{"id":46461,"date":"2018-04-13T12:08:40","date_gmt":"2018-04-13T16:38:40","guid":{"rendered":"https:\/\/piel-l.org\/blog\/?p=46461"},"modified":"2018-04-16T10:42:47","modified_gmt":"2018-04-16T15:12:47","slug":"la-oms-reconoce-el-trastorno-por-videojuegos-como-problema-mental","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/piel-l.org\/blog\/46461","title":{"rendered":"La OMS reconoce el trastorno por videojuegos como problema mental"},"content":{"rendered":"<p>La Organizaci\u00f3n Mundial de la Salud (OMS) incluir\u00e1, por primera vez, el trastorno por videojuegos como enfermedad mental, al incluirlo en su pr\u00f3xima edici\u00f3n de la Clasificaci\u00f3n Internacional de Enfermedades (ICD-11), que no se actualiza desde 1990. La posibilidad de que los videojuegos generen<strong>\u00a0trastornos patol\u00f3gicos<\/strong>\u00a0(o incluso adicci\u00f3n) ha sido un asunto largamente discutido y este ser\u00eda el primer paso firme que se da en esta direcci\u00f3n, que sin duda generar\u00e1 una gran controversia en el \u00e1mbito cient\u00edfico por las dudas \u2014y rechazo\u2014 que provoca esta clasificaci\u00f3n.<\/p>\n<p><strong><em>\u201cLos profesionales de la salud deben reconocer que los trastornos del juego pueden tener consecuencias graves para la salud\u201d, ha asegurado Vladimir Poznyak, de la OMS.<\/em><\/strong><\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-35191 aligncenter\" src=\"http:\/\/bitacoramedica.com\/wp-content\/uploads\/2017\/12\/boys-playing-video-games-on-couch_tyatse.jpg\" sizes=\"auto, (max-width: 448px) 100vw, 448px\" srcset=\"http:\/\/bitacoramedica.com\/wp-content\/uploads\/2017\/12\/boys-playing-video-games-on-couch_tyatse.jpg 448w, http:\/\/bitacoramedica.com\/wp-content\/uploads\/2017\/12\/boys-playing-video-games-on-couch_tyatse-300x221.jpg 300w\" alt=\"\" width=\"448\" height=\"330\" \/><\/p>\n<p>Este trastorno se caracteriza por un patr\u00f3n de comportamiento de juego \u201ccontinuo o recurrente\u201d y, aunque todav\u00eda no se ha cerrado la definici\u00f3n, la OMS vincula este nuevo trastorno a\u00a0<strong>tres condiciones negativa<\/strong>s provocadas por el mal uso de los juegos digitales. En primer lugar, por no controlar la conducta de juego en cuando al inicio, frecuencia, intensidad, duraci\u00f3n, finalizaci\u00f3n y contexto en que se juega. Segundo, al aumento de la prioridad que se otorga a los juegos frente a otros intereses vitales y actividades diarias. Y tercero, al mantenerse la conducta o darse una escalada \u201ca pesar de la ocurrencia de consecuencias negativas\u201d, seg\u00fan el borrador actual que maneja la OMS. El trastorno se refiere al uso de juegos digitales o videojuegos, que se puede realizar mediante conexi\u00f3n a Internet o sin ella.<\/p>\n<p><em><strong>\u201cLos profesionales de la salud deben reconocer que los trastornos del juego pueden tener consecuencias graves para la salud\u201d<\/strong><\/em>,<em><strong>\u00a0ha asegurado Vladimir Poznyak<\/strong><\/em>, responsable del Departamento de Salud Mental y Abuso de Sustancias de la OMS, en declaraciones a\u00a0<em>New Scientist<\/em>,\u00a0que ha adelantado la noticia. Consultada por\u00a0<em>Materia<\/em>, la OMS confirma la informaci\u00f3n, adelanta que el ICD-11 estar\u00e1 listo en 2018 e insiste en un matiz: el trastorno por videojuegos no tendr\u00e1 ep\u00edgrafe espec\u00edfico, sino que aparecer\u00e1 englobado en el m\u00e1s amplio de juegos digitales.<\/p>\n<p><strong><em>\u201cHay que distinguir lo que son adicciones y lo que es uso problem\u00e1tico, por ejemplo, si te causas da\u00f1o a ti o a terceros con esa conducta\u201d, explica Helena Matute<\/em><\/strong><\/p>\n<p>Poznyak aclara que la mayor\u00eda de las personas que juegan videojuegos no sufre ning\u00fan trastorno, del mismo modo que la mayor\u00eda de las personas que beben alcohol tampoco. Pero hay circunstancias en que el uso excesivo puede generar efectos adversos, seg\u00fan este experto de la OMS.<\/p>\n<p>El patr\u00f3n de comportamiento debe ser de suficiente gravedad como para causar un deterioro significativo en las \u00e1reas de funcionamiento personal, familiar, social, educativo, ocupacional u otras \u00e1reas importantes, explica el borrador de la OMS.\u00a0<em><strong>\u201cEl comportamiento del juego y otras caracter\u00edsticas son normalmente evidentes durante un per\u00edodo de al menos 12 meses para que se asigne un diagn\u00f3stico, aunque la duraci\u00f3n requerida puede acortarse si se cumplen todos los requisitos de diagn\u00f3stico y los s\u00edntomas son graves\u201d,<\/strong><\/em>\u00a0advierte.<\/p>\n<p>La OMS comenz\u00f3 a considerar este trastorno hace una d\u00e9cada, y tras a\u00f1os de trabajo con profesionales de salud mental, se ha decidido reconocer el desorden oficialmente en su pr\u00f3ximo manual de diagn\u00f3stico. Pero no fueras otros supuestos problemas relacionados con la tecnolog\u00eda, como la adicci\u00f3n a los m\u00f3viles o a Internet que, desde su irrupci\u00f3n, han estado siempre presentes en el debate p\u00fablico aunque no tanto entre los expertos.<\/p>\n<p><strong><em>\u201cNo est\u00e1 nada claro que estos problemas puedan o deber\u00edan atribuirse a un nuevo trastorno\u201d, critican otros expertos<\/em><\/strong><\/p>\n<p><em><strong>\u201cHay que distinguir lo que son adicciones y lo que es uso problem\u00e1tico, por ejemplo, si te causas da\u00f1o a ti o a terceros con esa conducta\u201d, explica la especialista\u00a0Helena Matute<\/strong><\/em>, en referencia a esta nueva clasificaci\u00f3n de los juegos digitales. Esta catedr\u00e1tica de\u00a0<strong>Psicolog\u00eda Experimental de la Universidad de Deusto<\/strong>\u00a0recuerda que se incluy\u00f3 el juego con apuestas en la \u00faltima edici\u00f3n del Manual diagn\u00f3stico y estad\u00edstico de los trastornos mentales\u00a0<strong>(DSM, la biblia de la psiquiatr\u00eda)<\/strong>. \u201cPero dec\u00eda que hac\u00eda falta m\u00e1s investigaci\u00f3n para estos otros problemas, como el de los juegos multijugador de internet, por ejemplo\u201d, se\u00f1ala. Matute duda que desde aquella versi\u00f3n del DSM, de 2013, se haya generado la suficiente literatura cient\u00edfica para dar este paso.<\/p>\n<p>A principios de 2017, cuando se supo que la OMS valoraba incluir los juegos digitales como posible origen de trastornos mentales,\u00a0un grupo de especialistas public\u00f3\u00a0un art\u00edculo en el que criticaban seriamente la idea.\u00a0<em><strong>\u201cLas preocupaciones sobre los comportamientos de juego problem\u00e1ticos merecen toda nuestra atenci\u00f3n\u201d,<\/strong><\/em>\u00a0dec\u00edan, pero sin embargo\u00a0<em><strong>\u201cno est\u00e1 nada claro que estos problemas puedan o deber\u00edan atribuirse a un nuevo trastorno\u201d<\/strong><\/em>. A partir de ah\u00ed, se\u00f1alaban sus dudas sobre la calidad de la base de investigaci\u00f3n y la falta de consenso sobre los s\u00edntomas a tener en cuenta. Por ello, cre\u00edan que esta idea\u00a0<em><strong>\u201ctiene repercusiones negativas en materia m\u00e9dica, cient\u00edfica, de salud p\u00fablica y social\u201d<\/strong><\/em>\u00a0por el p\u00e1nico moral que puede provocar o la \u201caplicaci\u00f3n prematura del diagn\u00f3stico en la comunidad m\u00e9dica y el tratamiento de casos falsos positivos abundantes, especialmente para ni\u00f1os y adolescentes\u201d. Por todo ello, conclu\u00edan que la clasificaci\u00f3n\u00a0<em><strong>\u201cdebe eliminarse para evitar el desperdicio de recursos de salud p\u00fablica y para evitar causar da\u00f1os a los videojugadores sanos de todo el mundo\u201d<\/strong><\/em>.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Fuente:\u00a0<a href=\"https:\/\/elpais.com\/elpais\/2017\/12\/21\/ciencia\/1513852127_232573.html\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Elpa\u00eds.com<\/a><\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La Organizaci\u00f3n Mundial de la Salud (OMS) incluir\u00e1, por primera vez, el trastorno por videojuegos como enfermedad mental, al incluirlo en su pr\u00f3xima edici\u00f3n de la Clasificaci\u00f3n Internacional de Enfermedades (ICD-11)<\/p>\n","protected":false},"author":10,"featured_media":46462,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[22],"tags":[],"class_list":["post-46461","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","","category-de-bitacoramedica"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/piel-l.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/46461","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/piel-l.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/piel-l.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/piel-l.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/users\/10"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/piel-l.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=46461"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/piel-l.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/46461\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/piel-l.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/media\/46462"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/piel-l.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=46461"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/piel-l.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=46461"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/piel-l.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=46461"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}