El Misterio de la Creación Ex Nihilo
Para dimensionar el verdadero significado del acto de la Creación, es crucial considerar el contexto en el que ocurre. Sin embargo, al reflexionar sobre la creación del universo, la mente se enfrenta a un doble dilema: por un lado, esta obra fundamental mitiga nuestra angustia al ofrecernos un origen y un marco de sentido; por otro, la exacerba, al confrontarnos con la fragilidad inherente del proceso creativo, especialmente en lo que respecta a la existencia humana y la vida en nuestro sistema solar.
El Génesis comienza con la declaración: «En el principio, creó Dios el cielo y la tierra» (Génesis 1:1).
Esta simple afirmación detona preguntas profundas:
- ¿Qué implica exactamente el verbo «crear»?
- ¿De dónde proviene la materia, la sustancia utilizada?
- ¿Cómo se realiza la distribución y el orden del universo?
Bereshit: El Punto Cero del Conocimiento
Estas interrogantes son respondidas solo parcialmente si seguimos la narrativa del Génesis e intentamos asimilarla dentro de nuestro marco intelectual. El texto se abre con la frase «En el principio» — Bereshit. ¿Existe alguna claridad sobre lo que pudo haber existido antes de ese principio? No la hay, ni puede haberla.
Por lo tanto, es necesario aceptar el relato bíblico como la base fundamental de nuestro conocimiento, constituyendo el punto de partida esencial para comprender nuestra existencia, la vida y la actividad humana. La fe establece que este relato es la verdad primordial de nuestra relación con lo trascendente.
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