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Género espistolar: Carta a un melanoma

Pacho Igartúa.
Tomado de la Sección: Notas de Casa de Noticiero Digital.               
Mi odiado melanoma:

Te escribo esta carta con el ánimo destrozado. Me ha dicho el doctor que, según el escáner del otro día, has decidido instalarte en alguna parte de mi cerebro. Parece que te has cabreado por las múltiples aniquilaciones de tus legiones, que ya se habían encargado de dejar tus huellas en mi aparatosa cabeza. No sólo no quieres irte sino que, además, pretendes hacer más daño. ¿;Estás seguro de que no eres pariente directo de Lucifer? Me gustaría salir un momento de mi cuerpo, unos minutos nada más, para que no tengas nada que llevarte a la boca y te mueras de inanición.

Me encantaría que tuvieras la capacidad de pensar y de hablar para poder debatir sobre las cuestiones del bien y del mal, de la vida y la muerte, de la felicidad o la desdicha, de la ilusión y la depresión, del amor o el desprecio, de la familia unida o la soledad absoluta… Pero qué sabes tú de eso. Eres el rey de un ejército de caníbales dispuestos a destruir todo lo que se encuentre a su paso. No entiendes nada.

Tu has decidido atacar con todas tus fuerzas y a mí no me dejas otra opción que la de contraatacar con la batería de armas que tenga a mi alcance. Ahora mi vida está en tus manos… aunque con la ayuda del radiólogo y, posiblemente, de la quimio, espero que sea la tuya la que esté en las mías. Ya no valen medias tintas; es todo o nada.

No tengo mucho más que decirte; es muy difícil escribirle una carta a un ser tan despreciable como tú, que sólo entiende la vida en base a la muerte del que le da de comer. Te propondría que te hicieses vegetariano, pero sé que esa idea no te resulta ni graciosa. Espero que estés dispuesto a morir, porque esta guerra, aunque ahora yo esté un poco hundido, pienso ganarla por goleada. Un saludo.

Colaboración del Dr. Félix J. Tapia.

Acerca de Raquel Ramos

2 comentarios

  1. El cáncer en general, como todos sabemos, es un proceso de multiplicación desordenada y anárquica de células atípicas, predeterminada por alteraciones genéticas cromosómicas e inducidas en su proliferación por cientos de factores ambientales, entre los que se encuentra la radiación de LUV y otros factores carcinógenos, sin entrar a considerar los complejos factores inmunológicos de defensa del huésped y las diversas sustancias cancerígenas que pululan en nuestro entorno.

    Filosóficamente, nuestro organismo debe ser considerada una obra maestra de la naturaleza, para los creyentes, modelada por un ser superior.

    Pero sucede que los millones de células que integran nuestra unidad psíquico-corporal están sometidos a tantos influjos, no solo los de índole genético, sino aquellos que tienen enorme influencia para alterar la armonía celular. Personalmente le doy mucha importancia a los factores de tipo psíquicos que a través del sistema inmunológico, pueden producir una debacle en el individuo y generar determinados procesos neoplásicos cancerígenos, es decir la ruptura del equilibrio entre la multiplicación celular y la apoptosis.

    El melanoma es la expresión desordenada y anárquica de una alteración melanocítica y naturalmente quien la padece, está en su derecho de maldecir esa suerte, pero es obvio que el enfoque depresivo sobre tal desgracia, no nos ayuda psicológicamente a enfrentar la enfermedad, más aún, a mayor disturbio en la psiquis del enfermo, mayor desfase inmunológico y por tanto, la enfermedad encuentra el mejor terreno abonado para su progreso sin control. Y ciertamente el melanoma es una de las neoplasias más enigmáticas en cuanto a su comportamiento y desarrollo. Hay melanomas que apenas han traspasado la capa basal, totalmente superficiales, los cuales, no obstante, llevan su carga metastásica en las entrañas celulares, así como hay melanomas que pueden alcanzar cierto grado de profundidad, y sin embargo, los pacientes tienen una sobrevida apreciable, como el caso que les contaba recientemente, cuando hablaba de las “Enfermedades Damocleanas”, en la columna de la Dra. Kaminsky, de una Sra. de 60 años, portadora de más de 300 nódulos de melanomas en la superficie corporal, que al final, después de 4 años, experimentó metástasis viscerales, que doblegaron su existencia.
    Pero dónde dejamos todos aquellos procesos provenientes de otros linajes celulares, como los originados por linfocitos (todas las múltiples formas de linfomas y leucemias), los sarcomas, carcinomas epidermoides metastásicos, merkelomas, los carcinomas de mama y pare de contar, incluyendo a los pobres niños que nacen con alteraciones cromosómicas como el Xeroderma pigmentoso, Síndrome de Gorlin, quienes presentan durante su existencia, múltiples neoplasias.

    Sr. Igartúa, entiendo perfectamente su estado de ánimo, su desconsuelo y su probable estado depresivo, pero el día que pensemos que nacimos para morir, probablemente estaremos en mejores condiciones de aceptar lo inevitable, pero cuando se sienta desesperado piense que al igual que un melanoma, hubiese podido ser un linfoma, un sarcoma, o un tumor cerebral de difícil abordaje y tratamiento como un glioblastoma multiforme, los astrocitomas con degeneración maligna, o la meningoencefalopatía carcinomatosa diseminada o alejándonos de las neoplasias, pensemos que se le hubiese instalado un cuadro de microinfartos múltiples en el cerebro produciendo estragos en la sustancia blanca con todas sus consecuencias.

    Hay personas que sienten temor pensar en la muerte. Quien le escribe, no puede tener la seguridad de su tiempo permanencia en este mundo.

    Seguramente habrá leído las coplas de Jorge Manrique (1440-1479) con motivo de la muerte de su padre. Permítame solo tomar algunas estrofas que creo que a pesar de que fueron escritas en el siglo XV, siempre han contenido gran dosis de verdad.

    No se engañe, nadie no,
    pensando que ha de durar
    lo que espera,
    más que duró lo que vio
    porque todo ha de pasar de tal manera.
    “Nuestras vidas son los ríos
    que van a dar en la mar,
    que es el morir;
    allí van los señoríos
    derechos a se acabar y consumir;
    allí los ríos caudales,
    allí los otro medianos
    y más chicos,
    y llegados, son iguales
    los que viven por sus manos
    y los ricos” (comillas de GPG).

    Unas de sus estrofas intermedias dice:

    “Este mundo es el camino
    para el otro, que es morada
    sin pesar;
    más cumple tener buen tino
    para andar esta jornada sin errar.

    Partimos cuando nacemos
    andamos mientras vivimos, y llegamos
    al tiempo que fenecemos;
    así que cuando morimos
    descansamos” (comillas del Dr. GPG)

    Un saludo cordial,
    Dr. Guillermo Planas Girón
    Caracas, Venezuela

  2. Guillermo, cómo me gusta tu abordaje de las situaciones existenciales. Soy totalmente partidaria de que todo desequilibrio emocional genera un desorden corporal…. ya lo decían los griegos “cuerpo sano en mente sana”. Estudiando colagenopatías, procesos neoplásicos mismos (entre ellos los que más frecuentemente he analizado son los ca de mama), siempre hay un gatillo identifica
    ble ;los melanomas son las neoplasias malignas más inmunogénicas existentes. Gracias por compartir esos sabios versos de Jorge Manrique.
    Hace unas dos semanas pensaba que solo al reconciliarnos con la idea de que vamos a morir: SI VAMOS A MORIR!!!!podemos reconciliarnos con una mejor manera de vivir. Ahora comparto la frase de un poeta norteamericano al que admiro mucho. W. H Auden
    (Poeta, dramaturgo y crítico literario norteamericano, considerado por muchos como el poeta más influyente de la literatura inglesa desde T.S. Eliot. Auden nació en York. Hijo de un médico, en un principio se interesó por la ciencia, pero pronto centró todo su entusiasmo en la poesía) que dice: ” “el destino hace sucumbir a muchas especies:sólo una se pone en peligro a si misma”
    Raquel

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