{"id":44656,"date":"2017-05-12T14:03:07","date_gmt":"2017-05-12T18:33:07","guid":{"rendered":"http:\/\/piel-l.org\/blog\/?p=44656"},"modified":"2017-05-14T00:38:30","modified_gmt":"2017-05-14T05:08:30","slug":"la-proteina-de-la-juventud-eterna-podria-estar-en-el-cordon-umbilical","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/piel-l.org\/blog\/44656","title":{"rendered":"La prote\u00edna de la juventud eterna podr\u00eda estar en el cord\u00f3n umbilical"},"content":{"rendered":"<p>Nuestro cord\u00f3n umbilical podr\u00eda contener la prote\u00edna de la eterna juventud o al menos, de <strong>un envejecimiento m\u00e1s lento y con menos efectos sobre nuestro cerebro<\/strong>. La clase podr\u00eda estar en la prote\u00edna llamada inhibidor tisular de las metaloproteasas 2 o TIMP2, que en ratones ha demostrado ser capaz de \u2018rejuvenecer\u2019 la capacidad de aprendizaje y la memoria.<\/p>\n<p>El estudio se public\u00f3 en \u00ab<em>Nature<\/em>\u00bb seg\u00fan sus autores, los investigadores de la <em>Universidad de Stanford<\/em> (EE.UU.), <img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-34098 alignright\" src=\"http:\/\/bitacoramedica.com\/wp-content\/uploads\/2017\/04\/c3997142576e6f4d163ead570965368d_XL.jpg\" sizes=\"auto, (max-width: 335px) 100vw, 335px\" srcset=\"http:\/\/bitacoramedica.com\/wp-content\/uploads\/2017\/04\/c3997142576e6f4d163ead570965368d_XL.jpg 900w, http:\/\/bitacoramedica.com\/wp-content\/uploads\/2017\/04\/c3997142576e6f4d163ead570965368d_XL-300x200.jpg 300w, http:\/\/bitacoramedica.com\/wp-content\/uploads\/2017\/04\/c3997142576e6f4d163ead570965368d_XL-768x512.jpg 768w\" alt=\"\" width=\"335\" height=\"223\" \/>los hallazgos <strong>podr\u00edan conducir al desarrollo de nuevos tratamientos<\/strong>\u00a0para tratar la disminuci\u00f3n de la capacidad mental y las demencias asociadas con el envejecimiento.<\/p>\n<p>Los investigadores han visto que esta prote\u00edna es abundante en la sangre del cord\u00f3n umbilical humano pero que va disminuyendo con el paso de la edad,<strong> tiene este efecto rejuvenecedor cognitivo en los animales<\/strong>. \u00abLos neurocient\u00edficos lo han ignorado y siguen ignor\u00e1ndolo, pero yo estoy convencido que la sangre pueda influir en las funciones cognitivos\u00bb, se\u00f1ala el autor principal del estudio, <em>Tony Wyss-Coray<\/em>.<\/p>\n<p>Este mismo grupo, en un trabajo previo, ya hab\u00eda demostrado que la infusi\u00f3n directa de plasma en ratones j\u00f3venes, <strong>la porci\u00f3n de la sangre libre de c\u00e9lulas<\/strong>, lograba un beneficio cognitivo en ratones viejos. Dichos beneficios se extendieron m\u00e1s all\u00e1 de la bioqu\u00edmica y la fisiolog\u00eda y de hecho se apreciaron resultados reales en las pruebas de memoria y aprendizaje.<\/p>\n<p><strong>Plasma humano<\/strong><\/p>\n<p>El nuevo estudio es el primero que demuestra que el plasma humano puede ayudar a la memoria y el aprendizaje de los ratones m\u00e1s viejos, lo que a juicio de los investigadores parecen aumentar la probabilidad de que tambi\u00e9n pueda tener un <strong>efecto beneficioso similar en las personas<\/strong>. Adem\u00e1s, los resultados son prometedores para el desarrollo de f\u00e1rmacos, debido a que se ha identificado que una sola prote\u00edna parece ser capaz de imitar esos beneficios.<\/p>\n<p>Para determinar el valor de una serie de prote\u00ednas los investigadores compararon el plasma sangu\u00edneo procedente del <strong>cord\u00f3n umbilical de ratones de 19 a 24 a\u00f1os de edad<\/strong> con el de otros de 61 a 82 a\u00f1os de edad; as\u00ed identificaron los cambios asociados a la edad en una serie de prote\u00ednas.<\/p>\n<p>Dichos cambios, sospechan los investigadores, podr\u00edan afectar al hipocampo, una estructura cerebral, que tanto en ratones como en seres humanos es cr\u00edtica para convertir las experiencias en recuerdos a largo plazo. En particular, el hipocampo <strong>es esencial para ayudar a recordar la informaci\u00f3n espacial<\/strong>, por ejemplo, a que el cerebro sepa recordar d\u00f3nde estacionamos el coche en un aparcamiento o datos autobiogr\u00e1ficos, como lo que hemos desayunado.<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\" wp-image-34097 aligncenter\" src=\"http:\/\/bitacoramedica.com\/wp-content\/uploads\/2017\/04\/2749536c03f2047670a9b00b211bf2d4.jpg\" sizes=\"auto, (max-width: 456px) 100vw, 456px\" srcset=\"http:\/\/bitacoramedica.com\/wp-content\/uploads\/2017\/04\/2749536c03f2047670a9b00b211bf2d4.jpg 1024w, http:\/\/bitacoramedica.com\/wp-content\/uploads\/2017\/04\/2749536c03f2047670a9b00b211bf2d4-300x152.jpg 300w, http:\/\/bitacoramedica.com\/wp-content\/uploads\/2017\/04\/2749536c03f2047670a9b00b211bf2d4-768x389.jpg 768w\" alt=\"\" width=\"456\" height=\"231\" \/>Por razones muy desconocidas, el hipocampo es especialmente vulnerable al envejecimiento normal, explica <em>Wyss-Coray<\/em>. \u00ab<strong>Con la edad, el hipocampo degenera, pierde las c\u00e9lulas nerviosas y encoge<\/strong>\u00bb. El deterioro del hipocampo es, adem\u00e1s, una manifestaci\u00f3n temprana de la enfermedad de Alzheimer.<\/p>\n<p>Para distinguir los efectos de la sangre humana vieja, joven y \u00abm\u00e1s joven\u00bb en la funci\u00f3n del hipocampo, los investigadores usaron ratones con deficiencia inmune que <strong>podr\u00edan recibir inyecciones repetidas de plasma humano<\/strong> sin experimentar reacciones inmunol\u00f3gicas negativas.<\/p>\n<p>Los experimentos llevados a cabo antes de inyectar plasma humano en los ratones mostraron que, al igual que sus compa\u00f1eros inmune-competentes,<strong> la actividad del hipocampo<\/strong>, la integridad y la capacidad regenerativa de estos ratones se reduc\u00edan en la vejez un poco m\u00e1s r\u00e1pido.<\/p>\n<p><strong>Mejora mental<\/strong><\/p>\n<p>Cuando los ratones m\u00e1s viejos recibieron plasma humano de sangre del cord\u00f3n umbilical mejoraron muchos par\u00e1metros de la funci\u00f3n del hipocampo. Por otro lado, <strong>el plasma de personas mayores no ayud\u00f3 en absoluto<\/strong>, mientras que el plasma de adultos j\u00f3venes indujo un efecto intermedio.<\/p>\n<p>Algo presente en la sangre del cord\u00f3n umbilical hac\u00eda que los viejos cerebros actuaran m\u00e1s j\u00f3venes. Para averiguar qu\u00e9 era, los especialistas\u00a0<strong>midieron los niveles de prote\u00edna plasm\u00e1tica en humanos<\/strong> y ratones de diferentes grupos de edad, en busca de prote\u00ednas que las dos especies comparten y cuyos niveles cambian de manera similar con la edad. Una prote\u00edna en particular llam\u00f3 su atenci\u00f3n: <strong>la TIMP2<\/strong>.<\/p>\n<p>\u00abLos efectos del <strong>TIMP2<\/strong> en el cerebro han sido estudiados un poco, pero no mucho y no en el envejecimiento -se\u00f1alan-. En nuestro estudio, imit\u00f3 la memoria y los efectos de aprendizaje que est\u00e1bamos recibiendo con el plasma del cord\u00f3n umbilical y pareci\u00f3 hacerlo mejorando la funci\u00f3n del hipocampo\u00bb.<\/p>\n<p><strong>Fuente<\/strong>:\u00a0<a href=\"http:\/\/www.abc.es\/salud\/enfermedades\/abci-proteina-juventud-eterna-podria-estar-cordon-umbilical-201704191914_noticia.html\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">ABC.es<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Nuestro cord\u00f3n umbilical podr\u00eda contener la prote\u00edna de la eterna juventud o al menos, de un envejecimiento m\u00e1s lento y con menos efectos sobre nuestro cerebro. La clase podr\u00eda estar en la prote\u00edna llamada inhibidor tisular de las metaloproteasas 2 o TIMP2, que en ratones ha demostrado ser capaz de \u2018rejuvenecer\u2019 la capacidad de aprendizaje &hellip;<\/p>\n","protected":false},"author":10,"featured_media":44657,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[22],"tags":[],"class_list":["post-44656","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","","category-de-bitacoramedica"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/piel-l.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/44656","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/piel-l.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/piel-l.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/piel-l.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/users\/10"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/piel-l.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=44656"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/piel-l.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/44656\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/piel-l.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/media\/44657"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/piel-l.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=44656"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/piel-l.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=44656"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/piel-l.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=44656"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}