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Humor Dermatológico III

En esta atrasada entrega, nos vamos a referir a otras situaciones jocosas que se relacionan mas directamente con el objetivo final de nuestra amada Especialidad : LAS ENFERMEDADES DE LA PIEL y con ello cerramos el ciclo a manera de introducción, ya que de ahora en adelante, nos referiremos a temas dermatológicos mas “serios”.

Por su extensión física el Diagnóstico topográfico es difícil, y una lesión en la cara puede ser muy similar a otra en el abdomen y significar otra cosa. En mí ya larga y estirada experiencia profesional, me he topado con algunas sorpresas en los textos que tratan de explicar las alteraciones patológicas que afectan este extenso órgano (?), o aparato(?), o sistema(?).

En cierta ocasión asistí a una Conferencia de un estudioso Colega cuyo nombre no recuerdo, ni dónde tampoco, pero lo importante de su charla que si recuerdo con bastante claridad es que las afecciones en general que corresponden a diferentes Especialidades Médicas, Quirúrgicas u Obstétricas,(que casualidad, todas esdrújulas) no son muchas. Decía que por ejemplo, a un Oftalmólogo le bastan unas 30 enfermedades, para desempeñarse eficientemente en la Especialidad; un Cardiólogo, le va bien con unas 20 enfermedades; un Gastroenterólogo, tal vez tendría que dedicarse a unas 80 enfermedades y le iría muy bien; un Urólogo, le deberá dedicar sus esfuerzos a unas 50 enfermedades; un Pediatra, tal vez 70 u 80 afecciones; Un Ginecoobstetra, con un área tan reducida de atención, en pacientes ya de por si seleccionadas, abarcaría tal vez unas cincuenta afecciones incluyendo unas 20 propias del Embarazo y asi sucesivamente. AHHH!!! Pero donde la cosa verdaderamente cambia es cuando se trata de las AFECCIONES DE LA PIEL, el órgano (¿??) que por su tamaño, extensión, variabilidad topográfica y complejidad, debería llamarse Sistema o Aparato. Si cualquiera de nosotros los Dermatólogos no hubiésemos estudiado lo que estudiamos en pregrado, en los tres años del Curso de Postgrado, lo que continuamos estudiando en el post-postgrado, la asistencia a cuanta Reunión, Simposio, Congreso, Curso, Cursillo, Asamblea, «Güebinar», etc nos ofrezcan, tal vez erraríamos con mayor frecuencia de lo que habitualmente lo hacemos. También debemos estudiar algo de otros idiomas, ya que nuestra Especialidad toma “prestados” muchos vocablos de otros idiomas o dialectos en aras de darle mayor expresividad a los mismos, tal como ocurre con el inglés, el francés, el alemán y por supuesto, el LATIN ¡!!!!. Llamada por muchos una “lengua muerta”, pero no para los Dermatólogos, para quienes continúa siendo de uso bastante corriente, en la denominación de muchas enfermedades, o sus signos o sus síntomas o Síndromes. Por ejemplo, de que utra manera podemos llamar el Erttema Gyratum Repens , o la Necrobiosys lipoidica diabeticorum, o a la simple, vulgar y corriente Larva Migrans Cutánea, etc. Las cuales reciben el mismo nombre en casi todos los idiomas, o por lo menos en los más usados.

Particularmente, en lo que a mí respecta, como se los dije alguna vez, en mis estudios de Secundaria en Humanidades (luego cursé Ciencias, porsia) debíamos aprender ¡Latín!!!! La cuna de donde derivan muchos idiomas, el cual se usaba en los oficios religiosos o Misas Católicas; en mi Pueblo natal, Aragua de Barcelona, durante mi no tan lejana niñez y adolescencia, creo que todos los habitantes eran políglotas, pues todos respondían a las oraciones en latín y yo era monaguillo o acólito y también me largaba mis caletres en latín. De allí que estoy bastante familiarizado con su uso y traducción.

Desde este momento en adelante, debemos tener presente todo lo anterior. En cuanto a las Enfermedades de la Piel en sí, su número no deja de crecer y las actualizaciones son tan necesarias tanto en su nomenclatura como en sus características. El mismo Conferencista mencionado al comienzo, decía en su disertación, que si queríamos ver nombres de enfermedades de la Piel, nos diéramos un Paseo por el índice del libro de Dermatología de Fitzpatrick. ¡Hay más de cuatro mil l!!!! Y no hablemos en cuanto al tratamiento de dichas afecciones; acá la cosa se pone peor, pues la introducción casi diaria de nuevos medicamentos para la lucha contra las enfermedades es abrumadora y choca con la absurda y descabellada idea de eliminar los tradicionales y colaboradores Visitadores y (as) Médicos quienes cumplían con sus obligaciones de promover el uso adecuado de los medicamentos y hasta nos financiaban los viajes a Congresos y Reuniones de actualización, tal vez si, con la mal disimulada intención publicitaria de inducirnos a indicar o recetar sus productos, abierta o subliminalmente, pero utilizando para ello material obtenido de empresas, laboratorios, investigaciones e investigadores de reconocida solvencia, pero como cada ladrón juzga por su condición y los “prohibidores” habitualmente medran en ese medio para obtener el favor de los votantes, creen a pie juntillas, que todos actuamos igual.

Volviendo al tema que nos ocupa, pasamos a analizar (referido a examinar y no a la parte final del recto) el meollo del asunto, cual es, la nomenclatura de las afecciones de la piel. Comencemos por los gentilicios, por ejemplo, decir Anemia del Mediterráneo en esta época cuando el Mediterráneo dejó de estar confinado a su situación geográfica entre dos continentes para pasar a ser, gracias a los veloces medios de comunicación modernos, un marcito en comunicación rápida y expedita con el resto del planeta y la Talasemia Mayor encontrarse en cualquier lugar de ese reducido mundo. Este fué solo a manera de ejemplo etimológico a pesar de que no es una afección dermatológica, pero puede reflejarse en ella, tal como ocurre en la Drepanocitosis. En cuanto al latín o Latín, sobrevive gracias a nuestra Especialidad, pues ya no se usa ni en las iglesias, sin embargo, como en mi cada dia más lejana infancia, yo fui monaguillo allá en mi querida y natal Aragua de Barcelona, llamada la Atenas de Oriente. A mi me parecía que todos hablaban Latín, pues el sacerdote, desde que entraba todo lo decía en latín y posiblemente también era Juglar porque la cuestión era una especie de Canto Gregoriano, difícil de reproducir en prosa, al cual todos los feligreses debían responder en latín. De allí que cuando oigo hablar de la Necrobiosis lipoídica diabeticorum, me viene a la mente responder “aaaameeeeen” y es que hasta la PC que uso, subraya en rojo el dichoso nombrecito. Asi como este ejemplo hay muchos, algunos poco frecuentes, a saber: pili torti, pili incarnati, pili incarnati recurvatum, ( aquí cabría de perlas un “ora pro nobis” ruega por nosotros, luego de cada nombrecito que ni mandado a hacer).

En una próxima entrega les continuaré sacando sonrisas de pandemia con este y otros interesantes temas Dermatológicos (¿???) antes que me quiten el cambur por fastidioso, pero es la realidad.

Acerca de Editores PIEL-L

Mesa de redacción de Piel Latinoamericana. Donde recibimos casos, aportes e información de interés para la comunidad latinoamericana dermatólogica

Un comentario

  1. Excelente!!! Gracias Dr.
    En espera de próximas entregas!!

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