{"id":48248,"date":"2020-05-22T11:49:39","date_gmt":"2020-05-22T16:19:39","guid":{"rendered":"https:\/\/piel-l.org\/blog\/?p=48248"},"modified":"2020-05-23T04:07:40","modified_gmt":"2020-05-23T08:37:40","slug":"que-hay-de-las-consecuencias-neuropsiquiatricas-en-el-cataclismo-del-covid-19","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/piel-l.org\/blog\/48248","title":{"rendered":"Qu\u00e9 hay de las consecuencias neuropsiquiatricas en el cataclismo del COVID-19?"},"content":{"rendered":"<p><strong>Dr. Antonio David P\u00e9rez-Elizondo<\/strong><br \/>\n<em>M\u00e9dico Internista-Dermatoonc\u00f3logo<\/em><br \/>\n<em>Instituto Materno Infantil del Estado de M\u00e9xico<\/em><br \/>\n<em>Universidad Aut\u00f3noma del Estado de M\u00e9xico<\/em><br \/>\n<em>Universidad de la Salud del Estado de M\u00e9xico<\/em><\/p>\n<p>La catastr\u00f3fica y mal recordada gripe espa\u00f1ola a principios del siglo pasado caus\u00f3 la muerte de m\u00e1s de 50 millones de personas en todo el mundo, la cual, seg\u00fan el estudio de McCall del Instituto de Investigaci\u00f3n M\u00e9dica de Enfermedades Infecciosas del Ej\u00e9rcito estadounidense, ocasiono la conocida encefalitis let\u00e1rgica, como secuela de evidentes brotes psic\u00f3ticos, rasgos esquizoides, trastornos del espectro del parkinsonismo y excesiva somnolencia<br \/>\nEn estas \u00faltimas dos d\u00e9cadas, sacudidas por epidemias de coronavirus; SARS-CoV-1 causante del s\u00edndrome respiratorio grave, MERS-CoV, responsable de un cuadro semejante oriundo del Oriente Medio, y la arremetida desastrosa del H1-N1 en el 2009, tambi\u00e9n se acompa\u00f1aron de diferentes secuelas neurol\u00f3gicas como epilepsia, encefalopat\u00edas multifactoriales, s\u00edndrome de Guillain-Barr\u00e9, y diferentes problemas neuromusculares, entre otras numerosas manifestaciones cl\u00ednicas<\/p>\n<p><strong>\u00bfQu\u00e9 hemos aprendido de esas experiencias anteriores ?<\/strong><\/p>\n<p>Quiz\u00e1s muy poco; los datos arrojados se quedan en el olvido. Por lo pronto sabemos que los sobrevivientes del SARS-CoV-1 ocurrido en el a\u00f1o 2003, presentaron en un 50% de los pacientes que la sufrieron, trastorno de estr\u00e9s postraum\u00e1tico dentro del complejo contexto de la ansiedad; el 40% depresi\u00f3n mayor, y cerca del 15% de obsesiones y conductas compulsivas evidentes 2 a\u00f1os despu\u00e9s del escenario tr\u00e1gico, comparado con el irrisorio 3% de las afecciones psicopatol\u00f3gicas antes de la epidemia.<\/p>\n<p>Obviamente una mayor incidencia de angustia, episodios delirantes, estados depresivos con marcada y registrada tendencia suicida, insomnio, y trastornos de la personalidad se documentan en las pasadas pandemias virales respiratorias como parte del cortejo sintom\u00e1tico y perpetuado por meses o a\u00f1os en sujetos sanos y aquellos recuperados tras la infecci\u00f3n 1, 2.<\/p>\n<p>El grupo de Troyer de la Universidad de San Diego publico en la revista \u201cBrain, Behavior and Immunity\u201d la existencia de ansiedad y miedos extremos, hallazgos por naturaleza irracionales por la abrupta e inesperada aparici\u00f3n de la apocal\u00edptica pandemia de COVID-19 con sintomatolog\u00eda debutante y desconocida hasta el momento por el personal sanitario, destac\u00e1ndose entre otras, anosmia, disgeusia, meningoencefalitis, cuadros gripales at\u00edpicos acompa\u00f1ados de graves y potencialmente mortales alteraciones respiratorias restrictivas, asi como fen\u00f3menos tromboemb\u00f3licos y alteraciones mucocut\u00e1neas muy diversas e inespec\u00edficas; y seguramente otras m\u00e1s que se iran anexando y que indudablemente dificultan el protocolo integral y \u00f3ptimo del propuesto manejo m\u00e9dico multidisciplinario. De hecho, los autores postulan el desarrollo exponencial y respuesta inmunoinflamatoria con la consecuente apoptosis tisular, en especial del sistema nervioso central y por supuesto de otros \u00f3rganos de la econom\u00eda corporal, a\u00fan cuando la carga viral hab\u00eda desaparecido con activa intervenci\u00f3n de la autoinmunidad en individuos susceptibles. Por otra parte, en ciertas condiciones de supuesta inmunodepresi\u00f3n da lugar a latencia por invasi\u00f3n e integraci\u00f3n al genoma neuronal con reactivaci\u00f3n y potenciaci\u00f3n infecciosa correlacionada con el funesto riesgo mortal, que hasta ahora se calcula entre el 6 y 15% de la poblaci\u00f3n infectada.<\/p>\n<p>En la actualidad es incuestionable la repercusi\u00f3n estresante ocasionada por la embestida del COVID-19 sin distinguir clase social. Tal como lo se\u00f1ala Suzi Hong del Servicio de Psiquiatr\u00eda, Medicina Familiar y Salud P\u00fablica de la Universidad de California; la vivencia constante de incertidumbre y zozobra del d\u00eda siguiente y del tiempo por venir, se correlaciona con el temor incontrolable al contagio fortuito y su cuestionamiento de la muerte 3,4,5.<br \/>\nEse terror a lo desconocido, la disminuci\u00f3n e incluso falta de recursos alimentarios y sanitarios as\u00ed como las cifras diarias de v\u00edctimas presentadas por los medios de comunicaci\u00f3n, aunados al confinamiento sin fecha fija de caducidad agudiza el miedo, la desesperanza y tristeza. Todo ello nos lleva a una sensaci\u00f3n de inseguridad, soledad y desprendimiento del contacto f\u00edsico humano emp\u00e1tico y cercano que sin cuestionamiento alguno nos hundir\u00e1 inexorablemente en una depresi\u00f3n cr\u00f3nica perturbadora, agujero obscuro y profundo sin avizorar una luz esperanzadora a la distancia; (Juan Castilla, psic\u00f3logo cl\u00ednico y experto en inteligencia emocional.) 6,7<\/p>\n<p>Al parecer es tal el impacto global del fen\u00f3meno que resulta muy complicado realizar alguna predicci\u00f3n de la transformaci\u00f3n que experimentaremos en nuestras vidas en todos los aspectos en cuesti\u00f3n de d\u00edas o meses; sin embargo, la ciencia del comportamiento y lo poco aprendido con anterioridad sugiere que los cambios ser\u00e1n dr\u00e1sticos y radicales a largo plazo. Algunos estudiosos del tema advierten modificaciones inmediatas de la conducta, tales como el empleo compulsivo de desinfectantes y el frecuente lavado de manos de tinte vigoroso y casi lit\u00fargico; un poco m\u00e1s de la mitad de las personas obedece la instrucci\u00f3n del distanciamiento social. En opini\u00f3n de Mart\u00ednez-Kaigi, psic\u00f3loga de salud de la Facultad de Medicina de la Universidad de Yale, estos cambios obedecen al miedo ante la muy probable contagiosidad y\/o p\u00e9rdida del empleo, posiblemente el fren\u00e9tico atesoramiento y aislamiento podr\u00e1n disminuir con el tiempo sin desaparecer en su totalidad, seg\u00fan comenta.<\/p>\n<p><strong>\u00bfNuestra \u00e9lite gubernamental discernir\u00e1 que nuestro verdadero enemigo es la enfermedad, o estamos en medio de un campo de batalla sin defensa o protecci\u00f3n?;<\/strong><br \/>\n<strong>\u00bfSe podr\u00eda considerar esta hecatombe un plan estrat\u00e9gico de la pol\u00edtica internacional en el reordenamiento socioecon\u00f3mico mundial ?<\/strong> 8,9.<\/p>\n<p>Son much\u00edsimas las interrogantes que surgen a diario entre la desinformaci\u00f3n, ignorancia, indefensi\u00f3n, miedo justificable y el naufragio sin saber nadar; no conforme con esto, se agudiza la agresi\u00f3n y violencia totalmente inaceptable al personal de la salud y ni comentar la creciente perogrullada del maltrato dom\u00e9stico.<br \/>\nEn un intento de presagiar la pesadumbre de esta abrumadora pesadilla, cito \u201cHay d\u00e9cadas en las que no pasa nada, y semanas en las que pasan d\u00e9cadas\u201d, una frase c\u00e9lebre de Lenin en 1917. \u00bfAlgo anal\u00f3gico de lo que actualmente vivimos?.<\/p>\n<p>Hace un trimestre el mundo era tan distinto, nuestros proyectos personales y perspectivas sociales han sido catapultadas con desmedida furia tan s\u00f3lo en unos d\u00edas por la pandemia. En mi humilde y particular punto de vista y por lo mencionado con anterioridad esto no es un par\u00e9ntesis que pronto concluya con los corchetes de cierre; a los que sobrevivamos al abrir las puertas del encierro, nuestro mundo ser\u00e1 completamente ajeno y divergente, la normalidad conocida no se encontrar\u00e1. Es obligado resistir y adaptarse al giro de la nueva ingenier\u00eda organizacional que no nos espera con gratitud y bienaventuranza, nadie es ni ser\u00e1 indispensable.<\/p>\n<p>La ejecutiva del Fondo Monetario Internacional (FMI), Kristalina Georgiva, arremete que la crisis en la que estamos sumergidos no se compara en nada a la Gran depresi\u00f3n de los 30\u00b4s con desplomes del producto interno bruto hasta del 20%; sus recomendaciones te\u00f3ricas de ejercer medidas elementales de apoyo a los sistemas de salud; prestaciones y pr\u00f3rrogas fiscales y financieras al ciudadano com\u00fan y empresas, as\u00ed como reducir el p\u00e1nico estresante del los mercados burs\u00e1tiles\u2026 s\u00f3lo se estacionar\u00e1 en una loable intenci\u00f3n.<\/p>\n<p>Para finalizar esta reflexi\u00f3n interpretativa, tendr\u00e9 que pensar que no habr\u00e1 h\u00e9roes en esta angustiosa espera que nos va poco a poco ahogando, dia a dia en esa espera de que se encuentren soluciones curativas. So\u00f1amos con el ant\u00eddoto globalmente codiciado, pero pese al esfuerzo inestimable y monumental de cient\u00edficos e investigadores a\u00fan con o sin la valiosa ayuda de los recursos contempor\u00e1neos como la sofisticada maquinaria robotizada, los super microchips, o el complejo del \u201cbig data\u201d; hoy nadie posee la verdad absoluta. \u00danicamente creemos en la incoercible y vigorosa voluntad humana que sin lugar a dudas. conflagrar\u00e1 las virtudes ocultas de la preservaci\u00f3n de la especie. AMEN 10, 11<br \/>\n\u201cA veces aprender cuesta siglos, y por desgracia muchas veces no se aprende\u201d.<\/p>\n<p><strong>REFERENCIAS<\/strong><br \/>\n1. Venegas-Francke P. Encefalitis let\u00e1rgica. La epidemia en los albores de la neurolog\u00eda. Rev Neurol 2019; 68 (2): 82-88<br \/>\n2. McCall S, Vilensky JA, Gilman S. The relationship between encephalitis lethargica and influenza: a critical analysis. J Neurovirol 2008; 14: 177\u00ad85.<br \/>\n3. Emily A. Troyer, Jordan N. Kohn and Suzi Hong. Are we facing a crashing wave of neuropsychiatric sequelae of COVID-19?. Brain, Behavior, and Immunity, in press; https:\/\/doi.org\/10.1016\/j.bbi.2020.04.027<br \/>\n4. Marc Desforges 1, Alain Le Coupanec 1, Philippe Dubeau 1 , Andr\u00e9anne Bourgouin 1, Louise Lajoie 2, Mathieu Dub\u00e9 1,3 and Pierre J. Talbot . Human Coronaviruses and Other Respiratory Viruses: Underestimated Opportunistic Pathogens of the Central Nervous System?. Viruses 2020, 12(1), 14<br \/>\n5. Zandifar A, Badrfam R. COVID-19: Considering the prevalence of schizophrenia in the coming decades. Psychiatry Res. 2020; 288<br \/>\n6. Kruger J and Dunning D. Unskilled and Unaware of It: How Difficulties in Recognizing One&#8217;s Own Incompetence Lead to Inflated Self-Assessments. Journal of Personality and Social Psychology1999, Vol. 77, No. 6, l 121-1134.<br \/>\n7. Ames, Daniel R.; Kammrath, Lara K.\u00abMind-Reading and Metacognition: Narcissism, not Actual Competence, Predicts Self-Estimated Ability\u00bb. Journal of Nonverbal Behavior 2004; 28 (3) p\u00e1g. 187-209.<br \/>\n8. Mettler Suzanne and Joe Soss. \u201cThe Consequences of Public Policy for Democratic Citizenship: Bridging Policy Studies and Mass Politics.\u201d Perspectives on Politics 2004; 2(1): 55\u201373.<br \/>\n9. Mettler S. The Policyscape and the Challenges of Contemporary Politics to Policy Maintenance. Perspectives on Politics June 2016 Vol. 14\/No. 2<br \/>\n10. Kenneth Clark, The Drawings of Leonardo da Vinci in the Royal Library at Windsor Castle, 2nd ed., The Art Bulletin, 53:4, 528-532.<br \/>\n11. Vallejo Clavijo A.C. Una consideraci\u00f3n sobre el espacio en Leonardo da Vinci, desde la ciencia, el arte y la filosof\u00eda. An\u00e1lisis no. 81, 2012, 24-39.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>No habr\u00e1 h\u00e9roes en esta angustiosa espera que nos va poco a poco ahogando, dia a dia en esa espera de que se encuentren soluciones curativas<\/p>\n","protected":false},"author":107,"featured_media":48249,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[50],"tags":[],"class_list":["post-48248","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","","category-de-mi-experiencia"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/piel-l.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/48248","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/piel-l.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/piel-l.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/piel-l.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/users\/107"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/piel-l.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=48248"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/piel-l.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/48248\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/piel-l.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/media\/48249"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/piel-l.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=48248"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/piel-l.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=48248"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/piel-l.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=48248"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}