
William Ortiz Cáceres
Jaime Piquero Martin
Para Plutarco, filósofo griego de los inicios de nuestra era, escuchar bien es la vía directa para llegar al alma, y ello se logra obedeciendo a la razón interna.
Nuestra especialidad es una de las más visuales de la medicina. Estamos acostumbrados al reconocimiento inmediato de patrones, a la inspección visual, tanto directa como mediante nuevas herramientas de apoyo, como el dermatoscopio, y al análisis topográfico de las lesiones. Sin embargo, los clínicos corremos el riesgo de caer en la tentación de diagnosticar con la mirada antes que el paciente haya terminado de formular su primera frase. Omitir la escucha activa no solo despoja al acto médico de su dimensión humana, sino que también empobrece directamente el rigor científico de la evaluación.
Durante nuestros años de formación como dermatólogos, tuvimos la oportunidad de observar diferentes estilos de abordar e iniciar la consulta por parte de nuestros profesores. Para algunos, lo primero era observar al paciente y sus lesiones sin intercambiar palabra alguna, salvo el saludo, para luego proceder a las preguntas de rigor. Para otros, antes de examinar al paciente, era fundamental interrogarlo y escuchar detenidamente su relato. En muchas ocasiones, estos últimos ya tenían una orientación diagnóstica antes de realizar el examen físico y, mediante esta forma de proceder, establecían un vínculo de confianza con el paciente.
Esta última forma de proceder permite obtener una historia clínica más precisa. Al escuchar el relato del paciente, podemos identificar exposiciones ocupacionales, hábitos de vida, fármacos concomitantes y antecedentes que orientan el diagnóstico diferencial antes de la inspección. A nuestro criterio, un juicio apresurado basado únicamente en la morfología visible puede pasar por alto manifestaciones atípicas de patologías sistémicas o de dermatosis complejas, aumentando así el riesgo de errores diagnósticos.
Desde la perspectiva ética, la piel es el órgano de interacción con el mundo exterior y posee una fuerte carga de identidad y vulnerabilidad. El paciente que acude a la consulta dermatológica no busca únicamente la resolución de un signo clínico, sino también la comprensión del impacto emocional, social o funcional que este genera en su vida diaria. Dar espacio a la voz del paciente valida su experiencia y refuerza el vínculo terapéutico. Explicar y acordar un plan terapéutico teniendo en cuenta sus expectativas y dudas favorece una mayor adherencia a los tratamientos a largo plazo.
La excelencia dermatológica no radica únicamente en la agudeza del ojo ni en la precisión de la tecnología que empleamos, sino en la capacidad de integrar la evidencia científica con el respeto por la persona. La escucha activa sigue siendo el puente indispensable para ejercer una medicina rigurosa, ética y verdaderamente centrada en el paciente.
Finalmente, creemos que no existe una «receta» única sobre cómo iniciar una consulta dermatológica; sin embargo, escuchar al paciente nos ayuda no solo a descubrir la enfermedad en su piel, sino también a comprender lo que ocurre en su alma.
PIEL-L Latinoamericana Publicacion periodica en dermatologia | Fundada en 1998

Excelente análisis. Ninguna tecnología diagnóstica de vanguardia reemplaza el valor clínico de una historia clínica completa y sistemática; sigue siendo nuestro método más fiable para guiar al paciente hacia el diagnóstico correcto.
EXCELENTE ARTICULO . TIENE MUCGA RELACION CON LA BIOETICA DE LA CUAL MUCHAS VECES DEJAMOS DE APLICAR PORQUE NO LA CONOCEMOS . OJALA SE SIGA PUBLICANDO ARTICULOS DE ESTE TIPO QUE ALIMENTE LA PARTE ESPIRITUAL DE LOS MEDICOS
Sr. Dr. Editor, lo felicito por semejante reflexión, excelente; los tiempos han cambiado, tanto en el ámbito de los médicos, muchos dedicados en beneficio de los enfermos y éstos sin cumplir la prescripción del experto, una paradoja inexplicable.
Permítame comentar Piel Latinoamericana en mi opinión se ha convertido en un parámetro de enseñanza médica, particularmente la bienvenida al lector estar en contacto con los autores
Ya mencionado en un manuscrito de uno de sus escritores
Mil Gracias a usted y a los autores a su cargo, magníficos
Saludos Cordiales
Gilberto
Sr. Dr. Piquero, muchas felicidades por su comentario; mucha razón, sin embargo existe una cuestión dicotómica,
Los que practicamos la medicina, tal como mencionan en otros comentarios , los que dominan la dermatología manejan bien el ejercicio de la misma, y nosotros que la practicamos no sabemos de piel?!
Soy médico de Oaxaca, conocer y escribir sobre dermatología no es sencillo
En esta Revista se aprende mucho, además es gratis.
Usted, hasta donde entiendo publica con sus colegas de siempre, no me pierdo alguna
Siempre ilustrativas
Sr. Antonio Pérez, su escritor adjunto, le he aprendido desde medicina interna hasta ginecología
A todos ustedes mil gracias
Dr. Aaron López
Sr. Dr Piquero, lo felicito por su reflexión, cómo médicos dedicados a esta loable labor, escuchar y entender la enfermedad del prójimo es un ejercicio empático y obligatorio, pero existe un pero
Las redes sociales tal como se nombran, bien sabemos,cuál es su propósito
Confundir al paciente, de insulto observar a los propios médicos hablar en Tik tok que denigra a profesión
Entiendo la singular amistad con Pérez Elizondo, al escritor que he leído en la «la escucha empática y la medicina integral» en psiquiatría.com
Muchas Gracias por escribir y enseñar
Ambos se les aprecia por su verdadero entusiasmo
Un abrazo cordial
Luis Toledo
Oaxaca
Por cierto una Revista espléndida
Maestro Piquero, muchas felicidades por su entusiasta participación como siempre!, Alguien solía decir ‘el que da más, por obviedad aprende el doble»
Sin lugar a duda las herramientas fundamentales de un dermatólogo es la escucha empática y análisis dirigido de la sospecha diagnóstica a partir del interrogatorio del padecimiento de un enfermo, el examen físico detenido con el objetivo de conjeturar una correlación clinico patológica
«Usen la vista y las manos adiestradas con un poco de cerebro» y llegarán a la verdad
Antonio David Pérez Elizondo
Gracias por los comentarios. Este editorial fue realizado por el Coeditor Dr. William Ortiz, yo solo realice arreglos de forma. Gracias a todos por su participación
Jaime Piquero Martin