Sin lágrimas
Por Martha Miniño
El pueblo llora, pero está de pie,
el pueblo llora, pero busca a sus hijos,
y aunque sin lagrimas se han quedado,
siguen buscando, la esperanza no se ha acabado.
Rincones infinitos, en la memoria, en el polvo,
recorren hoy la tierra bautizada con sangre, dolor,
porque nos hemos quedado sin lágrimas,
pero nunca sin esperanzas.
Y a pesar del dolor, la lenta agonía,
se nos han acabado las lágrimas,
renacemos con la esperanza y la alegría de otros,
al encontrar, al un aliento lograr,
cuando la mano amiga se transformó en fuerza,
se transformó para orar y trabajar,
calmar, tranquilizar y la tierra excavar.
El pueblo se ha quedado sin lágrimas,
jamás sin esperanzas.
Duele la tierra, duele el viento,
duele el vientre que hoy ha perdido y ha partido,
pero mas fuerte es la esperanza, mirar a un horizonte,
horizonte que no sabemos donde nos llevará,
pero que caminaremos juntos,
sin lágrimas, con la frente erguida,
de la mano unidos, amigos, conocidos, desconocidos,
aquellos que de otras tierras vinieron a desentrañar,
la tierra sus escondites descubrir,
porque la esperanza no muere,
está ahí, siempre viva,
la esperanza estará allá,
aunque se nos acaben las lágrimas,
siempre miraremos al horizonte,
Venezuela de nuevo resurgirá
PIEL-L Latinoamericana Publicacion periodica en dermatologia | Fundada en 1998