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¿Será que necesitamos desarrollar el hábito de colaborar?

Preocupada por la situación venezolana, especialmente por la dificultad de orientarnos colectivamente para salir de la espiral destructiva que sufrimos, pensé que pudiera ser útil reflexionar sobre cómo trabajar unos con otros dentro de un espíritu colaborativo.

Cuando quiero materializar una intención o aclarar una idea, frecuentemente encuentro un libro inspirador. Esta vez fue “The collaborative habit: life lessons for working together” [El hábito colaborativo: lecciones de vida para trabajar juntos] por la famosa coreógrafa Twyla Tharp, quien sigue creando casi en sus ochenta. El artículo publicado en Mirador Salud, La creatividad como modo de vida fue inspirado por su libro anterior [El hábito creativo: apréndalo y úselo toda su vida]. Una buena recomendación de lectura para esta etapa covid-19 o post-covid-19. Tharp nos plantea allí que la creatividad dista de ser un acto aislado que produce una obra, sino que es producto de una práctica donde confluyen distintas habilidades o destrezas que se han desarrollado en el tiempo con dedicación y disciplina. En forma similar la colaboración es una destreza que se aprende practicándola.

Aclaremos primero qué entendemos por colaboración. La RAE define colaborar como: 1. trabajar con otra u otras personas, especialmente en obras del espíritu; 2. contribuir, concurrir con un donativo y 3. contribuir, ayudar con otros al logro de algún fin. Tharp lo complementa así: “defino colaboración como personas trabajando juntas, unas veces por escogencia y otras no. Algunas veces colaboramos para activar la creatividad, otras veces el foco es simplemente lograr hacer algo. En cualquier caso, en una buena colaboración el grupo logra más que lo que el miembro más talentoso del grupo alcanzaría por sí solo”.

Mi particular intención con este artículo es inspirar formas de trabajar productivas y placenteras en grupos de personas. De esa forma creo que tendrían más posibilidad de mantenerse en el tiempo necesario colaboraciones para lograr avances hacia una mejor Venezuela.

Pareciera que en el nuevo milenio se está retomando la tradición colaborativa de nuestros lejanos antepasados, quienes formaron tribus para satisfacer sus necesidades de sobrevivencia. Según Tharp la revolución industrial, entre otros cambios socioculturales, fragmentó esta inicial tendencia colaborativa y para el siglo XX, muy pocos grupos la practicaban. El logro individual marcó entonces la constante cultural dentro de la cual hemos estado viviendo. Hoy día esta tendencia se está modificando entre otros gracias al internet, que ha aumentado exponencialmente nuestra habilidad para comunicarnos y colaborar en formas inusuales. Cada día nos sorprenden iniciativas que permiten apreciar un maravilloso coro multinacional en tiempo real, superando barreras técnicas sonoras y conectando zonas horarias.

La velocidad de avances tecnológicos en distintas áreas ha permitido, entre otras cosas, incorporar lugares distantes del planeta. Todos estos cambios están potenciando a su vez las posibilidades de colaboración, ya no entre cercanos sino a lo largo y ancho del mundo entero.

“Tal como los creativos, los colaboradores no nacen, se crean. O para ser más precisos, se construyen un día a la vez, a través de práctica, de atención, de disciplina, a través de pasión y compromiso – y más que todo – a través de hábito”.

Twyla Tharp

Entre las sugerencias o “lecciones de vida” que Tharp ofrece en su libro para realizar las experiencias colaborativas exitosas, se encuentran las siguientes:

  1. Un propósito claramente formulado y compartido es la fundación de grandes colaboraciones.
    El entusiasmo al iniciar un proyecto lleva a olvidar la importancia de que cada integrante precise, no solo lo que desea lograr, sino los términos de funcionamiento de esta colaboración. Quien lidera la iniciativa debe asegurarse que las demás personas no solamente comprendan y valoren el proyecto, sino que estén dispuestas a colaborar en su desarrollo.
  2. Mientras más pronto se establezca una rutina de trabajo, la colaboración avanzará mejor.
    La rutina o compromiso de tiempos de trabajo específicos, parte de la determinación del alcance, componentes y expectativas de desarrollo del proyecto. Después de haber sopesado detenidamente los alcances, recursos disponibles y tiempo estimado, entre otros, es el momento para ubicar en el tiempo las acciones necesarias, responsabilidades particulares y horas que se requerirán para completar las distintas actividades del proyecto.
  3. El primer requerimiento es comprometerse personalmente en el proyecto conjunto que se desea hacer.
    Pareciera que es una condición obvia, porque al estar animados por una idea es fácil declarar nuestro compromiso sin pensarlo mucho. He observado con frecuencia una disminución de la motivación en algunos participantes a medida que avanza el proyecto. Frecuentemente se debe a diferencias entre las premisas establecidas del proyecto y lo que la persona esperaba. Aspectos poco claros pudieron haberlos desconectado emocionalmente al sentir que estaban en un proyecto con el cual no se habían comprometido.
  4. Estar abiertos al cambio. Una experiencia de colaboración es un laboratorio donde el cambio sucede cada día.
    Generalmente se desea estabilidad y seguridad, la antítesis de la incertidumbre o confusión de un proceso de cambio. Los hábitos nos descargan de la presión de solucionar problemas cada vez que hacemos algo. Pero también nos limitan las posibilidades de crear algo nuevo si queremos estar siempre dentro de las rutas conocidas. Mirador Salud publicó un excelente artículo profundizando sobre la dificultad del cambio, lo cual explica el por qué el “estar abiertos al cambio” es una capacidad que debemos desarrollar. También en otro de mis artículos trato el tema de la importancia de relacionarnos, muy en sintonía con la colaboración. Les sugiero explorar ambos.
  5. Colaborar con comunidades.
    Tharp nos plantea el cambio que ha ido surgiendo entre asumir a “los otros” como una audiencia meramente receptora de lo que se le brinda. Puede ser un espectáculo o cualquier proyecto que suponemos será bienvenido. En su experiencia de coreógrafa ha descubierto que la obra será comprendida y apreciada mejor si ella prepara un encuentro previo con la comunidad donde se presentará. Destaca que lo importante no es tanto lo que ella va a decir, sino lo que va a escuchar y en consecuencia la comunidad se sentirá escuchada y atendida. Ese cambio hace toda la diferencia.

Como cierre de este artículo les presento como caso de estudio, la experiencia de Fuerza Unida: Un enfoque para involucrar la comunidad. Se trata de un proyecto promovido por la National Latino Network, una organización dirigida a la comunidad latina para combatir la violencia doméstica en una localidad en Estados Unidos. Este proyecto en particular se planteó crear un refugio para las mujeres víctimas de la violencia doméstica que no tienen donde ir. Creo que puede ser útil revisar su metodología de acercamiento y concientización de la comunidad para lograr el apoyo necesario para que se realizara este proyecto. Desde afuera, percibiendo personas y grupos aislados trabajando en pro de un avance colectivo, lo que me atrevo a sugerir es apuntar al desarrollo de las capacidades de relacionarnos para trabajar colectivamente.

Como siempre, deseo que algunos de estos pensamientos se multipliquen y florezcan en una multitud deseosa de colaborar para la creación de la nueva Venezuela que necesitamos.

Jeannette Díaz

Imagen: Fotografía de Tamanna Rumee – Unsplash.

Nota sobre la autora:

Jeannette Díaz es Doctora en Educación de la Universidad de Massachusetts, Amherst, Profesora Titular Jubilada de la Facultad de Arquitectura de la Universidad Central de Venezuela. Durante sus 28 años como docente, Coordinadora Académica y Coordinadora de Investigación disfrutó siendo mentora y coach de estudiantes y profesores apoyándolos en el desarrollo de sus habilidades creativas y progreso en sus carreras docentes. Formalizó esta área de interés cursando estudios y obteniendo la Certificación como Integral Master Coach® de Integral Coaching Canada. Es miembro de la Federación Internacional de Coaches en el nivel Profesional (PCC). Actualmente trabaja como coach, ayudando a profesionales creativos, arquitectos y emprendedores a cerrar la brecha entre sus expectativas y logros alcanzados.  Página web de Jeannette Díaz

 

Acerca de MIrador Salud

Somos un equipo de investigadores, profesionales de la salud y ramas afines y de la comunicación comprometidos con la promoción de una salud responsable. www.miradorsalud.com

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