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¡Se quedan solos nuestros hospitales!

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Es alarmante la estampida de médicos venezolanos al exterior, principalmente a España, Estados Unidos y Colombia, y entre ellos, de médicos dermatólogos, cuya formación es larga y costosa. En nuestro país hay cinco centros docentes de formación de dermatólogos: Instituto de Biomedicina, Hospital Universitario de Caracas, Hospital Militar "Carlos Arvelo", Hospital Central de Valencia y el Hospital Antonio María Pineda de la ciudad de Barquisimeto, donde se forman un promedio de 12 especialistas  por año, de éstos dos o tres son extranjeros, quienes generalmente regresan a su país de origen; es decir,  quedan  10 médicos dermatólogos nuevos por año aproximadamente, en un país de 26.000.000 de habitantes y con una proyección de 31 millones de habitantes para el año 2015, según datos del Observatorio de la Economía Venezolana.

Por otra parte, no es menos inquietante la falta de interés de los médicos dermatólogos por el trabajo en los hospitales públicos. El desinterés por entrar a estos centros de continua formación es cada vez mayor,  por múltiples causas,  entre las que se escuchan, son los bajos salarios que nuestros médicos devengan en los hospitales venezolanos, así como la indiferencia por el trabajo social asistencial y de investigación que generalmente se desarrolla en estos centros públicos.

Este último punto, preocupante y decepcionante, tiene su origen en la falta de una formación continua en materia  ética durante la formación de pre y  post-grado, que  proporcione  al estudiante y al médico las herramientas morales para enfrentar las tentaciones de la vida profesional. Estos dos aparentes motivos están literalmente acabando con nuestro relevo, nuestra academia,  base fundamental de la medicina.

En el devenir de nuestras vidas dejamos en el camino nuestras ilusiones de redención como una bruma distante teñida de nostalgia. Algunos pocos  se mantienen ciertos a  sus principios, sin bastardías, y se incorporan a las comunidades tratando de servirlas con interés y dedicación. Pero la mayoría sigue la senda de los "los triunfadores", porque triunfar en el concepto actual, no es ser querido por su pueblo, no es hacer una obra grande, sino conseguir riqueza, con gran frecuencia explotando a nuestros semejantes. Al graduarnos de médicos dermatólogos se abren tres senderos: el camino del especialista famoso, en clínicas lujosas, donde se va a cobrar con creces lo aprendido en el hospital; lleno de dinero y clientela, sin tiempo para cualquier otra actividad, tecnólogos puros alejados de la cultura general; el médico dermatólogo que adquiere destreza, conocimiento científico, tan importante como aquel, pero que se dedica al trabajo hospitalario, a la enseñanza de nuevas generaciones, a la publicación regularmente de sus experiencias, con tiempo suficiente para cultivar el humanismo, en el sentido amplio de la palabra, además de una clientela privada  que atiende con dignidad; y el dermatólogo que se deja vencer por el medio donde actúa y se queda rezagado en sus conocimientos, aislado en su mundo, de sus  colegas y de su asociación gremial, en la oscuridad de un consultorio privado, como un viejo piache de tiempos idos, envejeciendo hasta morir.

Desde esta tribuna donde trasmitimos inquietudes y preocupaciones, donde analizamos la realidad y el entorno, con el interés de proyectarnos en ella y ser cada vez mejores profesionales, identificados con esa realidad, exhortamos a las nuevas generaciones de médicos dermatólogos a incorporarse a los centros hospitalarios del país, a retribuir todo los conocimientos y experiencias recibidas, que si bien pudieramos no lograr entrar como personal fijo, podemos colaborar por horas o  días a fin de retribuir un poco lo recibido,  cumpliendo una labor social que tanto necesita y merece nuestro país, continuar formándonos y, sobre todo, no abandonar la formación de las nuevas generaciones de dermatólogos, ya que  si esto sigue sucediendo las autoridades competentes podrían sustituirnos  por los menos idóneos  corriendo el riesgo de perder la directriz académica y asistencial en los centros básicos de formación universitaria.

Nunca es tarde cuando se tiene claro nuestro compromiso y deber como ciudadano.

Los Editores.

Acerca de PIEL-L

Mesa de redacción de Piel Latinoamericana. Donde recibimos casos, aportes e información de interés para la comunidad latinoamericana dermatólogica

7 comentarios

  1. Buenas tardes Señores editores y respetables maestros de la Dermatología, soy yo de nuevo como me dice el Dr. Rolando, con mis comentarios…Llenos de verdad y sin miedo, a quienes diregen las políticas del estado Venezolano.
    Yo cumplí con toda una larga lista de requisitos para ser Dermatólogo (rural, internado rotatorio, 3 años de Medicina interna), para concursar y ganar un cupo en un postgrado universitario por la UC en el Hospital Central de Valencia. Trate de formarme lo mejor que pude, recibí de mis maestros (Dres. Raúl Fachin Viso, Marco T. Mérida, Carlos Fachin, Magda Miret, Marlene Mendoza, entre otros) todo lo escrito en el programa de estudios y mucho mas… Y acepte sin pensarlo un cargo como adjunto (contratado) en el mismo centro donde me forme, con un extraordinario sueldo de 870.000Bs aproximadamente. Mi norte ser parte de esa generación de relevo de la que ustedes hablan con preocupación. Pero llego a nuestro servicio los infructuosos cambios de dirección que han marcado la ineficiencia de la nueva república y la primera decisión de que se tomo fue interrumpir los contratos de la Dra. Faritza Salazar y mi persona, ya que no éramos personal de confianza, para su información solo encontraron una persona para uno de los cargos.
    Mucha gente me dijo: “qué bueno que te votaron, así te dedicas mas al privado y haces más dinero”, muy contrario a sentirme bien, me dolió y me duele no estar en el servicio que me formo, acompañar a los residentes de postgrado a hacer interconsultas, a ver qué trabajos se van a llevar a los diferentes congresos, pero sobre todo me duele no atender a mis queridos pacientes “pobres” del bolsillo pero ricos de espíritu y agradecimiento.
    A pesar de todo esto asisto al servicio como docente de la UC en el postgrado, voy a la discusión de los casos clínicos y cada vez que puedo trato de estar con los residentes haciendo lo que más me gusta ver pacientes en mi hospital.
    Queridos Editores no les discuto nada de lo que se ha escrito en su editorial, pero las políticas actuales han hecho que gente valiosa se aleje de los centros de atención pública, y no es por el pírrico sueldo que se devenga sino por la falta de decoro con que se actúa, por creer que como son los nuevos jefes se sienten elevados en los aires (que yo espero sea muy alto, para ver la caída), que no aceptan sugerencias y sobre todo son dueños de la verdad, de una verdad que simplemente es roja, rojita. No se piensa en el futuro de los servicios, sino que se jubila, se eliminan contratos, se cambian adjuntos de hospital, en otras palabras se desmantelan servicios que han costado años de esfuerzo y dedicación crearlos, no creen ustedes que eso también contribuye a que solo estemos en nuestros consultorios privados.
    Yo sí creo que hay gente valiosa (formada y con ganas de seguir formándose, y con deseos de estar en centros de salud públicos), que quieren ser parte de esa generación de relevo y espero que esta tormenta pase pronto, antes de que todos nos queramos ir a la madre patria u otro lugar lejano
    Dra. Luz Marina Aular M.
    Dermatololo
    Valencia-Venezuela.

  2. Realmente el deterioro que se observa en los hospitales del país y que amenaza con la eliminación de todos los postgrados de excelencia que venían funcionando en los centros médico-asistenciales mencionados por los editores en su interesante y patético editorial, obedece a muchos factores. Entre ellos la ambición desmedida por lucrarse de la forma más rápida posible y por ello es el afán de alejarse de la verdadera y clásica Dermatología para dedicarse al ejercicio del cultivo de la belleza en todas sus manifestaciones, dejando de lado todas las enseñanzas y el entrenamiento que recibieron en sus respectivos servicios. Por otra parte, adicional a los sueldos paupérrimos que eternamente hemos devengado en nuestros hospitales, y que no obstante, no nos hicieron mella, muy por el contario nos hicieron persistir en la docencia y en la investigación clínica, solo obedece a motivaciones de mística y verdadera vocación de servicio que algunos hemos tenido durante un tiempo variable de 10, 15, y hasta 25 años de trabajo hospitalario ininterrumpido. Indudablemente que lo que está sucediendo también en nuestros hospitales, es el reflejo de lo que está sucediendo en todos los ámbitos de la sociedad.

    La excelencia se pretende sustituir por la mediocridad imperando la retaliación, la incompetencia, el amedrentamiento y en algunos casos la persecución. Son los futuros médicos formados en 3 años, que ni siquiera sabrán identificar los nervios cubitales y radiales ni el músculo esternocleidomastoideo, porque lo que interesa es remplazar de la manera más improvisada y expedita, a los formados en la cuarta república por “imperialistas” y “traidores a la patria” y remplazarlos por supuetos médicos ideologizados que seguramente estarán duchos en los postulados de Carlos Marx y Federico Engles, pero en medicina, lo dudo. !Pobres los pacientes que caigan en sus manos!

    Y lo lamentable es que el grado de devastación socio-económica y moral es de una magnitud tal, que su recuperación se llevará años y acaso generaciones.

    Pero nosotros, incluyendo nuestra generación, seguiremos luchando por la recuperación de la dignidad, la superación y la excelencia.

    Un saludo cordial
    Dr. Guillermo Planas Girón
    Caracas-Venzuela

  3. Me parece interesantìsimo el contenido del editorial de esta semana.
    Creo, sin embargo, que valdrìa la pena agregar algunos comentarios para ilustrar diversos aspectos que no fueron incluìdos y que valdrìa la pena considerar.

    Es importante dejar claro que ni todos los que se quedan haciendo docencia o prestando servicio asistencial en los hospitales pùblicos son hermanitas de la caridad y que ni siquiera todas las hermanitas de la caridad ejercen la caridad en realidad….muchas se refugian allì por los màs diversos motivos y la abnegaciòn puede ser el ùltimo de los motivos. Asì como todos los que trabajan solo a nivel privado no necesiamente ejercen la bastardìa.

    Hay bastardos en los centros universitarios !y vaya si los hay! que desde allì manejaron, manejan y manejaràn durante toda su vida el quehacer dermatològico (y de cualquier otra àrea de la medicina, arquitectura, derecho o ingenierìa….y ni hablar de diputados, senadores, militares, decanos, rectores, presidentes, etc.) que desde sus nichos controlan con las màs bajas intenciones y muy personales intereses la realidad en la que se manejan, las sociedades a las que pertenecen y, desde su pùlpito, con toda la exposiciòn mediàtica que poseen obtienen una ventaja indiscutible sobre la adquisiciòn de pacientes (o clientes, segùn sea el caso) para sus negocios privados que no necesariamente realizan con dignidad y rectitud.

    Estàn los maestros que en los centros universitarios y asistenciales pasan toda una vida entregados con abnegaciòn a enseñar, aliviar, ayudar, orientar y a estimular con el ùnico interès de tratar de contribuir a dejar algo positivo y para todos ellos nuestro màs sentido respeto, admiraciòn y reconocimiento. Estoy seguro que es hacia èste tipo de individuo que los editores, compungidamente, se refieren cuando dicen que se estàn quedando solos nuestros hospitales. Y es verdaderamente triste que individuos con esas caracterìsticas humanas, profesionales y èticas abandonan el apostolado por edad o por muy diversos motivos.

    Tambièn estàn los que se pasan toda una vida en la que entregan enseñanza, alivio, ayuda y orientaciòn en los hospitales y que luego en medicina privada ejercen de la manera màs variopinta: hay quien es correcto y digno y hay quien no lo es en absoluto…sino todo lo contrario.
    Tambièn en medicina privada el ejercicio es multicolor, desde el rosado hasta el negro.
    Hay quien la ejerce de un modo incorruptible y vertical hasta quien la ejerce en modo abyecto y vergonzoso, tanto en centros privados elegantes y en centros privados pauperrimos e indignos, en sitios donde hay tecnologìa y en sitios que estàn llenos de cucarachas.

    Tambièn estoy convencido que no hay nadie que pueda detener ni para siempre ni para largo el progreso y el avance, y que en nuestros hospitales y fuera de ellos siempre habrà medicos dignos de ser llamados tales y que haràn posible que nuestra hermosa profesiòn sea ejercida con dignidad y respeto y que contribuyen a diario, independientemente de donde estèn, a la formaciòn, orientaciòn y ayuda para con sus colegas y semejantes.

    De manera que quisiera dar una palabra de estìmulo a los maestros en los hospitales y a los que, en vista de que no siempre hay puestos disponibles para quedarse ejerciendo en hospitales o en centros de docencia o que por motivos personales y/o familiares, polìticos o econòmicos se van de los hospitales o deciden trabajar desde un principio en medicina privada y desde allì resuelven tantas cosas que desafortunadamente nuestros servicios pùblicos de salud no pueden resolver por falta de espacio fìsico, de personal, de recursos y de tecnologìa.

    No es donde se trabaja, no es con que instrumentos se trabaja, no es tampoco como cada uno de nosotros dice que trabaja: ES COMO SE TRABAJA EN REALIDAD LO QUE IMPORTA.

    Animos y saludos sinceros,
    Vito Abrusci V.

  4. Creo que le pedi tanto al espiritu santo antes de opinar en esta editorial, que Vito lo hizo antes que yo….. Comparto plenamente sus opiniones, y como dice “Tambor” el personaje de “Bambi” “si al hablar no haz de alabar es mejor callar”, sólo por hoy , lo pondré en práctica.Ojalá mañana y cada día pueda hacerlo. Mis ojos han visto mucho, mi corazón ha sentido otro tanto. De forma que me conformo pues con esta expresion abrusciana: ES COMO SE TRABAJA EN REALIDAD LO QUE IMPORTA.
    DRa. Raquel M Ramos M

  5. Vito. Estoy absolutamente de acuerdo contigo. Tanto en en el ejercicio público como en el privado “No son todos los que están ni están todos los que son”.
    Pienso que la reflexión, más allá de dirigir un dedo acusador hacia aquellos que hemos dejado el ejercicio en instituciones públicas o hacia los que permanecen en hospitales y ambulatorios trabajando de mal humor 1 hora (a veces) y cobrando 6 debería ser mucho más profunda:
    ¿Es que acaso los médicos y nuestros pacientes no merecemos las mejores condiciones para el ejercicio de la medicina?
    ¿Es que acaso no está contra toda ética profesional evaluar a los pacientes en consultorios con goteras, sin iluminación, sin ventanas, sin seguridad, u hospitalizarlos en salas sin servicios sanitarios adecuados, sin colchones, sin sábanas, sin medicinas, sin equipos, sin Rayos X, etc., etc., etc.?
    ¿Es que acaso ha sido poco el maltrato, las calumnias y el descrédito que hemos sufrido públicamente los médicos venezolanos de parte de las máximas autoridades en los últimos años?
    ¿Y cuál es el problema con que los médicos de este país reciban un sueldo acorde con los años de estudio y la responsabilidad del trabajo que debemos realizar?…o es que acaso por ser médicos recibimos descuentos o regalos en colegios, supermercados, condominios y servicios públicos???
    El problema no solo está en las “autoridades gubernamentales” que NUNCA han asumido responsablemente la salud pública en nuestro país más que como bandera política, sino en nosotros mismos que hemos permitido que nuestro ejercicio profesional se haya disminuido en todo sentido por una suerte de “complejo de santo” entremezclado con un juramento hipocrático mal entendido, según la cual: mientras haya un médico… estamos tranquilos!. concepto que vale tanto para el vecino de al lado,o para el que viaja en un avión como para el director del hospital o ambulatorio al que le interesa solo llenar la estadística.
    El problema de la deserción es un reflejo de las condiciones de nuestra sociedad actual y también de nuestra propia indiferencia.

  6. REcibi esto el dia de hoy. Tal vez ayude o no ayude mucho, el hecho es ques es una realidad que ayuda a entender SOLO UNA PARTE de lo que esta pasando en los hospitales:
    >>> Nací en la clínica Leopoldo Aguerrevere, municipio Baruta, de una
    >>> familia clase media alta, mi papá era ingeniero civil de la central (se
    >>> graduó tarde porque Caldera cerró la universidad), mi mamá siempre fue
    >>> ama de casa, en esa época casi todas las mujeres hacían un curso
    >>> secretarial con mención en taquigrafía. Tengo 2 hermanos, la mayor pasó
    >>> su adolescencia en los años 80, es decir con las fotos con copete, y la
    >>> ropa de colores fosforescentes; son las fotos que nadie quiere ver ni
    >>> recordar, a menos que quisiéramos burlarnos. Mi hermano menor es el
    >>> típico que llegó con la pierna raspada a la casa por que se tiró por una
    >>> bajada que queda cerca, con una carrucha y no supo agarrar bien la
    >>> curva. Tengo familia en toda Venezuela, desde Maracay, hasta San
    >>> Cristóbal, y por supuesto los primos maracuchos.
    >>> Mi familia es tan grande que es casi obra de Dios que no me haya casado
    >>> con una prima lejana. Estudié en un colegio del este de Caracas, nuestro
    >>> equipo de fútbol era el mejor, o por lo menos eso le decíamos a todo el
    >>> mundo. Llevé lonchera hasta 6to Grado. Tuve buenos y malos profesores,
    >>> en mi salón éramos como 30 y todos teníamos sobrenombre, conmigo
    >>> estudió: El Portu, Mono y Pata e palo. En 5to. Año hice todo lo
    >>> imposible por ir a todos los festivales de gaitas (a mi mamá no le
    >>> gustaban y me costaba un mundo conseguir el permiso); saliendo de uno de
    >>> ellos me robaron el reloj.
    >>> De viaje de graduación del colegio me fui a Margarita con mis panas, en
    >>> busca de novias, y nos devolvimos sin nada. (Fuimos en la época
    >>> equivocada, creo que ellas llegaban después). Me saqué la licencia
    >>> legal; todos los demás pagaron, yo me estudié el librito.
    >>> El examen del CNU me lo dictaron, una cosa que me pareció horrible, pero
    >>> gafo no fui y copié cada una de las respuesta que me iban diciendo.
    >>> Entré por prueba interna a la Universidad Simón Bolívar, una universidad
    >>> con un impresionante contraste de clases sociales.
    >>> Mi familia tenía un apartamento en La Guaira. Los fines de semana, antes
    >>> de salir para la playa, siempre desayunábamos en la panadería que queda
    >>> cerca de la casa, un cachito de jamón y jugo de naranja, para mí desde
    >>> la panadería empezaba la diversión.
    >>> En vacaciones de Semana Santa iba a Margarita (un verdadero desastre),
    >>> no faltó nunca el que decía: ¡Esta isla se va a hundir! Por supuesto en
    >>> playa El Agua conocía a una empanadera que me preparaba una empanada de
    >>> pabellón especial (doble carne) y me tomaba de salida una buena cocada
    >>> en Cimarrón.
    >>> En una cola, saliendo de Pampatar, prometí no volver a la isla en esa
    >>> fecha. Eso lo hice quizás porque ya estaba enamorado de mi novia. Si no,
    >>> creo que hubiese vuelto dos veces más por lo menos. En las vacaciones de
    >>> trimestre nunca me faltó un viajecito a Choroní, o a Cuyagua en carpa.
    >>> Los drogadictos siempre se ponían al final de la playa. Creo que ahora
    >>> este destino es más comercial, pero la primera vez que fui casi teníamos
    >>> que pescar nuestro almuerzo.
    >>> Los primeros carros de mis amigos fueron Fiat 1 o Corolla; al pana rico
    >>> le dieron un machito, cosa que creaba envidia entre los que no lo
    >>> teníamos: ‘cuando trabaje me lo compro’, Eso dijimos casi todos. ¡Nos
    >>> encantaba el machito!
    >>> A mis cumpleaños iban como 100 personas, 75 que no conocía, pero si
    >>> llevaban mujeres no me importaba.
    >>> Hice mi pasantía en PDVSA, por supuesto que entré con palanca, el papá
    >>> de un amigo me ayudó. Durante esta época aprendí a hacerme el nudo de la
    >>> corbata, y también que en PDVSA trabajaba el doble de gente de lo que se
    >>> necesitaba.
    >>> Mi arepa preferida es la pelúa. Antes me comía la de queso guayanés
    >>> hasta que un día, a las 5:00 a.m. después de una buena fiesta, me salió
    >>> una mosca en el queso, y más nunca me atreví a pedirla. Me encanta el
    >>> llano de Barinas, montar caballo, ir en camioneta a Aguaro Guariquito,
    >>> soy bueno jugando dominó, conozco toda Venezuela menos el Delta, porque
    >>> es muy difícil llegar allá.
    >>> Me encanta mi país, mi gente, hablar español, mi acento, el cachito de
    >>> jamón, el cocosette, la empanada de pabellón, los perros de calle El
    >>> Hambre (de cualquier ciudad), las cocadas de Cimarrón, y un buen guinde
    >>> en una hamaca. Ahora, también detesto las colas de Caracas y odio a los
    >>> motorizados que hacen caballito cuando la luz se pone en verde en el
    >>> semáforo.
    >>> Mi familia paterna era italiana, todo comenzó con un abuelo que se vino
    >>> a principios del siglo pasado en busca de fortuna. Y claro está, fuimos
    >>> en el 2000 al consulado a reclamar nuestro pasaporte, pero lo hicimos
    >>> tarde: nos dieron la cita para después de 5 años. Nadie imaginó en esa
    >>> época que en un futuro toda Venezuela quisiera buscar sus raíces
    >>> europeas, y mucho menos que todos fueran a la vez. Ahora en este
    >>> momento, no sólo las raíces europeas son atractivas, sirven las
    >>> colombianas, rusas, chilenas, argentinas, etc.
    >>> Tener el pasaporte europeo no solo me trajo tranquilidad, también varias
    >>> proposiciones de matrimonio (en tono de broma) de aquellas amigas que
    >>> eran venezolanas de pura cepa. Por supuesto que me casé con una
    >>> venezolana, igual a mí, (pero con pasaporte alemán) que tiene una
    >>> familia igual a la mía. Que le encantan los perros que venden en la
    >>> Trinidad en frente del bingo, que es caraquista igual que yo (no sé si
    >>> hubiese aguantado que fuese del Magallanes, es full fanática).
    >>> Ella tuvo casi las mismas vivencias que yo, pero claro con los planes
    >>> típicos de mujeres. Es una mujer única y maravillosa. En ningún otro
    >>> lado del mundo hubiese encontrado a alguien parecido. Firmé contra el
    >>> presidente Chávez desde el muro de Santa Rosa, para atrás.
    >>> El 11 de abril estuve en las escaleras del Calvario, marché en cuanta
    >>> marcha pude, hasta que me cansé. Y desde las elecciones del referéndum
    >>> revocatorio contra él, no he votado más, porque creo que si nadie sale a
    >>> la calle el día de la elección es la mejor forma de demostrar que nadie
    >>> esta con él. Y estoy seguro que somos más y el CNE tiene la balanza
    >>> inclinada para el lado que no es.
    >>> Hace como tres o cuatro años empezó todo, o por lo menos así lo empecé a
    >>> sentir. Dejé de ver a mis ‘amigos’ (amigo: todo aquel que alguna vez
    >>> conocí). No faltaron encuentros con gente de la universidad o del
    >>> colegio, donde se hiciera la siguiente pregunta: -¿Qué es de la vida de
    >>> Juancho? – Chamo se fue para Canadá- ¿Y de este que vio matemáticas con
    >>> nosotros, como es que se llama? El que se copió el problema que no era,
    >>> ¿te acuerdas?- Claro, Rodrigo, se casó y está en Australia. -¡Coño, tan
    >>> lejos!
    >>> Van pasando los años viendo como las celebraciones de mi cumpleaños se
    >>> hacen cada vez más pequeñas. Últimamente ya amigos no tan alejados, (los
    >>> verdaderos, los que me sé sus nombres, sé quiénes fueron sus novias, sus
    >>> cosas, etc.) están en Canadá, Australia, Costa Rica, España, Estados
    >>> Unidos. Creo que estos son los destinos mas cotizados, aunque hay uno
    >>> que se fue a Brasil. He depurado varias veces la agenda telefónica del
    >>> celular. Al principio sonaba chévere:
    >>> -Oye tienes casa en Toronto, te puedes quedar cuanto quieras.
    >>> -Ya sabes, si vas a Miami a comprar cosas, puedes quedarte en mi casa. Y
    >>> uno sonreía: Oye, verdad que sí, gracias. Creo que el porcentaje que se
    >>> ha ido, de mis conocidos, es del 70%.
    >>> Inicialmente pensé que iba a ser temporal, los postgrados duran dos años
    >>> máximo, luego se regresarían. Pero nada, ninguno regresa. Creo que pasa
    >>> lo mismo con la gente mayor, para ellos puede ser más difícil. Uno oye
    >>> que algunos regresan, pero creo que son más los que no lo hacen. Los
    >>> jóvenes tenemos más aptitud para adaptarnos. No es extraño ver familias
    >>> dividas por la distancia, esposas e hijos fuera, mientras el padre
    >>> trabaja acá.
    >>> No era difícil prever esto ya que, poco a poco, los venezolanos nos
    >>> fuimos acostumbrando a vivir mal, a sentirnos en un país extraño, un
    >>> país que no es de nosotros, a sentirnos extranjeros en nuestro país.
    >>> Sitios que antes visitábamos, ya no vamos, paseos que hacíamos ya no los
    >>> hacemos, cada vez compartimos menos, y nos sentimos presos entre dos
    >>> municipios y el aeropuerto (por ahora). No sé si nosotros nos merecemos
    >>> este país, o lo merecen las personas que lo tuvieron en sus manos y no
    >>> hicieron nada para arreglarlo.
    >>> Lentamente dejamos que nuestras urbanizaciones se cerraran con unas
    >>> casetas de vigilancia inútiles, en vez de haber reclamado desde un
    >>> principio seguridad a las alcaldías. Nos acostumbramos a seguir derecho
    >>> cuando pasábamos en frente de nuestra casa porque el carro que teníamos
    >>> atrás llevaba dos minutos en nuestro retrovisor. Nos volvimos paranoicos
    >>> y a veces con razón.. Lentamente nos hemos acostumbrado a vivir en un
    >>> país donde en el supermercado no hay carne, pollo, leche, huevos,
    >>> margarina, aceite, o pañales. Y ¿qué hemos hecho? ¿Reclamamos? ¿Quemamos
    >>> carros (como en Paris)?
    >>> ¡No!, salimos a sortear otro automercado donde haya lo que no había en
    >>> éste, o simplemente resolvemos como sea. Sólo un: ¡Qué bolas, esta
    >>> vaina! (no dicho muy duro, mucho menos gritado, porque si la Sra. que
    >>> tenemos al lado está con el proceso, tenemos que respetar su manera de
    >>> pensar). Aún nos queda educación. O por el contrario, y peor, nos da
    >>> pena hablar.
    >>> Entre nosotros no es raro oír a alguno que está buscando un crédito del
    >>> gobierno, de esos que le van a dar 4.000 millones. Y nadie conoce al
    >>> primero que se lo hayan dado. Entre los empresarios uno oye que tienen
    >>> la misma preocupación: ¿Qué va a pasar? ¿Qué vamos a hacer? casi ninguno
    >>> quiere invertir en una nueva planta, o una máquina más grande, ‘Sí,
    >>> estamos vendiendo mucho (o todo), pero ni de broma compro el galpón de
    >>> al lado para ampliar el negocio, a ver si me lo quitan’. No es extraño
    >>> oír: ‘Este país es para sacar plata.’, ‘Aquí es donde está el dinero.’
    >>> La filosofía que los rige dice: Mientras haya dinero estarán acá, pero
    >>> no por el país, sino por la plata. Y el consejo general de todos es:
    >>> ‘haz plata y sácala en dólares’.
    >>> Me pregunto ¿en manos de quién está nuestro país? y ¿en manos de quién
    >>> estará en diez años? si todos los buenos se fueron. No es que no se
    >>> quede nadie valioso, sino que la gente valiosa que se quede, dentro de
    >>> poco hará equipo de trabajo con los mediocres. Lo mismo que sucede en
    >>> las empresas pasa en nuestra vida, ‘para qué vamos a comprar eso. Y si
    >>> nos tenemos que ir corriendo, esa cosa no nos la compra nadie’. En
    >>> Diciembre pasado no faltó el que dijo: ‘Por favor que mi regalo sea una
    >>> maleta. Que tenga 30 cm . Y no pese mucho’. Además hemos llegado a
    >>> pensar que cualquier persona que hace lo contrario es chavista. ‘Viste
    >>> al de la esquina, se metió a chavista, está haciendo un piso más a su
    >>> casa’.
    >>> ¿Cómo se saca a un país así adelante? Sin gente de la buena, sin
    >>> familias, sin esperanzas, sin planes. No culpo a los que se fueron,
    >>> culpo a los que hicieron que se fueran, a los que destruyeron nuestras
    >>> familias, y lo peor: nuestras esperanzas. A los que hicieron que los
    >>> abuelos conocieran a sus nietos por camarita web. A los que destruyeron
    >>> nuestras parrillas de los domingos, a los que hicieron que la
    >>> celebración de mi cumpleaños sea cada vez más pequeña. A los que
    >>> hicieron que nuestro messenger esté lleno de gente que nunca vemos. A
    >>> los que lograron que nuestro arbolito de navidad guarde regalos hasta
    >>> julio, fecha en la vienen a visitarnos. A los que hicieron que
    >>> globovisión.com o noticiero digital sean nuestras páginas de inicio.
    >>> Culpo a los que lograron que algunos venezolanos llevaran a cabo su plan
    >>> ‘B’. Creo que debemos cambiar el plan B por el plan A. ¿Cuál es mi plan
    >>> B?
    >>> Echarle bolas al plan A. El país y nuestras familias están mal y estarán
    >>> peor, si no cambiamos la apatía que sentimos ante lo que sucede a
    >>> nuestro alrededor, el sentirnos derrotados, el haber perdido el ánimo de
    >>> gozar la vida. El tener planes difusos no nos ayuda, no se puede vivir
    >>> sin esperanza; y aún más grave, el sentirnos como si nos quedáramos sin
    >>> armas: sin marchas, sin paros, sin elecciones, sin poder hacer nada.
    >>> Claro que existe una manera, es verdad, no la hemos encontrado pero no
    >>> hay duda de que existe. Ya sabemos como está el país, vivamos o no en
    >>> él, no podemos ser quienes lo hundan más con nuestro pesimismo y nuestra
    >>> apatía.
    >>> Es verdad, en nuestro alrededor se respira un aire que nos dice a cada
    >>> minuto que somos la generación más afectada, los que no podrán disfrutar
    >>> de montar un negocio con sus amigos, o que ninguno de nosotros será
    >>> concejal, alcalde o ministro. Que los negocios que montemos estarán
    >>> siempre en nuestras mentes porque nos da miedo llevarlo a cabo. Y que
    >>> las compañías en las que trabajamos, y queremos hacer carrera, están
    >>> amenazadas.
    >>> Nuestros papás tuvieron todo lo contrario: un país de oportunidades y de
    >>> crecimiento, tuvieron algún amigo alcalde o montaron negocios con sus
    >>> panas, creo que por eso algunos no entienden muy bien a los hijos que se
    >>> van, definitivamente deben entender que ésta no es la Venezuela que
    >>> ellos vivieron, por eso creo que para que nuestra generación no sea la
    >>> que más perdió, debemos definirnos, y si nuestro plan A es estar fuera,
    >>> entonces que vivamos con intensidad y que seamos los mejores en lo que
    >>> hagamos, para que dejemos el nombre de los venezolanos muy en alto; que
    >>> no seamos quienes más porquería hablan del país. Si en cambio nuestro
    >>> plan es quedarnos, que así sea y no vivir con la mente afuera y nuestro
    >>> cuerpo acá, quejándonos silenciosamente cada veinte minutos. Y que cada
    >>> vez que oigamos una cadena de esas en la que él habla de más, no
    >>> meditemos ante el televisor: ‘¿Será que empiezo a vender todo?. .. y nos
    >>> vamos a Miami , pero ¿qué carajo voy a hacer en Miami?… porque para
    >>> Europa ni de vaina; es carísimo gastar en euros.’ Tenemos que saber que
    >>> decidimos quedarnos y ya.
    >>> Yo particularmente no quiero ser parte de la generación que no hizo nada
    >>> con su vida, porque en mi plena edad productiva estaba el presidente que
    >>> tenemos. Sí tengo planes con mi vida y con mi familia, sí sé lo que
    >>> quiero en la vida. No les niego que algunas veces he apostado a mis
    >>> planes y he perdido, pero así es la vida: en unas se gana, en otras se
    >>> pierde, y como dice mi esposa ‘esta es la vida que nos tocó vivir’.
    >>> Yo sólo espero no ser el que apague la luz.

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