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Mente, cuerpo y enfermedad

mente_sana_cuerpo_sanoSe puede dar por un hecho que todo episodio en el organismo humano tiene su correlato en la psique, e igualmente se puede sostener que toda perturbación ocurrida en la psique tarde o temprano repercutirá en el cuerpo o soma. Se trata de un simple y llano parafraseo de aquella máxima de la antigüedad griega, hasta ahora, lamentablemente no asumida como un Credo por muchas generaciones: Mens sana in corpore sano.

La abundante literatura científica que ha venido tratando este tema, la clínica que diariamente realizamos y, la observación en nuestro propio cuerpo, nos lleva de la mano a compartir ese principio inscrito en los inicios de la racionalidad en el campo de la medicina.; no olvidemos el predominio del pensamiento mágico y religioso en la medicina previo a la presencia de Hipócrates.

Las estadísticas médicas, como siempre, nos ayudan a conducir los análisis en el amplio y complejo tema de la salud. Por ejemplo, y en relación con el tópico que pretendemos abordar, resulta realmente inquietante saber que las sicopatologías se ubican, en países como EE, UU., alrededor de un 25% a 30% de la población. ¿Qué factores promueven estas cifras?

En Venezuela se estima que las enfermedades mentales rondan un 20% en la población femenina y un 12% aproximadamente entre los hombres. Sea cual fueren los números, las patologías mentales representan un alerta en la salud de cualquier sociedad y particularmente entre nosotros los profesionales de la medicina, independientemente de la especialidad que ejerzamos.

Tal y como lo apuntamos desde un comienzo, aquellos individuos aquejados de trastornos mentales suelen padecer de otras afecciones, generalmente, causadas por la misma alteración psíquica. En este caso la piel constituye uno de los escenarios más recurrentes donde se reflejan los nuevos síntomas que anunciaran otros desequilibrios. Pero también a la inversa, entre un 20% y 30% de los pacientes con padecimientos de piel son propensos a generar alteraciones síquicas que en ocasiones pudieran comprometer, seriamente, su conducta personal y social.

Fenómenos como estos nos exhortan a renovar la visión de las etiologías y a revisar nuestras competencias innatas o adquiridas que ponemos en práctica tanto en la prognosis como en la diagnosis de los casos que diariamente atendemos. Asimismo, cabe preguntarse con qué visión científica de la medicina, la enfermedad y la sanación estamos ejerciendo; ¿cuál debería ser la relación con el paciente?

Como en otros campos de la ciencia, la medicina ha tenido como fundamento de su cientificidad el paradigma cartesiano-newtoniano, es decir, la explicación de las cosas fundamentándose en la ley de causa y efecto, en otras palabras, basándose en lo determinístico. Esta concepción se desprende de una conciencia mecanicista del universo que llegó a observar —en la época de Descartes— al cuerpo humano como una especie de máquina. (Yatrofísica).

Con la aparición del paradigma cuántico no se habla de causas y efectos —a la hora de explicar un sinnúmero de fenómenos de la realidad— sino de relaciones o de sistemas de redes de relaciones. Esto no quiere decir que el paradigma cartesiano-newtoniano haya perdido toda vigencia, no, aún sigue siendo el punto de partida para explicar una diversidad de fenómenos pero no todos de forma irrefutable y cabal.

Particularmente creo que existen ciertas patologías cuyo origen no puede ser explicado desde el esquema causa-efecto. Por ejemplo, es sabido que durante la primera fase de ocupación del territorio tibetano por parte de los chinos, uno de cada seis ciudadanos tibetanos era asesinado. Asimismo, se supo que una cantidad importante de monjes budistas desarrollaron cuadros diabéticos cuyas causas fueron atribuibles a la ira contenida. En este caso la enfermedad fue producida por el mismo paciente y tuvo su origen en episodios emocionales causados por la misma felonía socio-ideológica del país invasor.

Gracias a la neurobiología, por ejemplo, se ha logrado demostrar que un gran número de patologías han dependido de la percepción o estados de conciencia del individuo. Lo que también demuestra que no somos una máquina, que cualquier episodio que comprometa nuestro organismo podrá impactar otros órganos o funciones e inevitablemente nuestra mente.

El concepto moderno de la salud humana parte del equilibrio biopsicosocial. Se trata, por una parte, de la confluencia de tres factores con los que inevitablemente el hombre construye vida y existencia y, por la otra, del carácter integral y holístico del hombre. En otras palabras si mi dimensión biológica está bien, también debería estarlo mi relación con el ambiente social y por supuesto mi consciencia y mente como sugieren las disciplinas integrales, cuántica y holísticas.
Nuestros pacientes no cargan únicamente un problema biológico, nuestra condición humana es un todo que envuelve lo psíquico, el soma y lo social. Dentro de lo psíquico coexisten experiencias simbólicas profundamente esenciales para el bienestar íntimo del individuo y la sociedad; experiencias que tienen a su vez un peso importante en la dimensión biológica por su carácter desneurotizante como lo es, por ejemplo, la realización del sentimiento religioso del hombre y su lógico correlato espiritual. Por tanto, no podemos pretender autorrealizarnos como médicos atendiendo únicamente la esfera somática y biológica porque haremos del paciente un objeto, en razón del sujeto humano que es.

En todo caso, si nos adentramos en el aspecto vivencial que experimenta el paciente con su patología y de alguna forma —contrariando los enfoque tradicionales— nos involucramos emocionalmente con él, sea cual fuere nuestra especialidad, ampliaremos nuestro campo terapeútico pudiendo ser más efectivo en el diagnóstico, tratamiento y sanación de muchas patologías, incluyendo especialmente las psicosomáticas tan particularmente recurrentes en nuestra especialidad.

La piel, como ya lo hemos referido, es un escenario donde a veces se refleja un conjunto de afecciones detonadas por la particular manera como el paciente asume su quebranto. De igual modo, algunas afecciones de la piel que pudieran afectar la imagen de la persona podrían llegar a derrumbarla sicológicamente. No olvidemos —por la misma evidencia— que la piel está expuesta permanentemente ante nuestros ojos y sus evidencias anormales podrían dar lugar a nuevas patologías que tendrán como epicentro originario la mente del enfermo.

El vitíligo, psoriasis, acné, alopecia, rosácea, rinofima, artritis reumatoide deformante, lupus eritematoso, ictiosis, son algunos de los ejemplos frecuentes en nuestra consulta diaria de dermatosis que frecuentemente repercuten el estado emocional, muchas veces con consecuencias imprevisibles, al menos que intervenga el especialista , por otro lado los cuadros primariamente psiquiátricos como las depresiones, ansiedad, esquizofrenia, psicosis maniaca, síndrome bipolar, síndrome obsesivo compulsivo , suelen acompañarse frecuentemente de patología orgánica en la piel como la facticia, escoriaciones, ulceras, tricotilomanias, onicofagia, etc. en donde el médico dermatólogos debe tener conocimiento farmacológico y psicológico para abordar y acompañar , por lo menos en una etapa inicial, a estos pacientes.

Las escuelas de medicina y los posgrados de dermatología deben incorporar en su pensum de estudio la psicodermatosis y proporcionarle al residente las herramientas farmacológicas, clínicas y psicológicas para el manejo de estos pacientes.

Acerca de Rolando Hernández Pérez

Médico Dermatólogo. Jefe Servicio Dermatología Hospital Universitario "Dr. Luis Razetti" Barinas. Profesor Facultad de Medicina ULA. Ex-Presidente SVDMQE. Co-editor y fundador de Piel-L Latinoamericana.

12 comentarios

  1. Henry De Gregorio

    muy bueno el articulo stoy de acuerdo con integrar dentro del pensum del postgrado psicodermatosis para dar herramientas al residente del manejo integral del paciente

  2. Una excelente editorial que coloca sobre la mesa un tema, que por falta de información sólida (causa-efecto) pretendemos ignorar.

    Asunto de la psiconeuroinmunología que reafirma que todo está enlazado a través del eje neuro-endocrino-inmunológico.

    Más aun, las preguntas que siempre me hago ¿Por qué la ausencia del timo (órgano linfoide primario) genera a los famosos ratones desnudos? ¿Está la carencia de linfocitos T asociada con la calvicie?

    Gracias Rolando por poner mi cerebro a funcionar en estos tiempos de pelotas.

    Felix

  3. Adolfo Gomez Agamez

    Respetado Doctor Rolando , me parece muy pertinente su articulo y me confirma la formacion humanistica de nuestros Maestros , en Venezuela el Maestro Jacinto Convit y en Mexico el Maestro Fernando Latapi y que decir de el Prof Cordero Padre, Ollague . Tapias y otros que mi memoria no me hace presente en estos momentos, ahora entiendo porque ellos defendian la Psicodermatologia , que muchos han querido borrar de los estudios etiologicos de las enfernedades dermatologicas.
    En el Centro Dermatologico Pascua , dentro de su staff de Maestros y consultores , estaba un Psiquiatra y con El muchas veces tratamos a pacientes que miraban el suicidio como punto final a sus problemas. Creo que es necesario, otra vez, y ojalká Uds , hermanos Venezolanos lo lideren, se retome la Psicodermatologia como una alternativa diagnostica y Terapeutica y se coloque dentro del pensum de formacion dermatologica.

  4. Maria Bibiana Leroux

    Lo felicito Rolando, por esta editorial. Pone de manifiesto un tema de gran actualidad. Plantea el dilema del médico actual; atendiendo al síntoma y no a la persona que lo padece. Hoy sabemos que las emociones tanto positivas como negativas generan péptidos que estimulan tanto el sistema nervioso, inmunológico e endócrino. También sabemos que el desarrollo y crecimiento de la dimensión espiritual de la persona mejora su salud integral. Gracias de nuevo Rolando!

  5. Jaime Piquero Martin

    El profesor Dr. Allan Shalita, lamentablemente fallecido este año, le oi decir una vez, que deberia haber dermatologos-psiquiatras para poder referirles los pacientes con psicodermatosis . Y es que los pacientes con patologias dermatologicas con transfondo en la psiquis o viceversa es muy dificil convencerlos que ameritan una evaluacion de un psicologo clinico o psiquiatra. Si en nuestros postgrados, nuestros residentes tuvieran una pasantia por psiquitria, por lo menos tendrian las bases para conducir en primera instancia estos pacientes
    Gracias Rolando por traer a colacion este importante tema

  6. Fernando Blancas Gonzalez

    Estimado Dr.Rolando me congratulo de haber leído su muy atinado articulo y comprobar que nunca ha dejado de estar en el ánimo de los médicos y particularmente de los dermatólogos que somos unidad indisoluble que cuando enfermamos, enfermamos de todo. Mente-cuerpo y porque no decirlo,espíritu. Cualquier alteración en una de estas tres esferas, repercute en las otras dos. No olvidemos la gran obra MEDICINA PSICOCUTANEA del maestro Maximiliano Obermayer, compañero y maestro de nuestros maestros y su clasificación de las psicodermatosis en tres grupos. Donde se desprende que todos, si todas las dermatosis tienen un componente psíquico y un componente somático lo cual puede ser transpolado a todas, si todas las enfermedades que padece el ser humano. Lo que ha sido reiterado por muchos filósofos de la medicina y lo que además comprobamos los que, ya con algunos años en las ‘trincheras’ de la medicina, vivimos día a día. Un fuerte abrazo desde México.
    Clínica de Psoriasis.
    Clínica de Vitiligo.
    Hospital General de Mexico

  7. Dra Luz Marina Prieto Santa Anna

    Como siempre estimado Dr.felicitarlos por el interes y calidad de sus articulos, el tema tratado en esta ocasion nos motiva a la sociedad dermatologica a continuar reforzando esfuerzos en realizar la medicina integral, el binomio medico-paciente tan necesaro en esta epoca y a seguir actualizandonos dia a dia.
    Un abrazo
    Dra Luz Marina Prieto S.
    LAZPRIMT GRUPO MEDICO
    Clinica de Dermatologia Tropical e Infectologia
    Puebla,Mexico

  8. Eduardo Fonseca

    El Dr. Rolando Hernández nos transmite una interesante reflexión, con una consecuencia práctica, que es la de prestar una mayor atención docente a las psicodermatosis.
    La importancia de estos trastornos se hace mayor a medida que el nivel de vida aumenta en las poblaciones y las patologías infecciosas, carenciales, tumorales, etc. van siendo controladas, hasta llegar a ser casi mayoritarias en determinados puntos asistenciales.
    Más allá de su conocimiento, enseñanza y correcto abordaje terapéutico, hay que llamar también la atención sobre la necesidad de una mayor atención a la investigación en este campo, en el que la complejidad metodológica que implica suele llegarse poco más allá de algunas descripciones sencillas.
    Un cordial saludo.
    Eduardo Fonseca
    La Coruña. España

  9. Maria Bibiana Leroux

    Les comparto este link sobre algunos experimentos del Dr Adler sobre psiconeuroimunología.

    http://www.dailymotion.com/video/xbwudu_robert-ader-psiconeuroinmunologia_school

    Dra. María Bibiana Leroux

  10. Rolando Hernández Pérez

    Los Psiquiatras de América Latina en el marco del XXVIII Congreso Centroamericano de Psiquiatría exigen a los Gobiernos mayor inversión en materia de salud mental. Solicitan mayor inversión en los hospitales públicos y de esta forma fortalecer la atención primaria para la detección temprana y tratamiento de los trastornos mentales, fundamentalmente en la población más pobre de esta región.
    Además, de lo que manifestamos en nuestra editorial, una mayor disposición en las escuelas de medicina de Latinoamérica de incorporar la enseñanza de la clínica psiquiátrica, de las técnicas psicológicas, farmacológicas y la investigación en esta materia, para el beneficio del paciente. Insistimos en la presencia de un psiquiatra y de psicólogos en los departamentos de dermatología y mayor formación psiquiátrica de nuestros dermatólogos.
    Gracias a todos los participantes.

    Rolando Hernández Pérez

  11. Guillermo Avilés Vázquez

    Cierto lo que expone el Dr. Adolfo Gómez y desde estudiante me preguntaba porqué esta materia (Psiquiatría) se le consideraba “papita” y se egresaba con pocos o nulos conocimientos al respecto. Ahora el círculo vicioso dermatosis-ansiedad-dermatosis es visto con mas frecuencia. Un problema en verdad difícil de resolver a pesar de entender su génesis y ayuda farmacológica pues hay un trasfondo eminentemente sociopático.

  12. William Abramovits

    Una perspectiva:
    Recuerdo cuando tratábamos a las lesiones de Herpes simplex con psicoterapia, hielo local, l-lisina, y otras cosas que ahora parecen sanguijuelas. Esto lo hacíamos basados en estudios que sugerían que el estrés causaba exacerbaciones de las lesiones ampollares. Un día apareció el aciclovir y con ello prácticamente desapareció la necesidad de tratar la enfermedad (incluyendo consecuencias como el eritema multiforme) con ansiolíticos y psicoterapia.
    Los gastroenterólogos pasaron por algo parecido con la mayoría de las úlceras pépticas, hasta que un investigador australiano las empezó a tratar con una combinación de antibióticos.
    Hace unas 3 décadas hice equipo con un reumatólogo, un fisiatra, y un psiquiatra, para tratar pacientes con psoriasis. Algo que a veces extendíamos al vitiligo y a la alopecia areata. Hoy en día para la psoriasis reemplazamos a todos esos con el biológico del día; y parece que pronto haremos lo mismo con tofacitinib y alopecia universal (si es que un reporte de un caso no resulta coincidencia).
    El vitiligo me molesta que lo atribuyan al estrés cuando no hay tal evidencia sino en mala literatura. Me parece una manera de sacudirnos (los dermatólogos) nuestra propia ignorancia y ponerle la culpabilidad al que menos se la merece, el paciente.
    A pesar de lo dicho, si la psiconeuroinmunología genera respuestas a estos problemas cutáneos, tan pronto las fundamente ciencia sólida (medicina basada en evidencia, por ejemplo), le daré mi bienvenida.
    Sludos mentales y cariños a todos.

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