{"id":667,"date":"2007-08-02T15:50:09","date_gmt":"2007-08-02T19:50:09","guid":{"rendered":"http:\/\/piel-l.org\/blog\/?p=667"},"modified":"2007-08-02T15:50:16","modified_gmt":"2007-08-02T19:50:16","slug":"el-tiempo-gran-escultor","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/piel-l.org\/blog\/667","title":{"rendered":"EL TIEMPO GRAN ESCULTOR"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"\/blog\/wp-content\/uploads\/2007\/07\/166\/librero\/fig1.jpg\" target=\"_blank\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"\/blog\/wp-content\/uploads\/2007\/07\/166\/librero\/fig1p.jpg\" alt=\"librero\" width=\"128\" height=\"200\" align=\"left\" \/><\/a> <strong>Autor<\/strong>: Marguerite Yourcenar<br \/> <strong>G\u00e9nero: <\/strong><strong>Ensayo<\/strong><br \/> <strong>Primera Edici\u00f3n<\/strong>: 1983 Editions Gallimard. De esta edici\u00f3n 1999 Grupo Santillana (primera en &nbsp;espa\u00f1ol) saldr\u00e1 la edici\u00f3n del grupo Taurus, Alfaguara.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;<br \/> <strong>Portada: <\/strong><strong>Painting of the Panjab Hills (British Museum).<\/strong><\/p>\n<p><em>De los ensayos que integran esta obra,   Yourcenar retoma algunos de los temas que le son mas queridos, el  cristianismo, la belleza, el paso del tiempo. De esta forma se configura as\u00ed  una muestra m\u00e1s de la grandeza del pensamiento de quien supo unir su  pasi\u00f3n  por el arte de la palabra el  valor de una ejemplar actitud moral ante el hombre y su historia.<\/em><\/p>\n<p><!--more--> <\/p>\n<p align=\"center\"><strong>SIXTINA<\/strong><\/p>\n<p>D\u00edcese sobre el amante m\u00e1s  querido de M. A Buonarrotti.<\/p>\n<p>&ldquo;El Maestro me dijo:<br \/> -Este es el hito que se\u00f1ala el  cruce de caminos, aproximadamente a dos millas de la Puerta del Pueblo. Ya  estamos tan lejos de la Ciudad  que los que de ella parten, cargados de recuerdos, cuando llegan aqu\u00ed ya se han  olvidado de Roma. Pues la memoria de los hombres se parece a esos viajeros  cansados que, a cada alto que hacen en el camino, van deshaci\u00e9ndose de unos  cuantos trastos in\u00fatiles, de suerte que llegan al lugar en donde van a  dormir  con las manos vac\u00edas, desnudos, y  se encontraran, cuando llegue el d\u00eda del gran despertar, como ni\u00f1os que nada  saben del ayer. Gerardo, aqu\u00ed est\u00e1 el hito. El polvo de los caminos blanquea  los escasos \u00e1rboles  que hay por el campo  como miliares de Dios; cerca de aqu\u00ed hay un cipr\u00e9s  cuyas ra\u00edces se hayan al descubierto y al que  le cuesta vivir. Hay tambi\u00e9n una posada, y   a ella acuden las gentes a beber. Supongo que las mujeres ricas, a las  que tienen vigiladas , vendr\u00e1n aqu\u00ed entre semana para entregarse a sus amantes  y que los domingos, las familias de obreros pobres considerar\u00e1n una fiesta  poder comer en ella. Supongo todo esto, Gerardo, porque en todas partes ocurre  lo mismo. <\/p>\n<p>No voy a ir m\u00e1s lejos, Gerardo.  No te acompa\u00f1ar\u00e9 m\u00e1s porque el trabajo apremia y yo soy un hombre viejo. Soy un  viejo Gerardo. En ocasiones, cuando quieres ser conmigo m\u00e1s tierno que de  costumbre, llegas a llamarme padre. Pero yo no tengo hijos. Jam\u00e1s encontr\u00e9 una  mujer que fuera tan hermosa como mis figuras de piedra, a una mujer que pudiera  permanecer inm\u00f3vil durante horas, sin hablar, como algo necesario que no  precisa actuar para ser, y que me hiciera olvidar que el tiempo pasa, puesto  que ella sigue all\u00ed. Una mujer que se dejara mirar sin sonreir ni ruborizarse,  por haber comprendido que la belleza es algo grave. Las mujeres de piedra son  m\u00e1s castas  que las otras y sobre todo  m\u00e1s fieles, s\u00f3lo que son est\u00e9riles. No hay fisura por donde pueda introducirse  en ellas el placer, la muerte o el germen del hijo, y por eso, son menos  fr\u00e1giles. A veces se rompen y su belleza    permanece por entero en cada fragmento de m\u00e1rmol, igual que Dios en  todas las cosas, pero nada extra\u00f1o entra en ellas para hacer que les estalle el  coraz\u00f3n. Los seres imperfectos se agitan   y se emparejan hasta complementarse, pero las cosas puramente bellas son  solitarias como el dolor del hombre. Gerardo, yo no tengo hijos. Si yo tuviese  de verdad un hijo, no se parecer\u00eda a la imagen que  me habr\u00eda formado de \u00e9l antes que existiera.  De ah\u00ed que las estatuas que yo hago sean diferentes de las que hab\u00eda so\u00f1ado en  un principio. Pero Dios se ha reservado para s\u00ed el ser creador conscientemente. <\/p>\n<p>Si t\u00fa fueras mi hijo Gerardo, no  te amar\u00eda m\u00e1s de lo que te amo, s\u00f3lo que no tendr\u00eda que preguntarme el por qu\u00e9.  Durante toda mi vida busqu\u00e9 respuestas a unas preguntas que quiz\u00e1 no tengan  contestaci\u00f3n, y excavaba en el m\u00e1rmol como si la verdad se encontrara en el  coraz\u00f3n de las piedras, y extend\u00eda unos colores para pintar unas paredes, como  si se tratara de tocar simult\u00e1neamente unos acordes  con un fondo de silencio demasiado grande.  Pues todo calla, incluso nuestra alma, o bien es que nosotros no o\u00edmos. <\/p>\n<p>As\u00ed  que te vas, Yo no soy ya lo bastante joven  para darle importancia a una separaci\u00f3n, aunque sea definitiva. Demasiado bien  s\u00e9 que los seres a quienes amamos y que m\u00e1s nos aman nos abandonan sin que nos  demos cuenta a cada instante que pasa.. Y as\u00ed es como se separan de si mismos.  A\u00fan est\u00e1s sentado  en ese tronco, y crees  estar todav\u00eda aqu\u00ed, pero tu ser, vuelto hacia el porvenir, ya no se adhiere a  lo que fue tu vida, y tu ausencia ha comenzado ya. Ciertamente comprendo que  todo esto no es sino una ilusi\u00f3n, como todo lo dem\u00e1s, y que el porvenir no  existe. Los hombres que inventaron el tiempo han inventado despu\u00e9s la eternidad  como contraste, pero la negaci\u00f3n del tiempo es tan vana como \u00e9l. No hay ni  pasado, ni futuro, tan s\u00f3lo una serie de presentes sucesivos, un camino  perpetuamente destruido y continuado, por el que avanzamos todos. T\u00fa est\u00e1s  sentado, Gerardo, pero tus pies se apoyan ante ti en el suelo con una especie  de inquietud, como si iniciaran ya un camino. Est\u00e1s vestido con esas ropas de  nuestra \u00e9poca que resultar\u00e1n horrorosas o simplemente extra\u00f1as cuando haya  pasado este siglo, pues los ropajes no son sino la caricatura del cuerpo. Yo te  veo desnudo. Poseo el don de ver a trav\u00e9s de la ropa, el resplandor del cuerpo  y supongo que de esa misma manera ver\u00e1n los santos las almas. Es un suplicio,  cuando los cuerpos son feos: cuando son hermosos, es un suplicio tambi\u00e9n pero  diferente. T\u00fa eres hermoso, con esa belleza fr\u00e1gil asediada de todas partes por  la vida y el tiempo, que acabar\u00e1n por apoderarse de ti, pero en este momento,  tu belleza es tuya y tuya seguir\u00e1 siendo en la b\u00f3veda de la iglesia donde pint\u00e9  tu imagen. Incluso si alg\u00fan d\u00eda, s\u00f3lo te presentara tu espejo un retrato deformado  en el que no te atreves a reconocerte, siempre habr\u00e1 en alg\u00fan sitio, un reflejo  inm\u00f3vil que se te parecer\u00e1. Y de esa manera inmovilizar\u00e9 yo tu alma. <\/p>\n<p>Ya no me amas. Si consientes en  escucharme durante una hora es porque se suele ser indulgente con aquello  a quienes pensamos abandonar. Tu me ataste y  ahora me desatas. No te censuro Gerardo. EL AMOR DE UN SER ES UN REGALO TAN  INESPERADO Y TAN POCO MERECIDO QUE SIEMPRE DEBEMOS ASOMBRARNOS DE QUE NO NOS LO  ARREBATEN ANTES. No estoy inquieto por los que a\u00fan no conoces y hacia los  cuales vas, que quiz\u00e1 te est\u00e9n esperando: el hombre a quienes ellos van a  conocer  ser\u00e1 distinto del que cre\u00eda  conocer yo y al que imagino amar. NADIE POSEE A NADIE. Y al ser el arte la  \u00fanica posesi\u00f3n verdadera, es menos gratificante   apoderarse de un ser que recrearlo. Gerardo, no te confundas respecto a  mis l\u00e1grimas: m\u00e1s vale que aquellos a quienes amamos se vayan cuando a\u00fan nos es  posible llorarlos. Si te quedaras, puede que tu presencia al superponerse,  debilitara la imagen que deseo conservar de ti. As\u00ed como tus ropajes no son m\u00e1s  que la envoltura de tu cuerpo, t\u00fa no eres para m\u00ed sino la envoltura del otro,  del que yo he extra\u00eddo de ti y que te sobrevivir\u00e1. S\u00f3lo se posee eternamente a  los amigos de quienes nos hemos separado.<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"http:\/\/piel-l.org\/blog\/wp-content\/images\/authors\/22.jpg\" alt=\"autor\" width=\"51\" height=\"67\" \/><br \/> <strong>Colaboraci\u00f3n de la <\/strong><strong>Dra. <\/strong><strong>Raquel Ramos<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Autor: Marguerite Yourcenar G\u00e9nero: Ensayo Primera Edici\u00f3n: 1983 Editions Gallimard. De esta edici\u00f3n 1999 Grupo Santillana (primera en &nbsp;espa\u00f1ol) saldr\u00e1 la edici\u00f3n del grupo Taurus, Alfaguara.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Portada: Painting of the Panjab Hills (British Museum). De los ensayos que integran esta obra, Yourcenar retoma algunos de los temas que le son mas queridos, el cristianismo, la &hellip;<\/p>\n","protected":false},"author":17,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[30],"tags":[],"class_list":["post-667","post","type-post","status-publish","format-standard","","category-el-librero"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/piel-l.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/667","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/piel-l.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/piel-l.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/piel-l.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/users\/17"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/piel-l.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=667"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/piel-l.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/667\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/piel-l.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=667"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/piel-l.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=667"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/piel-l.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=667"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}