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61a Paradoja: Literatura médica científica vs. literatura médica de divulgación

La divulgación de los conocimientos médicos a los profesionales se hace a través de libros y revistas científicas.  Antes de la invención de la imprenta con tipos removibles por Gutenberg, los libros en forma de rollos de papiro, pergamino, tabletas de arcilla cocida, etc., eran pocos, y costosos (tenían que ser copiados a mano) y su acceso limitado a unos pocas personas instruidas e interesadas.  Todo ello cambió radicalmente a mediados del siglo XV con el advenimiento de la imprenta.  Los libros de los clásicos fueron traducidos del griego al árabe y al latin y más tarde a las lenguas vernáculas.

Las escuelas de medicina de Salerno primero y más tarde las de las universidades de Padua, Bolonia, París y Montpellier, todas ellas célebres por sus contribuciones a la medicina, mantuvieron vivo el interés en el estudio de los clásicos y a la vez  crearon las condiciones indispensables para el avance y el progreso de la medicina.

Los textos de Hipócrates y Galeno fueron leídos y estudiados con detenimiento por los interesados.

Hubo autores de grandes tratados médicos como es el caso del persa Ibn Sina, conocido en el mundo occidental como Avicena, que representaban auténticas compilaciones de los conocimientos médicos hasta la época.

En el último siglo el libro médico más influyente ha sido sin duda el texto escrito por Sir William Osler (1849-1919), titulado "Los Principios y Práctica de la Medicina", con el subtítulo: "Diseñado para el Uso de Quienes la Ejercen y de los Estudiantes de Medicina". [125]

Aunque tal como lo menciona en el título este libro estaba destinado a médicos y estudiantes de medicina, curiosamente, y debido muy especialmente a sus cualidades literarias (bien raras en un libro de texto de medicina),  atrajo la atención de muchos legos, entre ellos un personaje influyente, el Reverendo Frederick T. Gates, ministro de la confesión baptista quien era amigo y confidente y además trabajaba en las actividades filantrópicas del multimillonario norteamericano John D. Rockefeller, quien el julio de 1897, después de leer, cubiera-a-cubierta, todo el libro manifestó:  "Leí todo el libro sin saltar ninguna parte del mismo.  Y hablo de ésto no para celebrar mi industria o inteligencia sino para dar testimonio del encanto de Osler, pues es uno de los pocos libros científicos que poséen una gran calidad literaria … Ví claramente del trabajo de este hombre esclarecido, capaz y honesto, quizá el más notable profesional en su campo en todo el mundo, que la medicina tenía -con las pocas excepciones … anotadas- ninguna cura, y que lo que la medicina, hasta 1897, podía hacer, era sugerir alguna medida de alivio … Más allá de ello, la medicina curativa no había progresado … Se me hizo claro que la medicina difícilmente podía aspirar a ser una ciencia hasta que fuera bien dotada, y que hombres calificados pudieran darse por completo a su estudio ininterrumpido y a la investigación, con salarios generosos, de manera independiente del ejercicio privado de la medicina …"

Con la característica eficiencia y determinación norteamericanas, la fascinación del Reverendo Gates por la sinceridad y el estilo literario de Osler determinaron una cadena de eventos que condujeron eventualmente a la creación del Instituto Rockefeller en 1901 y de la Fundación Rockefeller en 1913.  Seguido de las sustanciales donaciones de fondos del mismo origen a la Facultad de Medicina de la Universidad de Harvard en Boston, y a la de la Universidad Johns Hopkins y su hospital en Baltimore, que fueron determinantes en crear los cambios necesarios en la enseñanza y práctica de la medicina, con consecuencias bien conocida en el ámbito nacional y mundial.

Aparentemente Osler había tenido muchas dudas y reticencia en aceptar la proposición de la casa editora Appleton de New York, para escribir este libro, pues desde su punto de vista requería un esfuerzo intelectual considerable que lo apartaría temporalmente de sus pacientes -como en efecto lo hizo-, y jamás nadie imaginó las futuras consecuencias del "nihilismo terapéutico"  de Osler (que incluso llegó a calificarse en forma humorística de ‘paranoia anti-terapéutica baltimorense'), pudiese llegar a llamar la atención del sentido filantrópico y humanista de uno de los hombres más ricos del mundo y focalizar allí su munificencia.

Lo más grave es que Osler tenía toda la razón, pues aunque dio su lugar apropiado a la efectividad terapéutica de medicinas tales como el hierro para la anemia, la quinina para el paludismo, la nitroglicerina y el nitrito de amilo para la angina de pecho y la morfina (llamada por él "G.O.M." – ‘God's own medicine', la medicina de Dios-) para el dolor, se negó rotundamente a dar espacio en su libro a muchas de las prescripciones de polifarmacia u homeopáticas en boga en esa época.

Una edición sucedió a otra.  Para 1905 se habían imprimido ya 105.000 copias y las regalías llegaban a los 54.512 dólares (equivalentes a más de un millón de dólares actuales), dándole así una relativa, y poco común, independencia económica al autor.  Se llegaron a vender 500.000 copias del libro en 16 ediciones sucesivas hasta el año de 1947  (55 años después de la primera edición), muchos años después de la muerte de su autor.  El libro fue traducido al francés, alemán, chino, español y portugués.

Un siglo más tarde, con todo lo que ha pasado en el campo de las ciencias médicas (en parte consecuencia del impacto que produjo la publicación de esta obra), para que este libro puiese ser de alguna utilidad a médicos o estudiantes, tendría que ser vuelto a escribir de la primera a la última página.  Se trata en verdad de un esfuerzo bien fugaz, ya que al salir publicado un libro médico, ya es obsoleto y necesita múltiples revisiones.  El caso del libro de Osler es notable, por las razones expuestas, y tuvo esa influencia determinante por el enorme prestigio del autor y la precisión, claridad y amenidad del libro, lo que fue resumido por el Bibliotecario de la "Bodleian Library" de la Universidad de Oxford, Falconer Madan, al afirmar que Osler "había tenido éxito en hacer literatura con un tratado científico",  algo que no ha ocurrido sino en forma excepcional.

En la actualidad hay una inmensa proliferación de revistas científicas y médicas.  Sólo vamos a mencionar algunas, que por su enorme influencia se destacan en foma evidente.  Entre las científicas en general, están Nature (Gran Bretaña) y Science (Estados Unidos).  Entre las médicas en general, están Lancet (Gran Bretaña), Journal of the American Medical Association JAMA (Estados Unidos),  British Medical Journal (Gran Bretaña),  New England Journal of Medicine (Estados Unidos), Journal of the Royal Society of Medicine (Gran Bretaña), American Journal of Medicine (Estados Unidos), y Annals of Internal Medicine (Estados Unidos). 

Son revistas costosas, pero afortunadamente los resúmenes de los artículos publicados pueden accederse en la respectivas páginas de la Web con un computador conectado a Internet, y en algunos casos (por ejemplo el British Medical Journal) la totalidad de los trabajos impresos, de manera gratuita, a todos los interesados en cualquier parte del mundo.

La predominancia del inglés como lingua franca de la ciencia y de la medicina no ha hecho sino pronunciarse en las últimas décadas, y se observa que la autoría de los trabajos publicados en las revistas mencionadas tiene una cuota internacional que igualmente va en aumento, lo que pone en evidencia el rol de difusión a nivel mundial que han aceptado estas famosas publicaciones.

En Venezuela la revisa científica más influyente es Acta Científica y la médica es Gaceta Médica de Caracas, esta última el órgano oficial de la Academia Nacional de Medicina, fundada por el doctor Luis Razetti en 1897, la más antigua y prestigiosa de las publicaciones científicas y médicas del país.

En lo que se refiere a divulgación en general de la ciencia, entre los no iniciados, es decir entre un público interesado en los avances científicos, pero sin una formación específica en el campo, se destacan las revistas Scientific American (mensual, Estados Unidos) y News Scientist (semanal, Gran Bretaña).  Nuevamente en este sector el inglés es el idioma internacional de las comunicaciones.

El interés del público en las ciencias de la salud y en los avances médicos se refleja en el inmenso número de artículos y reportajes sobre medicina en los semanarios de mayor divulgación internacional (por ejemplo Times y Newsweek en Estados Unidos y The Economist en Gran Bretaña), al igual que en la prensa diaria de las más importantes metrópolis del mundo, como son Nueva York, Londres y París.  Columnas de aparición regular, escritas por médicos distinguidos y sobre temas médicos, son una característica de muchos de estos periódicos.

Acerca de Francisco Kerdel Vegas

Médico dermatólogo. Embajador y académico recibió Premio Martín Vegas de la Sociedad Venezolana de Dermatología. Individuo de Número de la Academia de Ciencias Físicas y Matemáticas de Venezuela (Sillón XIII, 1971). Doctor en Ciencias Médicas de la UCV. Vicerrector Académico (fundador) de la Universidad Simón Bolívar. Fue elegido directamente Individuo de Número de la Academia Nacional de Medicina Sillón XXIV en 1967, incorporado por su trabajo "Autorradiografía en Dermatología".

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