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64a Paradoja: El Psicoanálisis de Freud vs. la neurofarmacología

Uno de los campos de la medicina donde se han observado los cambios más drásticos en la segunda mitad del siglo XX ha sido el de la psiquiatría, y uno de sus grandes héroes, Sigmund Freud (ver la jerarquía que le atribuyó Michael H. Hart en su obra ‘Los Cien'[129]), ha sufrido las previsibles consecuencias de pasar a ser, como fundador del psicoanálisis, uno de los más reverenciados pensadores y descubridor de profundas verdades acerca de los deseos y motivaciones humanas, a un personaje que tan sólo merece una nota al pie de página desde el punto de vista actual de la profesión médica.[130]  Toda esta amplia fluctuación del péndulo del reconocimiento se debe en buena parte a los avances de la neurociencia cognitiva y el desarrollo de la neurofarmacología.

Hace cuatro décadas el sabio  norteamericano R. Buckminster Fuller [131] (tal vez a él se puede aplicar el calificativo de genio, dadas sus numerosas contribuciones originales en los campos más diversos), me llamó la atención acerca del flaco servicio que había hecho Freud a la medicina, al desviar la atención -gracias a su talento, capacidad de convencer y llevar su pensamiento a la imprenta-, de los estudiosos de las enfermedades mentales hacia una metodología sin fundamento científico propio, y por lo tanto hacia un fondo de saco insalvable. Opinión parecida le merece a Francis Crick (codescubridor de la estructura del AND) quien afirma, "De acuerdo con los standards modernos, Freud puede difícilmente ser considerado como un científico sino más bien como un médico que tuvo muchas ideas novedosas y quien escribió persuasivamente e inusualmente bien.  Se convirtió en el principal fundador del nuevo culto del psicoanálisis." [132]

Sea como sea el pensamiento freudiano se construyó en la premisa de que las enfermedades de la mente (incluyendo la depresión y la esquizofrenia) eran de naturaleza primordialmente psicológicas, resultado de disfunciones mentales en el cerebro. 

Tal hipótesis quedó un tanto desvirtuada por el descubrimiento casual (serendipia) del litio para los enfermos maníaco-depresivos por el psiquiatra australiano John Cade en 1949.   Luego vino una nueva generación de psico-fármacos con el Prozac y la Ritalina a la cabeza, en lo que se ha denominado la "revolución de los neurotransmisores" y con ella la posibilidad de tratar de manera efectiva a quienes sufren de estos padecimientos.

Este tipo de fármacos actúa bloqueando la reabsorción de la serotonina a nivel de las sinapsis de los nervios y de ésta manera aumentando el nivel de serotonina en el cerebro.

Se afirma que actualmente el Prozac (y drogas análogas como el Zoloft y el Paxil) se han utilizado para tratar a 28 millones de norteamericanos, o sea un 10% de la población total de esa nación. [133]

Por su parte la Ritalina (metilfenidato), una droga estimulante muy relacionada a la metamfetamina,  es ampliamente utilizada para tratar el llamado síndrome de déficit de atención-problema de hiperactividad (conocido en inglés con el acrónimo ADHD, ("attention deficit-hyperactivity disorder"), comunmente asociado con niños varones incapaces de sentarse tranquilos en su pupitre en la clase.

Fukuyama [134] ha llamado la atención sobre lo que él califica de "simetría desconcertante" entre el Prozac y la Ritalina , pues por un lado el primer fármaco se indica a mujeres deprimidas que sufren de falta de auto-estima, y por la otra, el segundo a niños del sexo masculino intranquilos en clase.  De acuerdo con esa interpretación, los dos sexos están siendo atrapados en lo que llama "personalidad media andrógina", autosatisfecha y socialmene complaciente, lo que es "políticamente correcto" en la sociedad norteamericana contemporánea.

Vemos de esta manera que no existe verdaderamente un sólo autor interesado en manipular la conducta humana, el ‘Big Brother', sino que pueden intervenir en este tipo de "control social", además de gobiernos, los maestros, los padres, los médicos y otros.

El público busca píldoras no sólo para controlar la fertilidad femenina, sino para incrementar la inteligencia, la memoria, la sensibilidad emocional, el sexo, o bien reducir la agresividad y la violencia.

Acerca de Francisco Kerdel Vegas

Médico dermatólogo. Embajador y académico recibió Premio Martín Vegas de la Sociedad Venezolana de Dermatología. Individuo de Número de la Academia de Ciencias Físicas y Matemáticas de Venezuela (Sillón XIII, 1971). Doctor en Ciencias Médicas de la UCV. Vicerrector Académico (fundador) de la Universidad Simón Bolívar. Fue elegido directamente Individuo de Número de la Academia Nacional de Medicina Sillón XXIV en 1967, incorporado por su trabajo "Autorradiografía en Dermatología".

Un comentario

  1. Dr Kerdell, saludos afectuosos de esta fan. Hay un dicho que dice que “lo que natura no da, Salamanca no lo presta”. La deficiencia de Serotonina es dada en muchisima entidaes. depresión, fibromilagias, migrañas. Por supuesto se impone y creo esencial el suplemento externo. Pero que fué primero? Es conocida la relacion inversamente proporcional entre histamina y serotonina. A mayor histamina (asmáticos, atópicos, personalidades bien definidas), menor serotonina. Es necesario recordar la psicoterapia de nuestro gran Freud (“el genio tras la sombra”), que es fundamental, popdras comer serotonina a pastos, pero no podrás safarte de los eventos quesu ausencia generó alguna vez, y tienes que soltarlos.
    Dra. Raquel M Ramos
    Valencia
    Venezuela

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