{"id":51342,"date":"2022-09-30T09:07:29","date_gmt":"2022-09-30T13:07:29","guid":{"rendered":"https:\/\/piel-l.org\/blog\/?p=51342"},"modified":"2022-10-02T14:35:01","modified_gmt":"2022-10-02T18:35:01","slug":"la-angustia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/piel-l.org\/blog\/51342","title":{"rendered":"La Angustia"},"content":{"rendered":"<p><strong>Rolando Hern\u00e1ndez P\u00e9rez<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-large wp-image-51343\" src=\"https:\/\/piel-l.org\/blog\/wp-content\/uploads\/\/2022\/09\/la-angustia-1024x576.jpeg\" alt=\"\" width=\"618\" height=\"348\" srcset=\"https:\/\/piel-l.org\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/09\/la-angustia-1024x576.jpeg 1024w, https:\/\/piel-l.org\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/09\/la-angustia-390x219.jpeg 390w, https:\/\/piel-l.org\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/09\/la-angustia-768x432.jpeg 768w, https:\/\/piel-l.org\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/09\/la-angustia.jpeg 1280w\" sizes=\"auto, (max-width: 618px) 100vw, 618px\" \/><span style=\"color: #999999; font-size:9px;\"><em>Angel Mu&ntilde;oz, 2022<\/em><\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em>\u201cJueves 10.45 AM, consultorio m\u00e9dico dermatol\u00f3gico\u201d<\/em><\/p>\n<p>\u201cDoctor, cr\u00e9amelo, nadie sufrir\u00eda intensamente &#8212;o\u00edgase bien, intensamente&#8212; por problemas imaginarios; o por problemas que pueden o no pueden ocurrir; ni nadie doctor, padecer\u00eda con Intenso dolor por imaginarse un peligro o una amenaza. Ahora bien doctor, ese sufrimiento del cual yo le hablo, es tan intenso, profundo y de tanta fuerza que lo deja a uno sin vigor.<\/p>\n<p>Estos momentos de sufrimiento intenso, a los que llamo angustia, han tenido una causa no imaginaria y los he vivido &#8211;con alguna frecuencia&#8211; en los \u00faltimos doce a\u00f1os de mi vida; pero lo que m\u00e1s me inquieta es la intensidad del dolor que me causan. Hasta ahora no he tenido ideaci\u00f3n suicida, pero es tan fuerte ese sufrimiento que temo si terminar\u00e9 busc\u00e1ndole \u201c<em>esa soluci\u00f3n\u2026<\/em>\u201d.<\/p>\n<p>Le pongo un ejemplo de lo aplastante que es la angustia en m\u00ed: Doctor, si el sentimiento de los ucranianos fuera de angustia como la que yo vivo ya el esbirro de Putin se hubiese apropiado de ese pa\u00eds. En otras palabras, doctor, cuando la angustia no quita las fuerza, paraliza.<\/p>\n<p>Quien as\u00ed se expresa es un paciente de sesenta a\u00f1os de edad, con claros y antiguos antecedentes de Psoriasis con el 35% de su piel comprometida e insipiente artritis psoriatica con dos a\u00f1os de evoluci\u00f3n; economista de profesi\u00f3n, investigador de temas fiscales y gran aficionado al cine y a la lectura de cualquier g\u00e9nero literario.<\/p>\n<p>D\u00e9jeme explicarle, doctor: pongamos por caso que ma\u00f1ana ser\u00e9 ejecutado a las seis de la ma\u00f1ana, es decir, dentro de doce horas, yo le aseguro que el estado de tensi\u00f3n no es tan grande como si de un momento a otro me dieran una noticia terrible, irremediable.<\/p>\n<p>Me explico, con la sentencia a muerte dentro de doce horas puedo crear una distancia frente a mi muerte; una distancia que se puede convertir en angustia y desesperaci\u00f3n lo cual es terrible pero,\u00a0 una vez que tomo conciencia de lo inevitable de mi muerte de que voy a ser ejecutado, mi sufrimiento, seguramente amainar\u00e1; adem\u00e1s, doctor, por mucho apego que le pueda tener a mi vida s\u00e9 que lo terrible &#8211;mi muerte\u2014aparecer\u00e1 pero no ahora; incluso, tengo la opci\u00f3n del pensamiento espiritual que me habla de otra vida; podr\u00eda entonces crear sentimientos y pensamientos evasivos e incluso de adaptaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Bueno, as\u00ed es como yo lo pienso; a lo mejor no le tengo tanto apego a la vida y en esas doce horas me acostumbrar\u00eda a esa fatalidad evadi\u00e9ndome de alguna manera. Pero, la angustia es otra cosa, doctor; es un infierno en c\u00e1mara lenta; es una emoci\u00f3n aplastante que cubre la mente, el cuerpo y el alma.<\/p>\n<p>Es la segunda vez que este paciente llega a mi consultorio. Me toma de sorpresa su reflexi\u00f3n, aunque s\u00ed estoy consciente de que en la primera consulta refiri\u00f3 el tema de la diferencia entre la ansiedad y la angustia. Lo escucho con detenida atenci\u00f3n y empiezo a recordar su inter\u00e9s por el tema de la ansiedad por una parte y de la angustia por la otra; de hecho, en esa primera consulta me dijo que le dedicar\u00eda tiempo a pensar sobre esos dos temas para retomarlos en su segunda consulta.<\/p>\n<p>Otra cosa doctor, m\u00e1s que tristeza, miedo o sentimiento de p\u00e9rdida uno lo que siente con la angustia es una especie de asfixia, una asfixia mec\u00e1nica y a la vez mental y espiritual en la existencia; porque como usted bien sabe, la palabra \u00ab<em>angustia<\/em>\u00bb viene de angosto es como si<br \/>\nadem\u00e1s de no poder remediar el problema que est\u00e1 ocurriendo, ning\u00fan esfuerzo que se haga por salir de \u00e9l tiene cabida; uno est\u00e1 en un foso sin energ\u00edas para salir de \u00e9l; el \u00fanico vigor que queda sirve para contemplar &#8211;con la angustia m\u00e1s grande del mundo&#8211; c\u00f3mo se va reduciendo toda posibilidad de soluci\u00f3n.<\/p>\n<p>Me llam\u00f3 la atenci\u00f3n la gestualidad un tanto r\u00edgida del paciente. En la medida en que recordaba sus recurrentes episodios iba bajando la voz, arrugaba el entrecejo, reduc\u00eda el parpadeo; despu\u00e9s, inmoviliz\u00f3 los antebrazos exhibiendo una expresi\u00f3n notablemente r\u00edgida en todo el cuerpo. A pesar de su semirobusta contextura y de los 25 grados cent\u00edgrados del ambiente, no vi ning\u00fan tipo de sudoraci\u00f3n ni tampoco resequedad en los labios. Lo que s\u00ed resultaba palpable era una creciente y visible tensi\u00f3n en su rostro. No obstante, cuando le pregunt\u00e9 si acaso sent\u00eda el comienzo de un cuadro de angustia, me lo neg\u00f3; tampoco yo pude detectar que este paciente estuviese haciendo un episodio de angustia.<\/p>\n<p>Este profesional de la econom\u00eda recientemente fue despedido del trabajo por razones pol\u00edticas; en dos oportunidades durante esta segunda consulta me ha confesado su inquietud por investigar la etiolog\u00eda y el car\u00e1cter invasivo y severo con el que frecuentemente la angustia se manifiesta en \u00e9l.<\/p>\n<p>Afirma que la angustia es la neurosis que m\u00e1s agota, por tanto, dice, la que agrede con mayor letalidad la salud. Afirma que es un error confundirla con la ansiedad; nadie va a llegar a los niveles de tormento, de sentirse en zozobra por una causa difusa, evanescente, imprecisa como as\u00ed ocurre con la ansiedad. La \u201c<em>an sie dad<\/em>\u201d, dice enfatizando las tres s\u00edlabas, es un u\u00f1ero al lado de la angustia; es un simple resfriado en comparaci\u00f3n con una neumon\u00eda avanzada tratada en una UCI.<\/p>\n<p>Al final de la consulta me pidi\u00f3 unos minutos m\u00e1s de los treinta y dos que hasta ese momento hab\u00edan transcurrido; sac\u00f3 de un bolso color sepia &#8211;seg\u00fan \u00e9l, originario de la Goajira&#8211; un libro con el t\u00edtulo \u00ab<em>El concepto de la angustia<\/em>\u00bb de<span style=\"color: #0000ff;\"><a style=\"color: #0000ff;\" href=\"https:\/\/es.wikipedia.org\/wiki\/S%C3%B8ren_Kierkegaard\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\"> Soren Kierkegaard<\/a><\/span>, fil\u00f3sofo dan\u00e9s de enfoque existencialista cristiano cuyo \u00fanico mensaje que qued\u00f3 grabado en mi memoria &#8211;hace cuarenta a\u00f1os\u2014despu\u00e9s de un esfuerzo in\u00fatil que hice por leerlo completo fue la siguiente idea: \u201c\u2026cuando se rompe la conexi\u00f3n con Dios, se crea un abismo entre el hombre y la Divinidad, entonces surge la angustia.\u201d<\/p>\n<p>Contrariamente a la narraci\u00f3n del paciente, nosotros los m\u00e9dicos, consideramos ansiedad o la angustia, como sin\u00f3nimos, es un estado emocional normal y cotidiano en la vida de todos nosotros. Se caracteriza por una sensaci\u00f3n de inquietud, desasosiego, como una tempestad, aflicci\u00f3n o zozobra del \u00e1nimo y se expresa en lo som\u00e1tico , por una serie molestias de variadas caracter\u00edsticas e intensidad, entre las cuales las m\u00e1s comunes son: el aumento de la frecuencia card\u00edaca , sudoraci\u00f3n, tensi\u00f3n muscular, elevaci\u00f3n de la profundidad y frecuencia de los movimientos respiratorios y la impresi\u00f3n de tener \u201c<em>un nudo en la garganta<\/em> o una \u201c<em>opresi\u00f3n en el est\u00f3mago<\/em>\u201d. Se origina por amenazas reales o imaginarias, f\u00edsicas o psicol\u00f3gicas, que nos toque vivir , as\u00ed como de factores de orden biol\u00f3gico (temperamento). La intensidad de este fen\u00f3meno normal va a depender de la importancia que le atribuyamos dichas amenazas.<\/p>\n<p>Sin embargo, en ocasiones, este estado se va a presentar de forma patol\u00f3gica, es decir de manera inexplicable o desproporcionada, sin causa aparente, produciendo incapacidad y sufrimiento por su intensidad y duraci\u00f3n. Cl\u00ednicamente la observaremos como un grupo de s\u00edntomas acompa\u00f1antes, entre otros, de diferentes enfermedades quir\u00fargicas y m\u00e9dicas, como es en este caso de la psoriasis y principalmente de las enfermedades psiqui\u00e1tricas y como expresi\u00f3n fundamental de los llamados trastornos de ansiedad , sobre todos la llamada cl\u00e1sicamente neurosis de angustia.<\/p>\n<p>Consideramos, como siempre lo hemos comentados, en nuestras escritos sobre los temas de las Psicodermatosis, ampliamente expuestos en varias editoriales en nuestra revista de Piel-L Latinoamericana y en el m\u00f3dulo de Psicodermatosis que coordina la <span style=\"color: #0000ff;\"><a style=\"color: #0000ff;\" href=\"https:\/\/piel-l.org\/blog\/author\/saludmental-rg\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Dra. Rosario Guevara<\/a><\/span> la importancia para el m\u00e9dico dermat\u00f3logo conocer ampliamente y manejar con destreza tanto farmacol\u00f3gicamente como psicol\u00f3gicamente este tema, que es m\u00e1s frecuente de lo que creemos.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Contrariamente a la narraci\u00f3n del paciente, nosotros los m\u00e9dicos, consideramos ansiedad o la angustia, como sin\u00f3nimos, es un estado emocional normal y cotidiano en la vida de todos nosotros<\/p>\n","protected":false},"author":65,"featured_media":51343,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[15],"tags":[],"class_list":["post-51342","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","","category-editorial"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/piel-l.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/51342","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/piel-l.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/piel-l.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/piel-l.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/users\/65"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/piel-l.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=51342"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/piel-l.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/51342\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/piel-l.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/media\/51343"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/piel-l.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=51342"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/piel-l.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=51342"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/piel-l.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=51342"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}