{"id":588,"date":"2007-07-13T15:11:10","date_gmt":"2007-07-13T19:11:10","guid":{"rendered":"http:\/\/piel-l.org\/blog\/?p=588"},"modified":"2007-07-13T18:04:58","modified_gmt":"2007-07-13T22:04:58","slug":"cuento-la-fidelidad","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/piel-l.org\/blog\/588","title":{"rendered":"Cuento: \u00abLa Fidelidad\u00bb"},"content":{"rendered":"<p>En un pueblito italiano a finales de la d\u00e9cada de 1930 hab\u00eda un joven de nombre Luigi&nbsp;quien adopt\u00f3 y cri\u00f3 un perrito mestizo bautizado &quot;Fido&quot;. Cada ma\u00f1ana Fido acompa\u00f1aba a su amo a la estaci\u00f3n de ferrocarril situada a unos 2 Km. del hogar.&nbsp;<\/p>\n<p>El joven trabajaba en carpinter\u00eda en una peque\u00f1a ciudad de la zona y para desplazase ten\u00eda que tomar el tren todas las ma\u00f1anas, regresando a su pueblito a las 5.30&nbsp;todas las tardes. All\u00ed estaba Fido esperando a Luigi, d\u00eda tras d\u00eda.<\/p>\n<p><!--more--> <\/p>\n<p>Despu\u00e9s de expresar con brincos y ladridos la alegr\u00eda del encuentro con su amo, Fido daba unas carreritas y saltaba en el monte todo contento, hasta llegar a casa. Esa rutina diaria fue interrumpida bruscamente cuando Luigi fue reclutado en el ej\u00e9rcito y enviado al frente ruso en 1943. La interrupci\u00f3n fue para Luigi pero no para Fido quien ya no iba&nbsp;en las&nbsp;ma\u00f1anas&nbsp;pero si se presentaba puntualmente todas las tardes en la estaci\u00f3n del tren, esperando el regreso de su querido amo.<\/p>\n<p>Fido o\u00eda de lejos apenas perceptible, el ruido de la locomotora. Todo tenso y esperanzado ve\u00eda al tren pararse en la estaci\u00f3n. Entonces iba&nbsp;de vag\u00f3n en&nbsp;vag\u00f3n, moviendo su colita y husmeando las escaleritas y los pasajeros que bajaban&nbsp;para identificar alguna huella de su amo. El tren se marchaba y la gente tambi\u00e9n. Despu\u00e9s de esperara un ratito mas, Fido, triste y abatido con la cabeza baja y la cola entre las piernas ,regresaba solitario a su casa donde los padres de Luigi&nbsp;a\u00fan albergaban una chispa de esperanza de volver&nbsp;a ver vivo a su hijo amado . . .&nbsp; Luigi nunca volvi\u00f3. Fue una v\u00edctima m\u00e1s de la Segunda Guerra Mundial que mat\u00f3 decenas de millones de seres, algunos pecadores y criminales pero la gran mayor\u00eda, inocentes.&nbsp;&nbsp;<\/p>\n<p>Los meses y a\u00f1os pasaban. A principios de los 50, Fido ten\u00eda dificultades para desplazarse; no pudo escapar a los achaques de la vejez; ten\u00eda artritis. Sin embargo, Fido no perd\u00eda esperanzas. A pesar de los dolores para movilizarse y las fuerzas que mermaban cada vez m\u00e1s, \u00e9l segu\u00eda con su rutina convencido del regreso de su amo. El trecho de camino que hac\u00eda antes con ligereza en 15 minutos, tardaba ahora 2 horas, llegando a casa completamente agotado. Fue una tarde de invierno&nbsp;con fuerte viento y nevada. Fido dio sus \u00faltimos pasos&nbsp;sobre el blanco&nbsp;camino, se tambale\u00f3 y su noble coraz\u00f3n dejo de latir . . .<\/p>\n<p>Al d\u00eda siguiente encontraron su pobre cuerpecito congelado y cubierto de nieve.&nbsp;Todo el pueblo conoc\u00eda a Fido, todos lo lloraron, todos&nbsp;lo vieron hacer sus caminatas infructuosas y sab\u00edan lo que Fido buscaba desesperadamente.&nbsp; No fue dif\u00edcil convencer a esa gente modesta y buena, de colaborar con la erecci\u00f3n de una estatua dedicada a la memoria de&nbsp;Fido, situada hoy en d\u00eda al lado de la misma estaci\u00f3n de ferrocarril que Fido visitaba a diario, d\u00eda tras d\u00eda por el resto de su vida. El epitafio: &quot;Un ejemplo&nbsp;para todos los humanos de lo que es la&nbsp;m\u00e1xima expresi\u00f3n del AMOR Y FIDELIDAD&rdquo;.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En un pueblito italiano a finales de la d\u00e9cada de 1930 hab\u00eda un joven de nombre Luigi&nbsp;quien adopt\u00f3 y cri\u00f3 un perrito mestizo bautizado &quot;Fido&quot;. 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