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Midrash: Inmunologia, Medicina y Política

La historia es la política del pasado. La inmunología de las relaciones huésped-parásito es la política de los seres vivientes y la medicina el intento de comprender y alterar la política de los seres vivientes en beneficio de los humanos. Bien sea de los seres humanos en general o de un paciente en particular.

Cuando los eventos se suceden en canales aceptados y reconocidos como innocuos, no producen alteraciones detectables. Dicho de otro modo, las alteraciones que producen no alteran de forma perceptible o significativa el funcionamiento del cuerpo del individuo o de una sociedad dada.

Hay elecciones, pero ellas no cambian el ritmo normal de la vida. Las células epidérmicas se mueren y descaman pero ello no altera el funcionamiento de la piel y las células descamadas son reemplazadas por otras normales. Caminamos y consumimos calorías, pero la tensión arterial y la frecuencia cardíaca varían poco o nada.

Cuando la intensidad o magnitud de los eventos o su misma naturaleza son insólitos ocurren cambios muy detectables o catastróficos. Siguiendo los ejemplos anteriores, hay revoluciones, ocurre una eritrodermia o la taquicardia por ejercicio lleva a una insuficiencia coronaria.

Si la causa del desequilibrio es un agente externo, sea un parásito, un ejército invasor o un grupo revolucionario;  los mecanismos de defensa reconocen a lo extraño como tal y tratan de destruirlo. Muchas veces tal destrucción ocurre y se restablece el equilibrio, llámese este paz social,  salud u homeostasis.

Frecuentemente sin embargo la destrucción no afecta sólo al grupo u organismo invasor,  sino también a las propias estructuras de lo que se trata de defender. Esto es lo que se llama en la guerra daño colateral. A veces el daño colateral es grave o incluso lleva a la destrucción de lo que se pretende defender. En medicina tenemos los desastres que produce la respuesta inflamatoria contra los bacilos del ántrax inhalados, la destrucción del encéfalo por las meningitis e incluso la muerte por shock anafiláctico.

Hay una estrategia de defensa distinta de la destrucción y esta es la tolerancia. Un interesantísimo artículo en la revista Science se ocupa de esto.

Medzhitov, R.,Schneider,D.S y Soares, M.P., Disease Tolerance as a Defense Strategy (La Tolerancia de la Enfermedad como Estrategia de Defensa) Science, 2013. 335: 936-941. En esta estrategia el sistema inmunológico reconoce al agente invasor pero no lo elimina, sino, mediante el empleo de las células T reguladoras (entre otros mecanismos) disminuye el dano causado por la invasion y permite la convivencia con los patógenos.

El artículo debe ser leído en su totalidad, ya que las estrategias empleadas son variables y no todas son inmunológicas. Pero el punto fundamental está presentado ya.

Ahora bien, la capacidad de tolerancia varía mucho de acuerdo a los órganos y la genética. La tolerancia tiene también un costo y el costo puede ser la enfermedad o la muerte. Ya Selye había vislumbrado esto en su análisis del sindrome general de adaptación. En él al shock se respondía inicialmente con el contra shock, luego podía venir una fase de adaptación, incluso larga. No obstante si permanecía el ataque, podía sobrevenir una fase de agotamiento, la enfermedad clínica evidente y la muerte. En las sociedades, la muerte es el desmoronamiento de la civilización.

Como en todo, no hay una estrategia uniforme que pueda ser efectiva en todas las situaciones ni siquiera en toda la evolución de una situación dada.

Los organismos o sociedades que sobreviven adoptan estrategias adecuadas al caso. Alemania y Japón derrotadas en la Segunda Guerra Mundial adoptaron inicialmente estrategias de sumisión una vez que la guerra no les era posible. Eliminaron de su seno los grupos extremistas que habían llevado a esos países al borde la extinción. Sin embargo mantuvieron claras sus prioridades y usaron un claro análisis de los balances de poder entre las potencias vencedoras para reconstruirse económicamente y seguramente también en lo militar. El pueblo de Israel al borde de la extinción decidió jugarse el todo por el todo y reconstruir un estado que le permitiese usar sus capacidades y defenderse. Los checos se sometieron por décadas a sus opresores alemanes primero y rusos después para por fin reconstruir su estado bajo el amparo de la Comunidad Europea y el poderío norteamericano cuando Rusia flejó por la incapacidad económica de los regímenes comunistas. Los antiguos babilonios en cambio, se disolvieron ante la conquista persa, luego macedónica y finalmente romana. De su cultura quedan monumentos y escritos pero está muerta. Nadie adora ya a Marduk ni escribe en letras cuneiformes ni construye ziggurats. Poco o nada queda de la cultura maya ni de la tolteca.

La ensenanza es.. la supervivencia y el desarrollo no pueden sostenerse con una sola táctica ni siquiera con una panoplia de tácticas o estrategias, Sino con el uso adecuado e inteligente de las estrategias o tácticas adaptadas al momento histórico o biológico.

Mauricio Goihman Yahr

 

Acerca de Mauricio Goihman Yahr

Dermatólogo, Profesor, Miembro correspondiente (puesto No 4) de la Academia Nacional de Medicina

2 comentarios

  1. Jaime Piquero Martin

    Segun aristoteles el ser humano es zoon logikos y zoon politikos entendiendose por el primero como su faceta intrinseca e individual mientras que la segunda corresponde al individuo como ser comunitario sujeto a conductas preestablecidas. El equilibrio entre ambos constituyen
    la paideia griega.
    La historia se construye en el mismo instante en que sucede mientras que la politica se moldea con el transcurrir de la historia para el bien comun

  2. Excelente artículo del maestro Goihman-Yahr. Me gusta tanto que lo llevo prestado a mi blog. Por supuesto con la correspondiente cita a Piel Latinoamericana.

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