La medicina atiende las necesidades físicas y psicológicas del ser humano, pero ¿atiende sus necesidades existenciales?, ¿cuál es el objetivo final de nuestras intervenciones como médicos?, ¿resolver síntomas por una razonable remuneración o atender a una persona que, aunque a veces ella misma no lo sepa, se ha acercado a nosotros solicitando guía y apoyo no sólo para poder vivir sino también para saber vivir?
El encuentro en el contexto de la clínica, la confluencia de una confianza frente a una conciencia, puede ser la oportunidad para que las voces que tantas veces acallamos puedan ser oídas y para que en algún momento el paciente deje de diferir la resolución de lo esencial por la resolución de lo que muchas veces sólo en apariencia es urgente.
Puede decirse que la psicoterapia intenta ayudar al paciente respetando la concepción del mundo y de los valores que el paciente tiene, pero a veces es precisamente esa visión y esos valores los que atrapan a la persona en una jaula de infelicidad, de ahí el menester de buscar la causa de las causas.
El psicoterapeuta dermatólogo no ofrece ideales ni visiones distintas del mundo.
Una sesión con el filósofo clínico es un híbrido entre una consulta y un seminario académico: los vastos conocimientos del filósofo ponen ante los ojos del paciente un amplio abanico de opciones de pensamiento utilizando el banco de conocimientos que han generado los miles de años de experiencia de los filósofos y así el paciente encuentra nuevas maneras de entender sus circunstancias.
La receta para la próxima consulta bien puede decir: léase usted cápsulas de Spinoza, Schopenhauer, Nietzsche y Hume cada 24 horas. Los resultados de la terapia filosófica pueden ser sorprendentes, por ejemplo, alguien puede darse cuenta de que la libertad no es hacer todo lo que a uno le venga en gana sino que es una decisión consciente de vivir de una cierta manera, el limitarse a uno mismo es una decisión libre; entonces queda claro que las palabras de Nietzsche son medicinales.
Entre otros representantes y sistematizadores de la Filosofía Clínica está Lúcio Packter, médico de formación, quien a finales del siglo pasado se dio cuenta de que en los pacientes hospitalizados había problemas que no estaban directamente relacionados a la enfermedad pero sí a la existencia singular.
La Filosofía Clínica acompaña al paciente en sus procesos existenciales y organiza intelectualmente los episodios más importantes del devenir de cada persona.
Se pide del paciente pensamiento crítico, reflexión y exploración filosófica para que el individuo entienda más sus creencias y valores de un modo similar al método socrático.
Sus orígenes también pueden situarse en la década de los ochenta del siglo pasado cuando el filósofo alemán Gerd Achenbach estableció la llamada “Consejería Filosófica”.
La filosofía clínica también recoge la tradición aristotélica y los trabajos de Aaron T. Beck en el sentido de establecer que las emociones no son espontáneas y que siempre están fundamentadas en un razonamiento que puede ser falso o verdadero y que a veces, en el transcurrir de la vida, ha desaparecido del horizonte que el paciente es capaz de percibir, por lo que se impone su búsqueda y su resolución con instrumentos lógicos.
Un método destacado de la Filosofía Clínica es la Terapia Basada en la Lógica (TBL) desarrollada por Elliot Cohen. Es una forma de terapia cognitivo-conductual que usa el análisis lógico para identificar y corregir creencias irracionales y razonamientos falsos. Este abordaje se funda en la idea de que hay muchos problemas emocionales y de comportamiento que nacen de errores lógicos del pensamiento. En esta técnica se identifican los razonamientos erróneos y se refutan con instrumentos lógicos.
La Filosofía es un medio poco utilizado para abordar grandes preguntas y problemas personales. Haciendo uso tanto de antiguas tradiciones filosóficas como de métodos modernos, los filósofos terapeutas ofrecen una guía que complementa la labor de psicólogos y psiquiatras para que los pacientes naveguen las complejidades de la vida.
En Estados Unidos hay dos asociaciones profesionales de filósofos clínicos: la National Philosophical Counseling Association (N.P.C.A.) y la American Philosophical Practitioners Association (A.P.P.A.) y hay organizaciones similares en Italia, España, India y Alemania.
En Italia, Rumania y Austria hay universidades que ofrecen maestrías en la materia.
Licorne es el primer centro en México de Filosofía Clínica, nació en la Ciudad de Monterrey con los profesores Rafael M. de Gasperín y Guadalupe del Río Martínez. En este enlace se puede obtener más información acerca de sus actividades: licorne.com.mx
Abrazar de esta manera la sapiencia de la Filosofía puede ayudarnos a desarrollar un modo más reflexivo y razonado para enfrentar los retos de la vida y así obtener algo más que el confort: la paz.
Dr. Jorge Anselmo Valdivia López
Internista Endocrinólogo
Aguascalientes, Ags. México
PIEL-L Latinoamericana Publicacion periodica en dermatologia | Fundada en 1998