{"id":9892,"date":"2009-07-31T18:30:52","date_gmt":"2009-07-31T22:30:52","guid":{"rendered":"http:\/\/piel-l.org\/blog\/?p=9892"},"modified":"2009-07-31T18:30:52","modified_gmt":"2009-07-31T22:30:52","slug":"la-mas-grande-alegria-concebible","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/piel-l.org\/blog\/9892","title":{"rendered":"La m\u00e1s grande alegr\u00eda concebible"},"content":{"rendered":"<p><em>Tomado de Bitacora m\u00e9dica<\/em><\/p>\n<p>Hace ya m\u00e1s de cuatro d\u00e9cadas acompa\u00f1\u00e9 a dos distinguidos colegas dermat\u00f3logos norteamericanos , los doctores Harvey BLANK (de Miami) y Coleman JACOBSON (de Dallas) en un viaje a Etiop\u00eda (anteriormente llamada Abisinia) en el Este de \u00c1frica (llamado el Cuerno de \u00c1frica), y la an\u00e9cdota que voy a narrar nos sorprendi\u00f3 a los tres por igual.<\/p>\n<p><!--more--><\/p>\n<p>Entre otras visitas relacionadas con nuestra especialidad (vimos los \u00faltimos casos de viruela, y una consulta externa de s\u00edfilis que atend\u00eda cientos de pacientes diariamente),  fuimos de visita  a la leproser\u00eda vecina a Addis Ababa, la capital del pa\u00eds, ubicada en las afueras de dicha ciudad.  Recuerdo un moderno edificio pintado de blanco, bien mantenido, en un sector aislado y grato.  Pronto fuimos informados que el presupuesto para mantener aquel hospital  dedicado a los leprosos y el personal que lo atend\u00eda era sufragado por el gobierno de  Noruega, en memoria del famoso m\u00e9dico noruego Henrik Armaeur HANSEN (1841-1912), descubridor de la micobacteria que produce la lepra.<\/p>\n<p>En las vecindades del hospital vimos una gran cantidad de personas, hombres y mujeres adultos y ni\u00f1os, que evidentemente acud\u00edan all\u00ed a ser examinados y eventualmente diagnosticados y tratados.  Era evidente que muchos de ellos ven\u00edan de lugares distantes, desplaz\u00e1ndose a pi\u00e9, durante d\u00edas y semanas para ser examinados por el grupo de j\u00f3venes m\u00e9dicos noruegos, expertos en lepra, que formaban el personal de aquella instituci\u00f3n.<\/p>\n<p>Probablemente dorm\u00edan en esa larga peregrinaci\u00f3n en busca de la salud,  a la sombra de los inmensos eucaliptos, que seg\u00fan nos explicaron hab\u00edan sido sembrados por \u00f3rdenes de un antecesor del emperador entonces reinante Haile SELASSIE I (1892-1975), llamado MELENIK II (1844-1913) , importados desde Madagascar, quien aprovech\u00f3 la caracter\u00edstica de que ese \u00e1rbol era capaz de volver a crecer a\u00fan cortado de ra\u00edz -como com\u00fanmente lo hac\u00edan sus compatriotas para usarlo como le\u00f1a y calentarse en las fr\u00edas noches del altiplano-, y de esa manera evitar la deforestaci\u00f3n de los bosques sembrados por el hombre.<\/p>\n<p>Una r\u00e1pida observaci\u00f3n de aquella muchedumbre de hombres, mujeres y ni\u00f1os de la raza negra de facciones finas (nil\u00f3ticos), nos permiti\u00f3 darnos cuenta de la situaci\u00f3n que all\u00ed se viv\u00eda a diario.  Como bien sabemos los especialistas en dermatolog\u00eda, el diagn\u00f3stico precoz de la lepra no es f\u00e1cil y requiere el ojo bien entrenado y la experiencia de quien ha visto muchos casos de la enfermedad.<\/p>\n<p>Tal experticia estaba casi ausente en un pa\u00eds con extenso territorio y poblaci\u00f3n, y pr\u00e1cticamente todo paciente con una enfermedad de la piel, acud\u00eda a aquella consulta con personal calificado y adicionalmente gratuita, para asegurarse de que no sufr\u00eda  de lepra, cuyo \u00abestigma\u00bb no ha cesado de dominar la escena social y familiar, aunque hoy en d\u00eda el aislamiento, segregaci\u00f3n y separaci\u00f3n de sus familias no son necesarios y se dispone de f\u00e1rmacos efectivos para curar la enfermedad.  Son muchos siglos en que lo m\u00e1s horrible que le pod\u00eda suceder a un ser humano era contraer la lepra, conocer su lenta pero implacable evoluci\u00f3n destructiva y mutilante, y el estricto ostracismo a que estaba condenado por vida,  viviendo de limosnas ofrecidas a prudentes distancias, y ese miedo hist\u00f3rico no ha desaparecido  y se mantiene inalterable especialmente en el medio rural de pa\u00edses pobres y relativamente remotos como Etiop\u00eda.<\/p>\n<p>Todos estos pacientes esperaban su turno para ser examinados y la inmensa mayor\u00eda -ciertamente enfermos . pero con otras enfermedades de la piel- eran r\u00e1pidamente diagnosticados y descartados, pues all\u00ed no se atend\u00edan sino pacientes con lepra.  Estos pobres hombres, mujeres y ni\u00f1os, con una o varias enfermedades de la piel, que eran rechazados por no tener lepra, sal\u00edan de la consulta externa de la instituci\u00f3n, felices con expresivas sonrisas, pues aunque no recibieran tratamiento alguno para sus diversas dolencias, lo importante para ellos era estar seguros que no ten\u00edan la muy temida enfermedad de Hansen.<\/p>\n<p>Muchos de ellos ten\u00edan en verdad enfermedades de la piel mucho m\u00e1s serias y de pron\u00f3stico mucho m\u00e1s grave de lo que hoy en d\u00eda representa la lepra, pero lo que iban buscando en esa dura peregrinaci\u00f3n al centro especializado, es que se hab\u00edan librado de esa maldici\u00f3n b\u00edblica de ser leproso y de las terrible consecuencias que ello acarreaba en tiempos pret\u00e9ritos . felizmente superados.<\/p>\n<p><br class=\"spacer_\" \/><\/p>\n<p><br class=\"spacer_\" \/><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Tomado de Bitacora m\u00e9dica Hace ya m\u00e1s de cuatro d\u00e9cadas acompa\u00f1\u00e9 a dos distinguidos colegas dermat\u00f3logos norteamericanos , los doctores Harvey BLANK (de Miami) y Coleman JACOBSON (de Dallas) en un viaje a Etiop\u00eda (anteriormente llamada Abisinia) en el Este de \u00c1frica (llamado el Cuerno de \u00c1frica), y la an\u00e9cdota que voy a narrar nos &hellip;<\/p>\n","protected":false},"author":10,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[22],"tags":[],"class_list":["post-9892","post","type-post","status-publish","format-standard","","category-de-bitacoramedica"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/piel-l.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/9892","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/piel-l.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/piel-l.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/piel-l.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/users\/10"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/piel-l.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=9892"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/piel-l.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/9892\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/piel-l.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=9892"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/piel-l.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=9892"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/piel-l.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=9892"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}