El motivo de vivir es vivir una vida plena

El motivo de vivir es vivir una vida plena,
una vida satisfactoria y si se tiene mucha suerte,
una vida feliz
#anecdotario
Marcela Saeb-Lima

 Se termina 2025 y empieza 2026:  usualmente enlistamos propósitos –pocas veces conclusos- del año que está por comenzar y la reflexión del año que apenas acaba.  Nos preguntamos si lo que hicimos nos hizo felices, nos dio satisfacciones o nos llenó de arrepentimientos.  Reflexión que tendríamos que meditar con alguna periodicidad para renovar el planteamiento.  Yo inicio este editorial con el cuestionamiento: ¿es la dermatología –o la dermatopatología– una profesión que nos hace felices, hace felices a otros y cumple el proyecto de vida en la comunidad y en lo individual?

En la Gaceta Médica de México, en 2018,  el Dr. José Luis Sandoval-Gutiérrez (https://www.anmm.org.mx/GMM/2018/n4/GMM_154_4_496.pdf) hace mención al trabajo de Fierro-Arias L. et al, Gac Med Mex. 2018;154:26-35, de la satisfacción laboral en esta área de la medicina cuyos resultados fueron que “el 93% de los encuestados se manifestó muy satisfecho con su especialidad y 98.6% volvería a escogerla, con un promedio 16 años de ejercicio.”  Algunas razones de esta felicidad o satisfacción profesional son los cambios visibles inmediatos o a corto plazo, la variabilidad de enfermedades que se estudian y tratan, la relación médico-paciente a largo plazo, los avances en manejos médicos y tecnológicos, y poder impactar de manera positiva en el bienestar general del paciente.

(https://www.chello.bank/exploring-the-happiness-factor-in-dermatology/ )

También se ha evaluado la satisfacción de los pacientes en la consulta dermatológica siendo calificada como sobresaliente, excepto por situaciones como tiempo de espera, tiempo para obtener una consulta, personalidad del médico, continuidad del manejo, instalaciones y el staff del médico.   En general los pacientes aman a sus dermatólogos.  La percepción de ser un médico dedicado es el factor más importante en las evaluaciones.

(https://www.hmpgloballearningnetwork.com/site/thederm/site/cathlab/event/how-happy-are-dermatologists-patients).

Por otro lado, la felicidad en los pacientes no es del todo presente: existen enfermedades cutáneas,  en especial ciertas dermatosis –psoriasis, dermatitis atópica y cáncer de piel–  que  mostraron mantener menores niveles de felicidad que los controles o pacientes con efermedad inflamatoria intestinal (B. Schuster, et alJEADV 2020, 34, 1331–1339).  Y si bien, el fotoenvejecimiento es considerado una enfermedad que provoca una percepción de infelicidad en la ciudadanía,  existe la evidencia que la dermatología cosmética la transforma en una felicidad  inmediata en quienes se aplica, como este estudio de Omar Suljagi?, et al. Med Glas (Zenica) 2025;22(2), quien ha demostrado que con una aplicación de la toxina botulínica mejora la felicidad y disminuye ansiedad y depresión.

Todo lo anterior demuestra la evidencia de que la dermatología es una profesión que ofrece todo el panorama para la felicidad del médico, sin embargo, ante una devoradora necesidad de demostrarnos que somos felices y hacemos a los demás felices –constantemente– en nuestra comunidad física y –con mayor intensidad– la virtual, es necesario replantear lo que hoy exige la comunidad a los profesionales de la salud.

“Vivimos sobresaturados de información, con ansiedad y depresión derivadas de la inmediatez.      Creemos que la felicidad debe ser constante y perfecta, como en redes sociales, y eso nos         enferma”, compartieron estudiantes de Comunicación de la Universidad Iberoamericana             Ciudad                 de México, al hablar sobre los retos emocionales de su generación, convencidas de que         hablar de salud mental desde la universidad es una forma de sanar colectivamente”.

https://ibero.mx/prensa/el-arte-y-la-ciencia-de-ser-mas-feliz-arthur-c-brooks-experto-de-harvard-visita-mexico

Por ello elegí al autor Arthur C. Brooks, quien  en su último libro Los archivos de la felicidad, hace mención a cinco elementos para saber cuál es o cuáles son los motivadores de nuestra propia felicidad.  Entre los elementos que el autor determina se encuentran el dinero, el poder, la fama, el placer y el prestigio: pregúntese antes de leer cuál o cuáles son los suyos”.  

Si ha elegido la fama, es muy probable que se encuentre dentro del grupo de influencers de las redes sociales o fuera de ellas, que obtienen millones de likes o seguidores por videos o acciones –algunos hasta carentes de sentido, pero tendrá, eso sí, muchísima fama.  Es decir le gusta la inmediatez que satisface  sus necesidades. Seguido de la fama se encuentra el dinero, no hay mucho que explicar con el dinero, pero si es famoso, pues el dinero vendrá con mayor facilidad y entonces tendrá dos elementos en su vida que le harán muy feliz, el Don Dinero y Doña Fama. Si para usted es el placer, probablemente requiera desarrollar la disciplina, pues no dejará para el largo plazo lo que el placer ofrece de inmediato. Si es el poder, pero no es el poder de ser presidente de una asociación o el director de una prestigiosa universidad o el jefe de departamento de algún área de Dermatología o Dermatopatología. No, no es ese poder, es el poder de que su voz tenga una influencia positiva sobre el resto de la comunidad, ya sea en alumnos, pacientes o sus propios colegas. Y finalmente el prestigio, de desarrollar una reputación, un renombre o crédito basado en el respeto o admiración.

Nuevamente la pregunta es si la dermatología ofrece, en cualquiera de estos cinco elementos, el camino hacia la felicidad, y si esa felicidad que usted ha elegido es una felicidad inmediata o a largo plazo.  Es decir, inmediata, porque requiere de likes todos los días –y por eso pones tus videos en Tiktok o Instagram–, o es una felicidad, de largo alcance y plazo que logra transformar el conocimiento, pero que implica –obviamente– dejar el placer, dejar el dinero y dejar las comodidades de lo que ofrece la inmediatez.

Esto no puede ser una reflexión que aplique en un sentido estricto a todos, cada quién tiene que encontrar el camino a su propia felicidad, sin embargo, se ha demostrado que la dermatología y la dermatopatología, en general, ofrecen las herramientas para ser muy felices. El nuevo planteamiento es, si vamos a seguir favoreciendo esa inmediatez de la felicidad del dinero y la fama, o buscamos trascender de manera prolongada en nuestra comunidad, quizás sí, perdiendo unos cuantos placeres inmediatos o buscando la disciplina hacia el largo plazo.

Puedo confirmar que la dermatopatología, un tanto más que la dermatología –desde mi experiencia de 23 años de profesarla– otorga la inmediatez de resolver un problema, la satisfacción de poder ayudar a un otro, la comunidad de colaborar con otros especialistas y colegas, el entusiasmo que provoca una imagen y la felicidad absoluta de estar inmersa en el microscopio.


Dra. Marcela Saeb Lima
Dermatóloga, Dermatopatóloga
Ciudad de México. México

Acerca de Marcela Saeb Lima

Un comentario

  1. Jaime Piquero-Martin

    Gracias Dra. Marcela por este magnifico editorial de inicio de un año, que sera dificil para el planeta. Los medicos no estamos fuera de este planeta. Personalmente creo que la felicidad de un medico esta circunscrita a mantenerse autentico Ser auténtico es ser siempre uno mismo, independiente de las circunstancias. Es ser fiel a los principios, dejar a un lado simpatías e intereses personales para poder decidir y obrar con justicia; es cumplir con las normas, respetar las costumbres y conducirse con dignidad y honorabilidad.

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