste-de-atenas-110x75.jpg 110w\" sizes=\"auto, (max-width: 714px) 100vw, 714px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-43804\" class=\"wp-caption-text\">La peste de Atenas (1652), por Michael Sweerts<\/figcaption><\/figure>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Entre los oficios m\u00e1s apareados con la condici\u00f3n humana, sin lugar a dudas, el del m\u00e9dico ocupa una importancia testimoniada por la misma historia del hombre.<\/p>\n<p>La proyecci\u00f3n de este oficio en el futuro pareciera no estar amenazada por circunstancias que no sean,\u00a0 parad\u00f3jicamente, el modo como asumimos las especializaciones.<\/p>\n<p>Si bien es cierto, que las especialidades profundizan una parte del saber cient\u00edfico, tambi\u00e9n es cierto que podr\u00edan constre\u00f1ir la necesaria visi\u00f3n plural que exige el trato al paciente, a la enfermedad y al contexto donde ser humano y patolog\u00eda confluyen.<\/p>\n<p>Por tanto, si el m\u00e9dico tiene una importancia capital dentro del acaecer cotidiano de una sociedad, habr\u00eda que preguntarse, cu\u00e1l es la funci\u00f3n de este profesional &#8212;altamente especializado o no&#8212; en una sociedad caracterizada por una crisis larga en el tiempo, profunda por los estragos en la conciencia individual y colectiva y amplia por afectar todas las estructuras de la misma sociedad.<\/p>\n<p>Nuevamente se impone en nuestro entender aquella noci\u00f3n tan particularmente positiva de lo que es el m\u00e9dico, incluso como simple presencia en cualquier escenario humano. De hecho,\u00a0 la imagen del m\u00e9dico que est\u00e1 registrada en el inconsciente colectivo de la mayor\u00eda de las sociedades de todos los tiempos, es la del salvador de vida, el que rescata y restablece la vida humana ante los episodios no deseados propios de la contingencia del vivir.<\/p>\n<p>En otras palabras, la significaci\u00f3n espont\u00e1nea que proyecta el m\u00e9dico ser\u00e1 generalmente interpretada en t\u00e9rminos positivos, de afirmaci\u00f3n de la vida, de contrapeso y extinci\u00f3n del mal que se padece, del valor de la salud o de la salud como valor.<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft size-full wp-image-43802\" src=\"http:\/\/piel-l.org\/blog\/wp-content\/uploads\/\/2016\/12\/weil-salud-1.jpg\" alt=\"\" width=\"380\" height=\"293\" \/>Sin embargo, esa imagen de sanador siempre se ha deslizado &#8212;en el otro, es decir en el que no es m\u00e9dico&#8212; hacia esferas m\u00e1s abstractas que trascienden el campo de la salud; y, es cuando el m\u00e9dico se hace autoridad para guiar, orientar y aconsejar con tal grado persuasivo que se convierte en una poderosa conciencia del vivir.<br \/>\nAnte ello debemos afirmar que si nuestras investigaciones y exhaustivos estudios van acompa\u00f1ados del fortalecimiento de principios y valores humanos, nuestras capacidades cl\u00ednicas, estoy seguro, aumentaran no solamente ante el paciente sino tambi\u00e9n en la fatigante lucha por mejorar la salud p\u00fablica, particularmente en su dimensi\u00f3n ps\u00edquica y hasta moral.<\/p>\n<p>Hoy, cuando en Venezuela vivimos o mejor dicho padecemos una crisis injustificable, gratuita dir\u00edan otros, sin que hubiese habido desastres naturales; confrontaciones \u00e9tnicas ni religiosas; mucho menos episodios b\u00e9licos con otros pa\u00edses ni con grupos armados al interior del pa\u00eds; cuando sociopol\u00edticamente no hay razones de enfrentamientos de clases sociales entre facciones dominantes y dominadas, porque la lucha de clases entre oligarcas y pobres se extingui\u00f3 &#8212;as\u00ed dicen algunas voces autorizadas&#8212; con la Federaci\u00f3n, nuestro pa\u00eds vive dentro de un conflicto absurdo y enfilado, Dios no lo quiera, hacia una cat\u00e1strofe de consecuencias impredecibles.<\/p>\n<p>\u00bfTenemos algo que ver en ese conflicto\u2026? Subrayo, no es mi intenci\u00f3n se\u00f1alar complicidades inocentes, involuntarias o conscientes en el origen y desarrollo de este trauma hist\u00f3rico. Lo que s\u00ed es intencional, al menos de mi parte,\u00a0 es el aclarar y defender nuestra posici\u00f3n frente a\u00a0 las explicaciones y \u201crazones\u201d que pretenden justificar e invisibilizar este caos:<\/p>\n<p>Somos testigos de primera mano del desastre que est\u00e1 produciendo\u00a0 la crisis en el pellejo de nuestro pueblo. De la impotencia, desesperaci\u00f3n y dolor de muchos colegas cuando muere un paciente por la carencia de un insumo que hasta hace poco tiempo la farmacia m\u00e1s humilde de cualquier pueblo lo vend\u00eda. Somos testigos dolidos y anticipados del deterioro psicof\u00edsico de las generaciones pr\u00f3ximas. Adem\u00e1s, del\u00a0 creciente aumento de la chatarra industrial de nuestros hospitales por la desincorporaci\u00f3n de equipos e instrumentos a\u00fan con vida \u00fatil. Del deterioro de la infraestructura p\u00fablica de salud, y tan grave como lo anterior, del discurso oficial que manufacturan los pol\u00edticos y autoridades del r\u00e9gimen para distorsionar y tratar de compensar esta realidad.<\/p>\n<p>Mi posici\u00f3n, adem\u00e1s de mi deber como venezolano y m\u00e9dico es la de sumarme a otras voces de colegas que desde posturas p\u00fablicas gremiales o de manera individual han advertido y se\u00f1alado los grandes peligros que asedian la salud de toda una naci\u00f3n por la aplicaci\u00f3n de pol\u00edticas que se empe\u00f1an en el error.<\/p>\n<p>La magnitud de esta crisis es de tal profundidad y complejidad que en ocasiones he constatado que algunos pacientes no buscan diagn\u00f3stico ni tratamiento sino la posibilidad de ser escuchado como para reconstruir o rescatar cierto sentido de la vida del cual se siente despojado. He aqu\u00ed la demanda, por parte del paciente, de esa ayuda psicol\u00f3gica y espiritual, para la cual debemos estar cada d\u00eda mejor formados.<\/p>\n<p>Por qu\u00e9 raz\u00f3n insistir en el error para prolongar la crisis: <em>Imposible es que no vengan tropiezos; mas, \u00a1ay de aquel por quien vienen!<\/em> Lucas 17:1<\/p>\n<p><strong>Rolando Hern\u00e1ndez P\u00e9rez<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La magnitud de esta crisis es de tal profundidad y complejidad que en ocasiones he constatado que algunos pacientes no buscan diagn\u00f3stico ni tratamiento sino la posibilidad de ser escuchado como para reconstruir o rescatar cierto sentido de la vida del cual se siente despojado<\/p>\n","protected":false},"author":65,"featured_media":43806,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[15],"tags":[],"class_list":["post-43801","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","","category-editorial"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/piel-l.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/43801","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/piel-l.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/piel-l.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/piel-l.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/users\/65"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/piel-l.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=43801"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/piel-l.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/43801\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/piel-l.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/media\/43806"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/piel-l.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=43801"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/piel-l.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=43801"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/piel-l.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=43801"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}