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¿Cómo dilucidamos nuevos caminos en estos tiempos de pandemia?

Finalizamos el artículo de abril brindándoles un contrapeso a los impactos negativos de esta situación de crisis. Señalamos que también se generan aspectos positivos, aunque son más difíciles de captar. Después de transcurrido un mes, mi perspectiva y emociones requieren un ajuste. Venezuela, padeciendo una situación nacional ya crítica antes de este huracán viral, enfrenta ahora un nuevo embate sin que sea posible anticipar sus efectos en la población.

Con la situación de incertidumbre y la velocidad de los cambios, divulgados casi al instante a través de los medios, pareciera que no es suficiente hacer las prácticas que les he recomendado en Mirador Salud. En esta tarea de construcción de nuevos escenarios, les comentaré sobre un libro recientemente publicado pertinente para estos tiempos y más allá.

¿Podemos conectarnos en un mundo que nos separa?

El mes pasado fue publicado “Juntos: el Poder Sanador de la Conexión Humana en un Mundo Algunas Veces Solitario” [Together: The Healing Power of Human Connection in a Sometimes Lonely Worldcon la autoría del Dr. Vivek Murthy, anterior Director General de Salud Pública [Surgeon General] de los Estados Unidos. El libro ha recibido críticas positivas por su contenido, además de ser muy oportuno en estos tiempos generadores de soledad. Murthy comparte investigaciones que se han hecho sobre la soledad, precisando sus características y cómo ésta nos enferma física y mentalmente, disminuyendo nuestra longevidad. Brinda también recomendaciones sobre cómo construir mejores relaciones y una sociedad centrada en las conexiones humanas. Pueden acceder a una entrevista suya publicada por el Greater Good Science Center, de la Universidad de Berkeley a través de este link. Allí se recogen puntos importantes del libro, expandiéndolos con comentarios acerca de la cuarentena y sus limitaciones para las interacciones humanas.

Aclaremos de que tipo de soledad estamos hablando. El diccionario de la RAE tiene entre sus acepciones de soledad la “Carencia voluntaria o involuntaria de compañía” y “Pesar o melancolía que se sienten por la ausencia, muerte o pérdida de alguna persona o cosa”. La soledad a la cual se refiere el Dr. Murthy es un estado subjetivo, es cómo nos sentimos con las conexiones que tenemos en nuestra vida. Sentirnos solos sucede cuando las conexiones que necesitamos son mayores que las conexiones que tenemos.  Y sufrimos por ello.

Diferente a sentirse solo es la experiencia de estar solo. Esta escogencia grata, nos centra y ayuda a mantener el bienestar emocional.  En un tiempo difícil como el que vivimos, buscar momentos de soledad para reflexionar o para simplemente apreciar “el estar”, cultiva nuestra autenticidad y las interacciones positivas con otros.

Entre los aspectos destacados por Murthy de investigaciones realizadas con personas en distintas partes del mundo es que gran parte de las personas que se sienten solas lo ocultan. Se ha comprobado que el sentirse solo conlleva un estigma social y por ello evitan no sentirse minusvalorado emocionalmente. Añade que es difícil percibir cuando una persona se siente sola porque no siempre coincide con el estereotipo de la persona retraída, sentada sola en un rincón. Puede manifestarse en formas diferentes, dependiendo de la persona y de la situación que estén atravesando. Irritabilidad o rabia, desconexión, depresión o ansiedad pudieran ser manifestaciones de sentirse solas. En el caso venezolano, algunos países latinoamericanos y mediterráneos observo – sin investigaciones que lo avalen – que se disimula la soledad con una falsa alegría y la ingestión de alcohol, “canto por no llorar”.

¿Es posible sentirse sola en una reunión agradable o con la pareja con la cual se tiene una buena relación? La interesante explicación que ofrece el Dr. Murthy es que como seres humanos y requerimos tener tres niveles de conexiones: la íntima, la relacional y la colectiva. Destaca la  importancia de la colectiva que nos hace sentir que somos parte de un círculo más amplio. Esa conexión con lo colectivo o comunidad deseada la formamos con grupos afines basados en creencias religiosas, raza, nacionalidad o etnicidad compartidas. También con quienes cultivamos intereses comunes, fuera de nuestros círculos usuales.

Esta epidemia, obligándonos a distanciarnos físicamente tanto de relaciones cercanas como de encuentros con desconocidos, ha destacado la importancia de sentirnos parte de ser usuarios de una biblioteca, de cruzar palabras con el barista y tomarnos el café que nos preparó rodeados de personas que no conocemos o de disfrutar de una película compartiendo una experiencia virtual con otros cinéfilos.

La dolencia de sentirse solo la padecían muchas personas antes de esta epidemia. Solo que ahora el miedo de ser infectado y de infectar a otros que amamos ahonda esta recesión social, tan importante como la recesión económica que nos impacta y amenaza.

Sin embargo, también este aislamiento puede ser una oportunidad. Podemos aprovecharlo para detenernos, poner en balanza nuestras relaciones y preguntarnos ¿Qué papel queremos que desempeñen en nuestras vidas estas personas? Este autor, además, nos sugiere las siguientes estrategias para apoyarnos en esta crisis y contribuir a fortalecer el tejido social para el futuro.

  1. Diariamente pase tiempo con sus seres queridos. Dedique al menos 15 minutos cada día para conectarse con quienes aprecie.
  2. En sus interacciones con otros, estén atentos el uno del otro. Olvídese de hacer otras cosas y bríndele a la otra persona el regalo de su atención plena, haciendo contacto visual si es posible y escuchando atentamente.
  3. Aprecie la soledad. El primer paso para construir conexiones más profundas con los demás es hacerlo con uno mismo. La meditación, la oración, el arte, la música y el tiempo de disfrute al aire libre pueden ser fuentes solitarias de placer y alegría.
  4. Ayude y permita que le ayuden. Servir es una forma de conexión humana que afirma nuestros valores y propósitos en la vida. Compruebe el bienestar de un vecino, solicite consejos, incluso sonríale a un desconocido desde la distancia, todo esto fortalece nuestro sentido de pertenencia y conexión.

¿Y si nos hacemos preguntas?

Entre las referencias y noticias que me han llegado últimamente hay un artículo que me llamó la atención sobre las tendencias nefastas colectivas que pueden surgir a consecuencia de esta pandemia. En tiempos de grandes crisis – guerras, actos terroristas, depresiones financieras, epidemias – conocemos la solidaridad y los actos heroicos de personas que ponen en riesgo sus propias vidas para salvar la de otros, muchas veces desconocidos.

En la actualidad, expertos virólogos nos conminan a cambiar nuestros hábitos y prácticamente alejarnos de todos; podrían ser enemigos portando armas letales ocultas. Esta radiografía despiadada, apoyada en evidencias científicas, por desgracia es cierta.

Sucede que estas bien intencionadas recomendaciones, tal como semillas lanzadas al viento, pueden caer en distintos tipos de suelos. Las características individuales y sociales de las personas hacen que estas indicaciones se reciban en forma diferente, activándose sus sistemas biológicos y mentales particulares conformados genética y culturalmente.

Estamos comprobando que seguir las recomendaciones de los expertos no es fácil para nadie. Como seres humanos requerimos de interacciones sociales, además de añadirse otras consecuencias que interrumpen o eliminan las redes de sustento personal y económico. Además, en estos tiempos de turbulencia e incertidumbre se activan nuestros mecanismos de defensa. El miedo y la angustia nos hacen sospechar especialmente de quienes no son como nosotros y a su vez nos convertimos en sospechosos para ellos.

Esta especie de paranoia a su vez puede convertir el miedo en odio. No es casual que en los Estados Unidos en este tiempo se hayan reactivado campañas anti-vacunas o anti-migrantes, como si un muro con México pudiera contener el virus junto al tráfico de drogas, que de paso tiene vías más eficientes que cruzar a pie la frontera. Argumentaciones desinformadas y descontextualizadas, conspirativas y racistas como estas nos siguen asombrando. Percibimos como los sentimientos y creencias que apoyan estas teorías (que ya existían antes de la pandemia) cobran nueva energía, potenciándose con esta situación.

El resultado es que socialmente nos polarizamos más y se politizan temas para el bienestar colectivo que requieren otro trato si queremos controlar el contagio, disminuir las muertes y aminorar las dificultades para retomar el rumbo hacia una nueva normalidad.

¿Qué podemos hacer para clarificar el panorama?

Empecemos por un proceso de reflexión que permita contrarrestar las acciones motivadas por prejuicios, falsas creencias y poca atención a los valores que guían nuestros actos.

  1. Primero que todo pregúntense ¿qué papel queremos que desempeñen en nuestras vidas las personas con quienes nos relacionamos y valoramos? Incluyan aquí los tres niveles de relaciones que requerirían de acuerdo a sus círculos de interacciones, desde el más cercano hasta el colectivo (comunidad, país, mundo).
  2. Luego, hagan una lista de sus preocupaciones en el momento. Como pueden variar, les recomiendo que el ejercicio lo hagan con cierta frecuencia para “limpiar” la terraza mental de sus casas.
  3. Hagan un momento de pausa, respirando con tranquilidad con los ojos cerrados durante tres minutos o más si tienen el tiempo.
  4. Relean la lista que hicieron y clasifiquen lo que anotaron en el siguiente gráfico:
    • Hagan un círculo de aproximadamente 15cm. de diámetro en el centro de una hoja de papel colocada en forma apaisada o nivelada.
    • En la parte superior de la hoja -fuera del círculo- coloquen el siguiente título:
      NO LO PUEDO CONTROLAR
      (mejor no prestarle atención)
    • Coloquen dentro del círculo el siguiente título:
      SI LO PUEDO CONTROLAR
      (enfocarme en esto)
    • Tienen así dos zonas en el gráfico, una fuera del círculo y otra dentro de él.
    • En esas zonas, van a clasificar los ítems de su lista copiándolas en las zonas que correspondan: lo que no pueden controlar y lo que si pueden controlar.
    • Empiecen anotando dentro del círculo las preocupaciones o acciones que sí están bajo su control o que pueden tomar acciones sobre ellas para bajar su ansiedad en estos momentos. Sugerencias de lo que pueden anotar: mi actitud positiva, apagar o consumir un mínimo de noticias, guardar mi distancia de otros, buscar hacer cosas entretenidas que siempre había querido hacer…..¿me explico?
    • Sigan ahora anotando los ítems que les preocupan o molestan, pero que no tienen control sobre ellos. Ejemplos de lo que pueden anotar: predecir lo que va a suceder, ofertas en las tiendas, lo que hagan otros, reacciones de otros, razones del comportamiento de otros, acciones de otros….¿comprenden?

Les aseguro que este gráfico (círculo/foco) lleno con sus anotaciones les servirá de recordatorio para bajar la angustia prestando atención y ocupándose de lo que pueden controlar y no angustiarse por lo que no está en sus manos controlar o modificar.

Como siempre, deseándoles lo mejor y mi disposición de contestar cualquier duda o sugerencia acerca de estas prácticas a través de mi página web.

Jeannette Díaz

Nota sobre la autora:

Jeannette Díaz es Doctora en Educación de la Universidad de Massachusetts, Amherst, Profesora Titular Jubilada de la Facultad de Arquitectura de la Universidad Central de Venezuela. Durante sus 28 años como docente, Coordinadora Académica y Coordinadora de Investigación disfrutó siendo mentora y coach de estudiantes y profesores apoyándolos en el desarrollo de sus habilidades creativas y progreso en sus carreras docentes. Formalizó esta área de interés cursando estudios y obteniendo la Certificación como Integral Master Coach® de Integral Coaching Canada. Es miembro de la Federación Internacional de Coaches en el nivel Profesional (PCC). Actualmente trabaja como coach, ayudando a profesionales creativos, arquitectos y emprendedores a cerrar la brecha entre sus expectativas y logros alcanzados.  Página web de Jeannette Díaz

 

Acerca de MIrador Salud

Somos un equipo de investigadores, profesionales de la salud y ramas afines y de la comunicación comprometidos con la promoción de una salud responsable. www.miradorsalud.com

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