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TELEDERMATOLOGÍA: Eppur si muove…


paolaDra. Paola Pasquali

Coordinadora Servicio de Dermatología Pius Hospital de Valls, Tarragona
Secretaria Sociedad Internacional de Teledermatología
Miembro Comité Organizador 5º Congreso Mundial de Teledermatología, Barcelona 2014

“La frase ‘todo tiempo pasado fue mejor’ no indica que antes sucedieran menos cosas malas, sino que -felizmente- la gente las echa en el olvido.” ? Ernesto Sábato, El túnel

lupusMeses atrás, mientras me encontraba visitando la colección del  Musée des Moulages (El museo de los moldes),  del Hospital Saint-Louis de París, recibí un mensaje en mi teléfono móvil. Se trataba de una interconsulta que me realizaba un médico de cabecera de mi región (Tarragona) sobre un caso dermatológico. Mediaban más de 1000 kilómetros entre aquel médico y mi persona pero hubieran podido ser 20.000. Estudiando la imagen anexa, ayudé a resolver el caso.

En aquel vetusto salón, hermosamente decadente, tuve pues la sensación de  estar en el túnel del tiempo. Me rodeaban impactantes moldes de cera que  en su momento fueron vanguardistas pues venían a substituir  las acuarelas clínicas, pero que a su vez serían remplazados por los primeros daguerrotipos. De los tiempos de Baretta, uno de los creadores de moldes a hoy, han pasado escasamente 150 años.  

Así van los Modern Times que Chaplin criticó afectuosamente en  su película de 1936; ciencia y tecnología avanzan a una cadencia tan vertiginosa que por momentos – si nos pasamos de admiración  por ese “pasado que fue mejor” – no nos resulta difícil sentir que estamos  en los tiempos de Baretta.

La  Teledermatología (TD) se inició por los años 90, incorporando los nuevos sistemas tecnológicos de comunicación e información (TIC) al mundo de la nuestra especialidad. Para muchos, estos inicios lucían como un divertimento para fanáticos de las nuevas tecnologías, los geeks. Otros, a imitación de muchos educadores que siguen aborreciendo las TIC, denunciaron el fenómeno como un caso de mala suplantación de la presencialidad.  Los innovadores en este campo fueron y aun  ocasionalmente son  sometidos a ataques dignos de Torquemada por colegas seguros de que todo internet-es-malo, todo-facebook-es malo, todo-tweeter-es malo, Lo  que suelen rematar con un  “yo-no-tengo-ni-un-móvil”. Una demonización que recuerda al Galileo musitando Eppur si muove.

A medida que publicaciones pioneras venían presentando los diferentes usos de la TD, generando una nueva terminología (Store-and-Forward, S&F, Real time, Telehealth) y aplicando  tecnologías cada vez más innovadoras, las voces disidentes hablaron entonces de perdida de humanidad en la relación médico-paciente, de falta de fiabilidad, elevado coste, escaso interés por parte de los médicos de familia e  insatisfacción del paciente.  

Como fenómeno sociológico, esas reacciones pueden catalogarse bajo el gran rubro del dejá vu. El ser humano es propenso a temer los cambios como saltos al vacío, a lo desconocido y, a nivel profesional, existe una tendencia a considerar que nuestros maestros hacían las cosas de manera inmejorable. Una suerte de comportamiento de reverencia eterna moralmente loable pero a menudo profesionalmente paralizante.

La tecnología, empero, sigue avanzando y con ella sus aplicaciones, las cuales están facilitando  una mayor y más humanitaria universalización de los servicios médicos. Gracias a ellas estamos hoy logrando una medicina más democrática, más justa y más honesta. Para aquellos países que han socializado su medicina, como España, es infinitamente más justo recibir una respuesta de un especialista en tiempo real gracias a las TIC o, en el caso de un S&F, en pocos días, que dejar al paciente olvidado en una lista de espera de un año, como viene ocurriendo actualmente en muchos servicios donde la avalancha de solicitudes de consulta especializada sobrepasa la capacidad de los especialistas existentes.

Para aquellos otros países donde las distancias a un centro de referencia y  la falta de recursos económicos impiden que un paciente sea evaluado, como  sería por ejemplo el caso de Venezuela, sólo la TD permite que un paciente a centenares de kilómetros de un centro especializado sea atendido correctamente por un especialista. Mención especial a este respecto merece el caso SOS Telemedicina que lidera el Dr. Héctor Arrechedera de la Universidad Central de Venezuela.

Cada día son más las publicaciones que están demostrando la fiabilidad y validez de la teleconsulta, el bajo costo medido en ahorro por traslados, en horas-especialista y equipos  y la satisfacción de los usuarios y de los médicos referenciantes. Los equipos son cada vez mejores y cuestan menos, algo que ocurre a menudo con las nuevas tecnologías. Actualmente, están desarrollándose pantallas donde palparemos la consistencia de las lesiones. Pronto  se demostrará también que la TD es una poderosa herramienta de enseñanza médica continuada y que los médicos de familia que la utilizan terminan por aprender a manejar mejor muchas más  patologías por estar recibiendo micro clases de dermatología con cada interconsulta respondida rápidamente, ya que la copresencia de imagen con respuesta deja mejor huella  en la memoria. Nuestros pacientes  harán sus controles a distancia a través de la telefonía móvil o ipads. Subsiste, por ahora, el problema de cómo se manejará desde el punto de vista económico este flujo de conocimientos.

La dermatología de nuestros antepasados sentó las bases para un presente y un futuro donde estamos y estaremos realizando una dermatología diferente, mejor y más democrática, gracias sobre todo  a una especialidad y a unos especialistas que se apoyarán cada vez más en las TIC. Ellas nos garantizan que sólo hay, para nosotros, futuros mejores.

 

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Mesa de redacción de Piel Latinoamericana. Donde recibimos casos, aportes e información de interés para la comunidad latinoamericana dermatólogica

5 comentarios

  1. Muchas de las crìticas que se hacen a la teledermatologìa son “perogruyadas” (“impersonal”, “no relaciòn mèdico-paciente”, “limitada a lo visual”, “deshumanizada”, etc) pues aùn estando de “cuerpo presente” la atenciòn mèdica a los pacientes, gracias a los sistemas “modernos” de atenciòn y gerencia de la salud se volviò impersonal y deshumanizada (no es paciente sino cliente, ficha o nùmero), “limitada a lo visual” (en 10 o 15 minutos es dificil ir mas allà de un simple vistazo y no hay tiempo para profundizar en la historia) y obviamente la relaciòn mèdico-paciente dificilmente se alcanza a establecer.

    La Teledermatologìa es ùtil en cualquier tipo de sociedad desarrollada o en vias de desarrollo. Pero creo que es especialmente ùtil en paìses como los nuestros en los que hay una gran poblaciòn dispersa y una enorme concentraciòn de los especialistas en las grandes ciudades, lo que impide que una persona que viva en poblaciones pequeñas y necesite ser atendida por el mèdico dermatòlogo logre satisfacer su necesidad, salvo que gaste sus recursos (o los de su entidad proveedora de salud), tenga suficiente tiempo y paciencia para esperar que haya cupo y pueda dejar de asistir a su trabajo sin riesgo a perderlo.

    Ahora que hay mas celulares que personas y que los telèfonos se han vuelto “inteligentes”, la limitaciòn que podrìa suponer la baja penetraciòn de internet dejò de ser relevante. Aùn en los pueblos mas alejados hay telèfonos celulares con càmaras fotogràficas suficientemente buenas como para que una persona, sea profesional del àrea de la salud o paciente, pueda enviar una imagen con unos cuantos datos bàsicos.

    Eso, por supuesto, no va a ser nunca igual que una consulta presencial con un mèdico dermatòlogo que tenga tiempo y motivaciòn suficiente. Pero va a permitir que se resuelvan las cosas simples y, lo que es mas importante, va a ayudar en la detecciòn precoz de càncer cutàneo y de otras enfermedades que sì deben ser vistas en consulta presencial.

    En ese tamizaje para enfermedades potencialmente graves y, en un futuro pròximo, en el seguimiento y control de terapias para enfermedades crònicas, es donde mayor utilidad clinica tiene la teledermatologìa. Es en acercar la posibilidad a la atenciòn por el especialista para poblaciones dispersas y desatendidas en donde mayor impacto social va a tener esta modalidad de atenciòn. Y es en la facilidad, comodidad, inmediatez, economìa e impacto sobre la educaciòn a personal de salud de àreas lejanas en donde se va a reflejar el real potencial de esta herramienta.

    Obviamente, no es sòlo disponer de una càmara y un computador lo que hace un programa de teledermatologìa. El control de calidad permanente, la istrucciòn y el entrenamiento de los “remisores”, la revisiòn de los casos por dos o mas especialistas y la permanente interacciòn de lado y lado es lo que va a permitir que un programa sea realmente ùtil. Afortunadamente hay mucho por hacer y este apasionante capìtulo de la telemedicina està para ser escrito.

    saludos,

    jaime

  2. Jesús Contreras

    Con los teléfonos celulares, con whatsapp. BBM, se hacen ínter consultas, tanto ínter dermatólogos, como de paciente-médico. Se aprovecha mucho.

  3. Un saludo a la dra Paola Pasquali.
    Compartimos en estos días la pérdida de un amigo en común como lo fue el dr Benjamín Trujillo .
    En cuanto a la TELEDERMATOLOGIA. Comparto sus comentarios .
    En nuestro hospital estamos dándole el impulso que amerita.
    Saludos

  4. Es una manera de hacer posible el acceso a los servicios de salud por usuarios que se hallan en zonas poco accesibles o de población dispersa, donde no se hallan especialistas.

    Saludos

  5. Rolando Hernández Pérez

    Al comienzo estos nuevos y sofisticados recursos tecnológicos de Internet, como ya se ha comentado, procesaban información requerida para fines bélicos y de espionaje (historia de la evolución de Internet); luego para los grandes centros mundiales de producción ; posteriormente, y por efecto del mismo desarrollo de estas tecnologías interactivas y bidireccionales: computadoras, hipermedios digitalizados, satélites, redes de bandas anchas, etc., y el cada vez mayor caudal de datos que vehiculizan, nace la inquietud de ser aplicados de un modo contextualizados en otros ámbitos de la vida como la educación, las ciencias, generando conocimiento para el desarrollo humano , para la creación de respuestas a los grandes desafíos que enfrentan las sociedades.
    Nosotros tuvimos la extraordinaria oportunidad de vivir y participar de esta experiencia; recuerdo, como si fuere ayer, una conferencia magistral que el Prof. Luis Diaz desarrolló en el CILAD 1995 de Puerto Rico y al final, en una última diapositiva colocaba http://WWW.HTTPS y una dirección electrónica con un signo hasta ese momento desconocido @, ese momento fue para mí el fuego que encendió la mecha hasta estos días, no obstante reconocer que ya teníamos varios años “caminado a pié” por este mundo de las telecomunicaciones que llegó para fascinarnos
    La Telemedicina – Teledermatología es una nueva medicina, es la forma de hacer medicina del presente, es acercarnos al paciente a través de esta nuevas tecnología, pero con emociones y sentimientos, plataforma vital de nuestra existencia.
    Gracias a Paola Pasquali por su trabajo editorial y por sus constantes y versátiles actualizaciones, a través de las diferentes formas de la social media, que nos tiene acostumbrado.
    Cordialmente a mi amiga Paola:

    Rolando Hernández Pérez
    Venezuela

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