{"id":5246,"date":"2008-12-05T17:27:01","date_gmt":"2008-12-05T21:27:01","guid":{"rendered":"http:\/\/piel-l.org\/blog\/?p=5246"},"modified":"2008-12-20T18:29:14","modified_gmt":"2008-12-20T22:29:14","slug":"museo-olavide-lepra-tuberculosa","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/piel-l.org\/blog\/5246","title":{"rendered":"Museo Olavide: Lepra tuberculosa"},"content":{"rendered":"<p>&nbsp;<\/p>\n<blockquote>\n<p><strong><em>Esta publicaci\u00f3n tiene el permiso del Dr. Esteban Dauden Director de Actas Dermosifilograficas, de donde fueron extraidas las fotos y el comentario del Prof. DR, Luis Conde Salazar<\/em><\/strong><\/p>\n<\/blockquote>\n<p>\n<strong><a href=\"http:\/\/piel-l.org\/blog\/wp-content\/uploads\/\/2008\/12\/museo_218-800x600.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" height=\"150\" align=\"left\" width=\"150\" class=\"alignleft size-thumbnail wp-image-5247\" title=\"museo_218-800x600\" src=\"http:\/\/piel-l.org\/blog\/wp-content\/uploads\/\/2008\/12\/museo_218-800x600-150x150.jpg\" alt=\"\" \/><\/a>Lepra tuberculosa<br \/>\nPor Enrique Zof\u00edo Actas Dermosifiliogr. 2008;99:415-6.<br \/>\nHistoria cl\u00ednica<\/strong><\/p>\n<p>J. F., casado, de oficio hojalatero, natural de Somavez, provincia de Santander, de 30 a\u00f1os de edad sin antecedentes hereditarios que se refieran a la enfermedad actual. Dice que por el a\u00f1o 1886 empez\u00f3 a notar granos m\u00e1s o menos gruesos en la cara y poco despu\u00e9s en las manos; pero como nada le doliese ni le imped\u00edan dedicarse a su trabajo, no pod\u00eda entender que estuviese enfermo; m\u00e1s pasando meses y viendo que los granos no desaparec\u00edan, y en cambio iban en aumento, llegando al tama\u00f1o primero de garbanzos y despu\u00e9s de avellanas, decidi\u00f3 consultar a un m\u00e9dico que no dud\u00f3 que se trataba de un leproso, disponi\u00e9ndole tomara el aceite de h\u00edgado de bacalao.<\/p>\n<p><!--more--><\/p>\n<p>\nLo tom\u00f3 un poco tiempo, y no encontrando mucho alivio decidi\u00f3 ingresar en este Hospital en la sala y n\u00fameros mencionados en el mes de mayo de 1890.<\/p>\n<p>En cuanto al estado actual, en las funciones de relaci\u00f3n y nutrici\u00f3n no se notan grandes alteraciones, y solamente en la piel de todo el cuerpo, y particularmente en la de la cara y manos, se observan grandes manchas o lamparones, gruesos, tuberculosos, agrupados, de color oscuro cobrizo, resultando los m\u00fasculos de la cara, sobre todo los de las cejas, nariz y labios, abultados en extremo, hasta desfigurar al enfermo con esa facies especial leonada de los leprosos.<\/p>\n<p>Sus manos est\u00e1n aporradas, y sus dedos muy gruesos que le impiden juntarlos, careciendo en absoluto de sensibilidad t\u00e1ctil.<\/p>\n<p><em><strong> Lepra tuberculosa<\/strong><\/em><\/p>\n<p>Es indudable, visto los s\u00edntomas apuntados y el estado actual del enfermo, que se trata de una lepra tuberculosa, y en el segundo per\u00edodo, f\u00e1cil de diagnosticar por sus caracteres patognom\u00f3nicos, y cuya curaci\u00f3n, dado el estado actual de la ciencia sobre este punto, es dudosa.<\/p>\n<p><em><strong>Tratamiento<\/strong><\/em><\/p>\n<p>Se le prescribi\u00f3 raci\u00f3n con vino com\u00fan. Tintura alcoh\u00f3lica de yodo para tomar en las comidas, de seis a treinta gotas, y pomada de yodoformo para untura a los tub\u00e9rculos. Viendo que el enfermo con este plan no mejora, se le suspende, sustituy\u00e9ndolo por salol, un gramo y diez p\u00edldoras, para tomar cinco por la ma\u00f1ana y tarde en las comidas.<\/p>\n<p>Con estas p\u00edldoras, por espacio de meses tomadas, encontramos al enfermo mejorado; los tub\u00e9rculos, si no disminuyen, se ponen p\u00e1lidos y su facies no es tan abultada; los tub\u00e9rculos de las manos se ve que no son tan gruesos y hay en los dedos alguna sensibilidad de la que antes carec\u00eda, menos congesti\u00f3n y m\u00e1s flexibilidad.<\/p>\n<p>En la garganta aparecieron algunos tub\u00e9rculos ulcerados que produjeron afon\u00eda y que desaparecieron merced a la causticaci\u00f3n con la tintura de yodo y nitrato de plata.<\/p>\n<p>El enfermo sigue en tratamiento cuando esto escribimos (enero de 1891), y aunque va mejor\u00e1ndose, no podemos aventurar juicio pron\u00f3stico de ning\u00fan g\u00e9nero dados los importantes trabajos que hoy se llevan a cabo para resolver el problema planteado, que por objeto capital tiene la curaci\u00f3n de los tub\u00e9rculos que tienen su asiento en la superficie cut\u00e1nea.<\/p>\n<p><em><strong>Comentario<\/strong><\/em><\/p>\n<p>Llama la atenci\u00f3n el diagn\u00f3stico de lepra tuberculosa, cuando por la cl\u00ednica se trata de una lepromatosa, pero debemos recordar que en esos a\u00f1os s\u00f3lo se conoc\u00edan los trabajos recientes de Hansen, que insin\u00faa la existencia del bacilo en 1871 (Archivos de Dermatolog\u00eda y Sifiliograf\u00eda de Berl\u00edn) y confirma en la misma revista en 1873, trabajos que tuvieron mucha controversia hasta su confirmaci\u00f3n en la Conferencia de Lepra de Berl\u00edn en 1896.<\/p>\n<p>En el tratamiento vemos la preocupaci\u00f3n por los nuevos tratamientos y trabajos que se estaban realizando para la &laquo;curaci\u00f3n&raquo; de la lepra. Ellos utilizan el salol que es el fenil salicilato introducido unos a\u00f1os antes (1886) por M. Nencki como antis\u00e9ptico y antibacteriano.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&nbsp; Esta publicaci\u00f3n tiene el permiso del Dr. Esteban Dauden Director de Actas Dermosifilograficas, de donde fueron extraidas las fotos y el comentario del Prof. DR, Luis Conde Salazar Lepra tuberculosa Por Enrique Zof\u00edo Actas Dermosifiliogr. 2008;99:415-6. Historia cl\u00ednica J. 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