{"id":44672,"date":"2017-06-02T15:30:40","date_gmt":"2017-06-02T20:00:40","guid":{"rendered":"http:\/\/piel-l.org\/blog\/?p=44672"},"modified":"2017-06-04T08:50:40","modified_gmt":"2017-06-04T13:20:40","slug":"la-ansiedad-en-dermatologia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/piel-l.org\/blog\/44672","title":{"rendered":"La ansiedad en dermatolog\u00eda"},"content":{"rendered":"<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-full wp-image-44673\" src=\"http:\/\/piel-l.org\/blog\/wp-content\/uploads\/\/2017\/06\/ansiedad-1.jpg\" alt=\"\" width=\"850\" height=\"343\" srcset=\"https:\/\/piel-l.org\/blog\/wp-content\/uploads\/2017\/06\/ansiedad-1.jpg 850w, https:\/\/piel-l.org\/blog\/wp-content\/uploads\/2017\/06\/ansiedad-1-390x157.jpg 390w, https:\/\/piel-l.org\/blog\/wp-content\/uploads\/2017\/06\/ansiedad-1-768x310.jpg 768w\" sizes=\"auto, (max-width: 850px) 100vw, 850px\" \/><\/p>\n<p>\u00c9merson Dos Santos es un mec\u00e1nico de 47 a\u00f1os de edad, que cambi\u00f3 recientemente su residencia y se vino a esta peque\u00f1a ciudad con su madre de 80 a\u00f1os, quien padece de psoriasis extensa y severa enfermedad cardiovascular; \u00c9merson se vino huyendo s\u00f3lo con ella, y su tormento que le ocasion\u00f3 una \u00faltima relaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Consulta por \u201cp\u00e1pulas perl\u00e1ceas en la corona del pene\u201d que probablemente las ten\u00eda desde que era un biso\u00f1o adolescente; nosotros despu\u00e9s de un exhaustivo examen f\u00edsico corroboramos la sospecha cl\u00ednica; se le explic\u00f3 la naturaleza benigna y frecuente de la patolog\u00eda y aparentemente el paciente se fue tranquilo. Al d\u00eda siguiente regresa sin cita, m\u00e1s angustiado, aterrado y desesperado al decir que las p\u00e1pulas hab\u00edan aumentado en n\u00famero y tama\u00f1o. Sucesivamente nuestro paciente repiti\u00f3 por seis veces sus nuevas visitas improvisadas, con cara de terror y p\u00e1nico.<\/p>\n<p>A estos desequilibrios que asedian al paciente se agrega generalmente otro que, a su vez, podr\u00eda ampliar el quebranto emocional del sujeto: me refiero al sentimiento de culpa potenciado por la presunci\u00f3n del paciente de ser un factor de contagio a trav\u00e9s de su, casi siempre, precaria sexualidad; o por el riesgo de contagio que pudiera ocasionar a trav\u00e9s del vestuario y el uso de las \u00e1reas y los elementos propios de la higiene hogare\u00f1a, por ejemplo los ba\u00f1os, jabones, toallas, etc. Tal perturbaci\u00f3n podr\u00eda conducir a cuadros paranoicos.<\/p>\n<p>Indiscutiblemente que est\u00e1bamos en presencia de un caso de ansiedad extrema y ex\u00f3gena reactiva, ocasionada por una lesi\u00f3n benigna y frecuente llamada angiofibromas de la corona del pene.<br \/>\nLa ansiedad es un fen\u00f3meno generalizado que experimentan todos los seres humanos de una u otra forma. Sin embargo, es dif\u00edcil encontrar una definici\u00f3n com\u00fan aceptada. El t\u00e9rmino ansiedad procede de la palabra griega anxietas, que significa \u201cmente con problemas\u201d. Este t\u00e9rmino se utiliza habitualmente para describir aquella sensaci\u00f3n subjetiva de aprehensi\u00f3n, terror o malos presentimientos, que puede variar desde una preocupaci\u00f3n excesiva por el presente o por el futuro hasta sentimientos de p\u00e1nico, acompa\u00f1ada por varios signos y s\u00edntomas aut\u00f3nomos (Ayd, 1995). No obstante, algunos autores distinguen entre miedo y ansiedad, siendo el miedo aquella reacci\u00f3n emocional ante un est\u00edmulo determinado, mientras que la ansiedad se refiere especialmente a la sensaci\u00f3n subjetiva de una mente con problemas en ausencia de un est\u00edmulo observable; es decir, miedo sin conocer la causa. En la pr\u00e1ctica cl\u00ednica dermatol\u00f3gica, habitualmente se pasa por alto la distinci\u00f3n entre ambos t\u00e9rminos.<\/p>\n<p>La ansiedad como tal no es un fen\u00f3meno patol\u00f3gico, es un requisito indispensable para sobrevivir. Dependiendo de la relaci\u00f3n existente entre el est\u00edmulo y la ansiedad, podemos distinguir entre ansiedades \u201cnormales\u201d y \u201cpatol\u00f3gicas\u201d. Si la reacci\u00f3n parece adecuada al est\u00edmulo, se considera un fen\u00f3meno psicol\u00f3gico normal, pero si parece exagerada en cuanto a su ocurrencia e intensidad, se puede diagnosticar como un fen\u00f3meno patol\u00f3gico. En ocasiones, podemos distinguir entre los estados de ansiedad racional e irracional, dependiendo de la naturaleza de la reacci\u00f3n y de su interpretaci\u00f3n,<\/p>\n<p>Los m\u00e9dicos no especializados en psiquiatr\u00eda tienden, en ocasiones, a diagnosticar el trastorno de ansiedad si la naturaleza de la reacci\u00f3n ansiosa no les parece comprensible. El problema que se plantea con este tipo de procedimiento de diagn\u00f3stico diferencial es que se tomar\u00e1 la decisi\u00f3n en la medida en que una reacci\u00f3n se considere apropiada o inapropiada. Los m\u00e9dicos que presentan ellos mismos un mayor grado de ansiedad pueden infravalorar el grado de ansiedad del enfermo, mientras que aquellos que presentan un grado menor de ansiedad tienden a diagnosticar con mayor facilidad la ansiedad patol\u00f3gica de sus pacientes. Este discurrir continuo entre la ansiedad normal y patol\u00f3gica presenta un problema diagn\u00f3stico, en particular en los casos l\u00edmite.<\/p>\n<p>En consecuencia, la forma m\u00e1s apropiada de distinguir entre la ansiedad normal y la patol\u00f3gica es centrarse m\u00e1s en el efecto de los estados de ansiedad, que en su origen. La ansiedad intensa causa una p\u00e9rdida de libertad (Freiheitsgrade), de manera que una mayor intensidad de la ansiedad junto a una menor capacidad de adaptarse al mecanismo provocar\u00e1 una mayor p\u00e9rdida de la libertad.<\/p>\n<p>A su vez, la p\u00e9rdida de libertad significa que el paciente pierde su autocontrol y se sumerge cada vez m\u00e1s profundamente en estados de ansiedad emocional, siendo incapaz de centrarse en otra cosa que no sea la ansiedad, que va agravando el estado patol\u00f3gico.<\/p>\n<p>La piel es un \u00f3rgano que est\u00e1 letalmente expuesto frente a nuestros ojos: todo lo que ocurre en ella como la psoriasis, el acn\u00e9, ros\u00e1cea, urticaria, el vit\u00edligo, etc., sin entender la causa, ser\u00e1n est\u00edmulos marcados para la aparici\u00f3n de la ansiedad; otras veces la existencia de una patolog\u00eda psiqui\u00e1trica solapada o manifiesta puede, muchas veces, ser el detonante para imaginarse una sintomatolog\u00eda que no existe, como no sea en la mente del paciente que lo lleva a consultar aterrado con temor y a veces p\u00e1nico.<\/p>\n<p>Es necesario que el m\u00e9dico dermat\u00f3logo conozca esta situaci\u00f3n o patolog\u00eda y pueda con psicof\u00e1rmacos, como los tranquilizantes y\/o ansiol\u00edticos y algunas veces antipsic\u00f3ticos y t\u00e9cnicas como el psicoan\u00e1lisis y otras terapias ayudar a sacar al paciente de estas profundas dolencias.<\/p>\n<p><strong>Rolando Hern\u00e1ndez P\u00e9rez<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La piel es un \u00f3rgano que est\u00e1 letalmente expuesto frente a nuestros ojos: todo lo que ocurre en ella como la psoriasis, el acn\u00e9, ros\u00e1cea, urticaria, el vit\u00edligo, etc., sin entender la causa, ser\u00e1n est\u00edmulos marcados para la aparici\u00f3n de la ansiedad; otras veces la existencia de una patolog\u00eda psiqui\u00e1trica solapada o manifiesta puede, muchas veces, ser el detonante para imaginarse una sintomatolog\u00eda que no existe, como no sea en la mente del paciente que lo lleva a consultar aterrado con temor y a veces p\u00e1nico.<\/p>\n","protected":false},"author":65,"featured_media":44673,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[15],"tags":[],"class_list":["post-44672","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","","category-editorial"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/piel-l.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/44672","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/piel-l.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/piel-l.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/piel-l.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/users\/65"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/piel-l.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=44672"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/piel-l.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/44672\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/piel-l.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/media\/44673"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/piel-l.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=44672"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/piel-l.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=44672"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/piel-l.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=44672"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}